La Villa de San Germán

 

Casa del Componte
 

Casa del Componte 1887 - Reconstrución ideal
Dibujo de Luis M. Iriarte R. -2001-
 

Situada en la Calle Esperanza Nº 20, la Casa del Componte es una de las típicas del centro de un pueblo del Puerto Rico del Siglo 19 y que consiste en una planta baja de ladrillo y/o piedra (nota 1), destinada principalmente para algún tipo de negocio o como almacén, y una planta alta de madera usada como residencia familiar. La casa es más grande de lo que parece ya que adosada a su parte posterior tiene otra edificación hecha totalmente en madera. El conjunto forma una L. El techo de estas casas podía ser de 2, 3 o 4 aguas (nota 2) (la del Componte era de 3) y estaba forrado de tejas o planchas de zinc. Durante el Siglo 19 la mayoría de las casas de San Germán eran de techo de 4 aguas y de tejas o zinc y así siguieron hasta bien entrado el Siglo 20.

Nota 1: Cuando se utilizaba ladrillo y/o piedra para la construcción se decía entonces que la casa era "de material" o "de manpostería".

Nota 2: Se le llama "agua" a cada lado del techo que tiene pendiente y por la cual corre el agua cuando llueve.

José Marcial Quiñones en "Un poco de historia colonial" (nota 3) refiriéndose al "componte" nos describe parte de la casa:

...."En la Calle de la Esperanza, que, o comenzando o terminando en la del Comercio (nota 4), .... a la derecha y la segunda en orden comenzando, propiedad de un particular, se levante una casa de alto, baja de luz (nota 5), con balcón corrido y estrecho.
 
Un zaguán igualmente angosto, con habitaciones de lado y lado, divide la planta baja y, dejando a la derecha una escalera oscura y recta, termina en un patio abierto, metido entre las casas vecinas, en el que se ven caballerizas a lo largo con caballos que llegaban y caballos que salían o estaban preparados, listos a partir, con frenos y arreos puestos. La citada escalera, torciendo a la izquierda, primero conduce a una antesala, y luego a una sala de regular tamaño, donde se está siempre en simulada penumbra, por las condiciones mismas de la fábrica. A la cual sala y antesala, también de un lado y otro, abren varios aposentos, de los cuales uno, el del capitán, por mantener la puerta junta, no dejaba ver el interior; el otro, el del frente, no daba señales de estar ocupado; y en fin el contiguo, que mira a la antesala, parecía ser el del sargento.
 
En esta casa, tenía su cuartel el cuerpo de la Guardia-Civil, que su jefe tratara de cambiar, como el lector recordará, por la que fue de don José María Quiñones (nota 6), hoy, también por otra inestabilidad de las cosas humanas que los tiempos que atravesamos se encargarán de explicar, Casa de Escuelas, con que una piadosa señora quiso, al morir, dotar a su pueblo natal.
 
En la indicada sala y arrimada a la pared, entre puerta y puerta de las que tienen salida al balcón, veíase una mesa cuadrilonga y maciza cubierta de un hule negro y sobre ella, a más de todo recado de escribir, sobre un rimero de papeles, hacia una punta, apercibíase, si no estamos mal informado, una arma de fuego, esto es un revólver, especie de crucifijo, pensamos nosotros, sobre el cual mentalmente mandarían aquellas gentes jurar de decir verdad los presos de cuanto les fuese preguntado; y al extremo opuesto, en una azafate, vasos o copas y, en el centro, una botella negra, es de creer, de licor con el corcho a la mitad salido del cuello.
 
De la misma mesa en el medio y del lado de la pared, había un asiento para el capitán instructor, que lo era el señor Fernández de Castro, y en frente, otro para el escribiente que lo sería, por suposición nuestra, el cabo o sargento, y, en la cabecera libre, otro para el fiscal, cuyas funciones desempeñaba unas veces el teniente Navarro y casi siempre el teniente Sánchez Candel, que había casado años antes, con la hija de un rico hacendado de esta ciudad.
 
A conveniente distancia, hellábanse algunas sillas, tres o cuatro que aumentaban en número, según el caso, y en que tomaban asiento los visitantes privilegiados, a quienes desde luego calificaremos de asesores y denunciadores vergonzantes...............
 
