Variabilidad y biología de los Iberodorcadion de la Sierra de Guadarrama (España)




Los resultados obtenidos se han ido presentando en los correspondientes apartados, y allí se pueden consultar detalladamente. No obstante, por la diversidad de temas tratados, hemos considerado adecuado incluir una recapitulación resumida de la totalidad de resultados, con el objetivo de facilitar una apreciación global de los mismos.



Resultados generales
Conclusiones generales







9. RESULTADOS GENERALES

Zoogeografía


De origen paleártico, los Iberodorcadion presentan una distribución sur-europea occidental-magrebí, adentrándose en la región medioeuropea occidental. Ocupan la Península Ibérica, Francia, sur de Alemania, sur de Holanda y Suiza, con un representante en el Atlas marroquí.


Las especies estudiadas, pertenecientes al subgénero Hispanodorcadion Vives, 1976, propio de la meseta central ibérica, son endémicas de la Sierra de Guadarrama y sus estribaciones, a excepción de algunas formas de I. graellsi que alcanzan Burgos, Salamanca y Valladolid.


Se distribuyen a lo largo de la Sierra desde su región oriental, con I. graellsi e I. hispanicum, las cuales son sustituidas por I. ghilianii en la región más occidental. I. perezi aparece restringido al Alto de Malagón y Pico Abantos, en El Escorial.


Se presentan las citas del material recolectado en el presente trabajo y el de diversas colecciones, así como las citas bibliográficas existentes.

Variabilidad y sistemática


Las especies estudiadas presentan una gran variabilidad, principalmente en lo que se refiere a coloración y disposición del tomento corporal. El grado de variación es similar en las cuatro especies estudiadas, rondando el 90%.


Los caracteres más variables en todas las especies han resultado ser la longitud y coloración de las bandas claras de tomento, la presencia y longitud de bandas supernumerarias, la coloración y extensión del tomento de fondo, la ausencia total de tomento, la coloración del tegumento y el tamaño del insecto.


Todos los caracteres estudiados, cuya tasa de variabilidad permite un estudio detallado, han resultado ser cuantitativos o contínuos, excepción hecha de la ausencia total de tomento. Esto indica que estos caracteres se encuentran regulados por genes cuantitativos o «poligenes».


La «ausencia de tomento corporal» es el único carácter en el que se ha comprobado una variación de tipo discontínuo, lo que nos indica un determinismo genético cualitativo.


Ninguno de los caracteres estudiados se encuentra ligado totalmente a ningún otro. Existen diversos ligamientos parciales que ofrecen una mayor frecuencia de determinados fenotipos.


La «ausencia de tomento corporal» es también una excepción al punto anterior. Este carácter se encuentra ligado al sexo, de tal manera que únicamente ha sido localizado en hembras. Se han avanzado varias hipótesis sobre la posible regulación genética de este carácter.


El tipo de variabilidad de los caracteres estudiados, conlleva a su invalidez para ser utilizados en la definición de ningún tipo de taxón. La variabilidad contínua de la gran mayoría de ellos, provoca la existencia de gradaciones completas si se estudia un número elevado de ejemplares, aunque un fenotipo determinado pueda ser más abundante. Lo mismo ocurre con el ligamiento entre varios caracteres, siempre parcial, pudiendo observarse con mayor frecuencia determinados fenotipos con varios caracteres determinados, pero existiendo siempre formas que portan uno o más de éstos de manera independiente.


La «ausencia de tomento corporal» tampoco puede ser empleada taxonómicamente, debido a que simplemente se trata de una variación genética presente en las distintas poblaciones de tres de las cuatro especies estudiadas y que, aunque pueda aparecer con mayor frecuencia en unas que en otras, no caracteriza de manera exclusiva a ninguna unidad poblacional.


Existen ciertas diferencias entre los dos sexos en cuanto al grado de variabilidad presentada, siendo algo mayor en las hembras que los machos, aunque no de una forma muy patente. Se avanzan algunas hipótesis que podrían justificar esta variabilidad diferencial.


El porcentaje de sexos en las poblaciones no se encuentra equilibrado, existiento un mayor número de machos que de hembras como norma general. La proporción va desde aproximadamente 2:1 hasta 1:1.


Otros caracteres que son utilizados tradicionalmente para la separación de especies han resultado mucho más estables, pero presentando también cierta variabilidad. La consideración conjunta de estos últimos caracteres, junto con otros referentes al patrón general del tomento, diferencian claramente las cuatro especies estudiadas.


