Variabilidad y biología de los Iberodorcadion de la Sierra de Guadarrama (España)




Introducción
Fenología
Factores climáticos deteriminantes del ciclo
Longevidad de los distintos estados
Crecimiento y desarrollo
Sensibilidad a difernetes factores ambientales
Periodos desfavorables en la temporada
Alimentación y vegetación hospedante
Descripción general del ciclo








La bibliografía existente sobre el estudio del ciclo biológico en Cerambycidae, se centra principalmente en especies que atacan materiales de importancia económica (especies, por otra parte, abundantes en la familia), donde el conocimiento exacto de su biología es indispensable para luchar contra ellas con eficacia. Dentro de los Dorcadionini los estudios sobre este tema son muy escasos, pudiendo mencionar el trabajo de MAYET (1882) donde se describe brevemente el ciclo biológico de Iberodorcadion (Iberodorcadion) fuliginator (Linneo, 1758); QUENTIN (1951) donde se describe la puesta de esta misma especie; CHEREPANOV (1983) donde se estudia el ciclo biológico de algunas especies de Dorcadion Dalman, 1817 y Neodorcadion Breuning, 1947; KEITH (1988), donde se reflejan observaciones sobre la biología de Dorcadion (Pedestredorcadion) arerarium subcarinatum; HERNÁNDEZ (1991b) donde se describe el ciclo de Iberodorcadion (Hispanodorcadion) graellsi; VERDUGO (1993a,1993b), FABBRI & HERNÁNDEZ (en prensa) y HERNÁNDEZ & ORTUÑO (1994), donde se reflejan diversas observaciones sobre la biología de algunos Iberodorcadion.


Una primera fase a la hora de trabajar con un ciclo biológico es el estudio de la fenología, término que se suele entender como la variación de la actividad de una especie a lo largo del año o, lo que es lo mismo, la parte del ciclo biológico en la que aparecen las fases activas o patentes.


De esta manera, lo más frecuente es encontrar estudios fenológicos que exclusivamente hacen referencia a la actividad de los imagos, al ser éstos el estadío más aparente, y al ofrecer el tipo de vida larvario una observación y cuantificación mucho más dificultosa.


En todo caso, las fases activas de una especie representan la parte visible de un ciclo biológico determinado del que son indicadoras. Así, la fenología es el resultado de adaptar el periodo de actividad de los individuos, dentro de su ciclo biológico, a las diferentes condiciones ambientales en las que se desarrollan las poblaciones de una especie.


Hemos comentado que el ciclo fenológico es un indicador del ciclo biológico, mucho más amplio y menos flexible que el primero, y resultado de la evolución del taxón en cuestión. Por ello decimos que el primer paso a la hora de estudiar el ciclo biológico de una especie, es trabajar con los datos fenológicos, que nos permiten estimar el tipo de ciclo, para luego contrastarlo experimentalmente.


Por otro lado, las regiones de marcada estacionalidad como la mediterránea, presentan por lo general ciclos fenológicos rítmicos, debido a la necesidad de establecer períodos de descanso en los meses de condiciones desfavorables. Esto, unido a que las condiciones climáticas varían considerablemente debido a múltiples factores, hacen que resulte muy interesante el estudio comparado de los ciclos biológicos en estas regiones.


Esto es lo que ocurre dentro de los Dorcadionini, donde especies más o menos próximas presentan importantes variaciones (CHEREPANOV, 1983; HERNANDEZ, 1991b; HERNÁNDEZ Y ORTUÑO, 1994; FABBRI Y HERNÁNDEZ, en prensa).


Ahora bien, como señala MARTIN-CANTARINO (1994), aunque los factores climáticos sean los que más influyan normalmente en la fenología de una especie, en muchas ocasiones otro tipo de factores biológicos, como los reproductores, interacciones predador-presa, competencia, etc, pueden ser los determinantes principales en el patrón fenológico.


Además del propio interés que presentan este tipo de estudios, no debemos olvidar que el ciclo biológico de los seres vivos se encuentra también sujeto al filtro que supone en todo momento la selección natural, siendo, por lo tanto, un elemento importante en el estudio evolutivo y filogenético de las especies.


5.1. FENOLOGIA


Como ya se ha comentado, la fenología representa el estudio preliminar de todo ciclo biológico. Con ello podemos deducir el tipo de ciclo vital de la especie que nos ocupe. En el presente capítulo analizamos los datos obtenidos el muestreo realizado durante dos años consecutivos (1989- 1990), según se detalla en el capítulo de Material y Métodos.


En las figuras
144 145, 146 y 147, se han representado gráficamente el número medio de individuos capturados por muestreo, en los dos años de estudio y en las cuatro especies.


A primera vista podemos observar que el período de actividad en todos los casos es bastante reducido (2-4 meses al año), correspondientes a primavera o primavera y principios de verano, pudiéndose hablar de una aparición y desaparicción de adultos relativamente súbitas, con un único pico importante anual que corresponde a algún mes de primavera, generalmente mayo.


