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"...Porta Coeli se yergue airoso, majestuoso y confiable en el presente. Es un verdadero símbolo que jamás debe perecer por acción de hombre. Porta Coeli es mucho más que un emblema de una fe religiosa, sus paredes guardan silenciosamente el peregrinaje, las andanzas, vicisitudes, hazañas, fracasos y aventuras de un pueblo. Es guardián que custodia la vida de un pueblo, la totalidad de su herencia hispánica. Sus muros saben lo que es luchar para sobrevivir..." José Vélez Dejardín, Historiador de San Germán. -San Germán: De Villa andariega a nuestros tiempos, 2003-
El convento de Santo Domingo de Porta Coeli(1) fue fundado entre los años 1606 y 1607 por los Padres Predicadores o Dominicos(2) por solicitud de Fray Antonio Mexía, Prior del convento que esta orden tenía en San Juan, al Cabildo de la Villa de San Germán el 12 de noviembre de 1606. Con licencia del 5 de diciembre del Obispo dominico Fray Martín Vázquez y con la anuencia del gobernador de la Isla, Capitán Ochoa de Castro, se establece originalmente en una casa donada por la familia de Juan López de Aliseda, antiguo alcalde de la Villa, que probablemente estaba construida de adobe o madera con techo de yaguas, paja o tejas y cuyo solar se ubicaba sobre una loma que dominaba la parte este de la población. Colindando con la loma y hacia el este de ella pasan a ser propiedad del convento más de ochenta cuerdas de terreno que hoy estarían delimitadas por la Calle Ramas, el Río Güanajibo, la Ave. Casto Pérez y la Calle Luna. El Convento también llegó a poseer siete caballerías de terreno (unos 15,500 metros cuadrados) en Bucarabones, actual barrio de Maricao que entonces era parte de San Germán.
Nota 1: Porta Coeli se pronuncia "Porta Cheli" y significa "Puerta del Cielo". También se puede pronunciar "Porta Celi" o "Porta Keli" pero la forma más correcta sería "Porta Cheli" por ser ésta la pronunciación del latín eclesiástico.
Nota 2: Los primeros frailes dominicos llegan a Puerto Rico en 1509 en viaje a la Española. En 1521 fray Antonio Montesino trae seis frailes dominicos para establecer un convento en San Juan con el nombre de Santo Tomás de Aquino. Este convento, que se comienza a construir a partir de 1523, es hoy propiedad del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

A Fray Diego de Rueda le corresponde tomar posesión del lugar el 17 de diciembre de 1606, con donativos de los habitantes del partido de San Germán que en un principio ascienden a 1,1150 reales y 210 cabezas de ganado. Con el producto de la labor de las tierras y sus trapiches (caña, cacao, etc.), y de las utilidades del ganado se mantendrá el convento pero además, por acuerdo entre el Cabildo de la Villa y los dominicos, el pueblo suministrará a los frailes para su alimentación tres arreldes (12 libras) de carne al día. El convento es ocupado por tres frailes dominicos cuyo compromiso original para con el pueblo es el de dar al año cincuenta y dos misas y dedicarse a la enseñanza de los jóvenes de la Villa. También durante su larga permanencia en San Germán ayudan al párroco de la Villa en sus tareas de propagar la fe cristiana, cuidar a los necesitados, dar alojo al viajero y, siguiendo una de sus principales misiones en América, defender a los indios de los abusos a los que pudieran ser sometidos, aunque con seguridad llegaron a tener esclavos.
En un informe del 16 de septiembre de 1644 el Obispo Fray Damián López de Haro menciona que solamente hay tres escuelas en Puerto Rico siendo una de ellas de los dominicos en su convento de San Germán con 2 estudiantes. Las otras dos estaban en el Convento de Santo Domingo, con 30 estudiantes, y el de San Francisco, con 6 estudiantes, ambos en San Juan. Los dominicos en su escuela de San Germán enseñan primeras letras, latinidad y filosofía.
Los años, tormentas y temblores hacen mella en la estructura original de madera o adobe y es por eso que entre 1690 y principios del Siglo XVIII se construye en el mismo sitio un convento y capilla en toda regla con muros de ladrillos de arcilla cocida y manpostería, techos de madera y tejas sostenidos por columnas y vigas de madera y el piso de tierra apisonada, ladrillos o losas. Esta nueva edificación se financia a petición del Cabildo de la Villa con 300 pesos del Situado Mexicano, otorgados por la Audiencia de Santo Domingo, y con aportaciones de los habitantes del lugar. La capilla, lo único que en la actualidad queda en pie del convento, es lo que hoy conocemos como Porta Coeli, una de las iglesias más antigua de Puerto Rico(3).
