El OSO PARDO (Ursus arctos pyrenaicus).

Se trata de un animal noble, cauto y silencioso. Es el mayor mamífero de la fauna asturiana. Junto al urogallo, es la especie asturiana, con mayor peligro de extinción. Entre los años 1.745 y 1.843 la Junta General del Principado instó a los naturales de Asturias, a la matanza de los animales dañinos y más a la del oso, por ser el dotado con el premio mayor y más lucrativo su caza........hoy se trata de una reliquia zoológica de Europa Occidental, que habita en el área cantábrica, principalmente en los concejos de Cangas del Narcea, Degaña, Ibias, Somiedo, Belmonte, Proaza, Santo Adriano Teverga y Quirós, en Asturias, y en la comarca del alto Sil, en León. En la comarca oriental los osos residen en la montaña palentina y en los montes leoneses de Riaño.

Se trata de dos zonas bien diferenciadas, para las que serían deseables una extensión y una mezcla de individuos para mejorar las condiciones genéticas del Cantábrico. Este último punto es uno de los más complejos, tal y como señala el informe del Ministerio, si bien de nuevo los datos reservan una ligera esperanza de cara al futuro: en Lena se ha localizado últimamente una osa reproductora, con lo que se podría empezar a hablar de «puentes» entre las dos principales zonas de hábitat del oso pardo.

A finales de marzo del año 2.006, en Oviedo hubo un foro de expertos en osos y se dio la cifra de la existencia de unos 170 osos en la Cordillera Cantábrica, se indicaron los siguientes parámetros:

La alimentación de los osos cambia según las estaciones. En otoño acumulan grasas comiendo castañas, bellotas, avellanas, etc. para pasar dormidos el invierno, mientras que en primavera tienen que recuperar peso buscando carroña, devorando musgos y helechos, en verano comen cerezas, moras, insectos, miel, etc.buscan pareja y se refugian en los rincones más frescos.

El rey Fávila hijo de Don Pelayo fue muerto por un oso, en aquella época eran muy abundantes y era una forma de demostrar su valor ante sus súbditos. Ambrosio de Morales cuenta que cuando visitó en 1572 la iglesia de Santa Eulalia de Abamia (en donde fue enterrado el rey Pelayo en el 737), era domingo y entorno a la iglesia había mas de 200 lanzas hincadas, parece ser que los vecinos venían con ellas para poder defenderse de los abundantes osos que había por la zona.

Sugerencia para niños y mayores: Visitar en Proaza el Cercado del Oso sito en el monte Fernanchín. a las 12 horas, en que el cuidador D. Roberto García da de comer a las osas PACA y TOLA. Su comida habitual es una macedonia de frutas que las osas trituran con sus zarpas, compuesta de manzanas, peras, naranjas..Potaje de arroz, carne, pan...

El periodo de hibernación de PACA, que es la más pequeña, la que manda y la más lista, duró desde el 5 de noviembre-2.000 hasta el 10 de febrero del 2.001. TOLA es la más grande, espera la comida ansiosa y come con gula, es más desconfiada y nerviosa que su hermana Paca, su periodo de hibernación fue desde el 13 de noviembre hasta el 11 de marzo del año 2.001.

Estas osas fueron llevadas al Cercado el 26 de mayo del año 1.996, cuando siendo muy pequeñas fueron encontradas en los montes de Asturias huérfanas. En el año 2.002 cumplen 13 años y es hora de que se reproduzcan, se trata de inseminarlas y la cosa no es sencilla. Los responsables lo piensan tanto que como a muchos habitantes de éste país, cuando se decidan se habrá pasado el arróz....sigue...

En el cercado osero situado en el concejo de Santo Adriano viven las hermanas osas «Paca» y a «Tola», que constituyen todo un símbolo para conseguir la concienciación social en la conservación del oso pardo en Asturias. «El cercado es visitado por unas 60.000 personas, lo que genera beneficios económicos a toda la comarca», la próxima primavera se iniciará el apareamiento de las osas, en la actualidad (28 noviembre 2007) se está trabajando en el protocolo de manejo que definirá qué macho montará a «Paca» y a «Tola», y de qué manera se llevarán a cabo estas primeras actuaciones. Está participando de manera activa el coordinador de los servicios veterinarios del parque de la naturaleza de Cabárceno, que está aportando su experiencia en este campo.

