LA ORACION EFICAZ
   

 

Quizás para más de alguien parezca ser un título bastante atrevido, sin embargo debemos pensar que la oración es para el creyente algo tan importante como su misma salvación.

Pero, ¿qué es la oración? : para nosotros es la oportunidad de comunicarle a nuestro creador nuestros sentimientos, nuestras necesidades, nuestra gratitud y sumisión. Es comunicarle a El que aún seguimos bajo su guía.

La oración sólo es una parte de la comunicación la otra parte es la diaria lectura de su palabra, en donde encontramos el consejo que da las respuestas a nuestras oraciones.

Pero todavía sigue la pregunta ¿Cómo orar en forma eficaz?

 

1.1 Un paso importante: la alabanza.

La alabanza y la expresión de nuestra gratitud por las bendiciones recibidas, son una parte importantísima en nuestras oraciones, Dios es el proveedor y nosotros le agradecemos incluso por los problemas, pues son estos la señal de alerta que nos hace tomar conciencia que nuestra relación con Dios se ha visto afectada por nuestro estado espiritual. Pero no es aquí en donde se encuentra nuestra debilidad en lo referente a la oración, siempre hemos demostrado ser unos hijos agradecidos. Veamos un punto que sí debemos mejorar.

 

1.2 Aprovechemos al máximo el tiempo de oración.

Comencemos leyendo el siguiente pasaje Stgo 4:2,3 la frase: "Ustedes piden pero no reciben porque no saben pedir" nos da la idea que es necesario saber orar, Dios mismo dice ser un Dios de orden, por lo tanto todo ha de tener un orden.

Pensemos por un momento en quien nos enseñó a orar, recordando un poco nos daremos cuenta que aprendimos escuchando a los demás hermanos. Si empezamos a analizarnos nos encontraremos con la sorpresa que somos autodidactas en muchas otras facetas de nuestra vida: ser esposo, ser esposa, ser padre, etc. ¿y la oración?. No se está diciendo aquí que debemos escribir una oración en un papel y repetirla hasta la saciedad en nuestro cuarto o en público, cayendo en vanas repeticiones, sin embargo observaremos algunas consideraciones para que nuestra oración sea más rica, más completa y por que no, más efectiva.  

Veamos algunos ejemplos de frases que comúnmente usamos en nuestras oraciones:

 

    Que queremos decir con "que sea conforme a tu voluntad", en otras palabras si responde afirmativamente, excelente, Dios me escuchó, pero si la respuesta es negativa no tengo responsabilidad, es la voluntad de Dios.

Pero ¿cuál es la voluntad de Dios que tanto recalcamos en nuestras oraciones?

 

Preguntémonos lo siguiente:

Si Dios hiciera siempre su voluntad y no cambiara nunca de parecer ¿de qué nos sirve orar expresando nuestras peticiones?, si Dios hiciera siempre su voluntad y no cambiara nunca de parecer ¿para qué El nos dejaría esta herramienta, la oración, si de todas maneras El haría su voluntad?.

 Para aclarar este punto consideremos a Génesis 18:20-33 vemos a Abraham intercediendo por Sodoma y Gomorra, notemos que Dios estaba decidido a destruir ambas ciudades, pero escuchó a Abraham: versículo 32 " Y volvió a decir: No se enoje ahora mi señor, si hablaré solamente una vez: Quizá se hallarán allí diez. No la destruiré por amor a los diez". Supongamos por un momento lo que habría pasado si Dios hubiera encontrado a diez justos, ciertamente, sin lugar a dudas Dios mismo habría concedido la petición de Abraham, y perdonado a esas dos ciudades pecadoras, dicho de otro modo, Dios, el que creemos que solo hace su voluntad, habría cambiado de parecer en favor de un hombre con todas las limitaciones de cualquiera de nosotros, confirmando las palabras que más tarde diría Jesús a sus seguidores : "Todo lo que pidan en mi nombre les será hecho".

Debemos notar, además, que Abraham se aferró a la bondad y a las promesas de Dios, pues él le dijo que: ¿cómo podían correr la misma suerte los justos y los impuros?.