Nota 3: La iglesia más antigua de Puerto Rico es la de San José, Viejo San Juan, construída en 1521.
Escribe el Arq. Jorge Ortiz Colom (ICP) en un importante trabajo para impulsar el nombramiento del Porta Coeli como patrimonio de la humanidad:
"...Es testimonio de la obra misionera en la ruralía del Caribe hispano durante los siglos XVI y XVII. La iglesia conventual remanente presenta el tipo de obra sencilla y utilitaria propia de la arquitectura religiosa de la época de la primera expansión colonial española en América, quedando casi como único ejemplo sobreviviente en las islas hispanoantillanas. En el caso del partido de San Germán en Puerto Rico, aunque la población indigena se había desarticulado, el convento Porta Coeli servía durante los siglos XVII y XVIII como un centro de difusión de conocimiento y de enseñanza dentro de una región que se mantuvo como una sociedad rural que creció de forma casi autárquica. Por lo tanto, su función dentro de un medio visto como "primitivo" era similar a la de las iglesias misioneras construidas en ese periodo en América del Sur y partes más remotas de Nueva España.
Porta Coeli además es la única iglesia sobreviviente de su tipo en Puerto Rico y posiblemente las Antillas que presenta la hibridación de técnicas rústicas y campesinas de construcción en madera heredadas desde la época indigena y mantenidas por los campesinos domiciliados en la región, con las formas eclesiásticas y las técnicas en piedra traidas por los colonos europeos. Esto era un rasgo de la construcción durante la época fundacional de las colonias pero muchos de estos templos evolucionaron a construcciones de una arquitectura más racional y "moderna" para su época.
La iglesia conventual de Porta Coeli - con las ruinas remanentes del convento adyacente - son el testimonio que vincula con la primera época de colonización española en las Antillas y el resto de América dentro del medio rural, fuera de las ciudades que eran enclaves del poder militar y de estado. Por su antiguedad y rareza y la manera intacta en que ha llegado a nuestros tiempos, podemos decir que Porta Coeli y la ciudad de San Germán deben ser incorporados dentro de la lista del Patrimonio Mundial..." -Análisis preliminar del valor universal que poseen la villa de San Germán y el Convento Porta Coeli para ameritar su incorporación a la Lista del Patrimonio de la Humanidad. Instituto de Cultura Puertorriquefia. 2006-
El Siglo XVIII debe haber sido el de máximo esplendor del Convento Porta Coeli no sólo en el aspecto físico si no sobre todo en su valor como lugar desde donde se irradia la fe cristiana, se da asilo al viajero desamparado y se enseña las primeras letras. No existen planos u otro recuerdo gráfico de esa época, pero por un dibujo de 1821 del naturalista francés Augusto Pleé, los planos de 1935 de la Junta de Conservación de Valores Históricos y de observaciones en el sitio, nuestra visión personal de como ha podido ser entonces el Convento Porta Coeli es la siguiente: En el lado norte de la capilla un recinto amurallado contiene la casa de labor, las celdas (habitaciones) de los religiosos, la cocina, el comedor y otras áreas de servicio las cuales son recorridas por una galería o claustro que también da hacia un patio interior descubierto. En el lado oeste del recinto y en la parte exterior de la muralla, pero adosada a ésta, una pequeña estructura sirve de portada, recibidor o locutorio, (entrada) al área conventual (la mayoría de los visitantes no podían pasar más allá de esta estructura). Sobre esta entrada y en la muralla, una espadaña (lienzo de pared aislado con un hueco para la campana) y sobre ella, una cruz de madera. A la espadaña se accede por una escalera de caracol.
El techo (no se ve en el dibujo) sobre lo que entonces debió ser la sacristía de la capilla (donde hoy queda el altar) no era más alto que el del resto del edificio como lo es ahora, si no por el contrario era más bajo y de una sola agua. El altar que tenía entonces la capilla, y cuyo retablo se atribuye a José Campeche (1752-1809), estuvo en el lugar hasta 1935. De él hoy sólo se conservan dos tablas que se exhiben en el museo.