NOTICIAS ACTUALIZADAS.

Las dos subpoblaciones de oso pardo cantábrico llevan, al menos, 50 años completamente aisladas (29 abril 2009) , sin intercambio genético, ha quedado probado por el análisis de 146 muestras de heces y pelo recogidas entre 2004 y 2006 y correspondientes a 39 ejemplares de la subpoblación occidental y 9 de la oriental, la diferencia genética entre las dos subpoblaciones es «extrema», de un 41 por ciento,  la diversidad genética de los osos cantábricos se sitúa «entre las más bajas descritas en la literatura científica» y llaman la atención sobre la elevada tasa de endogamia en el núcleo oriental, de un 10 por ciento, cuando «la tasa máxima tolerable para animales domésticos es del 1 por ciento». Este hecho, sumado a su exiguo tamaño (unos 20 osos), «muy lejos del que se considera viable», compromete «seriamente» su conservación a corto plazo. Con respecto a la subpoblación occidental, Pérez y Domínguez Sanjurjo consideran que el número de individuos «debería situarse cerca de los 200 -ahora hay entre 60 y 75- para que sea viable».  «La conectividad entre las dos subpoblaciones es prioritaria si se quiere mantener el núcleo oriental, que estaría en riesgo de extinción inmediata», dicen. Esa conectividad es difícil, pero posible. El estudio genético ha identificado a un macho de la población occidental en Palencia. Algunas observaciones también corroboran cierto tránsito. «En teoría, si consiguiera reproducirse un migrante de una subpoblación a otra cada 10 años, reduciría la diferenciación entre las dos poblaciones al 20 por ciento (ahora es del 41 por ciento)», dicen las científicas. Esa migración incrementaría «considerablemente» las posibilidades de supervivencia del núcleo oriental.
El oso cántabro de Cabárceno «Furaco» tendrá otra oportunidad para intentar dar descendencia a «Paca» y «Tola»(LNE, 2 febrero 2.009). La Fundación Oso de Asturias ha anunciado que adelantará el proceso de fecundación de las dos osas pardas a finales de este mes, para intentar aprovechar al máximo el período de celo de los animales.  El año pasado no pudo ser, pero se confía en que esta vez «Furaco» no tenga «la pólvora mojada». Las dos osas se mostraron esquivas y evitaron el contacto carnal con el macho, que puso mucho empeño pero acabó cansado de perseguirlas sin resultado. Ahora, aprovechando que la hibernación de «Paca» y «Tola» ha sido atípica, se adelantará el experimento, el período de celo, que oficialmente comienza a finales del mes de marzo, se inicie en esta ocasión con todo el ardor necesario para que «Furaco» cumpla con su cometido. De llevarse a cabo la reproducción con éxito, sentaría un importante precedente en la historia de los osos pardos cantábricos, puesto que sería la primera vez que dos osas criadas en cautividad paren tras haber sido fecundadas de manera natural y también en un recinto cerrado.

