Variabilidad y biología de los Iberodorcadion de la Sierra de Guadarrama (España)




Introducción
Genitalia masculina
Genitalia femenina
Aparato estridulador
Estados preimaginales
Huevo
Larva
Pupa







En el capítulo de Variabilidad y Sistemática, hemos estudiado aquellos caracteres morfológicos de las especies estudiadas que presentan un polimorfismo en mayor o menor grado. El resto de los caracteres presentan una mínima o nula variabilidad aparente, por lo que nunca han sido analizados en gran detalle, al no resultar «utiles» taxonómicamente hablando. Esto ha llevado al desconocimiento de estructuras morfológicas o anatómicas que aunque no sirven para separar cómodamente especies, no siendo utilizables en una clave de determinación, si nos pueden ayudar a comprender la filogenia del grupo, así como la biología del mismo.


Este es el caso del aparato reproductor, tanto masculino como femenino. En el primero de los casos, desechado por su escaso valor taxonómico y en el segundo, nunca estudiado en profundidad.


Otro aparato cuyo estudio resulta muy interesante, es el estridulador, artífice de la comunicación acústica, tan importante en este grupo de coleópteros. De la misma forma, pueden aparecer diferencias estructurales que produzcan una diferenciación interespecífica en la estridulación, o bien, en el caso de una homogeneidad en dichas estructuras, las diferencias en la emisión de sonidos debemos achacarlas a otras causas, como la diferente frecuencia de movimientos, o velocidad de los mismos. En cualquier caso, resulta un aspecto interesantísimo cara a comprender los procesos que van diferenciando biológicamente las distintas especies, así como el comportamiento de las mismas.


Por último, en contraste con la gran cantidad de estudios taxonómicos y descriptivos de diferentes fenotipos adultos, nuestro desconocimiento de los estados preimaginales es total, no existiendo descripción alguna de las especies ibéricas de Dorcadionini, ni, por lo tanto, estudios biológicos sobre estos estadíos, a excepción de los recientes trabajos del autor (HERNÁNDEZ, 1990, 1991a, 1991b). Con respecto a otras especies paleárticas de Dorcadionini, tampoco disponemos de una gran cantidad de datos, simplemente alguna descripción aislada como la de GRANDI (1928) sobre la larva de Dorcadion (Pedestredorcadion) arenarium (Scopoli, 1763) var. aemilianum Depoli, 1926 y el destacable trabajo de CHEREPANOV (1983) donde se describen los estados inmaduros de varias especies de los géneros Dorcadion y Eodorcadion del Norte de Asia.


En el presente capítulo hemos llevado a cabo un estudio de todos estos aspectos.


4.1.GENITALIA MASCULINA


La genitalia masculina, y más especialmente la forma del órgano copulador ha sido uno de los caracteres mas ampliamente utilizado en la sistemática y taxonomía de todo el orden Coleoptera. En Dorcadionini ya fue utilizada por Breuning (1962) para la separación de los diferentes géneros y subgéneros de la tribu.


Dentro de Iberodorcadion no se han podido encontrar diferencias significativas entre las diferentes especies, ni siquiera entre los tres subgéneros que lo componen (BREUNING, 1962; VIVES, 1983), lo que ha motivado que no puedan ser utilizada en la sistemática de tan complicado grupo.


En este capítulo hemos llevado a cabo, además de la descripción detallada del edeago de todas las especies estudiadas, un análisis numérico para averiguar si existe algún tipo de diferenciación en cuanto a las características del órgano copulador. Para ello, han sido utilizadas las cuatro especies estudiadas en el presente trabajo, así como I.(H.) martinezi (Pérez- Arcas) e I.(H.) ortunoi Hernández, 1991, por su proximidad, tanto geográfica como morfológica, el primero a I.(H.) graellsi y el segundo al grupo de I.(H.) hispanicum, y de los que disponíamos de material suficiente gracias a la realización de otros estudios paralelos.


4.1.1. DESCRIPCION DE LA GENITALIA MASCULINA


La armadura genital masculina está compuesta por el segmento genital (segmento IX -figura 88,c- ) el tegmen, el pene y el saco interno (figura 89, #41; (VILLIERS, 1978)

Segmento genital


El segmento IX (figura 88 ) consta de un terguito esclerotizado redondeado en el ápice y con un proceso alargado en la base. El esternito es más membranoso, presentando otro proceso quitinizado basal, mucho más largo (spiculum ventrale), que sostiene la armadura genital durante la evaginación de ésta.


Pene


El pene (figura 89, figura 90b,e,figura 91b,e,figura 92b,e,) se encuentra fuertemente esclerotizado y curvado, con la proción apical aguzada y la porción basal portando dos largas apófisis basales, redondeadas en el extremo. En la zona apical se abre el orificio genital, en forma de hendidura considerablemente grande.


Tegmen


El tegmen (figura 89, figura 90a,d,figura 91a,d,figura 92a,d,) se encuentra también fuertemente esclerotizado, presentando, en su cara dorsal dos largos lóbulos pubescentes, los parámeros, y en su zona ventral dos apófisis esclerotizadas que se unen en su extremo, formando un "anillo" entre el cual se sitúa el pene. Éste se encuentra cubierto además por unas fuertes membranas asociadas al tegmen.


Saco interno


El saco interno ( figura 89, ) es de considerable longitud, sobrepasando ampliamente la base del pene, se ensancha hacia su porción basal, presentando en esta parte dos zonas ligeramente esclerotizadas.


4.1.2. ESTUDIO COMPARATIVO


La estructura de la armadura genital macho descrita es, a primera vista, similar en las seis especies estudiadas. Los edeagos de todas ellas se encuentran dibujados en la figura 91 y figura 92 (Págs. 278-277), no observándo diferencias significativas a primera vista.


Con el objeto de estudiar la posible existencia de caracteres o tendencias que separen especies o grupos de especies, se ha realizado un análisis de componentes principales, para el cual se han estudiado un total de 92 individuos, en cada uno de los cuales se han medido 10 caracteres cuantitativos; los valores medios para cada especie se reflejan en la figura 99 (). La clave de los caracteres estudiados se encuentra en la tabla de la figura 95 ().


En primer lugar se calcularon la media, varianza y error estándar de todos los ejemplares para cada uno de los caracteres (figura 99). De este primer análisis se observa en todos ellos una varianza relativamente pequeña, lo que nos indica que las medidas tomadas por especies no se encuentran demasiado dispersas.


Con el objeto de conocer de que manera se encuentran relacionados los 10 caracteres estudiados, se han calculado las covarianzas y los coeficientes de correlación lineal simple (figura 96).


La longitud del pene se encuentra correlacionada con la longitud del tegmen, longitud de la escotadura y longitud de los parámeros, mientras que no se encuentra muy correlacionado con las diferentes medidas de anchura, por otro lado, éstas últimas no se encuentran fuertemente correlacionadas con otros caracteres, a excepción de la anchura máxima del tegmen y la anchura del anillo formado por los procesos basales del mismo, lógicamente.


Esto indica que no existe una proporción entre longitud y anchura del edeago, es decir, que a un edeago con mayor longitud no le corresponde necesariamente una mayor anchura. En la figura 93 () se muestra gráficamente esta afirmación.


Análisis de componentes principales


Con los datos obtenidos se ha realizado un análisis de componentes principales con el objeto de estudiar si existe alguna diferenciación en grupos de los individuos estudiados, a que factores obedece, y como estos grupos se corresponden con las especies descritas.


Los diez componentes resultantes se encuentran reflejados en la tabla de la figura 97 ().


Se han retenido los cinco primeros componentes, que explican el 88% de la variabilidad de la muestra, y que según se puede observar en la figura 94 (), se pueden interpretar de la siguiente manera:

COMPONENTE 1: Los caracteres de mas "peso" en este componente son la longitud del pene, longitud de la escotadura del pene, longitud del tegmen y longitud de los parámeros; por ello, podemos interpretar este componente como "longitud del edeago"; enfrenta, por un lado a aquellos individuos con edeagos más largos y por otro a los que lo presentan más acortado.

COMPONENTE 2: En este componente el carácter con más importancia es la anchura interna del hueco o "anillo" que forman las apófisis ventrales del tegmen, seguido de la anchura máxima del tegmen y de la anchura máxima del pene, caracteres éstos relacionados con el primero (se pueden ver sus coeficientes de correlación en la figura 96 de la Página 283). También se observa un alto peso de los caracteres longitud de los parámeros y longitud total del tegmen, pero en sentido negativo; la longitud total del pene contribuye a este componente también de forma negativa.
Por lo tanto, podemos identificar a este componente como "acortamiento y robustez del edeago", enfrentado a aquellos individuos con edeagos cortos y anchos frente a otros con edeagos más gráciles.

COMPONENTE 3: En este componente los dos caracteres con más peso, y sensiblemente destacados del resto, son la anchura máxima de los parámeros y la longitud de éstos. La anchura máxima del pene contribuye al mismo de forma negativa.


Identificamos pues a este componente como "tamaño de los parámeros", que enfrentará a aquellos individuos con parámeros mayores (con respecto tanto a la longitud como a la anchura) con otros que presenten los parámeros más pequeños.

COMPONENTE 4: Este componente se halla identificado con la anchura de las apófisis ventrales del tegmen, presentando un "peso" elevado, pero negativo, la anchura máxima del pene. Enfrenta pues a los individuos con las apófisis más robustas y a aquellos que las presentan más estrechas.

COMPONENTE 5: Los caracteres con más peso en este componente son la longitud total del tegmen y la anchura de las apófisis ventrales del mismo. Así, podemos identificarlo como "alargamiento del tegmen", separando a aquellos individuos con un tegmen más largo frente a los que lo presentan más corto.


En la figura 98 () están representados los valores de todos los individuos para los componentes 1,2 y 5, cuyos gráficos emparejados son los que nos muestran una mayor información.


En el primer gráfico (figura 98a) aparecen todos los individuos situados respecto al componente 1 (longitud del edeago) y al componente 2 (robustez del edeago). Se puede observar la separación de dos grupos, el primero, integrado por I.(H.) graellsi e I.(H.) martinezi, aparece en el cuadrante inferior izquierdo, encontrándose caracterizado por presentar los edeagos más alargados (componente 1) y menos robustos (componente 2). El segundo grupo esta formado por I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) ortunoi e I.(H.) perezi, presentando edeagos más cortos (componente 1) y robustos (componente 2). Dentro del primer grupo de edeagos largos y "gráciles", aparecen también separados los individuos de I.(H.) graellsi, de los de I.(H.) martinezi, por poseer estos últimos los edeagos algo más cortos (componente 1). No ocurre lo mismo en el segundo grupo, donde si bien I.(H.) hispanicum e I.(H.) perezi aparecen separados debido a la menor longitud y robustez del edeago de I.(H.) perezi (casi todos los individuos aparecen en el cuadrante inferior izquierdo) frente a los edeagos más largos y robustos de I.(H.) hispanicum, los individuos de I.(H.) ghilianii e I.(H.) ortunoi se presentan como formas intermedias entre ambos grupos, enlazándolos.