Respecto a las características de construcción del Porta Coeli el Dr. Luis J. Torres Oliver, comprometido historiador sangermeño, escribe:
"...Sobre la arquitectura y estructura del Convento Porta Coeli parece que fue usado un plano similiar para varios conventos en toda la América Latina durante la colonización por España. Grande fue mi sorpresa hace algunos años cuando visité Costa Rica y en el pueblo cafetalero de Orosi encontré una iglesia y convento casi idéntico a la de San Germán, excepto que aquella está a nivel de la plaza principal y el Porta Coeli nuestro está sobre una loma, haciéndole más visible y más majestuoso. También cuando estudié sobre las reducciones de los Jesuitas en Paraguay, hay varias fotografías de iglesias y conventos similares en su arquitectura al Porta Coeli de San Germán, aunque creo que el nuestro es el más antiguo de todos..." -El Cuatricentenario Convento de Porta Coeli Celebra Este Año Su Fundación, 2006-
Fray lñigo Abbad y Lasierra, que viaja a Puerto Rico en 1771 y permanece en la Isla hasta 1778, con seguridad acostumbrado a los grandes conventos de España, escribe sobre el de Santo Domingo de Porta Coeli:
"...El Convento de Santo Domingo, situado sobre un precipicio, es poco más que una casa particular. Nada tiene de recomendable su fábrica; en él habitan tres religiosos que ayudan a la administración del pasto espiritual al párroco de esta villa, que es vicario eclesiástico con jurisdicción en todo el distrito, hasta los ríos Jacagua y Camuy, igualmente que la del Cabildo secular, que es el segundo de esta isla..." -Historia Geográfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico- pag. 139.
Cómo podría saber Fray Íñigo Abbad que esa "casa particular de fábrica nada recomendable" un día sería símbolo del pueblo puertorriqueño.
Al principios del Siglo XIX parece que las cosas no marchaban muy bien con la ganadería del convento porque en 1805 su vicario, Fray Pedro Cabello, pide a la Villa cambiar el tributo diario de 12 libras de carne por una res al mes para mejorar el hato. El Síndico Procurador propone, para liberar a los ciudadanos del viejo tributo, cambiar el mismo por cincuenta vacas. Parece ser que aunque en un principio se aceptó el trato, el mismo no se llevó a cabo y además el pueblo(4) dejó de pagar el tributo ya que en 1812 Fray Pedro Cabello renuncia a éste por, según él, estar viejo para entrar en pleitos con el gobierno de la Villa. En 1809 una de las instrucciones que da el Cabildo de San Germán a Ramón Power y Giralt, representante de Puerto Rico a las recién establecidas Cortes de Cádiz, es la de pedir la creación de un ente de enseñanza superior en el Convento de Porta Coeli. El pedimento no es atendido.
Nota 4: No podemos asegurar que fue el pueblo quien se opuso a seguir pagando el tributo dada la mala situación económica que entonces imperaba o fueron sus líderes que siguiendo el espíritu liberal que en esos años estaba en augue trataban de restarle poder a la iglesia.
En 1817 las crecidas del Río Gunajibo, que por esos tiempos pasaba muy cerca de la loma del convento, amenazan con socabarla y por ende poner en peligro las edificaciones. Para solventar el problema el Municipio decide ese año desviar más al norte el cauce del río para lo cual compra por cuarenta y cuatro pesos y medio a don Juan Pablo Vélez tres cuerdas y media de terreno.
En 1821 por el decreto sobre supresión de monacales y reforma de Órdenes Regulares(5) los dominicos pierden el derecho de propiedad de haciendas y convento aunque se les permite vivir en el claustro hasta 1838. Estas propiedades pasan directamente a manos del Estado español y esto causa malestar y reclamos por parte del gobierno municipal que plantea que por ser bienes donados originalmente por los habitantes de la Villa es de justicia que regresen a ella. Los reclamos no son atendidos y parece ser que las propiedades caen en algún tipo de limbo jurídico porque no son ejecutadas definitivamente por el estado hasta 1838. Los dominicos continúan hasta 1838 habitando el Convento y es que durante los años 1821-38 España estuvo dominada por gobiernos de corte liberal comprometidos en restarle a la Iglesia Católica el gran poder que tenía entonces y que a su vez eran sucedidos por otros de tendencia conservadora o moderada que muchas veces restituían a la iglesia algunos de sus bienes o derechos perdidos.
