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Asia

 

Tailandia

Cualquiera que vuele a Tailandia por primera vez para pasar "sólo algunos días" debe saber que, detrás de los espléndidos espectáculos, los paisajes exóticos y las románticas fachadas se encuentra uno de los pueblos más cautivadores del mundo. Así, lo que era sólo una breve parada en un itinerario se puede convertir - como les ha ocurrido a muchos - en un hogar permanente.

En Tailandia, la mayoría de las aventuras empiezan en Bangkok: desordenada, cosmopolita, pocas veces previsible y siempre cambiando, pero, eso sí, nunca aburrida. Quizás no hay ninguna otra ciudad en el mundo con una mezcla cultural tan increíblemente compleja en todo, desde la cocina hasta la arquitectura: tailandés, chino, indio, budista, musulmán, hindú y cristiano.

En la ciudad se hallan alguno de los hoteles más elegantes y modernos del mundo, pero en los tranquilos callejones traseros siguen en pie viejas y bonitas casas de estilo tailandés, de madera intrincadamente tallada. Bangkok tiene los templos budistas más suntuosos del Asia meridional y, sin embargo, también ofrece la vida nocturna más animada de toda Asia.

Junto a los anticuarios, atiborrados con todo tipo de cosas, desde figuritas de madera exquisitamente talladas hasta collares de plata de las tribus de las colinas, nunca faltan puestos ambulantes repletos de las frutas del país, exóticas y suculentas: peludos rambutanes rojos, deliciosas piñas, mango, ,mangostanes, langsat, longan, guayabas, chirimoyas y, por supuesto, las polémicas y malolientes durian. Cerca hay paradas con preciosas e infinitas variedades de orquídeas cultivadas en el país.

Incluso aquí, en la moderna capital, el tráfico comercial se sigue efectuando como en los días de Somerser Maugham y Joseph Conrad, sampanes, barcazas de arroz y gabarras motorizadas que van por el "Río de los reyes".

Pero es fuera de la capital, en el campo, donde todavía se pueden encontrar imágenes del viejo Siam. Los ríos serpentean por la costa , entre frondosos bosques de palmeras y templos stupas. De las masas de verde follaje surgen torres enormes y centenarias. Se oyen risas de niños de piel oscura que nadan en la orilla y bucean junto a los muros en ruinas de antiguas y silenciosas ciudades.

En miles de pueblos y aldeas, el sol hace brillar las tejas anaranjadas y verdes de los templos, y se ven monjes budistas embutidos en sus túnicas azafranadas caminando bajo majestuosos cocoteros. El viento transmite el sonido de alguna campana y, de vez en cuando, aparece la efímera imagen de una chica con sarong transportando hortalizas por un canal. Los verdes arrozales se extienden más allá de lo que la vista alcanza y el turista queda maravillado ante el espectáculo de un crepúsculo tropical sobre la exótica jungla.

El visitante también puede encontrarse ante la bella "sonrisa tailandesa" en la cara de un niño, los fascinantes ojos oscuros de una bella mestiza tailandesa o el arrugado rostro de un anciano orgulloso.

Pero es en el esplendor y la grandeza de las regias ruinas tailandesas, en zonas como Sukhothaya Sri Satchanalar y partes de Chiang Mai, donde se hallan imágenes del legendario pasado del país. En la callada belleza de un reinado desierto el viajero encontrará ruinas de diversas fases de restauración, junto a mariposas de increíbles colores posándose en trozos de laterita o ladrillo. Enormes Budas sentados sonriendo enigmáticamente vigilan los estanques inmóviles cubiertos de flor de loto. Por todas partes, sobre todo con la magia del anochecer, encontrará formas arquitectónicas y escenas evocadoras de reinos abandonados.

Chiang Mai, la segunda ciudad más grande de Tailandia, queda a unos 700 km. al norte de Bangkok, desde donde se llega fácilmente en avión, tren o autobús.

Aquí el calor y la tensión son menores que en la capital y hay mucho que ver y hacer, incluyendo visitas a numerosos e interesantes templos antiguos, como el fabuloso Doi Suthep,situado encima de una colina que domina toda la ciudad.