En el segundo gráfico (figura 98) se han representado todos los individuos con respecto al componente 1 (longitud del edeago) y al componente 5 (alargamiento del tegmen). I.(H.) graellsi se separa hacia el extremo inferior derecho, al presentar un largo edeago pero un tegmen relativamente corto. I.(H.) martinezi presenta un edeago relativamente largo junto con el tegmen sensiblemente más largo que I.(H.) graellsi. Con respecto a I.(H.) hispanicum aparece muy próximo a I.(H.) martinezi, pero con unos valores algo más pequeños en cuanto a la longitud del edeago se refiere. El resto de las especies aparece hacia la zona de edeagos más cortos, separándose los individuos de I.(H.) ghilianii de los de I.(H.) perezi al presentar estos últimos el tegmen más alargado, sin embargo, ambos grupos están enlazados por los individuos pertenecientes a I.(H.) ortunoi.


4.1.3. CONCLUSIONES


Con todos estos datos, podemos concluir que los caracteres del edeago no son un carácter práctico para la separación de las especies estudiadas, especialmente debido a que no pueden observarse diferencias concluyentes a primera vista; ahora bien, de un examen más minucioso considerando las medidas de las diferentes partes del órgano copulador, podemos observar tres grupos de especies: los dos primeros, con edeagos más alargados y menos robustos serían los correspondientes a I.(H.) graellsi e I.(H.) martinezi separados entre sí por la longitud del edeago. El tercer grupo estaría compuesto por I.(H.) hispánicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi, que formarían un gradiente de variación desde un edeago más largo y un tegmen más corto hasta el extremo opuesto, encontrándose individuos de diferentes especies mezclados; la parte más extrema, acercándose a las posiciones de I.(H.) martinezi e I.(H.) graellsi estaría representada por I.(H.) hispanicum.


Así pues, con respecto a los caracteres estudiados en el edeago, únicamente parecen distinguirse tres grupos: I.(H.) graellsi, I.(H.) martinezi (ambos próximos entre sí) y lo que podríamos denomiar el grupo de I.(H.) hispánicum.




4.2. GENITALIA FEMENINA


La genitalia femenina en los Iberodorcadion prácticamente no ha sido estudiada hasta la fecha. Existen algunas referencias a la armadura genital de otros Cerambycidae en TANNER (1927), VILLIERS (1978), CROWSON (1981) y PAULIAN (1988), destacando los trabajos de SAMA (1984, 1985), donde utiliza la espermateca femenina como carácter taxonómico en el género Parmena. El único trabajo donde aparece descrita la genitalia femenina de un Dorcadionini es en IUGA & ROSCA (1962), donde se estudia la armadura genital y complejo espermatecal de Dorcadion fulvum (Scopoli, 1763), aunque éste último está erróneamente descrito, debido a que fueron omitidos conducto espermatecal, espermateca y glándula espermatecal, denominando espermateca a lo que en realidad es la bursa copulatrix. La redescripción del complejo espermatecal de D. fulvum la hemos realizado en HERNANDEZ & ORTUÑO (1992), donde además describimos la genitalia femenina de 18 especies de Iberodorcadion.


En otros Coleopteros, la genitalia femenina ha sido objeto de estudio con algo más de detalle (WILLIAMS (1945), IABLOKOFF-KHNZORIAN, 1974; SUZUKI, 1988; CALDER, 1990). SUZUKI (1977,1978,1982,1983,1988) lleva a cabo una excelente recopilación bibliográfica sobre la genitalia femenina en Coleoptera, y recientemente DEUVE (1993) ha realizado un completo estudio en el suborden Adephaga.


Los Curculionidae (CALDER, 1990) y Chrysomelidae (SUZUKI, 1988) presentan unos complejos espermatecales muy parecidos a los que hemos encontrado en los Iberodorcadion estudiados, esta semejanza es mayor, incluso, que la que presentan las especies objeto de este trabajo con otras subfamilias de Cerambycidae, cuyos complejos espermatecales han sido descritos por IUGA & ROSCA (1962).


Bajo el término de genitalia femenina englobamos al conjunto formado por la armadura genital, vagina y complejo espermatecal (bursa copulatrix, conducto de la espermateca, espermateca y glandula espermatecal). Todas las estructuras genitales de los Iberodorcadion se originan por la transformación de los cuatro últimos segmentos abdominales: VIII, IX, X y XI (TANNER, 1927; IUGA & ROSCA, 1962). La genitalia femenina se encuantra situada muy en el interior del abdomen de la hembra, debido a la invaginación del segmento IX.


4.2.1. DESCRIPCION DE LA GENITALIA FEMENINA

Estructuras terminales del abdomen
(figura 100-101)


El último segmento visible en reposo (con el ovopositor invaginado) es el segmento VII, que presenta un terguito y un esternito convergentes en el ápice; el terguito presenta dicho ápice ligeramente escotado.


El segmento VIII aparece oculto por el VII, siendo de mucho menor tamaño y presentando también un terguito y un esternito definidos. En el terguito aparecen dos series de cortas setas espiniformes, una en cada lado, y dos grandes placas, los apodemas tergales, situados también uno a cada lado, pero en posición basal. El esternito presenta tambien dos series de setas espiniformes patentemente más largas y situadas hacia la zona central; un largo y estrecho apodema impar sirve de anclaje a varios musculos implicados en la evaginación del ovopositor (IUGA & ROSCA, 1962).


El segmento IX es membranoso y se encuentra invaginado; presenta una forma de saco alargado y constituye la cámara genito-anal, apareciendo en su interior la armadura genital y el tramo final del recto que se abre dorsalmente en el ano. Esta cámara se abre al exterior por el orificio del ovopositor, situado en el extremo apical del segmento VIII.


Armadura genital (figura102)


En el interior de la cámara genito-urinaria y partiendo del final del segmento IX aparecen dos coxitos subparalelos, que representarían los gonopodios de dicho segmento (TANNER, 1927). Estos coxitos son alargados y pubescentes, a excepción de una pequeña región apical, donde se inserta el estilo. A lo largo del coxito aparece un cordón más esclerotizado y glabro que da rigidez al mismo, y que sería el baculi de TANNER (1927). Los estilos son subcilíndricos y están fuertemente esclerotizados, presentando en el ápice una corona de setas espiniformes, de carácter sensorial.


Entre los dos coxitos se abre la parte final de la vagina en un ancho orificio genital. Segun TANNER (1927), esta vagina se originaría a partir del segmento X, mientras que para otros autores (IUGA & ROSCA, 1962), representaría los restos del segmento XI.


Toda esta estructura es la que se proyecta al exterior, mediante la evaginación del membranoso segmento IX, para la ovoposición, representando los coxitos un instrumento de preparación del sustrato, así como una fuerte guía para el descenso de los huevos y su ubicación, mientras los estilos, provistos de numerosas setas, tendrían una función principalmente sensorial.



Complejo espermatecal (figura102)


La vagina se continúa, ya fuera de la cámara genito-urinaria en un largo tramo (segmento X), denominado útero por algunos autores (IUGA & ROSCA, 1962), en el extremo del cual aparecen dos placas más esclerotizadas, donde se insertan los músculos dilatadores del útero (IUGA & ROSCA,1962 )(figura103). En este extremo se abre el oviducto impar y la bursa copulatrix, de forma sacular. Cerca de la base de la bursa se abre el conducto de la espermateca, diferenciado en un primer tramo fino y un segundo tramo más grueso y curvado. Al final de este conducto aparece la espermateca, en forma de "C", y notablemente más esclerotizada que el resto de las estructuras del complejo espermatecal. En la base de este receptáculo seminal se abre una glándula espermatecal de longitud y grosor variable según las especies, presentando en su interior multitud de pequeñas espículas densamente distribuidas, que forman una estructura en "trabécula" a lo largo de toda la glándula.





Disposición espacial de la genitalia femenina
(figura 103)


La disposición que adopta la genitalia femenina en el interior del abdomen de la hembra es muy característica y viene determinada por la invaginación del segmento IX, así como por la actividad del músculo dilatador.


A partir del segmento VIII aparece la cámara genito-anal (segmento IX) prácticamente recta y con dirección hacia la zona basal del abdomen. La parte basal de la vagina se curva ventralmente para dirigirse en dirección contraria hacia la parte apical del abdomen, adoptando una disposición paralela a la cámara génito-anal. La bursa copulatrix y el resto del complejo espermatecal vuelven a dirigirse hacia la base del abomen, disponiendose nuevamente de forma paralela a la vagina y a la cámara genito-anal, pero en posición más ventral; por debajo se situa el apodema esternal. El intestino acompaña en este trayecto a la vagina y complejo espermatecal.


4.2.2. ESTUDIO COMPARATIVO (figura 102)


En todas las especies estudiadas, la genitalia femenina presenta prácticamente la misma estructura, forma y medidas. El único carácter que resulta variable hasta el punto de poder separar dos grupos de especies es la longitud de la glándula espermatecal.


Se han estudiado un total de ocho caracteres en cada una de las especies estudiadas, que son los que presentan una relativa variabilidad interespecífica. Todos ellos, así como las abreviaturas utilizadas en el análisis posterior, se encuentran reflejados en la tabla de la figura 111 (). Los valores medios obtenidos, desviación típica, error estandard, valor mínimo y valor máximo, están reflejados en la tabla de la figura 100



bursa copulatrix


En todas las especies estudiadas la bursa copulatrix presenta prácticamente la misma forma, si bien la anchura de la misma puede variar dependiendo del momento funcional y de la posición de montaje del la misma, por lo que no ha sido tomada en cuenta.


La longitud de la bursa presenta cierta variabilidad, siendo más corta en I.(H.) martinezi y apareciendo los valores máximos en I.(H.) perezi. No obstante, existe un continuo entre todas las especies estudiadas, diferenciándose únicamente aquellas que se encuentran en los extremos del mismo. Una representación gráfica de las medidas obtenidas, así como el correspondiente contraste de hípotesis para una H0 que supone una diferencia nula entre las especies analizadas, se refleja en la figura 112a .

Conducto espermatecal


Tanto la forma como el grosor y la longitud del conducto espermatecal es similar en todas las especies estudiadas, distanciándose un poco I.(H.) martinezi, con un conducto algo más largo que el resto, e I.(H.) ghiliani, que tiende a presentar conductos ligéramente más largos. La representación gráfica y el contraste de hipótesis para este carácter, aparece reflejado en la figura 112b.

Espermateca


El diseño de la espermateca es similar en todas las especies, resultando indiferenciables por la forma de la misma. En cuanto al tamaño, aparecen pequeñas variaciones: I.(H.) graellsi e I.(H.) hispanicum son los que presentan la espermateca más pequeña, diferenciándose ligeramente del resto de especies, que tienden a tenerla algo más grande. En la figura 113 se representan las medidas estudiadas y el correspondiente contraste de hipótesis.


