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¿Que ocurrio Realmente?

Como
y porque se hundio tan rápidamente el Titanic
Por
primera vez, basándose en el moderno análisis de materiales, varios
Científicos canadienses dan una nueva explicación sobre las verdaderas
razones que provocaron el desastre.
Una
prueba realizada sobre una plancha de metal que perteneció al casco
de la nave, demuestra que el acero que se usó en la construcción era
frágil como el cristal, con demasiada proporción de azufre. Además,
el diseño de los compartimientos estancos no
era el adecuado en caso de un siniestro. Una apasionante investigación
que aclara algunos enigmas y resuelve varios misterios en torno al naufragio
más dramático de la historia.
El
misterio parece haber llegado a su fin. Cientos de teorías y de profundas
investigaciones - muy pocas con algún resultado positivo- han intentado,
en las últimas ocho décadas, dilucidar las causas que hicieron posible
el rápido hundimiento del buque, el mismo al que sus contemporáneos
calificaban como él más seguro de su época: El Titanic. Un nuevo exámen
de la estructura del buque y una apasionante investigación, de proporciones
casi detectivescas, sobre la composición del material con el que fue
confeccionado el casco del barco, ayudan a clarificar las causas reales,
basadas en fundamentos científicos, de uno de los grandes enigmas del
siglo.
Aquella
noche del 14 de abril 1912, en el puente de mando del "Trasatlántico
más grande del Mundo" se tuvo conocimiento de que enormes masas de hielo
derivaban por el Atlántico Norte y además que el barco navegaba
a una velocidad excesiva: 41km. por hora. Las coordenadas de posición
situaban al buque a la altura de Canadá y a 145km. del Gran Banco de
Terranova, meseta submarina de 170.000km. cuadrados que flotaba al sur
de la isla del mismo nombre.
Sin
embargo, las medidas de seguridad eran de una disciplina que sorprendía:
2227 pasajeros disfrutaban de lo que creían una travesía segura; solo
había botes salvavidas para la mitad. Pero ¿qué podía temerse?.
Los
diarios habían dedicado páginas enteras hablando del casco y de sus
famosos compartimientos estancos; como bromeó desdeñoso el Boston Tribune,
"Aun si un gigante erguido en medio del océano tuviera un día la ocurrencia
de rajar en algún punto el casco del Titanic, el agua inundaría solo
a ese compartimiento: las compuertas de acero no le dejarían pasar a
los siguientes" . Pero cuando en el gigante de hielo se hizo la via
de agua, se produjo la mayor tragedia marítima de la historia. Lo ocurrido
después, quedó sumergido en las oscuras aguas e inaccesibles profundidades
marinas. Solo se manejaban los hechos más obvios, pero no se podían
explicar; adquirieron, por tanto, el halo de mito.
Hasta
hoy solo habia hipótesis y tentativas. Desde finales de los 80, los
estudiosos se apoyaban en los relatos de los supervivientes y - sobre
todo- en los testimonios aportados por las recientes exploraciones submarinas.
Ya en Septiembre de 1985 una expedición mixta Franco-Estadounidense,
dirigida por Robert Ballard, había localizado la proa a 595km. de las
costas de Newfoundland, Terranova. Estaba clavada en un alto montículo
de fango y areniscas a una profundidad de 13.000 pies, (3962 m). Recurriendo
a un robot mini-sumergible con sensores y cámaras especiales, aquellos
expedicionarios filmaron el barco, sus tres cuartas partes parecían
estar intactas.
Esas
distintas exploraciones -6, en total- confirmaron algo asombroso: la
proa se había desgajado de la popa, que yacía a 600 metros... El desarrollo
de los hechos, tal como lo imaginaron en los últimos años diversos expertos,
entre ellos el arquitecto naval William Garzke y el ingeniero mecánico
Duncan Ferguson - este último, integrante de todas las expediciones
al lugar del hundimiento del Titanic -reconstruyó los momentos
cruciales de la tragedia. La proa separada y su ángulo de caída dieron
origen a un cronograma del desastre, ratificado en todos sus detalles
hace pocos años (1995), cuando aún permanecía en la oscuridad la pregunta
esencial: Como y porque pudo el agua inundar al barco en tal medida
y tan rápidamente. Una pregunta que por primera vez, tenía una
respuesta satisfactoria.
Se
había logrado determinar que a las 19:30 de la tarde de aquel fatídico
14 de Abril, un radio urgente del vapor California, dio la alerta: tres
icebergs flotaban a 8km. del lugar. La única precaución del capitán
del barco, Edward Smith, fue pedir a los vigías que estuviesen más atentos.
