La Villa de San Germán

 

Breve semblanza de Juan Angel Tió Malaret (1874-1965)

Por Aurelio Tió Nazario

Publicado en la revista "Huellas" del Círculo de Recreo de San Germán. Vol. II, Nº 1, Pags. 9 al 10. Enero a marzo de 1991.


Juan Angel Tió y Malaret nació en San Germán el 26 de febrero de 1874, hijo de Salvador Tió Urgell, de Blanes y de Angela Malaret Anglada de San Feliú de Guixols, ambas poblaciones en Gerona, Cataluña. Su hermano Bonocio se estableció en el comercio en Ponce, José en Cabo Rojo y Salvador en San Germán, éste en el comercio mayorista y en la agricultura, en donde fue alcalde y aunque catalán, fue un alto oficial del cuerpo de voluntarios.

Sus hijos gemelos Salvador y Juan Angel Tió Malaret siguieron los pasos paternos en el comercio mayorista en San Germán y Mayagüez, asi como en la agricultura en el Valle de Lajas. Eran primos del periodista BonocioTió Segarra, esposo de la poetisa Lola Rodríguez Ponce de León, tia carnal de su esposa Laura Nazario de Figueroa y Rodríguez de Astudillo.

Juan Angel Tió perteneció a la importante generación de transición y adaptación del 1898, y expresó que figuraba en la política como un deber patriótico y una obligación cívica. Militó en la agrupación que a su juicio propulsaba una unión estatal con el propósito de luchar por el logro de una solución permanente al problema de identidad política que ha agobiado al país, con su orientación fija hacia la búsqueda del bienestar común en la forma mas conveniente, sin perder de vista la realidad de su situación geográfica y estratégica. Creía en hacer valer nuestros derechos como ciudadanos, no a manera de claridad que "de ser forzada, no seria bendecida tanto por el que la brinda como por el que la recibe".

Fue director en la antigua "Caja de Ahorros", y al ser desplazado mediante una estrategema política en 1909, fundó de inmediato la "Caja Popular de Ahorros y Préstamos", la que se incorporó como "Banco de San Germán" en 1917, institución que presidió hasta que falleció el 12 de agosto de 1965. Fue propietario de las centrales "Igualdad" en Añasco y "Playa Grande" en Vieques, hasta que ésta fue expropiada en conjunto con unas 12,000 cuerdas de caña y pastos al estallar la Segunda Guerrra Mundial.

Fue miembro del primer senado puertorriqueño hasta 1920 y luego del 1924 al 1928, así como alcalde de San Germán durante varios términos alternados con su cargo como senador. El año 1920, al debatirse la primera Ley de Contribución sobre Ingresos, la votación resultó en un empate cerrado, pero no obstante el perjuicio a sus intereses, los cuales se afectaron mucho durante la grave crisis azucarera del siguiente año, votó por su aprobación, abrazándolo el senador Santiago Iglesias eufórico: "¡Juan Angel, Puerto Rico se ha salvado!".

Su voto decisivo fue un gesto de libertad de criterio que requirió gran valor cívico, opinión individual que se refleja en sus agudos dichos que se recuerdan considerándose proverbiales. Tal era su observación de que Puerto Rico era un país "de contradicciones y viceversas", sobre todo en la política. Cuando denegó un préstamo bancario para construir una casa en un solar arrendado, aconsejó al solicitante con la frase: "Quien construye en terreno ajeno, lo hace para su legítimo dueño". En cierta ocasión que se le pidió una opinión sobre un jóven popular muy saludable y fuerte pero que nunca se le vió trabajar, observó: "Es el prototipo de un ente contraproducente".

Conocida su feliz memoria, al extrañar que llevase una libretita, decía al anotarla: "Prefiero un lápiz corto a una memoria larga". Siendo alcalde, al ser avisado del abuso de un policia hiriendo en plena via pública a un ciudadano belicoso por estar en estado ebrio, procedió a practicar un arresto cíudadano del agente, exigiéndole la entrega de su arma. Al ser absuelto el agente, observó que "toda maldad se paga en alguna forma en ésta tierra, y no en ocasión del juicio final". Al dicho de que lo único seguro son la muerte y las contribuciones, añadia que también lo era el constante cambio vital aunque imperceptible, por ser evolucionario y no revolucionario.