Nota 5: Decreto que suprime en España los conventos, aprobado por las Cortes el 1 de octubre de 1820 y sancionado por el rey Fernando VII. En Puerto Rico esta ley fue aplicada el 12 de febrero de 1821 siendo los frailes dominicos secularizados. El último fraile dominico puertorriqueño fue fray Joaquín Aldea, fallecido en San Juan en 1858.
En 1833 Fray Juan García, Vicario de Porta Coeli, trata de rehabilitar el convento con sus propios medios motivado por el afán de impartir nuevamente en sus salones las clases de primeras letras, latinidad y filosofía. Para llevar adelante el proyecto Fray Juan García intenta traer de la Isla de Cuba tres frailes dominicos, que nunca llegaron, y además solicita al Municipio la cantidad de trescientos cincuenta pesos. Aunque parece ser que el dinero fue aprobado, sucesos políticos posteriores dan al traste con la iniciativa.
En 1837 la desamortización(6) de Mendizabal da el puntillazo final a la presencia de los dominicos en San Germán y es en 1838 que a Fray Anselmo de Peña, Vicario del Porta Coeli para la época, le toca la triste tarea de entregar a don Antonio López Villar, Receptor de Real Hacienda del Gobierno Central, las escrituras y propiedades del convento.
Nota 6: Desamortización: Proceso político y económico por el cual el estado expropia a intereses privados y eclesiásticos patrimonios amortizados (sustraídos al mercado libre) para convertilos en bienes nacionales que a su vez serán vendidos en su mayoría a ciudadanos individuales.
Vemos pues que entre 1821 y 1837 los dominicos de San Germán pierden los terrenos o haciendas que sirven para el mantenimiento del convento y el convento en si. Los terrenos, donde eventualmente surgirán los barrios San Tomas y Santa Rosa, pasan a pertenecer al gobierno español y el convento con la loma en donde se asienta queda bajo el control del gobierno municipal o la iglesia parroquial (no estamos seguros).
Como quiera que sea, ya para 1840 el Municipio de San Germán parece tener algún control sobre el Porta Coeli, al menos de la parte conventual, ya que la utiliza como escuela pública y también pretende hacia 1842 establecer allí la cárcel distrital, pero a protestas del pueblo se desiste de la idea.
Durante los años 1840-1842, mientras se repara la Iglesia San Germán de Auxerre, se utiliza la capilla del Porta Coeli como iglesia parroquial lo que nos lleva a pensar que al menos en esos años la capilla sigue bajo el control de la iglesia o el gobierno le permite su uso. En la "Década Moderada" (1844-1854), el gobierno español en su deseo de reestablecer las relaciones cordiales con la Iglesia, firma el Concordato de 1851(7). Probablemente en esos años la iglesia parroquial recupera el convento y los terrenos en donde se asienta.
Nota 7: Concordato de 1851. Acuerdo con el Vaticano por el cual la Iglesia Católica reconoce a Isabel II como reina de España y acepta la pérdida de los bienes eclesiásticos confiscados. A cambio el estado español se compromete a subvencionar a la Iglesia, permitirle el derecho a tener bienes materiales, entregarle el control de la educación y a encargarle las labores de censura.
Los años que van de 1833-1860 y el hecho de que durante ese periodo no ha hay una institución privada o pública que haya tenido responsabilidad consecuente sobre el convento Porta Coeli o los medios para su preservación, hacen mella en las ya viejas edificaciones. En 1860 los sangermeños solicitan la reparación del Convento de Santo Domingo (y también la Iglesia Parroquial) porque:
"...la antigüedad e importancia histórica de estos templos y la importancia religiosa por ser el sitio adonde acudían los humildes y pobres de la población a los servicios religiosos..." La estancia de los padres dominicos. Anuario Fiestas Patronales. Julio 1953.
En un informe presentado en 1861 al municipio por el ingeniero Don Joaquín Montesoro leemos: "...la iglesia está en completo estado de ruina..." También el ingeniero nos da luz sobre las característica del convento: "...(tiene) paredes de 75 cm de espesor, de mampostería, divisiones interiores de estantes de madera, pisos de ladrillos y techo de tejas..."