Glándula espermatecal

La glándula espermatecal presenta una estructura similar en todas las especies, pero varía notablemente en cuanto a su longitud. Es el carácter, de todos los estudiados, que más claramente permite diferenciar dos grupos de especies: I.(H.) martinezi e I.(H.) graellsi, por un lado, presentan las glándulas espermatecales netamente más cortas, mientras I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi poseen unas glándulas hasta casi diez veces más largas. Dentro de cada grupo de especies, sin embargo, no se pueden encontrar diferencias consistentes. El contraste de hipótesis correspondiente, está reflejado en la figura 114.


Análisis de componentes principales


Con el objeto de estudiar la existencia de caracteres o conjuntos de caracteres que permitan separar grupos de individuos, y si estos grupos se correspondes con las especies conocidas, se ha llevado a cabo un análisis de componentes principales para los cuatro caracteres siguientes: longitud de la bursa copulatrix (LONGBURSA), longitud del conducto espermatecal (LONGCONDES), longitud de la espermateca (LONGESPER) y longitud de la glándula espermatecal (LONGGLDESP).


En primer lugar se calculó la matríz de covarianzas y los coeficientes de correlación lineal simple, con el objeto de observar las posibles dependencias y relaciones de unos caracteres con otros. Los resultados están representados en la figura 115 (Página 310). Se puede observar que no existe una fuerte correlación entre ninguna de las variables (El coeficiente de correlación lineal simple es menor a 0.5 en todos los pares de variables). Unicamente aparece una pequeña correlación negativa entre la longitud del conducto espermatecal y la longitud de la glándula espermatecal, y cierta correlación positiva entre la longitud de la espermateca y de la bursa copulatrix. Esto nos indica que los caracteres estudiados son independientes entre sí.



A continuación se realizó el análisis de componentes principales, los cuales están representados en la figura 115 (Página 310). De los cuatro componentes obtenidos hemos retenido los dos primeros, que explican un 74,5 % de la varianza total.


En la figura 115 (Página 310), se encuentran representados los "pesos" de cada carácter en cada componenete, a partir de los cuales podemos realizar la interpretación de los mismos.

COMPONENTE 1: Los caracteres con más peso en este componente son la longitud de la glándula espermatecal y la longitud de la bursa copulatrix. La longitud del conducto espermatecal también contribuye a este componente, pero de forma negativa. Así pues, este componente enfrentará a los individuos con la glándula espermatecal y bursa copulatrix largas, pero con un conducto espermatecal corto, frente a aquellos con glándula y bursa cortas y conducto espermatecal más largo.

COMPONENTE 2: El carácter que más contribuye a la formación de este componente es la longitud de la espermateca, seguido de la longitud del conducto espermatecal. De esta forma, el segundo componente enfrenta a los individuos con una espermateca y conducto espermatecal largos frente a aquellos que presentan una espermateca y conducto espermatecal más corto.


En la figura 116 (Página 311), se han representado todos los individuos con respecto a los dos componentes retenidos. En primer lugar, se observan dos grupos de individuos separados por el origen del eje X (componente 1); a la izquierda del mismo aparecen todos los individuos de I.(H.) graellsi e I.(H.) martinezi que presentan unos valores negativos del componente 1, mientras que a la derecha se sitúan todos los individuos de I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi, presentando valores positivos del componente 1. Por otro lado, la mayoría de los individuos de I.(H.) martinezi, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi presentan valores positivos del componente 2, mientras todos los individuos de I.(H.) graellsi e I.(H.) hispanicum presentan valores negativos de dicho componente.


4.2.3. CONCLUSIONES


Con respecto a los caracteres estudiados y según se observa en el gráfico de la figura 116, los individuos de I.(H.) martinezi aparecen bien separados del resto, caracterizándose por presentar la glándula espermatecal y bursa copulatrix cortas, y espermateca y conducto espermatecal largo. Los individuos de I.(H.) graellsi también aparecen bien separados de los demás y muy agrupados entre sí, caracterizándose por presentar la glándula espermatecal y bursa copulatrix corta, pero con la espermateca y su conducto también cortos. El resto de las especies estudiadas, presentan sus individuos con la glándula espermatecal y bursa copulatrix larga, apareciendo los individuos de I.(H.) hispanicum muy agrupados, con la espermateca y su conducto cortas, mientras las otras tres especies tienden a presentar estas dos últimas más largas en la mayoría de sus individuos.


Así pues podemos concluir que tanto I.(H.) graellsi como I.(H.) martinezi aparecen bien diferenciados y relatívamente próximos entre sí, mientras que el resto de las especies presentan sus individuos muy mezclados, diferenciándose únicamente, y de forma muy poco patente I.(H.) hispanicum, cuyos individuos aparecen más agrupados. De esta forma, y con respecto a los caracteres utilizados aparecen tres grupos de individuos, uno que corresponde con I.(H.) martinezi, otro con I.(H.) graellsi y otro con el grupo de especies de I.(H.) hispanicum (I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi).


Este análisis nos aporta aproximadamente los mismos resultados obtenidos con el estudio de la genitalia masculina: de todos los individuos estudiados podemos observar la diferenciación de dos grupos, el primero compuesto por los individuos correspondientes a I.(H.) martinezi e I.(H.) graellsi, estando ambas especies bastante diferenciadas entre sí. En el segundo grupo aparecen los individuos del resto de las especies estudiadas, no diferenciándose ningún grupo en especial, excepto quizás los individuos de I.(H.) hispanicum que, si bien aparecen agrupados y se encuentran en uno de los extremos de las nubes de puntos, no están separados del resto. Por ello hemos denominado "grupo de especies de I.(H.) hispanicum" al conjunto de individuos de I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi.


Por otro lado, y enfocando el aspecto biológico de estas estructuras, la existencia de una espermateca y glándula espermatecal desarrollada, nos indica la capacidad que poseen las hembras de estas especies para almacenar esperma después de una cópula, pudiendo fecundar los huevos antes de la puesta y no precisando la presencia del macho en el momento de la fecundación. Posiblemente, ésta se produce en la bursa copulatrix tras la maduración del huevo, para después descender por la vagina hasta la armadura genital que, evaginada, sirve para la deposición del mismo en el lugar adecuado. No podemos saber la cantidad de huevos que se pueden fecundar por cópula, pero una estimación puede ser la cantidad de huevos depositados entre dos cópulas. Esto se estudia en el capítulo de Ciclo Biológico.


4.3. APARATO ESTRIDULADOR


La estridulación es una de las modalidades de comunicación más características dentro de los insectos, y consiste básicamente en la producción de sonido mediante el frotamiento entre sí de dos estructuras: un rascador o plectrum y una cresta o fila más compleja, denominada organum stridens.


El plectrum puede consistir en el borde endurecido de un ala, o de un segmento que se mueve contra otro. Esta forma de estridulación intersegmental es muy común en los Coleópteros, donde el borde posterior de la cabeza puede formar un plectrum asociado a un organum stridens en el protórax (BAILEY, 1991). Los Cerambycidae presentan un método estridulatorio denominado mesonotal- pronotal, propio y caracterísitico de la familia.


La producción de sonido mediante estridulación, aparece también en Iberodorcadion, aunque de una forma poco llamativa, debido al bajo volumen en el que se emiten los sonidos y a las escasas ocasiones en el que éste se realiza.


En el capítulo de etología nos ocuparemos de estudiar las características físicas de este sonido y de su función. En el presente apartado describimos las estructuras que intervienen en este proceso, realizando una comparación entre las distintas especies estudiadas.


4.3.1. LOCALIZACIÓN Y ESTRUCTURA

(figura 117).


Aunque la estridulación aparece en algunas larvas de coleópteros (y de manera muy escasa en pupas), la mayoría presentan esta característica únicamente en estado adulto (CROWSON, 1981), siendo éste el caso de Iberodorcadion.


El aparato estridulador es típico de Cerambycidae, constando de una parte activa (plectrum), y una parte pasiva (organum stridens).
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El Plectrum está constituido por un refuerzo interno del borde posterior del pronoto en forma de costilla lisa y ancha, en la que no se observan ningún tipo de microestructuras.


El Organum stridens (figura 117, Os) se encuentra situado en la región del mesonoto que, en reposo, queda oculta bajo el pronoto. Se dispone longitudinalmente en el medio de esta región. Es entero, sin dividir por ninguna línea media (característica de algunos Cerambycidae). Piriforme, algo más ancho en las hembras, y más estrecho, de forma más ovalada, en los machos. Se encuentra surcado transversalmente por multitud de microestrías distribuidas de forma regular.


El sonido se genera al mover cabeza y pronoto hacia arriba y hacia abajo, y producirse el rozamiento entre el plectrum y el organum stridens.


4.3.2. ESTUDIO COMPARATIVO


Los dos sexos presentan un aparato estridulador funcional y similar, diferenciándose únicamente en la mayor anchura del femenino, probablemente, consecuencia de la mayor anchura general del pronoto en las hembras.


Con respecto a las cuatro especies estudiadas, la estructura del aparato estridulador es idéntica (figura 118, Pág. 315), presentando la misma forma, disposición y ultraestructura. Las diferencias observadas en cuanto a forma se reducen a una variación en la anchura del organum stridens, principalmente en su región posterior, presentando idénticos rangos de variabilidad tanto a nivel intraespecífico como interespecífico.






4.3.4. CONCLUSIONES


La comunicación acústica no había sido descrita previamente en Iberodorcadion, si bien está presente en muchos otros componentes de la familia Cerambycidae.


La estridulación en los Iberodorcadion estudiados, propia de los dos sexos, es producida por un órgano estridulador típico de Cerambycidae, compuesto por un plectrum pronotal, constituido por una costilla interna en el borde posterior del pronoto, y un organum stridens mesonotal, sin dividir longitudinalmente y microestriado transversalmente.


No se han encontrado diferencias significativas entre las cuatro especies estudiadas, que presentan un órgano estridulador idéntico. Si existe cierta diferencia entre los dos sexos, con respecto a la anchura del organum stridens, algo más ancho en las hembras.



4.4. ESTADOS PREIMAGINALES


Como ya hemos comentado en la introducción de éste capítulo, el estudio de los estados preimaginales en los Iberodorcadion no ha sido llevado a cabo con anterioridad, existiendo además escasas referencias sobre los estados inmaduros de los Dorcadionini.


Esto ha llevado, incluso, a afirmaciones dudosas, como la de PAULIAN (1988:340), sobre la existencia de un primer estadío larvario en forma de «lárvula» en los Dorcadion, provista de largas sedas locomotrices y muy diferente a los estadíos posteriores, al igual que ocurre en el género Vesperus. Esto contrasta con nuestros resultados, con los que se comprueba que el primer estadío larvario de los Iberodorcadion no es en forma de «lárvula», sino que presenta la misma estructura que los siguientes.


En el presente apartado se lleva a cabo la descripción de todos los estados preimaginales en las especies estudiadas, así como el análisis comparativo entre ellas.


