 |
Vayan ustedes a saber
porque, porque he amado a muchas mujeres o porque las he amado mucho. Porque las muescas
en la culata de nácar se han transformado en cicatrices en el alma de piedra. O,...
porque ha pasado mucho tiempo, demasiado tiempo tal vez. Vayan ustedes a saber porque,
pero a menudo un paisaje, una ciudad, un aroma o una música se visten con nombre de
mujer. Creo recordar que era en Another Woman donde alguien, probablemente Woody Allen, se
preguntaba aquello de: ¿un recuerdo es algo que tienes o algo que has perdido?. Lejos de
encontrar una respuesta he encontrado un elemento que más que evocar me transporta, que
más que a recordar me ayuda a retroceder en el tiempo, la cocina. Los platos compartidos,
platos con nombre o al menos alma de mujer. |