En 1863 el Padre Angel Renucci ruega al Municipio que intervenga para evitar la desaparición del Convento y en el libro de actas de 1865 del Ayuntamiento queda asentado el 26 de agosto lo siguiente:
"...considerando la conveniencia de que las reparaciones que han de hacerse en el templo de Porta Coeli se practiquen con urgencia en razón al malísimo estado de abandono y deterioro en que se halla con el fin de evitar se pierda por completo el maderamen que sostiene la teja aun buena y aprovechable, y que se acaben de podrir las puertas y ventanas y se vengan al suelo el tejado de la parte del presbiterio que está peligrosísimo y próximo a derrumbarse..."
Entre 1866 y 1868, y por su mal estado, el municipio derriba la parte habitacional del convento (excepto una parte de la pared frontal donde creemos estaba la espadaña) quedando sólo la capilla. Los materiales que se recuperan de este derribo se ofrecen en subasta pública en 1868 y a la misma no acude licitador alguno. Entre estos materiales se encuentran 14 viguetas de ausubo, 8 de capá prieto, 2 cuartones de capá, 4 de húcar, 12 de ausubo, 1 estante de techuelo, 24 tablas de palma, 11 de algarrobo y mil tejas de la casa de labor, todo con un valor aproximado de 349 escudos.
El 17 de enero de 1874 el municipio compra al gobierno central, con un pago de 16,212.12 pesetas, unos 79 mil m2 de los terrenos que una vez pertenecieron al convento para extender la población hacia el este. Hay que hacer notar que ya para año de 1871 mucho de esos terrenos estaban invadidos y edificados sin ordenamiento alguno. A comienzos de la década de 1870 uno de los problemas más graves que sufre la capilla es la erosión de la loma por su parte oeste que amenaza con derrumbar el atrio. También el techo de la sacristia, más bajo que el del resto del edificio, estaba en pésimo estado. En diciembre de 1874 el municipio(8) alerta sobre el mal estado de la capilla y los terrenos que la sustentan, planteando que si no se la puede reparar lo mejor será derribarla y allanando la loma extender el Parque Santo Domingo o construir en el lugar un edificio público. Por fortuna el peso histórico que tiene el edificio sobre los sangermeños lo salva de su desaparición y entre 1875 y 1878 el pueblo junto a la iglesia lo restaura para celebrar misas los domingos y para las festividades de Santa Rosa y de Santo Domingo. Durante esos años, 1875-1878, probablemente se construye la imponente escalinata que lleva al templo (que consolida la loma por ese lado) y se eleva el techo donde hoy se encuentra el altar. Con anterioridad, la manera de llegar al Convento creemos que fue un simple camino en zig-zag de tierra o una sencilla escalinata de losas o ladrillos. El campanario, que originalmente estaba junto con una cruz en la espadaña sobre la entrada edificio del convento, se coloca sobre la puerta principal de la entrada de la capilla, en algún momento entre 1878 y 1898.
Nota 8: Como dato curioso, el informe del municipio de diciembre de 1874 nos descubre la existencia de una cruz sobre una columna con su pedestal localizada en la calle justo al frente del templo. Este tipo de columna sosteniendo una cruz era una estructura típica en las plazas de los primeros asentamientos españoles y probablemente haya estado en ese lugar, si no desde la fundación de la villa, al menos desde la del convento.
A pesar de las reparaciones de 1875-78, para 1888 la capilla está deteriorada nuevamente y su uso limitado a unos pocos días al año. El municipio desempolva la idea de derribarla para extender la plaza hasta la Calle Javilla, pero la opinión pública salva otra vez a la vieja estructura.
De 1896 a 1898 y de 1901 hasta 1949 los Padres Agustinos(9), vicarios de la parroquia de San Germán, se hacen cargo de la Capilla Porta Coeli ocupándose en los primeros años del Siglo XX y en la medida de sus posiblidades, los Padres Pedro de Arancibia y Felipe Villahoz por las reparaciones, mantenimiento y celebrando misa los domingos a las 9 de la mañana. Era tan evidente el mal estado del Porta Coeli que en febrero de 1903, El Patriota, periódico de la localidad escribe:
"...destartalado y casi en el suelo, sin imágenes, en un abandono en vez de honrar, causa verguenza el que sea visitado por extraños. ...el pueblo católico está obligado a iniciar una colecta en cada ciudad, y el clero católico a no descansar hasta ver reparado y en estado decente el convento más antiguo de Borinquen. De no hacerlo así, venga el derrumbe, y olvidando la tradición abramos paso al negocio, al comercio, levantemos en ese mismo sitio una plaza de mercado. Tengamos verguenza, aunque no tengamos dinero." -San Germán: De Villa andariega a nuestros tiempos, 2006
Nota 9: Los Padres Agustinos reemplazan a los diocesanos en la vicaría de la Parroquia de San Germán.