4.4.1. HUEVO


Las descripciones existentes sobre huevos de Cerambycidae son escasas, siendo éstos muy poco conocidos. Las referencias de las que podemos disponer son muy breves, atendiendo únicamente al tamaño y color o, como mucho, incluyendo alguna breve alusión a finas estructuras coriónicas, como costillas paralelas (VILLIERS, 1978). Siguiendo a otros autores, que han estudiado más detenidamente el huevo de otras familias de coleópteros (LUFF, 1981, HOWARD & KISTNER, 1978, ASHE, 1986), hemos considerado, además de las clásicas descripciones de color y la forma, caracteres como la estructura general del corion, la densidad de los relieves coriónicos, diversos índices biométricos y la estructura y dimensión de las regiones polares.


La estructura general del huevo en las especies estudiadas es similar. Con una forma de huso alargado, presentan una reticulación hexagonal en el corion que cubre toda la superficie del huevo, volviéndose más irregular en los polos. Éstos, se diferencian uno de otro por el distinto grado de curvatura (más agudo en el polo menor y más obtuso en el mayor) y por la presencia de una alteración en la reticulación coriónica. El polo menor no presenta ninguna estructura especial, únicamente una pérdida de regularidad en las celdas hexagonales. El polo mayor, por el contrario, se pierde la estructura reticular, apareciendo una región central con tubérculos irregulares, algunos de los cuales pueden adquirir una disposición radial.


En todas las especies se han llevado a cabo medidas de longitud y anchura, tal y como se señala en el apartado de material y métodos, así como su relación con el tamaño del adulto. VILLIERS (1978) indica que la longitud del huevo no está relacionada con la del adulto, pero otros autores han encontrado en otras familias de coleópteros una cierta relación: LUFF (1981) señala para algunos carábidos que aquellas especies con el huevo más alargado tienden a presentarlo más grande en proporción al tamaño del adulto.


También se ha cuantificado la densidad y tamaño de la reticulación coriónica hexagonal, así como el tamaño de las estructuras polares. Todas las medidas se encuentran señaladas en la figura 119 (Pág. 319).

4.4.1.1.Iberodorcadion (Hispanodorcadion) hispanicum
(figura 120, Pág. 320)

Huevo de color blanco, algunos con tonos cremas o amarillentos. Es la especie con el tono más claro. Alargados, presentan una relación largo/ancho relativamente alta y más o menos curvados. Presenta los huevos más grandes de todas las especies estudiadas, y también los más grandes con respecto al adulto (figura 119, Pág. 319). Corion con una estructura reticular de celdas hexagonales, visibles en casi toda la superficie del huevo. Zona polar irregularmente esculpida con gran cantidad de tubérculos opacos, una pequeña depresión en forma tetralobular que deja en el centro una elevación central en forma de tubérculo.


4.4.1.2.Iberodorcadion (Hispanodorcadion) ghilianii
(figura 121, Pág. 341)


Huevo de color crema claro, algunos con tonos parduscos, achatados, con una relación largo/ancho relativamente baja y ligeramente curvados. Relativamente grandes en proporción al adulto. Estructura reticulada en el corion muy poco patente, formada por celdas hexagonales de forma y tamaño semejante a las especies anteriores, pero visibles solo en algunas zonas bajo el microscopio óptico. Región polar grande con tubérculos más uniformes que dejan una zona central lisa. Región polar completamente plana, o en todo caso, con alguna zona muy ligeramente deprimida. Estructura reticular del corion muy marcada en las proximidades de esta región central.


4.4.1.3.Iberodorcadion (Hispanodorcadion) perezi
(figura 122, Pág. 323)


Huevo de color crema claro, achatados, con una relación largo/ancho relativamente baja y ligeramente curvados. Tamaño relativamente pequeño respecto al adulto. El corion presenta una estructura reticular de celdas hexagonales apenas visible en algunas regiones. Región polar grande y muy irregularmente esculpida, con una depresión de forma trilobulada. Tubérculos grandes en la periferia y pequeños en la zona central.


4.4.1.4.Iberodorcadion (Hispanodorcadion) graellsi
(figura 123, Pág. 324)


Huevos de color crema oscuro o parduzco, alargados, con la relación largo/ancho alta y ligeramente curvados. Presentan los valores medios de longitud y anchura más bajos de todas las especies estudiadas. También son de los más bajos respecto al adulto. El corion presenta una esructura reticular muy patente, con celdas hexagonales en toda la superficie del huevo, siendo la especie donde se encuentran más definidas. Región polar pequeña con grandes zonas de cutícula lisa y tubérculos centrales. Ligeramente deprimida en su totalidad, con pequeños alveolos alargados alrededor y puntiformes en el centro.


4.4.1.5. Estudio comparativo

Color


Existen pocas diferencias de color entre los huevos de las especies estudiadas, consistentes mas bién en diferencia de tonos, ya que todos poseen un color crema o parduzco, desde el blanco, con algunos tonos amarillentos de I.(H.) hispanicum, hasta el crema oscuro de I.(H.) graellsi, presentando el resto de las especies un tono intermedio.


No son observables diferencias en el color entre los huevos extraidos de hembras grávidas y los recien puestos, pero si posteriormente, tornándose más oscuros según va avanzando el tiempo desde la puesta y acercándose el momento de la eclosión.


Forma


En la figura 119 (Pág. 319) se encuentran reflejadas las dimensiones medias del huevo de las especies estudiadas. Se han incluido los intervalos de confianza de dichas medias para una p=0,05.


En cuanto a la forma, todas las especies presentan un huevo alargado, alrededor de tres veces más largo que ancho, ligeramente curvado con repecto al eje longitudinal, y con una gran variedad intraespecífica (figura 120, Pág. 320; figura 122, Pág. 341; figura 123, Pág. 323 y figura 123, Pág. 324). Existe una diferencia de tamaño entre los dos polos de huevo, siendo uno de ellos más ancho, al que denominamos «polo mayor» y el otro, más estrecho, que denominamos «polo menor». La variación interespecífica no es muy grande, solapándose el índice longitud/anchura, que nos da una idea de la forma. No obstante, podemos decir que los huevos de I.(H.) graellsi y de I.(H.) hispanicum tienden a ser los más alargados, con una relación longitud/anchura más alta, mientras I.(H.) perezi e I.(H.) ghilianii presentan los huevos más achatados, obteniéndose para ellos una relación longitud/anchura más baja.


Tamaño


Como señala LUFF (1981), es extremadamente difícil poder utilizar exclusivamente las medidas de tamaño para separar diferentes especies de coleópteros, necesitándose una gran cantidad de mediciones para poder hacerlo con cierta seguridad. Las variaciones individuales dentro de cada especie son muy amplias, y los límites de tamaño a menudo se solapan entre ellas.


En la figura 124 (Pág. 327) podemos ver representados los intervalos de confianza para los valores medios de longitud y anchura, que nos permite diferenciar muy ligeramente las cuatro especies: I.(H.) hispanicum presenta los huevos más largos, seguido de I.(H.) ghilianii, mientras que las otras dos especies presentan unos valores medios casi 0,5 mm por debajo, coincidiendo ambas. I.(H.) perezi se separa de I.(H.) graellsi en las medidas de anchura, al presentar huevos más anchos que ésta. I.(H.) hispanicum e I.(H.) ghilianii aparecen por encima sobrepasando los 1,05 mm de anchura media. Tenemos representadas conjuntamente la longitud y la anchura en la figura 125 (Pág. 329) y, aunque existe un gran solapamiento, podemos observar que las especies con huevos más largos tienden a tenerlos más anchos, y viceversa. Esto se ve confirmado con el cálculo del coeficiente de correlación, que es r=0,55, lo que nos indica cierto grado de correlación positiva entre la longitud y la anchura, coincidiendo con la semejanza del valor longitud/anchura para todas las especies, según se ha señalado más arriba.


Otra medida considerada ha sido la relación entre la longitud del adulto y la longitud del huevo, pudiendo observar que en las especies con el huevo más grande (I.hispanicum e I.ghilianii) este índice es menor que en aquellas que presentan el huevo más pequeño (I.graellsi e I.perezi), lo que nos indica que el tamaño el huevo no está directamente relacionado con el tamaño del adulto. Según se observa en la figura 119 (Pág. 319), I.(H.) hispanicum es el que presenta un huevo más grande en relación con el adulto, seguido de I.(H.) ghilianii, siendo I.(H.) graellsi el que tiene el huevo más pequeño en comparación con el adulto, con un índice muy semejante a I.(H.) perezi.


Estructuras coriónicas


Las cuatro especies presentan una estructura reticulada en el corion, con forma de pequeñas celdas hexagonales separadas por crestas. Como se muestra en la figura 119 (Pág. 319), tanto la densidad de las celdas como el tamaño de las mismas es similar en todas las especies, pero varía sustancialmente en cuanto a lo marcadas que se encuentran. En I.(H.) graellsi son muy patentes, pudiendo incluso distinguirse un fino reticulado cuando se examina un huevo entero a pocos aumentos (figura 123, Pág. 324). I.(H.) hispanicum presenta una estructura mucho menos marcada, siendo necesario observar cortes de corion al microscopio para apreciar la retícula (figura 120, Pág. 320). Tanto I.(H.) ghilianii (figura 121, Pág. 341), como I.(H.) perezi (figura 122, Pág. 323) poseen una estructura reticular muy poco patente, disinguiéndose únicamente en algunas zonas, especialmente en las proximidades de las regiones polares.


El tipo de retícula, independientemente de lo manifiesta que se encuentre, es sustancialmente semejante en las cuatro especies. Está formada por celdas hexagonales muy regulares de aproximadamente 0,034 x 0,027 mm de tamaño medio, y separadas entre sí por crestas muy estrechas, en todos los casos inferiores a 0,01 mm de anchura. Al ser tanto el tamaño como la separación entre las celdas prácticamente idéntico en las cuatro especies, la densidad de la estructura, medida en número de celdas que cortan una línea de 0,1 mm de longitud, es también muy semejante. Este entramado aparece uniforme en todo el huevo de I.(H.) graellsi e I.(H.) hispanicum, mientras que en I.(H.) perezi e I.(H.) ghilianii es prácticamente invisible en grandes extensiones.


La forma y el tamaño de las celdas es muy constante dentro de cada huevo, pero de vez en cuando aparecen algunas sensiblemente más grandes o más pequeñas que alteran la estructura regular en algunos puntos.


La estructura reticular se ve también alterada en las proximidades de los dos polos. En el polo mayor desaparece la estructura regular, que se ve sustituida por una serie de tubérculos opacos al microscopio óptico, separados por zonas de corion liso y dispuestos radialmente a una zona central que puede ser plana o en relieve. Tanto en I.(H.) perezi como en I.(H.) ghilianii, en las proximidades de la región polar se hace mucho más patente la estructura reticular del corion. En el polo menor únicamente se observa una modificación de las celdas, adquiriendo una disposición más irregular. La región central del polo mayor aparece deprimida en I.(H.) hispanicum, y prácticamente plana, a excepción de alguna zona muy ligeramente deprimida en I.(H.) ghilianii. Las dimensiones medias de esta región están reflejadas en la figura 119 (Pág. 319).