La oscuridad no dejaba ver nada. Pero 4 horas más tarde, el marinero
Frederic Fleet noto algo, como una mole que tapaba las estrellas, ¡Un
iceberg casi encima!. Aunque sin disminuir la velocidad, la nave viró
bruscamente a la izquierda, el iceberg rajó con un susurro su flanco
derecho. Muchos pasajeros se regocijaron ante el espectáculo (hoy se
estima que este viraje fue fatal, si hubiera embestido de frente al
iceberg de 200.000 toneladas, el barco se habría salvado aunque con
muchos daños y quizás algunos muertos. Al girar se metió en una pinza
de hielo, que lo quebró oprimiéndolo por estribor - es decir el costado
derecho y por debajo).
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En aquella epoca, la unica explicación
y causa aceptada del hundimiento del barco era que el iceberg
habia rajado de parte a parte el casco del Titanic. Era la unica
explicación que aquella sociedad estaba dispuesta a creer.
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El
problema grave surgió en la sala de calderas, donde un chorro incontenible
comenzaba a inundarlas. Los marinos que huyeron de allí sellaron el
recinto con la puerta de acero "inviolable" . Pero el agua irrumpió
de pronto. Como una brutal muralla, en no menos de 6 compartimientos
a la vez, entraba por una grieta a lo largo del casco de acero.
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Pasadas
las 12 de la noche, mas de 400mts cúbicos hundían la proa del Trasatlántico.
El agua, penetraba también por las aberturas practicadas en la parte
superior de los compartimientos "de seguridad". Estos estaban sellados
solo en sus dos tercios, nadie pensó que las aguas superarían la
altura de la línea de flotación. Sin estos compartimientos estanco,
el agua no se habría concentrado en los compartimientos de proa
y se hubiese repartido mejor por todo el buque, de este modo, el
desenlace habría sido más lento. |
Faltando
15 minutos para la una, los botes salvavidas empezaron a descolgarse
en el mar. Tres cuartos de hora más tarde, la proa se hundía con una
inclinación de 45 grados. La chimenea principal cayó en pedazos a las
2 de la madrugada. A las 2:18 se oyó un ruido ensordecedor, a consecuencia
- se sabe hoy- de la rotura del casco en dos. A las 2:20 ocurrió el
último capítulo: el buque se sumergió por completo, llevándose consigo
a 1500 víctimas. Lo hizo a 20 m por hora y se clavó en el lecho marino
a las 2:30 del día 15, según los cálculos de Ferguson y del ingeniero
canadiense Bill Roggenstack.
No
obstante, la respuesta definitiva al gran interrogante del siniestro
solo sobrevino en la tarde de 6 de Enero de 1995. Saltó ante las investigaciones
(de Blasco y Ferguson) en el centro de física naval del departamento
de defensa de Canadá, en Halifax, capital de Nueva Escocia. Allí, el
ingeniero en erosión de materiales, Kent Karis Allen, tomó esa tarde
en sus manos la pieza decisiva para despejar uno de los mayores enigmas
contemporáneos. Era un trozo del casco, un disco de apenas 20 cm de
diámetro y 2,30 cm de espesor. Las algas y residuos oceánicos permitían,
a pesar de todo, ver los agujeros de los remaches originales. Una vez
limpio, aparecieron trazas de la pintura marrón, que estaba casi intacta.
Curiosamente, había muy pocos rastros de oxido, lo menos que podía esperarse
al cabo de 83 años.
¿Cómo
llegó este fragmento de casco hasta los laboratorios canadienses? A
partir de 1991, un grupo de científicos cualificados, el geólogo canadiense
Steve Blasco, su ayudante, el oceanografo William Snyder, y el ingeniero
Ferguson, habían bajado a la fosa oceánica para extraerle al Titanic
una confidencia decisiva. Los acompañaban cámaras que filmaron aquellos
abismos estremecedores, poblados por peces jamás vistos antes y por
raras formas fosforescentes. Los intrusos se desplazaron muy cerca del
esqueleto del barco naufragado, a bordo de 2 mini-submarinos soviéticos
MIR, utilizaron un modernisimo radar de barrido electrónico y eco sondas
ultrasónicas, capaces de enfocar un metro cuadrado a 5.000 metros de
profundidad.
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El la fotografia se pueden apreciar los daños
del casco. Esta imagen fué obtenida con el Sonar antes
mencionado.
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Con
él,
descubrieron que no fue una grieta de 75mts, lo que provocó el hundimiento,
sino una serie de pequeñas grietas que iban a lo largo de los primeros
6 compartimientos, justo 5 pies por encima de la quilla. De echo, esto
explica el porqué los compartimientos se iban inundando desigualmente,
es decir, en el caso de haberse abierto una única via de agua, los compartimientos
se hubiesen inundado por igual, pero dada la naturaleza de las grietas,
(unas mas grandes que otras) explica la forma en que se inundaron dichos
compartimientos.
El
daño real sufrido no eran mas que unos 12 pies cuadrados, (algo totalmente
ridículo en comparación con el tamaño del barco).