Así pues, los caracteres estudiados indican una gran riqueza y hetereogeneidad en el acervo genético de estas especies, que podría traducirse en un alto potencial evolutivo.


Esta variabilidad «almacenada», junto con el aislamiento reproductivo que supone la escasa movilidad tanto de los imagos como de los estadíos inmaduros, hacen que dentro de cada especie se comiencen a diferenciar distintas tendencias fenotípicas en algunas poblaciones.


Este mecanismo es el que parece haber originado el grupo I.(H.) hispanicum - I.(H.) ghilianii - I.(H.) perezi, que se distancia fenotípicamente según un gradiente geográfico, aumentando la frecuencia de los caracteres apomórficos.


I. (H.) graellsi, se encuentra mucho más diferenciado de las otras tres especies y comparte algunas localidades con I.(H.) hispanicum, deduciéndose que la diferenciación de ambos grupos fue anterior a la colonización del Guadarrama Central.


Nos encontramos ante un grupo que, con una gran variabilidad y escasa movilidad interpoblacional, se encuentra en el momento actual en plena diferenciación, pudiendo encontrar, desde especies muy bien definidas entre sí, hasta poblaciones cuya separación se limita a una mayor o menor frecuencia de determinados fenotipos.<
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Debido a estos resultados, se propone la invalidación taxonómica de la mayor parte de subespecies y variedades descritas para estos taxones.

Anatomía y morfología


Se describe el órgano copulador masculino de las cuatro especies estudiadas y otras dos cercanas filogenéticamente: I. (H.) martinezi e I. (H.) ortunoi. La estructura resulta típica de Cerambycidae.


Los caracteres del edeago no resultan de utilidad para separar especies, principalmente por la falta de caracteres resolutorios a primera vista.


Un estudio morfométrico multivariante arroja, sin embargo, resultados más clarificadores, distinguiéndose tres grupos de especies. Los dos primeros, integrados por I. (H.) graellsi e I. (H.) martinezi, presentan edeagos más alargados y gráciles, distinguiendose ambas especies por la longitud general de las estructuras genitales. El segundo grupo está compuesto por las otras tres especies, con edeagos más cortos y robustos.



Se describe el aparato genital femenino (estructuras terminales del abdomen, armadura genital y complejo espermatecal) de las cuatro especies estudiadas y otras dos cercanas filogenéticamente, I. (H.) martinezi e I.(H.) ortunoi, incluyendo su disposición anatómica en reposo.


La longitud del conducto espermatecal, muy variable, diferencia dos grupos de especies: por un lado I. (H.) graellsi e I.(H.) martinezi, ambos con conductos cortos, y por otro I.(H.) hispanicum, I.(H.) ghilianii, I.(H.) perezi e I.(H.) ortunoi con conductos considerablemente más largos.


El resto de los caracteres únicamente se diferencian en las especies estudiadas al realizar un estudio morfométrico multivariante, que separa tres grupos de especies: I.(H.) martinezi, I.(H.) graellsi y el grupo de I.(H.) hispanicum señalado en el párrafo anterior.


La existencia de una espermateca desarrollada, con una glándula accesoria también desarrollada, nos indica la capacidad de las hembras de estas especies para retener esperma tras una cópula, no precisando que la fecundación se realize inmediatamente tras la misma.


La fecundación, muy posiblemente, tiene lugar en la bursa copulatrix, tras la maduración del huevo y el descenso de los espermatozoides por el conducto espermatecal. El huevo fecundado alcanza la vagina, descendiendo por ella hasta la armadura genital que, evaginada, sirve para la deposición del mismo en lugar adecuado.


La estridulación en las especies estudiadas es del tipo pronotal-mesonotal, describiéndose por primera vez las estructuras implicadas en el aparato estridulador y que consisten en una parte activa pronotal (plectrum) y otra pasiva mesonotal (organum stridens).


No existen diferencias estructurales entre las cuatro especies estudiadas ni entre ambos sexos, salvo una mayor anchura media del organum stridens en la hembra.


Se describen los estadíos inmaduros de todas las especies estudiadas: huevo, larva (en sus diferentes estadíos) y pupa.


El huevo resulta similar en cuanto a tamaño, forma y color en las cuatro especies, solapándose los distintos valores entre sí. Unicamente se observan algunas tendencias hacia distintas tonalidades, un mayor o menor tamaño o una forma más o menos alargada en algunas especies.


El color, blanquecino o crema, sufre cierta variación temporal, oscureciéndose a medida que se acerca el momento de la eclosión.