4.4.1.6. Conclusiones


Con todo esto, comprobamos que resulta extremadamente difícil encontrar caracteres diferenciales en forma absoluta para los huevos de las cuatro especies estudiadas, y que únicamente el análisis en conjunto de todos ellos nos puede describir cada huevo de forma inconfundible.


Es posible, no obstante, que la gran proximidad filogenética de las cuatro especies haga que distintos valores empleados por otros autores para separar especies sean muy similares para el grupo que hemos estudiado (relación longitud/anchura, forma y densidad de las estructuras coriónicas) y que sin embargo pueden servir para diferenciar huevos de especies mas alejadas (LUFF, 1981, HERNÁNDEZ, 1991a).


En todo caso, es evidente que tanto tamaño como forma, que tradicionalmente son las únicas o, por lo menos, las principales características mencionadas al describir huevos de cerambícidos, son insuficientes para caracterizar inconfundiblemente los huevos de las diferentes especies, ya que debido a la gran variabilidad intraespecífica, se debería medir una cantidad ingente de huevos para poder obtener unos valores medios lo suficientemente claros.


La utilización de la microscopía electrónica en el estudio de las estructuras reticulares y de las regiones polares, puede ayudar a describir mucho más detalladamente estos caracteres, sin duda muy importantes en las diferentes especies (HINTON, 1970, ROWLEY & PETERS, 1972).


Por otro lado, el encontrar caracteres útiles y relativamente sencillos de utilizar, como pueden ser los estudiados en el presente trabajo, en conjunción con otros aspectos de la ovoposición (situación y sustrato de la puesta), pueden permitir la determinación de puestas de coleópteros de gran interés económico, como son en el caso de los Cerambycidae, los xilófagos que atacan plantaciones de interés forestal o madera trabajada y mobiliario doméstico (HERNÁNDEZ, 1991a).


4.4.2. LARVA


Las larvas de los Cerambycidae son relativamente bien conocidas, abundando los trabajos en los que se realizan descripciones, principalmente de aquellas especies con cierto interes económico (GRÄELLS, 1850;PERRIS, 1876; XAMBEU, 1894; GRANDI, 1928; EMDEN, 1939, 1940; PAULIAN & VILLIERS, 1941; PAVAN, 1944, 1948; VILLIERS, 1978; VICENT & GUILLOT, 1983; SVACHA & DANILEVSKY, 1987, 1988, 1989; PAULIAN, 1988; HEMMINGA ET AL., 1989; HOEBEKE & HUETHER, 1990; IGLESIAS ET. AL., 1990; IVANOVIC ET AL., 1992)


No se puede decir lo mismo del grupo de los Dorcadionini, donde las publicaciones sobre estados larvarios son muy escasas, reduciéndose generalmente a descripciones generales (XAMBEU, 1894; PANIN & SAVULESCU, 1961;KLAUSNITZER, 1978; VILLIERS, 1978), con excepción de alguna especie como Dorcadion (Pedestredorcadion) arenarium (Scopoli, 1763), que por su interés agrícola ha sido descrita más detalladamente (GRANDI, 1929) y destacando el trabajo de CHEREPANOV (1983) en la que describe la larva de varias especies de Dorcadionini del norte de Asia.


En cuanto a Iberodorcadion, las únicas descripciones existentes son las realizadas recientemente por el autor (HERNÁNDEZ, 1991b, 1994) sobre I. graellsi e I. bolivari y VERDUGO (1993a) sobre I. (Baeticodorcadion) nigrosparsum Verdugo, 1993. En estos pocos casos conocidos se puede observar una gran homogeneidad tanto en las estructuras, como en la setación, que se confirma en las especies estudiadas en el presente trabajo.




4.4.2.1. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) hispanicum
(figura 126, Pág. 334 y figura 127, Pág. 336)

Larva ápoda, Criptocéfala. Tamaño: 13-17 cm. Color blanquecino algo más oscuro en el protórax. La porción visible de la cabeza marrón oscura, el resto crema.

CABEZA (figura 127, Pág. 336)
Algo menos de una vez y media más larga que ancha (Longitud/anchura = 1.4 aprox.); deprimida. Margen lateral paralelo convergiendo rápidamente en el tercio posterior. Margen anterior recto o muy ligeramente cóncavo, formando ángulo de 45º con el margen lateral y presentando un par de largas setas, una a cada lado del arranque del clípeo. Cabeza profundamente embutida en el protórax. Solamente la parte mas anterior de la cápsula cefálica (aproximadamente 1/8 parte de la longitud total) queda fuera del mismo, observándose mas quitinizada que el resto, y con cortas setas irregularmente distribuidas.
Dorsalmente aparece una carena ecdisial muy marcada que parte de la zona mas quitinizada anterior y acaba por detrás en una depresión en forma de «V» invertida, que es el área de anclaje del músculo retractor superior de la cabeza (GRANDI, 1928. PICARD, 1929). Gula trapezoidal casi tan larga como ancha. Suturas gulares muy poco marcadas. Sutura occipital muy marcada. No presenta setación, excepto dos largas setas en el margen distal de la cápsula cefálica, una a cada lado.
Antenas muy pequeñas, situadas en la parte antero-lateral de la cápsula cefálica. Constituida por tres artejos. El primero es el mas largo, embutido prácticamente en su mitad en el foramen antenal y con alguna seta sensorial. El segundo presenta aproximadamente 1/3 de la longitud del primero, apareciendo varias setas sensoriales, así como un gran sensilio estrobiliforme y otro baciliforme. El tercer artejo es mucho más pequeño, cilíndrico e inserto de forma excéntrica respecto al primero; presenta setas y sensilios baciliformes.
Clípeo trapezoidal, transverso, casi tres veces mas ancho que largo y glabro.
Labro menos ancho que el clípeo y aproximadamente igual de largo. Márgenes laterales y anterior redondeados. Anteriormente provisto de un elevado número de setas robustas y dorsalmente provisto de numerosas setas de longitud muy variable, generalmente mas largas hacia el margen externo.
Mandíbula mas larga que ancha, subtriangular, robusta, presentando una concavidad dorsal donde se articula el cóndilo epicraneal y un cóndilo ventral con cabeza esférica. Area masticatoria ancha y plana.
Complejo maxilo labial: Maxila con estipes bien desarrolladas, provista de setas robustas y largas. Palpífero grande y provisto también de un elevado número de setas. Mala maxilaris prominente, redondeada y con numerosas setas largas. Palpo maxilar corto, con tres artejos, el primero casi tan ancho como largo y provisto de setas en la porción apical, el segundo algo mas pequeño, mas ancho que largo y con un par de setas, también apicales. El tercero mas largo que ancho con ápice redondeado y provisto de sensilios baciliformes.
Labium. Mentón trapezoidal y transverso, con setas largas en su base, dispuestas a cada lado. Submentón ligeramente marcado, con alvéolos. Palpíferos muy marcados con largas setas apicales. Palpos con dos artejos, el primero grande y con fuertes sedas apicales, casi tan ancho como largo. El segundo pequeño, con ápice redondeado y sensilios baciliformes. Lígula grande, redondeada y pubescente, con setas robustas hacia el ápice y pequeñas formaciones tegumentarias en forma de escama en los márgenes.


TORAX (figura 126, Pág. 334)


Protórax mas ancho que largo. Pronoto con numerosas setas (70-75 a cada lado) distribuidas irregularmente y presentando dos surcos laterales y longitudinales que, partiendo del margen posterior, alcanzan 2/3 de la máxima anchura del pronoto. Son convergentes en los dos extremos. Aparecen manchas pigmentarias de color pardo. región pleural grande y trapezoidal. Región esternal triangular dividida en dos zonas por un surco transversal; la primera triangular y mas grande, la segunda estrecha y fuertemente transversa.
Mesotórax pubescente, mas estrecho que el protórax e igual de ancho. Está provisto en el área tergal de una prominencia simple, transversa y mediana. Región pleural rectangular, presentando un espiráculo elipsoidal, y región esternal provista de un tubérculo o ampolla ambulacral.
Metatórax algo mas ancho que el mesotórax y pubescente presenta tanto en el área tergal como en la esternal sendos tubérculos o ampollas ambulacrales mas desarrolladas que el mesotórax.


ABDOMEN (figura 126, Pág. 334)


Constituido por diez segmentos, prácticamente constantes en anchura y algo mas largos los últimos. Segmentos I-VII con un relieve tergal (ampolla ambulacral) bien desarrollado, con forma elipsoidal, presentando un surco también elipsoidal, lo que hace apreciar dos elipses concéntricas con un surco transverso central. Los segmentos VIII,IX y X presentan un área tergal completamente lisa.
En el área esternal, los segmentos I-VII presentan también ampollas ambulacrales muy desarrolladas con setas en posición mediana. Los uritos VIII, IX y X son completamente lisos. Discos pleurales marcados y mas especialmente en los segmentos I-VII. El segmento X es pequeño y redondeado en el extremo caudal, presentando el ano en posición mediana en forma de fisura transversa.
Setación. Cara tergal: Segmentos I-VII con 35-45 setas a cada lado. Segmento VIII con 25-30 setas a cada lado. Segmento IX con 12-18 setas a cada lado. Segmento X con un total de 20-25 setas. En todos los segmentos, las setas se encuentran dispuestas de forma irregular, pero siendo más abundantes hacia las pleuras, a excepción del segmento X, donde se encuentran más uniformemente repartidas.
Cara esternal: Segmentos I-VII con 25-30 setas a cada lado. Segmento VIII con 15-20 setas a cada lado. Segmento IX con 15-17 setas a cada lado. Segmento X con 5-10 setas a cada lado. La disposición de estas setas, al igual que en la cara tergal, resulta de forma irregular, aunque son más abundantes hacia las pleuras.


SISTEMA TRAQUEAL

Hemipnéustico y peripnéustico, compuesto de nueve pares de espiráculos elipsoidales: un par torácico y ocho pares abdominales. El par torácico se encuentra situado en el mesotórax, muy cerca del surco que lo separa del protórax, algo más abajo que los espiráculos abdominales y sensiblemente mas grande que estos. Los espiráculos abdominales están situados en los ocho primeros uritos en una posición más elevada.


Primer estadío larvario
(figura 128, Pág. 338)


Larva ápoda, Criptocéfala. Tamaño: 2,5-3 cm. Color blanco. La porción visible de la cabeza marrón oscura.


La estructura general del primer estadío larvario es similar al último, con todas las estructuras de éste perfectamente diferenciadas, destacando la cabeza, mucho más grande en proporción con el cuerpo, y unas estructuras dentiformes en las mandíbulas.
Estructuras de las mandíbulas: (figura 128, Pág. 338)


En la cara externa de cada mandíbula aparece un pequeño diente, cuya finalidad es permitir a la larva romper el corion del huevo en el momento de la eclosión. Para ello, la larva abre las mandíbulas al máximo, de tal forma que los dos dientes desgarran la pared coriónica, para, posteriormente, salir al exterior por una de las dos roturas, que es agrandada con las mandíbulas. (figura 129, Pág. 339, 363)


Una vez fuera, estas estructuras dentiformes degeneran rápidamente, de tal forma que a los 3-4 días apenas quedan unos pequeños mamelones romos, que desaparecen totalmente a los 10-15 días de la eclosión.