Cerca de Chiang Mai hay varios pueblos especializados en diferentes artesanías, como los tejidos de seda y algodón, la plata trabajada, el lacado, la madera tallada, la cerámica e incluso al fabricación de sombrillas de papel.

En las montañas y bosques más próximos se pueden ver los sencillos campamentos de las pintorescas tribus de las colinas, grupos seminómadas que han conservado su peculiar carácter propio. Sus vestimentas bordadas y los abalorios tribales de plata sirven de magníficos souvenirs.

También vale la pena ver el palacio invernal de la Familia Real, cuyos jardines se pueden visitar cuando los reyes no residen en el.

Quizás la mejor manera de visitar el norte es como parte de un viaje organizado de una semana "por toda Tailandia", que les llevará a muchos puntos de interés, como las notables ruinas de Khmer en Phimai.

El sur de Tailandia ofrece maravillosas posibilidades de viaje para los que aprecian escenarios variados y espectaculares, curiosos poblados pesqueros, preciosas playas y gente acogedora y amable.

Phurker, a 920km de Bangkok, es el mayor centro turístico del sur del país. Es una escala oportuna cuando se vuela de Bangkok a Penang o Singapur, y constituye la entrada ideal para recorrer el resto del país.

A medio día de camino hay una atracción muy especial: la Bahía Phangnga, con sus misteriosos salientes de piedra caliza elevándose esbeltamente 200 m por encima del límpido mar azul.

Al otro lado, en la costa este, se halla la interesante población de songkhla, un centro relativamente poco explotado situado entre el mar y una gran laguna. En él los edificios muestran la influencia de los primeros fundadores chinos y portugueses.

Malasia

Malasia comprende la península occidental y la Malasia Oriental, formada por dos grandes estados de población dispersa, Sabah y Sarawak, en el Borneo noroeste. Ambas regiones ofrecen al viajero una gran belleza paisajística, junglas, colinas y playas; pintorescas y agradables ciudades antiguas e innumerables atractivos.

En Kuala Lumpur, merecen verse algunos edificios públicos de la época colonial de estilo árabe, grandes mezquitas, templos chinos e indios, un buen museo y fotogénicas calles de mercado.

Como excursiones cercanas, se puede ir a las cuevas Batu, que contienen sepulcros hindúes; a la panorámica Fraser´s Hill, o al casino de Genting Highlands y al Parque Nacional de Templar.

También hay que ver la histórica Malaca y la isla de Penang, con su encantadora ciudad vieja, George Town.

La costa este de la Malasia peninsular tiene playas soberbias y en Trengganu se puede presenciar la migración de las tortugas.

En las numerosas playas del país se practica todo tipo de deportes náuticos, incluyendo el buceo con escafandra, la vela, el windsurf y el esquí náutico. Los que quieren escalar montañas o caminar por la jungla lo podrán hacer tanto en la Malasia peninsular como en las islas.

Kuching es la cautivadora y pequeña capital de Sarawak, con su magnífico museo, la antigua residencia del "Rajah Brookes", el fuerte Margarita y los templos chinos. En los mercados se pueden ver coloridas tribus locales.

Al norte se halla Sabah, cuya capital es Kota Kinbalu, ciudad relativamente moderna, famosa por su mezquita de cúpula dorada. De ahí salen excursiones hacia el Parque Nacional de Kinabalu para subir al monte Kinabalu, de más de 4900m, el pico más alto del país. Visite el santuario del oranguta´n en Sepilok, vaya al mercado local de los domingos en Kota Belud en una región de los alegres jinetes de Bajan o descanse algunos días en la placentera Tanjong Aru

Brunei

El Sultanado independiente de Brunel es uno de los destinos turísticos menos explotados y mas atractivos del sudeste de Asia.

Si bien más del 65 por ciento de la población malaya, hay una gran y activa comunidad china que le confiere su propio carácter gracias a las zonas comerciales, con tiendas abiertas a la calle y bulliciosos puestos del mercado.