En estos primeros años la tarea más urgente para los padres agustinos fue la de reconstruir el muro sur de los terrenos de la capilla para evitar que los corrimientos de tierra derrumben el edificio. Con ayuda del pueblo y del municipio lo reconstruyen dos veces, una en 1903 y otra en 1912.

En 1930 la Junta Conservadora de Valores Históricos, primera organización de conservación del gobierno insular, incluye al Porta Coeli como monumento histórico(10). El PadreJesús Fernández O.S.A. se destaca durante su dos primeras incumbencias como párroco (1927-41 y 1945-48) por el interés en preservar el edificio ocupándose de hacerle varias reparaciones. La principal de ellas es la construcción, en la primera mitad de la década de 1930, de un refuerzo de concreto armado para fortalecer sus cimientos. También el Padre Fernández muda al Porta Coeli en 1935 el altar de madera, diseñado y construído por Tiburcio Espada en el Siglo 19, que estaba en la capilla de San Sebastián (Colegio San José). Este altar perteneció originalmente a la Iglesia San Germán de Auxerre.
Nota 10: El Porta Coeli también está incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos desde finales de la década de 1970.

Como vemos hay que agradecer también a los Padres Agustinos que el Porta Coeli haya llegado hasta nuestros días y así lo expresa el Padre Urbano Sáenz Ramírez O.S.A.:
"...si hoy el Porta Coeli es un 'monumento de fe y cultura' se debe al cuidado, atención, dinero y esmero que los Padres Agustinos, ayudados por la comunidad sangermeña, pusieron en mantener viva esta piececita de fe y cultura..." Los Agustinos en Puerto Rico. 2006
También en 1935 la Oficina de Parques Nacionales, Edificios y Reservaciones del Departamento del Interior de EE.UU. levanta los primeros planos conocidos de la capilla. Hacia 1939 otras reparaciones se financian en parte con los beneficios obtenidos en 4 días de carreras efectuadas en los hipódromos de PR en los meses de agosto y diciembre de 1938. En este año de 1938 se genera, no sólo en San Germán, si no en toda la Isla, un movimiento cívico preocupado por la preservación de nuestro monumento histórico. Pensamos que en los trabajos de 1938-39 fueron tapiadas 2 ventanas de cada una de las paredes laterales (redescubiertas en las restauraciones de 1958-60), ya que originalmente tenían 4 y hoy sólo hay 2, y que además se propuso construir una plaza de recreación pasiva al costado norte de la capilla, en el lugar que una vez fue ocupado por el área habitacional de convento.
A pesar de todos los esfuerzos y las buenas intenciones de la Iglesia Católica, particularmente de los Padres Agustinos, y del pueblo en general, la conservación y mantenimiento del Porta Coeli siguen siendo, por lo oneroso, tareas muy cuesta arriba corriendo siempre la estructura el peligro de desaparecer. En 1948 al ser impactado por un rayo, durante una tormenta eléctrica acompañada de intensas lluvias, se daña el techo y se abre una grieta en uno de los muros del templo. También las aguas derrumban parte del siempre problemático muro sur. El padre Jesús Fernández, O.S.A. arregla el techo y el muro.
En 1949, conscientes del valor histórico y arquitectónico del Porta Coeli, la Iglesia Católica, a través de Monseñor Mac Manus, Obispo de Ponce, el Senador Santiago R. Palmer, el Representante Dr. Ubaldino Ramírez de Arellano y otros miembros de la sociedad sangermeña, logran que por un dolar se traspase la propiedad al gobierno de Puerto Rico para que éste sea el encargado de su custodia y preservación(11). La firma de dicho traspaso se hace en San Germán el 19 de septiembre de 1949 por escritura pública ante el notario Miguel Marcos Morales(12).
Nota 11: Por las leyes existentes, el Gobierno de Puerto Rico no podía comprar la propiedad pero si podía encargarse de su restauración y mantenimiento.
Nota 12: El documento fue firmado por el Obispo Jaime E. Mac Manus por la Iglesia Católica, Diócesis de Ponce, y por el Gobierno de Puerto Rico el Ingeniero J.J. Jiménez, Comisionado de lo Interior.