4.4.2.2. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) ghilianii
(figura 130, Pág. 342 y figura 131, Pág. 345)


Larva ápoda. Criptocéfala. Tamaño: 16-21 cm. Color blanquecino algo más oscuro en el protórax. La porción visible de la cabeza marrón oscura, el resto crema.


CABEZA (figura 131, Pág. 345)


Aproximadamente una vez y media mas larga que ancha (largo/ancho=1,6), deprimida. Margen lateral paralelo convergiendo rápidamente en el tercio posterior. Margen anterior recto dorsalmente y ligeramente cóncavo en la cara ventral, formando un ángulo de 45ø con el margen lateral. Cabeza profundamente embutida en el protórax, solamente 1/6 de la longitud total sobresale del protórax, observándose esta zona mucho más quitinizada y con setas cortas poco numerosas.


Dorsalmente aparece un surco ecdisial relativamente marcado que parte de la zona quitinizada anterior y acaba por detrás en una depresión en forma de "V" invertida que es el área de inserción del músculo retractor superior de la cabeza. Gula no marcada.
Antenas muy pequeñas, situadas en la región antero-lateral de la cápsula cefálica. Constituidas por tres artejos; el primero es el más grande, cilíndrico e inserto en el foramen antenal; el segundo es mucho más corto y transverso, presenta un gran sensilio estrobiliforme que sobrepasa en longitud al tercer artejo, el cual se inserta de forma excéntrica respecto al primero y segundo, presenta varios sensilios baciliformes.
Clípeo trapezoidal, transverso, algo más de dos veces más ancho que largo. Glabro.
Labro algo más estrecho que el clípeo y casi igual de largo. Márgenes anterior y lateral redondeados. Provisto de un elevado número de setas robustas, generalmente más largas hacia el margen anterior.
Mandíbulas algo más largas que anchas, subtriangulares, robustas, con una concavidad dorsal donde articula el cóndilo epicraneal y un cóndilo ventral con cabeza esférica. Apice redondeado. Area masticadora ancha y plana.
Complejo maxilo-labial: Maxila con estipes desarrollados, provistos de robustas y largas setas; palpífero grande y transverso, con setas en elevado número en el margen anterior. Mala maxilaris grande y redondeada, con un gran número de setas robustas y largas. Palpo maxilar con tres artejos, el primero casi tan ancho como largo, con un par de setas apicales en el borde externo; el segundo, mas pequeño, casi tan ancho como largo, presentando dos setas en su margen externo-apical; el tercer artejo es pequeño, alargado y con el borde apical redondeado cubierto de sensilios baciliformes. Labium con el mentón trapezoidal y transverso, submentón ligeramente marcado. Palpíferos patentes con largas setas apicales. Palpos de dos artejos, el primero grande y con setas apicales, algo más largo que ancho; el segundo pequeño, con el ápice redondeado y sensilios baciliformes. Lígula grande y redondeada, con el margen anterior ligeramente cóncavo. Setas robustas, algo más largas hacia el ápice.


TORAX (figura 130, Pág. 341)


Protórax más ancho que largo. Pronoto con numerosas setas distribuidas como en la figura 130. Presenta dos surcos laterales que partiendo del margen posterior alcanzan algo más de la mitad del pronoto y que convergen en los dos extremos. Región pleural grande y trapezoidal. Región esternal triangular, dividida en dos partes por un surco transversal. La anterior es triangular y más grande que la posterior, que es fuertemente transversa y rectangular.
Mesotórax más estrecho que el protórax e igual de ancho, presentando cortas setas. Area tergal completamente lisa. Región pleural rectangular, con un espiráculo elipsoidal, y región esternal presentando un tubérculo transverso ligeramente marcado.
Metatórax algo más ancho que el mesotórax, presentando tanto en el área tergal como en la esternal sendos tubérculos ambulacrales transversos. Región pleural provista de largas setas.


ABDOMEN (figura 130, Pág. 342)


Constituido por diez segmentos, prácticamente constantes en anchura y algo más largos los últimos. Segmentos I-VII con un relieve tergal (ampolla ambulacral) bien desarrollado, observándose, especialmente en los segmentos IV-VII dos pequeños tubérculos centrales. Los segmentos VIII, IX y X presentan el área tergal lisa.


En el área esternal, los segmentos I-VII presentan también ampollas ambulacrales dobles mucho más desarrolladas que las correspondientes torácicas. Los segmentos VIII, IX y X poseen un área esternal completamente lisa.


El segmento X es pequeño y redondeado en el ápice, presentando numerosas setas en su extremo caudal, y el ano en posición mediana en forma de fisura transversa.


SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripnéustico, compuesto de nueve pares de espiráculos elipsoidales: un par torácico y ocho pares abdominales. El par torácico se encuentra situado en el mesotórax, muy cerca del surco que lo separa del protórax, algo más abajo que los espiráculos abdominales y sensiblemente mas grande que estos. Los espiráculos abdominales están situados en los ocho primeros uritos en una posición más elevada.



Primer estadío larvario
(figura 132, Pág. 345)


Larva ápoda, Criptocéfala. Tamaño: 3-3,5 cm. Color blanco. La porción visible de la cabeza marrón oscura.


La estructura general del primer estadío larvario es similar al último, con todas las estructuras de éste perfectamente diferenciadas, destacando la cabeza, mucho más grande en proporción con el cuerpo, y unas estructuras dentiformes en las mandíbulas.
Estructuras de las mandíbulas: (figura 132, Pág. 345)


En la cara externa de cada mandíbula aparece un pequeño diente, de forma y función similar a los descritos en I.(H.) hispanicum (Pág. 337).


4.4.2.3. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) perezi
(figura 134, Pág. 348 y figura 135, Pág. 349).


Larva ápoda. Criptocéfala. Tamaño: 14-17 cm. Color blanquecino algo más oscuro en el protórax. La porción visible de la cabeza marrón oscura, el resto crema. En general más pubescente que el resto de especies estudiadas

CABEZA (figura 135, Pág. 349)

Algo menos de una vez y media más larga que ancha (Longitud/anchura = 1.4 aprox.); deprimida. Margen lateral paralelo convergiendo rápidamente en el tercio posterior. Margen anterior recto o muy ligeramente cóncavo, formando ángulo de casi 45º con el margen lateral y presentando seis setas, tres a cada lado del arranque del clípeo. Cabeza profundamente embutida en el protórax. Solamente la parte mas anterior de la cápsula cefálica (aproximadamente 1/8 parte de la longitud total) queda fuera del protórax, observándose mas quitinizada que el resto.
Dorsalmente aparece una carena ecdisial muy marcada que parte de la zona mas quitinizada anterior y acaba por detrás en una depresión en forma de «V» invertida, que es el área de anclaje del músculo retractor superior de la cabeza (GRANDI, 1928. PICARD, 1929). Gula semirrectangular, fuertemente transversa. En el interior del cráneo aparece un septo o tabique longitudinal que divide en dos la mitad posterior del mismo, disminuyendo gradualmente de altura hacia la parte anterior.
Antenas muy pequeñas, situadas en la parte antero-lateral de la cápsula cefálica. Constituida por tres artejos. El primero es el mas largo, cilíndrico y embutido prácticamente en su mitad en el foramen antenal con alguna seta sensorial. El segundo presenta aproximadamente 1/3 de la longitud del primero, y presenta varias setas sensoriales, así como un gran sensilio estrobiliforme y otro baciliforme. El tercer artejo es mucho más pequeño, cilíndrico e inserto de forma excéntrica respecto al primer segmento; presenta setas y sensilios baciliformes.
Clípeo trapezoidal, transverso, casi tres veces mas ancho que largo y glabro.
Labro menos ancho que el clípeo y aproximadamente igual de largo. Márgenes anterior y laterales redondeados. Anteriormente provisto de un elevado número de setas robustas de longitud muy variable, generalmente mas largas hacia el margen externo.
Mandíbula mas larga que ancha, robusta y subtriangular, presentando una concavidad dorsal donde se articula el cóndilo epicraneal y un cóndilo ventral con cabeza esférica. Area masticadora ancha y plana.
Complejo maxilo labial. Maxila con estipes bien desarrolladas, provista de setas robustas y largas. Palpífero grande y provisto también de un elevado número de setas. Mala maxilaris prominente, redondeada y con numerosas setas largas. Palpo maxilar corto, con tres artejos, el primero casi tan ancho como largos y provisto de setas en la porción apical, el segundo algo mas pequeño, mas ancho que largo y con un par de setas apicales. El tercero mas largo que ancho con ápice redondeado y provisto de sensilios baciliformes.
Labium. Mentón trapezoidal y transverso, con setas largas en su base, dispuestas a cada lado. Submentón no marcado. Palpíferos muy marcados con largas setas apicales. Palpos con dos artejos, el primero grande y con fuertes sedas apicales, casi tan ancho como largo. El segundo pequeño, con ápice redondeado y sensilios baciliformes. Lígula grande, redondeada y pubescente, con setas robustas hacia el ápice y pequeñas formaciones tegumentarias en forma de escama en los márgenes.


TORAX (figura 134, Pág. 348)


Protórax Mas ancho que largo. Pronoto con abundantes setas, presentando en su cara dorsal dos surcos laterales y longitudinales, que partiendo del margen posterior alcanzan 3/4 de la longitud del pronoto; son convergentes en ambos extremos, especialmente en el posterior. Región pleural grande y trapezoidal, setulada. Región esternal relativamente pequeña y triangular. Presenta algunas setas.
Mesotórax muy estrecho, e igual de ancho que la anchura máxima del protórax. Región tergal plana y setulada. La región pleural presenta el único espiráculo torácico, en una pequeña depresión. Area esternal con un ligero relieve o ampolla ambulacral muy poco patente, y presentando una hilera transversa de setas.
Metatórax el doble de ancho que el mesotórax, también setulado. El área tergal presenta una ampolla ambulacral poco patente, al igual que aparece en el área esternal.


ABDOMEN (figura 134, Pág. 348)


Constituido por diez segmentos, siendo algo más estrechos los centrales (IV y V). Segmentos I-VII con un relieve tergal (ampolla ambulacral) de forma elipsoidal, presentando un seno interno también elipsoidal, lo que hace apreciar dos elipses concéntricas con un surco transverso central y otro menos marcado longitudinal. Los segmentos VIII-X presentan un área tergal lisa.


En el área esternal, también aparecen ampollas ambulacrales en los segmentos I-VII, bien desarrolladas y compuestas por dos tubérculos contiguos. Los segmentos VIII,IX y X son lisos. Discos pleurales marcados, en especial en los segmentos I-VII; los ocho primeros llevan además un espiráculo elipsoidal en cada pleura. El segmento X es pequeño y redondeado en el extremo caudal, presentando el ano en posición mediana con forma de fisura transversa.