Como alcalde de San Germán, concibió que como asunto de vital legislación federal azucarera, invitando a los dos lideres politicos más influyentes del momento, Luis Muñoz Marin y Miguel A. Garcia Méndez. Al aceptar su invitación, acordaron que él actuase de mantenedor. Presentó a Muñoz Marin como el mas destacado legatario de la aristocracia del intelecto, y a Garcia Méndez como el orador mas elocuente y de mayores recursos conceptuosos. Al concluirse el cordial debate, invitó a su hogar para brindar por esa cátedra magistral que habia sido una lección de civismo criollo; "con champán o con mabí".

Rara vez había enfermado, conservando su mente alerta y su memoria clara hasta el día de su muerte. Al hospitalizarse por vez primera, lo visitó un grupo de amigos, y a una discreta mención de política, los exhortó a expresarse con bríos por considerarse "el deporte favorito en Puerto Rico". A un comentario casual sobre nuestra bandera, les recitó un soneto de nuestra bandera, soneto que había escrito en ocación de un debate utilizado en el primer senado en 1917, en relación con un proyecto de ley que proponía alterar el diseño de la bandera, soneto que había utilizado dicho debate para reforzar su argumentación en contra del proyecto, recitándolo sin pausa luego de casi medio siglo, porque había expresado en tal poema su opinión de como debe nacer, y no hacer, una bandera.

 

No se hace en el papel una bandera,
ella nace gentil en el combate
en el momento que el valor impera
y el corazón enardecido late....
 
Cuando al luchar con ímpetu de fiera
el corazón del hombre no se abate,
cuando la muerte en el fragor se espera,
cuando la sangre como en olas bate.
 
Si queremos bandera, !conquistarla!
si queremos bandera, !enaltecerla!
y así podremos con fervor amarla
 
y el derecho tener de merecerla,
con toda gentileza tremolarla
y con orgullo y con pasión quererla.

Fue poeta laureado en muchos centros culturales de la Isla por su fértil y prolífica inspiración, poesías que aparecían publicadas en revistas y parte de las cuales están contenidas en su libro "Horas Disipadas", cuyas horas decía que le habían servido a manera de un tónico espiritual, tanto como lo era la compañia de una buena literatura.

No obstante sus variadas ocupaciones como activo hombre de negocios, acostumbraba participar sin boato ni ostentación en las actividades cívicas, sociales y culturales de mayor importancia. Entre otras, cooperó con el Hospital de la Concepción, y con el Instituto Politécnico mediante su garantía económica, el cual fue cofundado en reuniones en su oficina en San Germán, por Don Juan Cancio Ortiz y el Dr. John William Harris, a quienes los unió una amistad muy cordial y la simpatía por la enseñanza del pueblo. Consideraba que el mejor regalo a nuestros hijos son "raíces y educación".

Del primero comentaba que siendo autodidacto, poseía la inteligencia natural mas aguda que había conocido en un hombre hecho por si solo, cuando repudiaba indignado las ridículas anécdotas que se le atribuían. Del segundo, opininaba que además de su evidente competencia como educador perseverante, había transplantado aquí una nueva modelidad de promoción agresiva que consideraba indispensable para que Puerto Rico pudiese abrir una amplia brecha que permitiese la mayor comunicación y comprensión con los Estados Unidos, lo que fomentaría las indispensables relaciones de toda índole con su pueblo y con sus dirigentes.

Cuando de ocasión suele recordarse el anecdotario disperso de Juan Angel Tió entre quienes sostuvieron estrechas relaciones con él, se ha insinuado recoger tales anécdotas como memoria de la filosofía de un destacado triunfador criollo, quien deseó contribuir al bienestar de su país, y al tal efecto le brindó un buen ejemplo. Existen muchos filósofos autodidactos criollos en campos y pueblos de Puerto Rico, país cuya prolífica riqueza intelectual en los mas variados campos es evidente, por lo que tales felices sentencias filosóficas podrían compilarse para darse a conocer para la posteridad tal paremiología.


-Volver a: Relatos- / -Volver a: Página principal-