Como anécdota contaremos aquí que la última boda en el Porta Coeli fue oficiada por el Padre Antonio Zubillaga, O.S.A. el 27 de diciembre de 1942, siendo los novios la Srta. Helen Vrabel, de Nueva Jersey, y el Capitán del Ejército EE.UU. Arcadio Torres Padilla de San Germán. Los padrinos fueron Don Ramón Torres y Doña Carmen Teresa Torres.
Transferida la Capilla, el Departamento de Obras Públicas comienza la restauración del Porta Coeli y entre 1958 y 1960 el recién creado (1955) Instituto de Cultura Puertorriqueña y bajo la dirección de Ricardo Alegría, se encarga de terminar los trabajos. El 5 de enero de 1961 la antigua capilla abre sus puerstas convertida en museo de arte religioso con el nombre de "Iglesia-Museo de Porta Coeli" y como tal funciona hasta hoy día (con el nombre actual de "Museo de Arte Religioso Porta Coeli"). Vemos así que no sólo el edificio se preserva como monumento histórico si no que en su interior se establece un museo dedicado a nuestra cultura cristiana y en el que se exponen valiosas piezas de arte religioso, pinturas, imágenes, adornos y objetos litúrgicos, procedentes de varias iglesias de Puerto Rico así como algunas donadas por familias de larga tradición en la Isla. Las piezas cubren el periodo de nuestra historia que va del Siglo 16 al 19.
En julio de 1975 el museo cierra temporalmente por el estado de deterioro del edificio, realizando el Departamento de Preservación Histórica del ICP reparaciones a las puertas, techo y otras áreas. El Taller de Restauración de la División de Parques y Museos del ICP restaura al mismo tiempo las obras de arte y el altar. Intervienen en la restauración de las obras de arte y del altar el escultor Tomás Batista y el restaurador Guillermo Batista. Las obras son financiadas con fondos de la Legislatura de PR y del Gobierno Federal de EE.UU. El museo religioso abre nuevamente sus puertas el 9 de octubre de 1982.
El 16 de julio de 1983 se inaugura en el costado este de la capilla la "Plaza San Germán Fundadora de Pueblos", en terrenos que con anterioridad estaban ocupados desde al menos 1871 por un arrabal cuyas últimas casas fueron expropiadas por el municipio en la década de 1970. Unos meses más tarde, en octubre, se fumiga toda la estructura del Porta Coeli contra el comején causando gran sensación en la ciuadad la gran carpa con la que se cubre para este fin.
Los años finales de la década de 1970 y los primeros de la de 1980 fueron particulares por las fuertes lluvias, sobre todo en la época de huracanes, que causan o acentúan deslizamientos y grietas en los terrenos del lado norte de la loma sobre la que se asienta el Porta Coeli. Estas fallas ponen en peligro la estabilidad del edificio por lo que el Municipio de San Germán, asesorado por personal del ICP y de empresas privadas(13), construye un muro de contención en el área afectada. Los trabajos de estabilización concluyen en 1984 y el muro que se construye con tal proposito se aprovecha para crear el parque "Galería histórica" inaugurado el 13 de enero de 1985. Tanto la "Plaza San Germán Fundadora de Pueblos" como la "Galería Histórica" son ideas sugeridas por el Prof. José Vélez Dejardín.
Nota 13: No sin algunas disputas entre el Municipio y el ICP relacionadas a la manera de llevar a cabo el proyecto.
Todas las restauraciones e intervenciones realizadas a la capilla en los años que van de 1958 a 1984 no resultan si no paliativos que sólo sirven para retrasar el deterioro de un edificio que pedía a gritos una profunda intervención para garantizar su preservación a muy largo plazo. Esta intervención se lleba a cabo entre diciembre de 1994 y abril de 1996 y en la misma se realizan los siguientes trabajos:
- 1. Remoción del techo existente.
- 2. Remoción de techo de asbesto existente.
- 3. Construcción del techo en tabla de palma tratada y cubierta de tejas sobre paneles tratados.
- 4. Reparación de columnas en su base.
- 5. Sustitución de soporte del campanario.
- 6. Reparación de contrafuertes y terminaciones en las paredes.
- 7. Reparación de cerchas de madera en el techo.
- 8. Reconstrucción de la escalera del coro.