En general, tanto el torax como el abdomen es más pubescente que en el resto de especies estudiadas.



SISTEMA TRAQUEAL

Hemipnéustico y peripnéustico, compuesto de nueve pares de espiráculos elipsoidales: un par torácico y ocho pares abdominales. El par torácico se encuentra situado en el mesotórax, muy cerca del surco que lo separa del protórax, algo más ventral que los espiráculos abdominales y sensiblemente mas grande que estos, esta situado en una pequeña área deprimida. Los espiráculos abdominales están situados en los ocho primeros uritos en una posición más dorsal.


Primer estadío larvario
(figura 133, Pág. 347)


Larva ápoda, Criptocéfala. Tamaño: 3,5-4 cm. Color blanco. La porción visible de la cabeza marrón oscura.


La estructura general del primer estadío larvario es similar al último, con todas las estructuras de éste perfectamente diferenciadas, destacando la cabeza, mucho más grande en proporción con el cuerpo, y unas estructuras dentiformes en las mandíbulas.
Estructuras de las mandíbulas:


En la cara externa de cada mandíbula aparece un pequeño diente, de forma y función similar a los descritos en I.(H.) hispanicum (Pág. 337), pero algo menos puntiagudo y más pequeño.


4.4.2.4. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) graellsi
(figura 136, Pág. 354; figura 137, Pág. 355 y figura 138, Pág. 356)


Larva ápoda. Criptocéfala. Tamaño 13-17 cm. Color blanquecino algo más oscuro en el protórax. La porción visible de la cabeza marrón oscura, el resto crema.


CABEZA (figura 137, Pág. 355 y figura 138, Pág. 356)


Algo menos de una vez y media mas larga que ancha (Longitud/Anchura þ 1.4), deprimida. Margen lateral paralelo, convergiendo rápidamente en el tercio posterior. Margen anterior ligeramente cóncavo en su parte media, formando ángulo de 45ø con el margen lateral y presentando 6 largas setas.
Solamente la parte anterior de la cápsula cefálica (1/6 de la longitud total) queda en el exterior, encontrándose más quitinizada, especialmente el margen anterior, y presentando cortas setas irregularmente distribuidas.
Dorsalmente aparece un surco ecdisial que parte de la zona más quitinizada anterior y acaba por detrás en un depresión en forma de "V" invertida, que es el área de inserción del músculo retractor superior de la cabeza.
Sutura occipital muy marcada, no se aprecian suturas gulares.
Clípeo trapezoidal, transverso, glabro. Unas tres veces más ancho que largo.
Labro más estrecho que el clípeo, con los márgenes anterior y lateral redondeados. Provisto de un elevado número de setas de tamaño variable, tendiendo a ser más largas hacia el borde anterior.
Mandíbulas más largas que anchas, robustas, subtriangulares, con el ápice plano y ancho. Presentan una concavidad dorsal, donde se articula el cóndilo epicraneal, y un cóndilo ventral esférico. Area masticatoria ancha y plana. Aparecen un par de setas en la región externa.
Complejo maxilo-labial:
Maxila con estipes bien desarrolladas, provistas de setas robustas y largas. Palpífero grande, también cubierto de robustas y largas setas. Mala maxilaris prominente, redondeada y con numerosas setas largas. Palpo maxilar corto, provisto de tres artejos. El primero casi tan largo como ancho y provisto de un par de setas apicales en el margen externo; el segundo más pequeño, mas ancho que largo y con dos setas apicales; el tercer artejo es más largo que ancho, presentando el ápice redondeado y con sensilios baciliformes.


El labio presenta un mentón trapezoidal y transverso, con alguna seta distribuida irregularmente. Submentón ligeramente marcado. Palpíferos muy patentes, prácticamente individualizados, y con robustas setas apicales. Palpos de dos artejos, el primero grande, ligeramente mas largo que ancho y con fuertes setas en el ápice. El segundo artejo, pequeño y alargado, presenta el ápice redondeado y con sensilios baciliformes. Lígula grande, redondeada y pubescente, con robustas setas hacia el ápice.
Antenas muy pequeñas, situadas en la región antero-lateral de la cápsula cefálica. Constituidas por tres artejos. El primero es el más largo, cilíndrico, embutido en el foramen antenal, con un surco transverso hacia el ápice. El segundo mucho más corto, con varios sensilios baciliformes y un gran sensilio estrobiliforme, que sobrepasa en longitud al tercer artejo, siendo éste último mucho más pequeño que los otros dos, cilíndrico e inserto de forma excéntrica respecto del primero; presenta varios sensilios baciliformes.


TORAX (figura 136, Pág. 354)


Protórax más ancho que largo. Pronoto semicircular, con numerosas setas dispuestas según se representa en la figura 136 (Pág. 354). Presenta dos surcos laterales fuertemente marcados que, partiendo del margen anterior, sobrepasan ligeramente la mitad del pronoto. Fuertemente convergentes por detrás. Manchas pigmentarias de color pardo, irregularmente distribuidas. Puntuación negra de fondo.
Región pleural grande y trapezoidal, provista de largas setas. Región esternal triangular, dividida en dos zonas por un surco transverso, la primera triangular y más grande, presentando dos manchas pigmentarias pardas de gran tamaño.
La segunda corta y fuertemente transversa, algo más larga por los márgenes laterales.
Mesotórax más estrecho que el protórax e igual de ancho. Area tergal lisa y pubescente. Región pleural también pubescente, presentando un par de espiráculos, uno a cada lado, en una pequeña depresión. Región esternal con un surco transverso poco marcado. Aparecen setas distribuidas según se detalla en la figura 136 (Pág. 354).
Metatórax algo más ancho que el mesotórax. Area tergal provista de setas largas, a excepción de la zona central, donde aparece un pequeño tubérculo ambulacral transverso.
Región pleural pubescente, al igual que el área esternal. Esta última presenta un relieve o ampolla ambulacral.


ABDOMEN (figura 136, Pág. 354)


Constituido por diez segmentos, el primero de los cuales es prácticamente tan ancho como el metatórax, decreciendo los siguientes en anchura hasta el segmento VI. Los segmentos VII y VIII algo más anchos que los anteriores. El IX es estrecho y cubre totalmente al segmento X, que presenta el ápice redondeado y únicamente se puede observar en posición ventral. Segmentos I al VII con un relieve tergal (ampolla ambulacral) bien desarrollado, con forma elipsoidal, presentando un surco también elipsoidal, lo que hace apreciar dos elipses concéntricas con un surco mediano longitudinal. Los segmentos VIII, IX y X presentan la región tergal completamente lisa. En el área esternal, aparecen también ampollas ambulacrales en los segmentos I al VII, bien desarrolladas y compuestas por dos tubérculos contiguos. Segmentos VIII, IX y X completamente lisos. Areas esternales pubescentes, con setas más escasas en las regiones ambulacrales, sobre todo a partir del segmento III.
Areas pleurales con largas setas y presentando espiráculos en los segmentos I-VIII, en posición mediana, más elevados que el par torácico.
El segmento X presenta el ano en posición mediano apical en forma de fisura transversa.


SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripnéustico. Compuesto de nueve pares de espiráculos elipsoidales: un par torácico y ocho pares abdominales. El par torácico se encuentra situado en el mesotórax, muy cerca del límite con el protórax, y algo más abajo que los espiráculos abdominales, siendo sensiblemente más grande que éstos. Los espiráculos abdominales están situados en los ocho primeros segmentos en una posición más elevada.


Primer estadío larvario
(figura 139, Pág. 360)


Larva ápoda, Criptocéfala. Tamaño: 3,5-4 cm. Color blanco. La porción visible de la cabeza marrón oscura.


Estructura general semejante al último estadío, con todas las estructuras perfectamente diferenciadas, incluyendo los tubérculos ambulacrales. Cabeza más grande en proporción con el cuerpo, presentando las estructuras dentiformes en las mandíbulas descritas para las otras especies.


4.4.2.5. Estudio comparativo


No se han observado diferencias significativas entre las larvas de las cuatro especies estudiadas.


El tamaño y la coloración son similares en todos los ejemplares, al igual que los patrones de setación y el resto de las estructuras.


Unicamente se ha observado que las larvas del último estadío de I. hispanicum e I. ghilianii, presentan dos setas en el borde anterior de la cápsula cefálica, mientras que I. perezi e I. graellsi presentan seis setas del mismo tipo.


En todas las especies estudiadas, el primer estadío larvario es similar al último, aunque con la cabeza de un tamaño relativo mayor y con menos setas en el cuerpo.


4.4.2.6. Conclusiones


La larva de las cuatro especies estudiadas es una larva típica de Lamiinae, endofita y ápoda, adaptada a la vida en el interior de tejidos vegetales, en nuestro caso, el rizoma de las gramíneas de montaña.


No presenta fase de larvula, siendo todos los estadíos similares, diferenciándose unicamente las larvas neonatas por el mayor tamaño relativo de la cabeza y el pronoto, un menor número de setas y por la presencia de unas formaciones denticulares de ayuda a la eclosión.


Las cuatro especies presentan unas larvas prácticamente idénticas, limitándose sus diferencias a la ausencia de alguna seta o pequeña sutura.


La morfología larvaria es un buen instrumento para conocer las relaciones entre distintos taxones, y en Cerambycidae se ha utilizado para revisar varios grupos (SVACHA & DANYLEVSKY, 1987, 1988, 1989), y en Iberodorcadion, VIVES (1976) señala que la morfología larvaria deberá contribuir a aclarar la filogenia de este grupo de coleópteros.


Además de que todas las especies estudiadas desarrollan exactamente el mismo tipo de vida larvaria (desde la eclosión en el mismo sustrato hasta la pupación), la gran similitud en los caracteres larvarios (más homogeneos aún que en los propio imagos) indica una gran proximidad filogenética entre las cuatro especies.




4.4.3. PUPA


Las pupas de Dorcadionini son aún menos conocidas que los estados larvarios, reduciéndose las referencias existentes a descripciones generales, entre las que destacan las de algunas especies del Norte de Asia (CHEREPANOV, 1983) y varios Iberodorcadion (HERNÁNDEZ, 1991b, 1994; VERDUGO, 1993a).


En el presente trabajo describimos la pupa de las cuatro especies consideradas, su dimorfismo sexual y las relaciones morfológicas interespecíficas.

4.4.3.1. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) hispanicum
(figura 140., Pág. 321).


Pupa exarata, tamaño: 15 mm. Color sepia.
CABEZA


Replegada sobre la cara ventral. Diferenciándose las gnatotecas. El clípeo aparece mal separado de la frente. Setas espiniformes en el vértex, frente, clípeo y labro, dispuestas irregularmente
Tubérculos antenales poco salientes. Queratotecas plegadas hacia atrás, llegando hasta el primer esternito abdominal y apreciándose muy bien los artejos; se repliegan hacia la parte ventral entre el segundo y tercer par de patas. Reticulado de los ojos compuestos patente.