Con respecto al tamaño, se observa una correlación positiva entre la longitud y anchura del huevo. El tamaño del huevo no se encuentra relacionado con el tamaño del adulto.


El corion presenta una estructura reticulada, formada por pequeñas celdillas hexagonales separadas por delgados tabiques.


Aparecen diferenciados ambos polos del huevo, el mayor con un diseño radial de tubérculos, pudiendo presentar la región central deprimida, y el polo menor con una simple pérdida de la regularidad de la reticulación coriónica hexagonal.


Tanto el diseño como la densidad de las estructuras coriónicas son similares en todas las especies estudiadas, pero manifestándose de manera más patente en unas que en otras.


A pesar de que resulta extremadamente difícil encontrar caracteres diferenciales en forma absoluta para los huevos estudiados, un análisis en conjunto de todos ellos, junto con la utilización de otros caracteres de la ovoposición, pueden permitir la determinación de puestas de coleópteros de gran interés económico, como son muchos Cerambycidae.


Se describe la larva de las cuatro especies estudiadas, tanto en su primer estadío como en la madurez de las mismas.


Larva típica de Lamiinae, endófita, ápoda y criptocéfala, de color blanquecino con las regiones esclerotizadas marrón oscuro, provista de ampollas ambulacrales dorsales y ventrales y con sistema traqueal hemipneúsico y peripneúsico, provisto de nueve pares de espiráculos.


No presenta fase de lárvula, siendo el primer estadío larvario similar a los estadíos posteriores, pero con un mayor tamaño proporcional del protórax y cabeza. En la larva neonata aparecen dos dientes mandibulares externos, utilizados para romper el huevo en la eclosión, que desaparecen a los pocos días de vida.


No han aparecido características que diferencien de forma absoluta las especies estudiadas, lo que nos indica, además de un tipo de vida idéntico, una gran proximidad filogenética entre todas ellas.


Se describe la pupa de las cuatro especies estudiadas, presentando todas ellas una pupa típica de Lamiinae, hexarata y de color sepia claro, con atrofia de las pterotecas posteriores, consecuencia del apterismo de estos coleópteros y sin ninguna estructura que le aporte movilidad.


No se han encontrado diferencias notables entre las pupas de las distintas especies estudiadas, al contrario que entre los dos sexos, donde la menor longitud de las antenas y la presencia de dos gonotecas en el esternito VIII caracteriza a la hembra.

Ciclo biológico


El patrón fenológico en los Iberodorcadion estudiados es muy semejante, con una única generación al año y un periodo activo corto, ubicado en primavera. Esta brevedad es consecuencia de las condiciones climáticas rigurosas del medio de montaña en el que se desarrollan.


El período de máxima actividad, situado generalmente en mayo, varía entre las dos especies que conviven en una misma población (I.(H.) hispanicum e I.(H.) graellsi), de tal manera que los máximos poblacionales no coinciden en el tiempo, lo que nos puede indicar una estrategia dirigida a evitar la competencia y/o ahorrar esfuerzos infructuosos en intentos de cópulas no viables.


El comienzo del ciclo biológico viene determinado por el aumento de la temperatura en primavera, elevándose las medias diarias por encima de 0oC y produciendo la desaparición de la nieve sobre las praderas y el inicio del crecimiento de las gramíneas pratenses.


Las variaciones diarias tanto de temperatura como de otros factores climáticos (lluvia, nieve, viento) únicamente influyen sobre la población en el sentido de disminuir su actividad durante el período en el que perduran estas condiciones, intervalo en el que los Iberodorcadion se refugian entre la hierba o bajo piedras.


Una nevada intensa, que cubra de nuevo la pradera, es el único factor que puede interrumpir la actividad durante un largo período de tiempo, produciendo incluso la muerte de numerosos individuos.


La población comienza a disminuir progresivamente cuando las temperaturas aumentan (superando las medias diarias los 10oC) hacia finales de primavera, hasta desaparecer por completo, pudiendo observarse muertes masivas de individuos hacia primeros o mediados del mes de julio.<
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La longevidad de los diferentes estados es muy similar en todas las especies estudiadas, destacando únicamente I. (H.) perezi, donde ésta es ligeramente más alta en los estados preimaginales.


En conjunto el desarrollo es muy rápido en comparación con otros Dorcadionini, especialmente en el estado de larva, donde es habitual en otras especies el paso de, al menos, un invierno en este estado. En los Iberodorcadion estudiados, se alcanza el estado de imago aproximadamente a los cinco o seis meses de haber sido depositado el huevo.