En el dibujo, podemos apreciar los daños reales causados por
el Iceberg.
El
trozo de casco fue lo único que extrajeron. Todo lo demás fue respetado
exceptuando el disco de metal.
Cuando
Ken Karis Allen alzó el disco entre sus manos, lo hizo como cumpliendo
una ceremonia única. Y lo era. Lo colocó con lentitud en lo que el llamaba
"El Banco de Torturas". Dijo a sus ayudantes: "Sospecho varias cosas
sobre la calidad de este acero. Todo acero es básicamente una aleación
de hierro y carbono, pero es crucial el procedimiento seguido para purificar
el hierro, así como para evitar que el carbono precipite en carburo
de hierro...". Añadió, que en al actualidad existen aceros especiales,
que incluyen otros elementos, algo que no se conocía en la primera década
del siglo. Tampoco se practicaban los actuales test de fragilidad. En
aquellos tiempos eran muy numerosas las rupturas de dientes en los engranajes.
Sería casi imposible que el producto de una acería actual se quebrara
de tal modo: antes se doblaría, y solo se fracturaría en zonas muy precisas
- uniones soldadas o remachadas- después de haberse formado y
haber absorbido elásticamente gran parte del impacto; como un buen boxeador,
o como un buen edificio antisísmico.
Para
demostrar lo ocurrido, Allis usó el llamado péndulo de Charpy. Parecía
un detective a punto de desentrañar un crimen. El descomunal péndulo,
cuyo peso de 30 kg. se incrementaría varias veces con la aceleración,
iba a impactar primero sobre una muestra de acero naval recientemente
elaborado; después golpearía sobre aquel fragmento del casco. Ambos
trozos de acero aguardaban dentro de una solución alcohólica a 1º centígrado
bajo cero, temperatura idéntica a la que tenía el mar en el momento
de la catástrofe de 1912. Bajo el tremendo golpe, la pieza de acero
actual se dobló por la mitad con un ruido seco, como sí fuera de goma;
pero no se rompió. El péndulo se detuvo, en tanto los instrumentos electrónicos
instalados en la punta del Charpy deletrearon la fuerza del choque y
la reacción física de la pieza impactada. De inmediato, Allis oprimió
nuevamente el switch que accionaba el péndulo, esta vez, lo que estaba
bien sujeto en la morsa era el trozo - testigo del Titanic.
Entonces
ocurrió lo que el científico había presentido, cuando la cabeza del
péndulo cayó sobre la cabeza del metal, este produjo un sonido agudo,
como un grito. Todos los que estaban allí sintieron un escalofrío al
ver como la pieza se partía en dos trozos filosos, mientras el péndulo
todavía seguía girando en el aire. Costaba muy poco imaginar, en el
lugar de esa maza, la gigantesca mole de un iceberg. Quedaba desvelado
el punto capital: el acero del casco del Titanic era casi tan frágil
como el cristal; fragilidad acrecentada por el alto contenido de
azufre que tenía, cuyo objetivo era darle al acero la máxima tensión
posible, consiguiendo el efecto contrario al deseado.
Todo
esto quiere decir que el desconocimiento del concepto de fractura por
fragilidad fue un hecho letal. Así, la incógnita principal - como fue
que el casco cedió tan fácilmente a la agresión del témpano- quedaba
desbelada. Igual que la rapidez de la inundación y la inutilidad de
los compartimientos estancos.
Resumiendo
:
En
base a los estudios realizados, ahora podemos hacernos una serie de
preguntas, las cuales ahora tienen mas respuestas.
1.- ¿Que hubiera ocurrido si el barco hubiese
chocado frontalmente?
- Quizas se habrian inundado dos o tres compartimientos, pero no se
hubiese hundido.
2.-
¿Fue una unica grieta a lo largo del casco
lo que hundio al Titanic?
-
No. Lo que hundio al Titanic fueron una serie de pequeñas grietas
y discontinuas que iban a lo largo de los 6 primeros compartimientos.
3.-
¿El metal con que fué contruido
el casco, era de calidad?
-
No, no era de calidad pero indudablemete en aquella epoca era de la
mejor calidad, hoy en dia, ningun constructor de barcos hubiera construido
un buque con ese acero.
4.-
¿Hubiese tardado más en hundirse
de no cerrar los compartimientos estanco?
-
Con toda seguridad el agua, se hubiese repartido por todo el barco
y uniformemente, con lo que hubiese tardado mas en hundirse, quizas
unas 4 o 5 horas, con lo que habria dado tiempo al Carpathia a llegar
antes del hundimiento.
5.-
¿El diseño de los compartimientos
estanco era correcto?
-
No, ya que al llegar solamente a la cubierta 'G', el agua consiguio
saltar de mamparo en mamparo inundando toda la nave. No olvidemos
que no habian pensado ni por un momento que el agua llegase a sobrepasar
la linea de flotación.
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