Esto nos induce a pensar que sólo exista una generación al año, ya que de otra forma, aparecerían más picos o bien éstos serían más prolongados en el tiempo. Esto será contrastado en el apartado sobre la duración de los diferentes estadíos.


Por otro lado, tanto el corto período de actividad como la situación temporal de los picos de máxima, así como la duración y situación de los períodos de actividad nula, podrían ser explicados por las condiciones climáticas de los diferentes biotopos, todos ellos de montaña, con gran altitud, duros inviernos y fuerte insolación en verano, o por su actuación sobre la vegetación. Esto provocaría que la situación temporal de las fases activas tuviera lugar en el período más favorable, rebasado el duro invierno, donde el suelo y con él los vegetales se encuentran congelados y antes de que lleguen las altas temperaturas del verano, que acaban con las verdes hojas de las gramíneas. Estas relaciones de dependencia serán estudiadas en el apartado siguiente.


Otro aspecto interesante que aparece en los gráficos, es el pequeño pico, seguido de un descenso de la población que aparece en el segundo año de muestreo de todas las especies (excepto en I. (H.) perezi, donde no existe el descenso posterior), antes de la aparición masiva normal de primavera. De esta forma, aparecen algunos individuos en meses muy tempranos, que desaparecen posteriormente antes de la eclosión del grueso de la población. Esto también puede ser explicado por las características climatológicas del año de muestreo, que originan el «despertar» temprano o salida de la diapausa prematura de algunos individuos, que posteriormente no sobreviven debido al recrudecimiento del clima, agotan su período vital antes de la aparición del resto, o bien quedan refugiados bajo piedras o semienterrados al regresar las condiciones climátologicas desfavorables. Estos aspectos también serán comprobado en el apartado siguiente.


Durante el ciclo de 1989 se llevó a cabo un muestreo más detallado, con varias visitas cada semana, en la estación del Puerto de los Cotos (Madrid), y en la del Puerto de la Morcuera, en la primera de las cuales aparece una población de I. (H.) hispanicum y otra de I. (H.) graellsi mezcladas en el espacio y en el tiempo, hecho que nos pareció interesante, tanto para estudiar más detalladamente la fenología de este grupo de especies, como para averiguar si el modelo fenológico varía de alguna manera entre dos especies que comparten una misma localidad. En la figura 148 hemos representado gráficamente los resultados de este muestreo para ambas.


En las dos especies, se puede observar que la aparición de los primeros individuos tiene lugar a mediados de abril (excepto en el Pto. de la Morcuera, donde aparecen algunos individuos aislados a mediados de marzo, que luego desaparecen), aumentando la densidad, bruscamente en el caso de I. (H.) hispanicum, para alcanzar el máximo anual en el mes de mayo, tras el cual, va disminuyendo la población hasta desaparecen completamente a mediados o finales de junio.


El modelo fenológico, con una actividad de los imagos en primavera, para desaparecer a partir, generalmente, de julio durante todo el otoño y el invierno hasta la primavera siguiente, es similar en las cuatro especies estudiadas; sin embargo existen algunas pequeñas diferencias interesantes que pueden ser explicadas por distintos factores.


5.1.1. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) hispanicum (Figs. 144 y 148)


Los primeros individuos aparecen hacia mediados de abril, encontrándose ejemplares aislados durante todo el mes, hasta que la aparición se hace masiva a primeros de mayo, disminuyendo progresivamente hasta finales de mes o principios de junio, donde aparece un segundo pico de actividad. A partir de la segunda decena de junio va disminuyendo el número de individuos hasta desaparecer a finales del mes.


Es destacable la aparición en 1990 de algunos individuos aislados en fechas muy tempranas (finales de febrero-marzo), fenómeno que se observa también en el resto de las especies y, como se ha comentado, debe obedecer a cambios climatológicos entre un año y otro.


Así pues, el patrón fenológico de esta especie resulta ser su aparición hacia mediados de abril, aumento de la población hasta el máximo a primeros de mayo, y disminución gradual hasta finales de junio en que desaparecen.


5.1.2. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) ghilianii (figura 145).


Presentan una fenologia muy similar a la especie anterior, apareciendo los primeros individuos en abril y aumentando rápidamente la densidad de la población hasta el máximo anual, que también tiene lugar en mayo. A continuación, la población decrece rápidamente, hasta mediados de junio, fecha en la que ya únicamente se encuentra algún ejemplar aislado muy deteriorado.


Se observa un fenómeno similar al descrito para I.(H.) hispanicum en el muestreo de 1990, apareciendo algunos individuos en febrero.


En esta especie, el patrón fenológico es similar a la anterior, pero desapareciendo antes que en ella, ya que a partir de mediados de junio, la población se encuentra prácticamente extinguida.