TORAX


Pronoto transverso, convexo, con el borde anterior curvado y con una carena transversal prácticamente paralela al borde anterior. Superficie del pronoto lisa. Aparecen unas pocas setas espiniformes dispersas sobre toda la superficie del pronoto, especialmente en la zona central y proximidades de las callosidades laterales. Se puede apreciar una línea ecdisial central que cruza longitudinalmente toda la extensión del pronoto.
Pterotecas anteriores glabras y largas, curvándose hacia la cara ventral de la pupa entre el segundo y tercer par de patas.
Podotecas bien visibles y diferenciadas, glabras,
Escutelo rectangular, transverso y glabro.
Metatórax glabro y estrecho, portando las pterotecas posteriores, siendo estas muy reducidas, con el ápice acuminado, glabras y quedando semi ocultas por las pterotecas anteriores.


ABDOMEN


Compuesto por nueve segmentos visibles. Segmentos I-VI cortos, con setas espiniformes en la cara tergal, inclinadas hacia atrás, cada uno con dos espiráculos en posición latero-dorsal, uno a cada lado. Cara esternal glabra. Segmento VII de dos a tres veces más largo que el resto, liso, con algunas setas espiniformes dispersas, y con el margen posterior redondeado. Segmento VIII pequeño, presentando ventralmente dos pequeños apéndices (gonotecas), características del sexo femenino; con algunas setas dispersas en su cara tergal. Segmento IX pequeño y lobulado, presentando setas espiniformes repartidas y dorsalmente prolongado en una espina robusta dirigida hacia arriba.


SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripnéustico, con nueve pares de espiráculos, uno torácico situado en el mesotórax, cerca de la unión con el protórax, y ocho abdominales, situados en los segmentos I-VIII. Todos en posición latero-dorsal.




4.4.3.2. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) ghilianii.
(figura 141, Pág. 366).

Exarata, tamaño: 16 mm. Color sepia.

CABEZA (figura 141, Pág. 366).


Replegada sobre la cara ventral. Gnatotecas diferenciadas. Clípeo mal separado de la frente. Setas espiniformes en el vértex, frente, clípeo, labro y mandíbulas, dispuestas irregularmente.
Tubérculos antenales poco salientes. Queratotecas plegadas hacia atrás, llegando hasta el primer esternito abdominal y apreciándose muy bien los artejos. Reticulado de los ojos compuestos patente.


TORAX (figura 141, Pág. 366).


Pronoto transverso, convexo, con el borde anterior curvado y con una carena transversal prácticamente paralela al borde anterior. Superficie del pronoto lisa. Aparecen unas pocas setas espiniformes dispersas sobre toda la superficie del pronoto, especialmente en la zona central y proximidades de las callosidades laterales.
Pterotecas anteriores glabras y largas, curvándose hacia la cara ventral de la pupa, por detrás del tercer par de patas.
Podotecas bien visibles y diferenciadas, glabras,
Escutelo cuadrangular, con setas similares a las del pronoto y cabeza.
Metatórax glabro y estrecho, portando las pterotecas posteriores, siendo estas muy reducidas, glabras y transparentes, quedando ocultas por las pterotecas anteriores.


ABDOMEN (figura 141, Pág. 366).


Compuesto por nueve segmentos visibles. Segmentos I-VI estrechos, con setas espiniformes en la cara tergal, inclinadas hacia atrás, cada uno con dos espiráculos en posición latero-dorsal, uno a cada lado. Cara esternal glabra. Segmento VII de dos a tres veces más largo que el resto, liso, con algunas setas espiniformes dispersas, y con el margen posterior redondeado. Segmento VIII pequeño, presentando ventralmente dos pequeños apéndices (gonotecas), características del sexo femenino; con algunas setas dispersas en su cara tergal. Segmento IX pequeño y lobulado, presentando setas espiniformes repartidas. Dorsalmente prolongado en una espina robusta dirigida hacia arriba.


SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripnéustico, con nueve pares de espiráculos, uno torácico situado en el mesotórax, cerca de la unión con el protórax, y ocho abdominales, situados en los segmentos I-VIII. Todos en posición latero-dorsal.

4.4.3.3. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) perezi.
(figura 142, Pág. 368;


Pupa exarata, tamaño: 20 mm. Color sepia claro.

CABEZA


Replegada sobre la cara ventral. Las gnatotecas se encuentran diferenciadas. Clípeo no totalmente separado de la frente. Setas espiniformes en la frente, clípeo y labro, dispuestos irregularmente. Un par de setas en la cara externa de cada mandíbula.


Tubérculos antenales poco salientes. Queratotecas plegadas hacia atrás, apreciándose vagamente los artejos. Se repliegan hacia la parte ventral entre el segundo y tercer par de patas. Reticulado de los ojos compuestos no patente.


TORAX


Pronoto subcuadrangular, convexo, con el borde anterior liso y con un ligero surco transverso, paralelo al margen, poco patente y discontinuo. Superficie del pronoto lisa, con setas espiniformes dispersas. Aparece una línea ecdisial central que cruza longitudinalmente toda la extensión del pronoto. Ventralmente se pueden apreciar un par de espiráculos en la región pleural, próximas al proesternito; éste presentando una estructura entre las coxas en forma de «Y» invertida.


Pterotecas anteriores largas y glabras, curvándose ligeramente hacia la parte ventral a la altura del segundo par de patas.


Podotecas bien visibles y diferenciadas, glabras.


Mesotórax subtriangular, transverso y con dos hileras longitudinales de setas espiniformes. Ventralmente presentando una estructura entre ambas coxas con forma de «U».


Metatórax transversa, estrecho y con unas pocas setas espiniformes, dispuestas en dos hileras longitudinales. Porta las pterotecas posteriores, quedando ocultas por las pterotecas anteriores. El esternito presenta una depresión entre las dos coxas, pero sin ningún tipo de estructura.


ABDOMEN


Compuesto por nueve segmentos visibles. Los seis primeros cortos, transversos, con dos grupos de setas espiniformes, uno a cada lado de la línea media longitudinal, éstos inclinados hacia atrás.


Cada uno de estos seis segmentos presenta dos espiráculos en posición latero-dorsal y de forma elipsoidal. Cara esternal glabra.


Segmento VII 1,5 veces más largo que el resto y también setulado, aunque en menor medida. El borde posterior redondeado.


Segmento VIII pequeño, con algunas setas de forma y tamaño similar a las de los segmentos anteriores.


Segmento IX pequeño, con algunas setas dispersas; lobulado en la región esternal y acuminado en el ápice de la tergal.


SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripneúsico, con nueve pares de espiráculos elipsoidales. El primero mesotorácico y el resto situados en los ocho primeros segmentos abdominales. Todos en posición latero-dorsal, excepto el del octavo par, que es lateral.

4.4.3.4. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) graellsi.
(figura 143, Pág. 371)


Pupa Exarata, tamaño: 15.5 mm. Color sepia.

CABEZA (figura 143, Pág. 371)


Replegada sobre la cara ventral. Gnatotecas diferenciadas. Clípeo mal separado de la frente. Se puede apreciar un surco ecdisial muy poco marcado que cruza longitudinalmente el vértex y la frente. Setas espiniformes en el vértex, frente, clípeo, labro y mandíbulas, dispuestas irregularmente
Tubérculos antenales poco salientes. Queratotecas plegadas hacia atrás, llegando hasta el segundo esternito abdominal y apreciándose muy bien los artejos. Reticulado de los ojos compuestos patente.
TORAX (figura 143, Pág. 371)


Pronoto levemente transverso, convexo, con el borde anterior curvado y con una carena transversal prácticamente paralela al borde anterior. Superficie del pronoto lisa, presentando las callosidades laterales relativamente bien marcadas. Aparecen unas pocas setas espiniformes dispersas sobre toda la superficie del pronoto, especialmente en la zona central y proximidades de las callosidades laterales.
Pterotecas anteriores glabras y largas, curvándose hacia la cara ventral de la pupa, entre el segundo y tercer par de patas.
Podotecas bien visibles y diferenciadas, glabras, a excepción de dos setas en el extremo apical de cada fémur.


Mesotórax liso en toda su extensión, con setas similares a las del pronoto y cabeza.
Metatórax glabro y estrecho, portando las pterotecas posteriores, siendo estas muy reducidas, glabras y transparentes, quedando ocultas por las pterotecas anteriores.


ABDOMEN (figura 143, Pág. 371)


Compuesto por nueve segmentos visibles. Segmentos I-VI estrechos, con setas espiniformes en la cara esternal, inclinadas hacia atrás, cada uno con dos espiráculos en posición latero-dorsal, uno a cada lado. Cara esternal glabra. Segmento VII de dos a tres veces más largo que el resto, liso, con algunas setas espiniformes dispersas, y con el margen posterior redondeado. Segmento VIII pequeño, presentando ventralmente dos pequeños apéndices (gonotecas), característicos del sexo femenino. con algunas setas dispersas en su cara esternal. Segmento IX pequeño y lobulado, presentando setas espiniformes repartidas. Dorsalmente prolongado en una espina robusta dirigida hacia arriba.

SISTEMA TRAQUEAL


Hemipnéustico y peripnéustico, con nueve pares de espiráculos, uno torácico situado en el mesotórax, cerca de la unión con el protórax, y ocho abdominales, situados en los segmentos I-VIII. Todos en posición latero-dorsal.


4.4.3.5. Estudio comparativo


En la pupa de las especies estudiadas no aparecen diferencias importantes a nivel interespecífico, siendo semejantes en tamaño y coloración. El resto de los caracteres son también similares, apareciendo únicamente algunas pequeñas diferencias interespecíficas: I. (H.) hispanicum carece de setas mandibulares, e I. (H.) graellsi presenta dos setas espiniformes en el extremo apical de cada fémur, setas que no han aparecido en ningún ejemplar de las otras tres especies.



4.4.3.6. Conclusiones


La pupa de los Iberodorcadion estudiados resulta típica de Lamiinae, con las peculiaridades que aporta el apterismo de estos insectos, traducido a una atrofia de las pterotecas posteriores, que aparecen muy reducidas y generalmente ocultas por las anteriores.


No aparece ninguna estructura que pueda aportar motilidad a la pupa, tales como tubérculos o espinas, aunque presentan cierta movilidad abdominal a lo largo del eje longitudinal del cuerpo.


Las pupas de Cerambycidae suelen carecer de caracteres propios que diferencien unas especies de otras, aunque los caracteres del imago, como antenas, denticulaciones del pronoto, etc., son reconocibles en la pupa y permiten en muchos casos su determinación (VILLIERS, 1978); esto ocurre en Iberodorcadion, donde se pueden apreciar, entre otros caracteres imaginales las protuberancias laterales, longitud de las antenas o la atrofia alar.


Algunas diferencias sexuales también son reconocibles en este estado, como la mencionada longitud de las antenas o la presencia de dos gonotecas en el esternito VIII de las hembras, sustituidas por una pequeña protuberancia transversa en los machos.


Las diferencias entra las pupas de las especies estudiadas son prácticamente nulas, reduciéndose a las señaladas en el estudio comparativo.