- 9. Restauración y reconstrucción de elementos de madera tales como puertas y ventanas.
- 10. Reparación de servicios sanitarios y fuente de agua.
- 11. Pintura exterior e interior(14).
- 12. Sellado del piso.
- 13. Tratamiento hidrófugo de mamposteria de ladrillo expuesto y de la escalinata.
- 14. Iluminación exterior e interior del monumento.
- 15. Jardinería.
- 16. Reparación de la verja exterior y pintura.
Los responsables de la obra fueron entre otros: Ing. José M. Izquierdo, Ing. Juan Rueda y Arq. Osvaldo Herrero, Ing. Ángel Colón, Arq. Elieser Escobar, Arq. Pío García e Ing. Rafael Cruz Pérez. El 4 de mayo de 1996 el Porta Coeli abre nuevamente sus puertas.
Nota 14: El nuevo color (salmón oscuro) con que se pinta el exterior del edificio causó protestas entre algunos habitantes y entendidos, acostumbrados al color blanco (agrisado) de siempre. Se determinó utilizar este color ya que durante las investigaciones realizadas para la restauración se le encontró en una de las capas mas profundas del empañetado que cubría las paredes. Poco a poco este color ha calado en la gente, entre otras cosas, porque resalta grandemente al edificio.
En el año 2003 se inaugura un nuevo concepto museográfico para el Porta Coeli desarrollado por el Dr. Arturo Dávila, en el que se destaca su importancia histórica, religiosa, social y cultural. Los temas tratados en esta nueva museografía son: Historia general y local de los dominicos, la construcción e historia del Porta Coeli y su importancia educativa en el oeste de Puerto Rico, las fiestas religiosas populares tanto de los dominicos como de la Vicaría de San Germán, el retablo de Porta Coeli y los imagineros de San Germán.
El Sr. Salomón Barrientos, con la ayuda del Sr. Jorge Negrón, diseña la museografía siendo su mobiliario preparado por la escultora Luz Badillo, con la participación de Elba y Albert Hernaiz del Taller de Restauración del ICP. Los módulos los realiza Eddie Figueroa. Participan también en el nuevo concepto Sandra Cintrón, Juanita Cruz, Laura Quiñones, Carmen Torres y Ana Rodríguez. Coordinaron el proyecto Amarylis Colón y Sandra Cruz de Museos y Parques.
La fachada y las escalinatas del Porta Coeli han servido de telón de fondo para graduaciones de la Escuela Superior Lola Rodríguez de Tió, para actividades culturales, políticas y de protesta e inclusive para cuestiones tan frívolas como la presentación de las candidatas al Miss USA que se celebró en la Isla en 1972. También se toman allí fotografías de bodas y quinceañeros pasando a ser así parte de la historia íntima de miles de familias puertorriqueñas.
PORTA COELI, SÍMBOLO DE LA FORTALEZA DEL PUEBLO PUERTORRIQUEÑO
"...Por 400 años el Porta Coeli ha contemplado el proceso de formación de la identidad puertorriqueña; nuestro devenir histórico; nuestras luchas, sinsabores y alegrías. Porta Coeli es un símbolo de nuestra fortaleza como pueblo, pues a través de los siglos y a pesar de su aparente fragilidad, ambos han sabido soportar todos los embates recibidos. Han sabido caer y levantarse ante la adversidad. Han sabido resistir todos los intentos de ponerlos de rodillas y de hacerles desaparecer para en su lugar rendir culto a dioses ajenos a nuestros "altares".
Porta Coeli: templo que en el pasado sirvió para escuchar las cuitas de nuestro jíbaro, del indio, del esclavo, del hacendado. Loma sacra desde donde a los cuatro vientos podemos gritar que somos puertorriqueños. Desde donde al mundo podemos exclamar que Puerto Rico existe, que aquí estamos. Puerta del cielo que nos invita a mirar hacia un futuro hermoso; a un futuro que sin cobardía podremos afrontar sabedores de que con nuestro esfuerzo lograremos la grandeza..." Luis M. Iriarte y Denise Quiñones, 2006
Museo de Arte Religioso Porta Coeli
Localizado frente a la Plaza Santo Domingo de San Germán
Teléfono (787) 892-5845
Horario: Miércoles a domingo de 8:30 am a 12:00 m y de
1:00 pm a 4:20 pm
Textos consultados:
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Archivo de la Parroquia San Germán de Auxerre
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