5.1.3. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) perezi (figura 146)


Es la más temprana de las estudiadas, surgiendo los primeros ejemplares en marzo, aumentando la población hasta el máximo anual que se sitúa en abril. A partir de ahí disminuyen según va transcurriendo el mes de mayo y a principios de junio prácticamente no queda ningún ejemplar vivo.


Durante 1990, no se produce el pico característico en febrero, sino que comenzaron a aparecer individuos a finales de febrero, alcanzando en marzo valores muy próximos al máximo de abril.


5.1.4. Iberodorcadion (Hispanodorcadion) graellsi (Figs. 147 y )


Esta especie, representada gráficamente en las
figuras 147 y 148), presenta un patrón fenológico similar a las anteriores, y más concretamente a I.(H.) ghilianii e I.(H.) hispanicum, con el que comparte la localidad.


Los primeros individuos surgen en abril, para ir aumentando la densidad de la población progresivamente durante éste mes y a lo largo de mayo, donde se alcanza el máximo poblacional hacia finales de mes. A primeros de junio, todavía hay una población considerable, disminuyendo hasta finales del mes, cuando desaparecen. Se ha encontrado, en ocasiones, algún ejemplar aislado y muy deteriorado a primeros de julio.


En el año 1990, el patrón es similar, pero también se observa la aparición de algunos ejemplares aislados en el mes de marzo.


Es interesante observar cierto desplazamiento entre el máximo de la poblacion de I. (H.) graellsi e I. (H.) hispanicum en el Puerto de los Cotos (figura 148) Aunque ambas especies coinciden temporalmente, el máximo poblacional se sitúa, en el caso de la primera, a finales de mayo, y con abundancia en junio, mientras que en el caso de I.(H.) hispanicum el máximo aparece a primeros de mes, y cuando I. (H.) graellsi está en todo su apogeo, éste se encuentra ya en descenso.


5.1.5. Conclusiones


Podemos concluir que el patrón fenológico en los Iberodorcadion estudiados es muy similar, con una única generación al año y un período de actividad relativamente corto, desde marzo-abril hasta junio, con el máximo situado en el mes de mayo o abril en el caso de I. (H.) perezi. Esto podría estar originado por las especiales condiciones ambientales, propias de medios de montaña, y al haber adaptado las especies sus períodos de actividad a la época mas favorable del año. Otras especies de Iberodorcadion propias de medios con mucha menor altitud y donde las condiciones climatológicas no son tan rigurosas, presentan períodos de actividad más prolongados (VERDUGO, 1993,1994). Esto puede deberse, tanto a la limitación en la actividad que suponen las condiciones ambientales en sí, como al efecto de éstas sobre la vegetación, ya que el período de actividad coincide con el estado de crecimiento de las gramíneas de las que se alimentan, cuando las hojas están mas verdes y tiernas, desapareciendo antes de que éstas produzcan espigas y se sequen.


Es interesante señalar el desplazamiento que, con respecto al máximo anual, tiene lugar entre I. (H.) hispanicum e I. (H.) graellsi en el Puerto de los Cotos, ya que mientras el mayor número de ejemplares del primero aparece a primeros de mayo, cuando este número comienza a decrecer, es cuando encontramos la máxima densidad en I. (H.) graellsi. Esta separación temporal, que no es absoluta, puede indicar una estrategia para evitar competencia y/o ahorrar esfuerzos infructuosos en intentos de cópulas no viables.


En el caso de I.(H.) hispanicum se han estudiado dos poblaciones distintas, una en el Puerto de los Cotos y otra en el Puerto de la Morcuera, que era donde aparecían dos fenotipos muy diferenciados. Salvo pequeños desajustes en un año y otro, atribuibles a las diferentes condiciones climatológicas, el patrón fenológico es identico en ambas localidades. Esto es interesante, ya que aunque ambas localidades presentan unas condiciones fisicas muy semejantes, nos indica que I. (H.) hispanicum no ha desplazado su máximo anual con respecto a I. (H.) graellsi, sino que en todo caso ha sido al contrario.


5.2. FACTORES CLIMATICOS DETERMINANTES DEL COMIENZO DEL CICLO Y LAS FLUCTUACIONES DE ACTIVIDAD.


El modelo fenológico de los Iberodorcadion estudiados es bastante similar en las cuatro especies consideradas, y se encuentra posiblemente condicionado en su extensión y situación de los períodos de actividad por las peculiares condiciones climatológicas del medio de montaña en el que viven. Por otro lado, es importante considerar que lo que denominamos «período de actividad», comprende la totalidad de actividad del imago, ya que todo el período activo imaginal tiene lugar sobre el suelo, sin que exista alimentación, cópulas, y ni siquiera movimiento, cuando los individuos adultos se encuentran protegidos bajo piedras o entre la hierba.


En este apartado vamos a estudiar la relación existente entre la actividad de estos insectos y una serie de variables climáticas: temperatura,