La Fundación Oso Pardo (FOP) acaba de editar un libro «Osas. El comportamiento de las osas y sus crías en la cordillera Cantábrica» (20 octubre 2.008). Se plasman en papel diez años de observaciones de campo, miles de anotaciones sobre comportamientos de la especie y, un entrañable relato del día a día de las familias de plantígrados que viven en el Principado. Se recogen  instantáneas inéditas,  patrones de actividad  en una población en aumento, y con nuevos retos. Todas las observaciones han sido realizadas por los miembros de las patrullas de la Fundación, una treintena de personas que diariamente velan por la seguridad de una población que lucha por recuperarse. Hay revelaciones para los científicos, como la constatación de que las osas con crías de primer año no hibernan, los osos que pasan su primer invierno solos, tras emanciparse de la madre nuevamente parida y con cría, también demuestran un patrón de comportamiento más inestable, con períodos de hibernación irregulares y una actividad más notable que la de los adultos. Para los expertos, este comportamiento de las osas con esbardos de primer año obedece a una estrategia para mejorar la eficacia biológica, a través de un mayor amamantamiento de las crías durante el invierno, así como para disponer de un mejor estado físico para hacer frente a un nuevo celo y a una nueva gestación. Se trata,  de «un ciclo biológico acelerado en una especie que necesita sobrevivir», como explican Carlos Nores y Fernando Ballesteros, coautores del libro recién editado. El trabajo  incluye  ocho infanticidios registrados en la Cordillera en los últimos años. Un fenómeno que, según se explica en el libro, obedece a una necesidad reproductiva: los machos matan a los oseznos para que las hembras vuelvan a estar receptivas y no presten toda su atención a las crías. Se han constatado algunos casos de depredación de pequeños ungulados por parte de los osos, cervatillos de cría en su mayor parte, que enriquecen de esa manera su dieta proteica. Todo un mundo de detalles de una sociedad esencialmente matriarcal que ayudan a definir los planes de actuación futuros para la conservación de la especie, en un momento en el que no basta con lograr que la población crezca.
«La diversidad genética de la población española de oso pardo ha decrecido de forma continua (31 mayo 2.008). Los resultados del trabajo demuestran que no hubo discontinuidad filogenética entre los osos ibéricos y los europeos antes de la última gran glaciación y sugieren que el flujo genético podría haber sido continuo desde el Pleistoceno hasta el Holoceno, en la transición de uno a otro período, hace unos 10.000 años, se habría producido un «cuello de botella» demográfico, con una reducción de la población de entre un 54 y un 85 por ciento después de la última gran glaciación, al que habría sucedido otro en tiempos recientes, con una pérdida de entre un 20 y un 80 por ciento de la población, variando la estimación según la metodología empleada. Este patrón no se observa con la misma amplitud en la población europea. Es una de las conclusiones más llamativas a las que llega un estudio publicado este mes en «Proceedings of the National Academy of Sciences» (PNAS) por once científicos de universidades y centros de investigación de España, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Suecia, a partir de análisis de ADN mitocondriales de ejemplares actuales y antiguos. Los autores del trabajo efectúan una estima de la amplitud de los cambios en la diversidad genética de los osos de la Península a lo largo del tiempo, desde el Pleistoceno hasta la actualidad, utilizando secuencias de DNA de 24 osos modernos y 13 antiguos, en combinación con secuencias publicadas de siete osos ibéricos antiguos y uno moderno. Para ver si los cambios de diversidad muestran un desarrollo paralelo en el resto de Europa, se hicieron análisis en las poblaciones no ibéricas, con resultados negativos, el estudio establece que los osos ibéricos, reducidos hoy a los que sobreviven en la cordillera Cantábrica -la población pirenaica se sostiene únicamente con ejemplares importados-, no constituyen un linaje tan diferenciado de las poblaciones europeas como se creía. De hecho, «habrían estado bajo un constante flujo de influencias externas y habrían estado aisladas sólo durante un reciente período de su historia». El geólogo y paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, es uno de los autores de este trabajo; precisamente, un oso descubierto en la excavación burgalesa y datado en la última gran glaciación (hace 18.000-23.000 años) proporciona un testimonio clave de la tesis que sostiene este grupo de investigadores: este ejemplar está más relacionado genéticamente con los osos de Italia y los Balcanes que con los demás osos ibéricos estudiados. «Más aún, en Mount Ventoux -sur de Francia- fueron hallados tres grupos mitocondriales de entre 1.570 y 6.525 años de antigüedad, uno de ellos perteneciente al grupo ibérico, otro al italiano-balcánico y el tercero no asociado con ninguno de los tres principales refugios glaciales».

Osas con crías a ocho kilómetros del concejo de Oviedo (19 noviembre 2007). El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) localizó durante el pasado mes de septiembre en Proaza una osa acompañada por dos crías. A los «paseos» por el concejo de Oviedo que el Fapas comprobó hace tres años se suma ahora el asentamiento de un núcleo reproductor osero, sin precedentes en los últimos años, en pleno centro de Asturias y a escasos kilómetros de núcleos urbanos. Así, sumadas a las dos osas que tuvieron crías el año pasado en la zona, el valle del Trubia posee al menos tres hembras con capacidad de reproducción. Hacía más de diez años que el valle del Trubia no tenía oseznos. Para el Fapas, la recuperación de este valle es la mejor garantía de conexión entre las poblaciones oseras.