El desarrollo de los Iberodorcadion es típico de un ciclo holometábolo, sin que pueda calificarse de hipermetábolo al no existir diferencia entre los distintos estadíos larvarios. Éstos han resultado ser tres, diferenciados por la existencia de mudas interestadío.


En todos los estados tienen lugar transformaciones en el tiempo, producidas por el crecimiento y desarrollo (huevo, larva y pupa) y por la exposición al medio (imago).


Las fases menos tolerantes a las condiciones climáticas extremas han resultado ser el imago activo y el huevo, presentando larva y pupa una mayor tolerancia a las oscilaciones ambientales.


Esto presenta unas implicaciones biológicas que se reflejan en el acoplamiento del ciclo a la estacionalidad de la zona y en el comportamiento de los distintos estadíos, permitiendo el desarrollo del mismo y minimizando los riesgos de muerte por las oscilaciones climáticas estacionales.


De una manera equivalente, son salvados los bruscos cambios ambientales que tienen lugar en la estación, mediante el desarrollo de comportamientos defensivos. Fundamentalmente se aprovecha el efecto tampón del suelo, ocultándose los imagos entre la hierba o bajo las piedras cuando las condiciones metereológicas son desfavorables, disminuyendo o suspendiendo su actividad, como es propio de pequeños animales poiquilotermos en los que la temperatura corporal es un factor crítico.<
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Las especies estudiadas presentan una dieta estenófaga, limitada a varias especies de gramíneas de pequeño porte.


Los estados que se alimentan son la larva, en todos sus estadíos, y el imago. Las primeras de la parte bulbosa o rizomas de las gramíneas y los segundos de la parte aérea de las mismas plantas. En todos los casos el alimento se ingiere fresco.


Se describen dos dietas desarrolladas para la alimentación larvaria en sus diferentes estadíos. De su utilización se deduce que el primer estadío es el más sensible a las variaciones en la dieta natural.


Se definen a estos insectos como consumidores primarios, al no existir alimentación a partir de otro tipo de nutrientes, ni siquiera de forma ocasional.


El ciclo biológico en las especies estudiadas es de tipo univoltino anual, pasando el invierno en fase de imago en diapausa, encerrado en la cámara pupal y los meses más calurosos en forma de larva y pupa en la rizosfera.


Es de destacar el hecho de presentar un ciclo anual, atípico dentro de los Dorcadionini donde, a pesar de las pocas especies de las que conocemos su biología, aparecen ciclos bianuales o inculso trianuales.


Las diferencias en la duración del ciclo respecto a otros Dorcadionini son resultado de la adaptación a las características de las distintas localidades, tales como altitud, climatología o disponibilidad de alimento, más que a la distancia filogenética entre las diferentes especies.


Etología


Se describe el comportamiento alimenticio de las especies estudiadas, destacando que los dos sexos se nutren de hojas verdes de gramínea, a lo largo de toda su vida activa. Estas son generalmente cortadas con las mandíbulas, mientras sujetan la parte superior con las patas anteriores.


Se ha observado también la alimentación a partir de hojas ya cortadas, así como alimentación de la hembra durante la cópula.


Se describe el comportamiento reproductivo, tanto el reconocimiento, cópula como ovoposición. Se aportan las frecuencias de las distintas reacciones de la hembra a la aproximación de un macho, así como las secuencias etológicas en el desarrollo de la cópula.


El patrón general es la aproximación del macho a la hembra, reconocimiento mediante contactos antenales y subida del macho al dorso de la hembra. A continuación, y tras unos segundos, tiene lugar la cópula, que se prolonga durante un tiempo variable y tras la cual el macho desciende de la hembra, ambos se separan y ésta comienza a buscar un lugar para la puesta.


Sobre esta secuencia general pueden aparecer distintas variantes y particularidades en menor frecuencia.


El modelo de comportamiento reproductivo es similar en las cuatro especies estudiadas, con un alto porcentaje de cópulas válidas (72,54% global).


Este comportamiento es parecido al descrito para otras especies de Dorcadionini, aunque se constatan ciertas particularidades diferenciativas referentes a movimientos y posición de cópula.


Se describe la ovoposición en los Iberodorcadion estudiados, para la cual se utilizan el ovopositor, mandíbulas y patas anteriores, lo que sitúa a estas especies en el tipo II de HINTON (1981), junto con otros Lamiinae.