Entre los puntos de interés está la espectacular mezquita del Sultán Omar Ali Saifuddin, con su gran cúpula dorada; el museo de Brunei; el museo Churchill, único de su clase en Asia; y la tumba de su clase en Asia; y la tumba de Bolkiah , que gobernó Brunei en el siglo XV. El edificio del Parlamento es espectacular, al igual que el gran palacio nuevo del Sultán.

Se puede hacer una excursión a la playa de Maura y un paseo en barco por el río o penetrar en las selvas más cercanas e incluso dormir en una de las muchas viviendas comunales de la tribu Iban.

Singapur

Singapur se describe a si misma como "Asia instantánea" o "La Ciudad Jardín". Ambos nombres son apropiados, puesto que los activos habitantes de esta pequeña isla han creado el entorno más limpio y ordenado de toda Asia tropical con alegres flores y jardines por todas partes. Una economía en expansión también ha hecho aparecer incontables bloques de oficinas, apartamentos y hoteles de lujo.

Los orígenes internacionales de Singapur han reunido a gente de tres naciones asiáticas,China, Malasia y la India, y los ha mezclado con otros grupos procedentes de todo el mundo. Al tiempo que formaban una nación en armonía, cada comunidad ha conseguido retener sus propias características étnicas, culturales y religiosas, por lo que el visitante tiene entre sí una gran diversidad de atractivos.

Para tener una primera impresión de la ciudad, conviene pasear en barca por el puerto, uno de los más activos de Asia. El paseo resulta especialmente agradable al anochecer.

En Singapur los parques son impresionantes. El Jardín Botánico es un refugio de paz y calma. En la ciudad industrial de Jurong están los Jardines Chinos, reproduccion del periodismo Sung, un gran Parque del Pájaro con más de 350 especies y un jardín al estilo japonés. En el zoo de Singapur se hallan muchos de los animales más raros de la región.

En la isla de Sentosa, el turista se puede relajar en una bonita playa, jugar al golfo deambular por el cuidado paisaje. La base cosmopolita y multirracial de Singapur lo ha convertido en uno de los destinos más interesantes del continente para el viajero gourmet. Todos los estilos de cocina europea y asiática pueden ser hallados, desde lo más caro hasta lo moderado. No olvide los económicos puestos al aire libre, que agrupan especialidades chinas, indias, malayas e indonesias.

También hay sofisticados restaurantes y clubs nocturnos, atraciones, discotecas, bares y pubs, para todos los gustos y bolsillos.

Las canciones, danzas y rituales o ceremonias tradicionales de los grupos chinos, malayos e indios se mezclan a menudo en algunos espectáculos de los hoteles de primerisima categoría o en teatros especiales.

La gama de productos disponibles, libres de impuestos, es interminable, abarcando desde lo último en electrónica, fotografía u ordenadores hasta accesorios deportivos, moda de diseñadores importantes, joyas y artesanía popular de toda Asia.

Indonesia

Para los amantes de la historia, las culturas exóticas y los exuberantes escenarios tropicales, Indonesia representa un magnífico destino. Es la quinta nación más poblada y el mayor archipiélago del mundo, y ofrece una increíble variedad de vistas inusuales y posibilidades de aventuras.

Indonesia es un país de contrastes. Mientras la bulliciosa capital, Jakarta, se cubre de modernos rascacielos, en la remota Irian Java viven tribus aisladas que no han llegado a la edad del metal. En Java, la isla principal, se hallan los centros culturales, comerciales y de interés turístico. Tiene una densidad de población alta, a diferencia del vasto territorio vecino de Kalimantan, en el Borneo indonesio, muy poco desarrollado y con pocos habitantes. El país es principalmente musulmán, pero Bali ha conservado intacta su peculiar forma de hinduismo.

Jakarta es interesante por sus edificios coloniales holandeses fielmente restaurados, la vieja zona portuaria de Pasir Ikan, la ceremoniosa mezquita y Taman Mini, parque y zona recreativa con muestras de diferentes estilos arquitectónicos y culturales de varias partes del país.