El oso pardo se recupera en Asturias con un incremento sostenido de la población, (14 noviembre 2007). Así queda de manifiesto en el libro «Demografía, distribución, genética y conservación del oso pardo cantábrico», editado por el Ministerio de Medio Ambiente y la Fundación Oso Pardo. La población del occidente asturiano ha recuperado el declive de los años noventa, con sólo tres osas reproductoras con crías, y el año pasado ya se contabilizaron 15 osas (7 %). El área oriental registra un crecimiento menor, de aproximadamente el tres por ciento, si bien se ha comenzado a detectar una recolonización en la zona centro, que posibilitaría la apertura de un corredor entre las dos grandes zonas oseras, la oriental y la occidental, que repercutiría en la mejora genética de la especie. La conexión demográfica de las dos áreas de población es una de las tareas fundamentales que deberán estudiarse a medio plazo para conservar el oso pardo en la cordillera Cantábrica, según concluye el estudio. En la zona occidental los peores años, a mediados de los noventa, ya han sido superados. Se ha pasado de apenas tres osas en el año 1994 a las 15 contabilizadas el año pasado. En la zona oriental hay también datos para un futuro positivo, con la localización de osas reproductoras en Riaño, donde hacía muchos años que no se encontraban. Los últimos datos publicados en el informe, los correspondientes al año 2004, recogen cómo en la población occidental hubo un total de once osas con oseznos del año, con un total de 23 crías nacidas en ese período. En la población oriental las cifras son más exiguas: en 2004 sólo se localizaron dos osas con tres oseznos del año. No obstante, el informe señala que hay un dato positivo en la zona oriental: se ha constatado reproducción todos los años.

Bill Gates BBVA alimentan a los osos en Proaza (14 noviembre 07). MSN Windows Live, perteneciente a la empresa Microsoft dirigida por Bill Gates, y Anida, la filial inmobiliaria de BBVA, han participado activamente en un proyecto de mejora del hábitat osero en Asturias liderado por el Fondo Asturiano para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS) y que consiste en plantar árboles frutales que ofrezcan al plantígrado comida en su medio natural. Las empresas han puesto parte del dinero y el Fondo aportó la mano de obra y el seguimiento de los árboles frutales plantados en los valles de Trubia. Pero el oso no es el único beneficiario, los vecinos de la zona también reciben parte de la recompensa, ya que los árboles se han plantado en fincas privadas abandonadas y llenas de maleza. En el caso de MSN Windows Live todo comenzó cuando la empresa de Gates se puso en contacto con el FAPAS para llevar a cabo alguna actividad relacionada con el medio ambiente. Según explicó Clara Casanova, miembro del Fondo, la intención de la multinacional era actuar en los árboles maduros ya existentes. El Fapas les propuso entonces colaborar en un proyecto que llevan desarrollando desde 2005 bajo el nombre de «Frutos para el oso» y que apuesta por aumentar la cantidad de árboles frutales, cerezos y castaños en las zonas de presencia osera. Una manera de garantizar, así, el sustento de esta especie en peligro de extinción. La empresa perteneciente a Microsoft apoyó la iniciativa y aportó 18.000 euros para llevar a cabo esta plantación en Proaza, concretamente en la zona del Fabar. En total fueron 1.250 árboles los plantados el pasado octubre en algo menos de una hectárea y media. Por su parte, la colaboración entre Anida y el Fondo viene desde el año 2005 que ha posibilitado la plantación de 7.500 árboles frutales en varios concejos: Proaza, Quirós, Teverga, Somiedo y Grado, entre otros. Más de treinta fincas ofrecerán frutos de otoño para el oso en unos años. El acuerdo entre estas dos firmas comprende una segunda actuación entre este año y el que viene, en la que se plantarán otros 7.500 frutales en concejos del Suroccidente. En total, la inmobiliaria aportará un total de 240.000 euros. Pero es que estas plantaciones no sólo hacen bien al oso y al medio ambiente, también es muy positivo para los vecinos de la zona. Según explicó Roberto Hartasánchez, presidente del FAPAS, la plantación se lleva a cabo en fincas privadas previo consenso con los propietarios. «Muchas de ellas se han perdido, en parte por el éxodo rural, y ahora están llenas de hartos. Con la plantación los vecinos tendrán frutos y madera en vez de maleza», explicó Hartasánchez. Es, por lo tanto, una medida más para frenar la pérdida de biodiversidad en las zonas rurales ante el abandono de las tierras.

www.osodeasturias.es/

www.fapas.es/

www.fundacionosopardo.org/

www.faunaiberica.org/?page=oso-pardo-iberico

http://somiedo.shinranet.com

 

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