El punto es que la oración fue constituida por Dios para expresar nuestras necesidades. Entonces que podemos concluir de ésta lectura "que a pesar que Dios toma una decisión siempre está atento y considera nuestras peticiones, es la voluntad de Dios concedernos nuestras peticiones"

 

1.3 Debemos ser capaces de reconocer la respuesta a nuestra oración.

Todos estamos de acuerdo que los caminos de Dios no son nuestros caminos y que sus pensamientos distan mucho de los nuestros, sin embargo tenemos muchas cosas en común con El, pero pensemos un momento en lo que estamos diciendo: tenemos muchas cosas en común con Dios mismo, por ejemplo: tenemos propósitos en común; desear que todo pueblo sepa de la salvación gratuita que ofrece Dios, somos hechos a su misma imagen, conforme su semejanza (Génesis 1:26), incluso existió un hombre que fue llamado amigo de Dios, esto también es para nosotros no solo ser sus hijos sino sus amigos.  

Aplicando ésto a lo que nos preocupa; si tenemos alguna urgencia y oramos y oramos, y no vemos que nuestra oración sea contestada decimos que no fue su voluntad (pero ya quedo claro cual es la voluntad de Dios) por lo tanto debemos desechar esa posibilidad. Pero pensemos un momento, ¿no será que Dios ya respondió nuestra oración y no nos hemos percatado?, ¿será que El nos esta respondiendo nuestra oración con una solución mejor?. Veamos este caso: , aquí la mujer pedía por dinero para salvar a sus hijos de la esclavitud, pero Dios le contestó su petición con aceite, "¿ pero qué hago con el aceite?, el acreedor quiere dinero, y esto no se puede ni comer". Vemos que la respuesta de Dios no fue exactamente como la mujer pedía, sin embargo superó todas las espectativas de esta mujer. Reconozcamos pues la respuesta de nuestro Dios.

Tenemos que confiar que Dios siempre responderá la oración del creyente que está en comunión con El.

 

1.4 Tenemos ejemplo.

Vamos ahora a formalizar todo lo expuesto aquí de acuerdo a las enseñanzas del propio Jesús:Mateo 6:5-15.

Para todos nosotros es clara la advertencia de Jesús en cuanto a la hipocresía en cuanto a la oración (6:5) y que las vanas repeticiones no valen delante del padre (6:7). Además reconoce la necesidad de perdonar a otros, si queremos recibir perdón. Si no sabemos cómo orar, en el Padre Nuestro, Jesús encerró los elementos básicos para la comunicación con el Padre:

 

I Reconocer la PERSONA del padre (6:9,10)

"Padre nuestro" - reconocer que El es el creador.

"Estás en los cielos" - reconocer su trascendencia, El está muy por encima de nosotros.

"Venga tu reino" - Reconocer su Señorío.

"Sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la tierra" - Esto esta claro, se trata de su propósito.

 

II Reconocer la PROVISIÓN del Padre (6:11,12)  

"El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" - Tenemos necesidades, El nos entrega su provisión física.

"Perdónanos nuestras deudas" - Nos entrega su provisión espiritual.  

III Reconocer la PROTECCIÓN del Padre (6:13)  

"no nos metas en tentación" - Aquí estamos pidiendo su dirección.

"Líbranos del mal" - Pidamos su cuidado.

 

1.5 CONCLUSIÓN.  

Definitivamente Jesús no dictó esta oración para ser repetida múltiples veces, palabra por palabra, para así acumular méritos. Al contrario, la presentó como un modelo en el que se denotan los reconocimientos esenciales que debemos expresar en nuestras propias palabras, personal y colectivamente delante del trono del Padre.

A diario tenemos necesidades, cuando la oración es contestada, se termina dicha necesidad, le pedimos por trabajo, se nos concede, le pedimos por un hijo, se nos concede, pero luego nos escudamos en que nuestro trabajo o nuestro hijo nos impide asistir al templo, debemos tener cuidado en este punto, Jehová es un Dios celoso, no sea que así como nos dio, nos quite ese trabajo o nos quite ese hijo con tal que asistamos a adorarle.

Tenemos que tener cuid ado con las promesas que hacemos en oración, no debemos prometer lo que no podemos cumplir, sino cumplimos, es mejor que no prometamos. Eclesiastés 5:4,5 "Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas".

Todas estas consideraciones nos ayudarán a aprovechar al máximo el momento de oración y nuestra comunión con Dios será enriquecida.

 

 
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