En la misma Java, se puede ir a muchos sitios alejados de Jakarta. Una excursión interesante por tierra es hasta Jogjakarta, desde donde se puede recorrer el este de la isla, incluyendo Borobudur, asombroso templo budista del siglo VIII con largas terrazas de piedra tallada, de más de un kilómetro y medio, y el templo hindú de Prambanan, del siglo IX.

Más al este de Java se encuentra el puerto de Surabaya, con restos del imperio Majapakit y de antiguas estaciones holandesas como Tretes y Selecta, frescas y relajantes.

Conviene visitar la isla de Sulawesi, por sus peculiares pueblos y tumbas de los despeñaderos halladas en Torajaland y por la pequeña aldea portuaria de Ujung Pandang, con su viejo fuerte holandés y el mercado local.

Sumatra tiene más de 1500 km. de largo y es la mayor isla del archipiélago La ciudad de entrada es Medan, agitada población comercial y punto de partida de las excursiones por el interior, donde destacan al lago Toba y los pueblos tribales de Barak.

Kalimantan, la zona selvática indonesia de Borneo; las islas de especias de Malukus; Irian Jaya, pare occidental de Nueva Guinea, con sus junglas y sus aldeas tribales; y la isla de Lombok son sólo unos cuantos de los muchos puntos turísticos con poco desarrollo aún, pero que brindan su atractivo al verdadero aventurero.

Bali

Bali ha sido bendecida por la naturaleza con un paisaje verde y encantador, singulares arrozales, poblaciones pintorescas y magníficos panoramas de montañas y costas. Pero la mejor razón para visitar Bali es su gente, agradable y simpática, que acoge al viajero en sus coloridas comunidades y en sus festivales, fuente constante de distracción.

Desde el momento de su llegada, se verá rodeado de flores y de la poesía de color, sonido y movimiento de esta vieja cultura. Todos los balineses parecen ser maestros de música, danza o artesanía. Todas sus ofrendas son obras de arte y sus pinturas, tejidos y tallas de piedra y madera constituyen un deleite para los ojos.

Para el fotógrafo y el amante del buen arte, Bali es un paraíso. Si interesan los paisajes, la cultura o el descanso en un tranquilo ambiente tropical, unas vacaciones aquí resultan inolvidables.

Por todas partes hay templos y santuarios preciosos; en pueblos, junto a la carretera, al lado del mar, en las colinas, e incluso en los campos. El más sagrado es el templo "madre" de Besakih, en las faldas del monte volcánico Agun. En Tampaksiring hay templos y manantiales santos. Por el bosque de Sangeh hay monos salvajes y todas las laderas están talladas en pequeños bancales, teñidos de verde vivo del arroz joven.

Muchos de los pueblos son famosos por artes o artesanías concretos: Ubud por sus pinturas, Celuk por la plata trabajada, Mas por la madera tallada. Es en los pueblos donde se oye la música gamelana y se ven las elegantes danzas de la isla. Muchas de ellas representan temas de las grandes sagas hindúes de los Ramayana y los Mahabarata. Se puede ver al mítico león "Barong" y a la grotesca bruja Rangda. Quizás la danza que más impresiona, es la bailada al atardecer, la Kecak, o baile de los monos, en la que cien hombres sentados en círculo ponen la música, castañeteando y silbando como monos, acompañando con un ritmo hipnótico a los bailarines centrales.

Como contraste a las visitas, la cultura y la compra de recuerdos, el viajero que busca el descanso, puede tumbarse en la arena de bonitas playas y disfrutar de las cómodas instalaciones de hoteles de lujo o encantadoras casitas junto al mar.

Hong Kong

El viaje a Hong Kong es uno de los más emocionantes que se pueden realizar. Desde la espectacular primera vista que se tiene al sobrevolar lentamente los tejados de Kowloon, a el multitudinario puerto, hasta el momento de la despedida, el visitante no tendrá ni un momento de aburrimiento.

La mayor parte de Hong Kong se visita mejor a pie, ya sea por las callejuelas de bazares fuera de Queen´s Road Central, con sus tiendas y puestos repletos de productos exóticos, o por el pico Victoria, a cuya cima se llega tras un precioso paseo en funicular y en donde el panorama abarca la ciudad, el puerto y Kowloon y, mas allá, los Nuevos Territorios y China.