La puesta se realiza exclusivamente entre los rizomas bulbosos de las gramíneas pratenses, sin perforarlos o en ocasiones bajo la última cutícula vegetal, de tal manera que la larva al eclosionar se encuentra directamente sobre el nutriente, sin tener que desarrollar ningún desplazamiento previo.


Esta exclusividad, contrastada experimentalmente, permite deducir la existencia de algún tipo de estímulo indispensable en las gramíneas hospedantes para que la ovoposición pueda ser llevada a cabo.<
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Los dos sexos de todas las especies estudiadas llevan a cabo regularmente operaciones de higiene antenal y en menor frecuencia de limpieza de cabeza, pronoto, élitros y patas.


La higiene antenal tiene lugar mediante la utilización de un complejo órgano limpiador protibial-mesotibial, constituído por dos acanalamientos en la pro y mesotibia, no descrito hasta ahora.


Las patas y órganos limpiadores situados en éstas son limpiados con la boca o los tarsos de otro par de patas. La higiene de la cabeza, pronoto y élitros, se lleva a cabo mediante las patas, utilizando principalmente las almohadillas tarsales.


Estas operaciones de limpieza, principalmente la antenal, tienen lugar varias veces al día, fundamentalmente al iniciar la actividad diaria, tras andar entre la hierba y una vez realizada la puesta.


Se describe el comportamiento defensivo de las especies estudiadas, el cual, en líneas generales, obedece a dos patrones diferentes: huída y ocultación o enfrentamiento al peligro con la adopción de una postura característica, llegando al límite al entablar una pelea entre dos individuos.


Este comportamiento defensivo tiene lugar en el medio natural únicamente ante el peligro producido por un agente extraño, teniéndose que llegar a concentraciones muy elevadas de individuos (siempre en condiciones experimentales) para que estos comportamientos tengan lugar entre miembros de la misma especie, prevaleciendo siempre la huída frente a la agresividad y la pelea.


En los Iberodorcadion estudiados se puede observar comunicación acústica, producida mediante estridulación.


El sonido es emitido en una estrecha banda de frecuecuencias, que va de 1 a 4 KHz, siendo la frecuencia principal de emisión 2,5 KHz. Es similar en todas las especies estudiadas.


La estructura de estas emisiones acústicas consiste en una serie repetitiva de diplosílabas, que presentan dos hemisílabas de distinta duración. Cada secuencia de emisión se inicia con una corta monosílaba de apertura.


Este patrón puede variar, encontrando emisiones con las hemisílabas invertidas, emisión de secuencias de monosílabas, duraciones atípicas de ciertas hemisílabas y sílabas triples.


Aunque la estructura general es similar en las especies estudiadas, existen ciertas particularidades, en cuanto a duración, tasa de emisión y alteraciones en la estructura, que los caracterizan.


Respecto al significado biológico de la estridulación, se deduce que se trata de una comunicación de tipo «defensa», principalmente por el momento y la coincidencia interespecífica de la frecuencia de emisión. No obstante, aparece un componente de comunicación intraespecífica, debido a las pequeñas diferencias en la estructura del canto, así como al estrecho espectro de emisión.


Todas las especies estudiadas presentan actividad diurna en el imago, con los máximos de ésta situados en el mediodía solar.


El comportamiento de estos insectos sufre una adaptación a las oscilaciones ambientales diarias, de forma similar a como se adapta la actividad y el desarrollo de los diferentes estados biológicos a las variaciones climáticas estacionales. De hecho, los mecanismos desarrollados para evitar los períodos desfavorables son similares en los dos casos.


Así, podemos detectar la existencia de ciertos patrones o secuencias etológicas de actividad, diferentes en cierta medida entre los dos sexos, debido al diferente papel que juegan en la reproducción.


Estas secuencias no varían a lo largo del período en el que existe actividad imaginal. Si bien se observan pequeñas diferencias, son atribuibles al aumento del período diario de luminosidad y temperatura, así como al envejecimiento global de la población.


Se describe el comportamiento preimaginal de las especies estudiadas, desde la eclosión a la ecdisis.


La eclosión se caracteriza por la presencia de unos dientes mandibulares externos con los que se rasga la pared del huevo, emergiendo la larva neonata por la rotura producida.


La alimentación tiene lugar desde el mismo momento de la eclosión. En principio la larva neonata se alimenta del rizoma bulboso en el que el huevo ha sido depositado, para, poco más tarde, desplazarse entre la rizosfera alimentándose de los rizomas de gramínea y dejando a su paso galerías circulares cuando la densidad de la rizosfera es suficientemente elevada.