......... descendamos nosotros las pavorosas escaleras y veamos lo que pasa en el citado zaguán.
La habitación de la derecha, salón corrido, servía temporalmente de dormitorio a los guardias. Varios catres volantes se venían en ella; unos tendidos, otros cerrados, y arrimados a la pared.
 
La habitación de la izquierda, salón corrido también, sin camas y sin más mueble que un pabellón de armas, y las monturas de los guardias, no ofrecía otra particularidad a la vista que uno o dos estantes que sostenían la solera del piso superior. Sus puertas, que daban a la calle, se mantenían siempre cerradas, y abiertas las que caían al patio, bajo el alero o balcón, igualmente corrido, que por detrás tenía la casa.
 
Impórtanos decir que en frente, al otro lado de la calle, se ve una casa de mampostería, baja y con cuatro puertas fronterizas, por las que exhala su mal olor la pulpería que ocupa la parte delantera, sirviendo la posterior de vivienda al dueño" (nota 7)...........
 
 
Nota 3: "Un poco de historia colonial", José Marcial Quiñones: pp. 263-265. Publicación de la Academia Puertorriqueña de la Historia. Coauspiciado por el Instituto de Cultura Puerrtorriqueña. San Juan, 1978.
 
Nota 4: Hoy calle Dr. Veve.
 
Nota 5: Techo bajo.
 
Nota 6: Casa de Quiñonres Silva, en donde hoy está localizada la escuela Antonia Martínez.
 
Nota 7: Hoy en la misma casa, que no ha cambiado nada, está el bar "La Cancha".

La casa recibe el nombre de "Casa del Componte" porque en 1887 este edificio era utilizado como cuartel de la Guardia Civil y en ella se "componteó" a varios ciudadanos sangermeños y de pueblos vecinos. En ese año, 1887, al llegar a Puerto Rico el nuevo Gobernador, General Romualdo Palacios, influenciado por elementos ultraconservadores que acusaban injustamente a los miembros del recién creado Partido Autonomista de ser elementos pertenecientes a asociaciones políticas secretas como "la Torre del Viejo" o "el Corazón Negro" que conspiraban contra el gobierno español y que deseaban la idependencia, desató una represión política contra ellos. Muchos autonomistas fueron detenidos por la Guardia Civil o por miembros del Instituto de Voluntarios aplicándoseles torturas, a las que llamaban "compontes", para que confesaran sus intenciones separatistas o acusaran a otros del mismo delito. Las protestas no se hicieron esperar y desde la Audiencia Territorial, liderato del Partido Automomista, algunos del Partido Conservador, la clase militar, periodistas, etc., se levantaron voces contra esta práctica ante el poder central en Madrid que resolvió destituir al Gobernador Palacios el 9 de noviembre entregando el mando al General Contreras acabando éste con el "componte" y liberando a todos los presos políticos teniendo en esto último mucho que ver nuestra Lola Rodríguez deTió. El "componte" se llevó a cabo principalmente en Ponce, Juana Díaz, Guayanilla, Mayagüez y San Germán.

-Ver Casa Componte - Circa 1970- / -Ver Casa Componte en 2002- / - Ver Casa Componte 2004


Casa del Componte - Circa 1970

Hasta mediados de la década de 1990 todavía se mantenía en pie la Casa del Componte pero una noche con gran estruendo su techo se vino abajo arrastrando con él al primer piso.

-Ver Casa Componte en 1887- / -Ver Casa Componte en 2002- / - Ver Casa Componte 2004


Casa del Componte - 2002

Así lucía hasta principios de 2003, cuando una brigada del Municipio de San Germán, ante el peligro que representaba, derribó la parte de madera que quedaba en pie.

Fotografía de Luis Iriarte - 2002

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Casa del Componte - 2004

Así luce hoy (2004), ante la desidia de nuestros líderes políticos, cívicos y culturales, la Casa del Componte, uno de los principales edificios históricos de San Germán. No obstante, este hito es recuperable ya que en 1983 "The Preservation Institute: Caribbean", con la colaboración del Colegio de Arquitectos, la Escuela de Arquitectura de la UPR y la Oficina de Preservación Histórica de Puerto Rico realizaron una investigación histórica y documentación levantando planos de la estructura.

Fotografía de Luis Iriarte - 2003

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