Existe un comportamiento defensivo muy marcado, hasta tal punto que cuando dos larvas se situan en una pequeña cámara de cría, una acaba devorando a la otra, no alcanzando nunca las dos la ninfosis.


La pupación tiene lugar en el interior de una cámara elaborada mediante apelmazamiento de raíces y tierra, en el cual es posible que intervengan ciertas secreciones digestivas. Esta cámara se dispone de forma vertical o ligeramente inclinada.


La ecdisis, tanto de los distintos estadíos larvarios como de la pupa, tiene lugar mediante la rotura de la cutícula a partir de una fisura a la altura del protórax, que se va agrandandando longitudinalmente, emergiendo tórax, cabeza y abdomen por este orden.


A pesar de que el medio en el que se desarrollan las larvas es atípico dentro de los Cerambycidae, la rotura del corion mediante dientes mandibulares externos en la eclosión, la presencia de galerías larvarias, los marcados comportamientos defensivos intraespecíficos, la elaboración de la cámara pupal, la ninfosis y la ecdisis corresponden a lo que podríamos denominar como característico en Cerambycidae a partir de los datos que disponemos de esta familia.



Estudio biológico comparativo


Se han comparado los datos obtenidos en este estudio con los que disponemos sobre otras especies de Dorcadionini, observando que el patrón biológico y etológico es muy parecido en toda la tribu. No obstante, existen diferencias apreciables en cuanto a la duración del ciclo, periodos de actividad, puesta, orientación de la cámara pupal y otros aspectos de comportamiento.


La separación de los tres géneros considerados (Dorcadion, Eodorcadion e Iberodorcadion), basada tradicionalmente en caracteres anatómicos, se ve apoyada por la utilización de los caracteres biológicos considerados.


El grupo más separado ha resultado ser Iberodorcadion, lo que nos confirma su justificación como género, además de una mayor diferenciación con respecto al resto de la tribu.


Autoecología


Las poblaciones de Iberodorcadion estudiadas presentan una densidad relativamente baja, con diferencias interpoblacionales apreciables.


El tipo de distribución espacial es por contagio o agregación en todos los casos estudiados, pudiendo deberse bien a una discontinuidad no detectada en la cubierta vegetal de la pradera, o lo que es más probable, a agregaciones de tipo etológico, producidas para facilitar el encuentro intersexual y las cópulas. Es muy posible que estas agregaciones se originen mediante algún tipo de atracción química por emisión de feromonas.


10. CONCLUSIONES GENERALES


Dada la estructura del trabajo realizado, hemos creído conveniente ir reflejando las conclusiones de cada capítulo al final de los mismos, incluyendo conclusiones parciales tras algún apartado menor cuando ésto ha sido oportuno. Por ello, la intención del presente capítulo es ofrecer unas conclusiones globales sobre los resultados generales del trabajo.



La gran diversidad morfológica del grupo estudiado está justificada, por un lado, por su origen paleártico, atípico en los Cerambycidae y por otro, por las condiciones anatómicas y biológicas que facilitan el aislamiento reproductivo entre poblaciones.

La variabilidad existente, así como su carácter eminentemente contínuo, afectando a caracteres considerados hasta ahora como taxonómicamente válidos, hacen que la validez de formas infraespecíficas e, incluso, específicas, sea cuestionada, siendo necesaria la participación de otros aspectos biológicos, bioquímicos y/o genéticos para dilucidar las relaciones filogenéticas del grupo.

Esta variabilidad, y su caracterización por poblaciones, unido al alto nivel de aislamiento reproductivo, nos llevan a afirmar que el grupo se encuentra actualmente en plena diferenciación.

Tanto los caracteres morfológicos tradicionales, como los nuevos descritos, los genitales y los preimaginales, confirman la existencia de dos grupos de especies, con una diferenciación que tuvo lugar, muy posiblemente, con anterioridad a la colonización de la Sierra de Guadarrama por ambas líneas.

El ciclo biológico resulta de la adaptación a las especiales condiciones bioclimáticas de las altas cotas de montaña, debiéndose las diferencias encontradas con otros Dorcadionini, más a la adaptación a los diferentes ecosistemas en los que se encuentran, que a distanciamiento filogenético.

El complejo comportamiento presentado, revela una gran especialización y adaptación al medio pratense de montaña, diferenciándose en algunos aspectos tanto con otras especies del grupo, como intraespecíficamente. Esto indica una evolución etológica dentro de los Dorcadionini, que además se encontraría también ahora en proceso de diversificación.