En el puerto de Aberdeen, los pescadores de la isla viven en sus sapanes, junto a llamativos restaurantes flotantes. El pueblo de la Dinastía Sung es una reconstrucción de un poblado chino de hace mil años, con sus casa, un templo y las tiendas de los artesanos. El Museo del Espacio y el planetario muestran las últimas conquistas espaciales del hombre.

Hay muchos templos chinos antiguos e incontables mercados al aire libre, abiertos día y noche, incluyendo uno especializado sólo en jade.

Hong Kong tiene 235 islas exteriores, algunas completamente deshabitadas. Otras, como Cheung Chau y Lantau, ofrecen un pacífico contraste a las atestadas Kowloon y el Distrito Central.

Macao

Macao es el asentamiento extranjero más antiguo de oriente. Fue fundada por exploradores portugueses en la desembocadura del río Perla en 1557.

Macao, que técnicamente sigue bajo la administración portuguesa, constituye un lazo permanente con un pasado de más de 400 años.

Su atractivo más famoso es la fachada barroca de la catedral de San Pablo, impresionantes restos de un enorme edificio destruido en su mayor parte por el fuego hace algo más de un siglo.

El visitante verá también las viejas fortificaciones construidas para guardar celosamente los ricos productos mercantiles del antiguo Portugal. También destacan algunos antiguos monasterios y edificios públicos, el primer faro de la costa china, viejos templos chinos y antiguos cementerios protestantes con las tumbas de muchos de los primeros moradores célebres. No menos interesantes son la puerta de China, las casas de juego, los casinos y las carreras de galgos y de trotones.

Aunque en Macao, como en Hong Kong, el desarrollo es rápido y moderno, la ciudad conserva más su histórico pasado y avanza a un ritmo relativamente más lento.

Todavía se respira cierto sabor portugués, reflejado no sólo en sus edificios, sino también en restaurantes y comercios.

China

China - la civilización más antigua existente y la nación más poblada del mundo - es un país lleno de superlativos. Sus increíbles y diferentes paisajes, desde las majestuosas montañas y los grandes ríos hasta las ricas tierras de cultivo y los desiertos más yermos, acogen a más de mil millones de personas. Viajar por la antigua pero al mismo tiempo avanzada China constituye una aventura fascinante y enigmática.

En el corazón de Beijing (Pekin) se encuentra la antigua Ciudad Prohibida, que fue palacio imperial y cuenta con más de nueve mil edificios.

Merecen verse palacios y antiguas puertas, la Plaza de la Paz Celeste, el magnífico Templo del Cielo, los Jardines Imperiales, el Museo del Palacio, el Gran Hall de la Gente y diversos monumentos a la Revolución y a Mao Zedong.

Quizás las excursiones más interesantes fuera de Beijing son la visita a la increíble Gran Muralla y a las Tumbas de los Emperadores Ming, situadas entre preciosos pinares.

Shanghai es el puerto principal y la ciudad más grande de China y durante un tiempo fue la más europeizada, como demuestran los numerosos edificios de estilo occidental, vestigios de la época prerrevolucionaria.

Los puntos interesantes de la ciudad son el antiguo Bund, a lo largo del río, con su agitado movimiento de barcos y juncos; Nanjing Road, la principal calle comercial; el parque Reumin (antes circuito de carreras); el Palacio de los Niños; el Pabellón de las Cinco Estrellas, una casa de té en el barrio antiguo: Uy Yuan "Mandarin´s Garden"; los templos de Cheng Huang Miao, Long Hua y Jade Buddha. También hay varios museos que valen la pena ver.

Guangzhou (Cantón) es el mayor puerto comercial de la China meridional. Se halla a orillas del "río de las perlas", sobre Hong Kong y Macao, y es muy conocido por los hombres de negocios occidentales por su feria anual. Su historia como centro de intercambio comercial con el extranjero se remonta a más de dos mil años.

Entre los puntos dignos de ser vistos destaca la isla de Sha Mian, el viejo barrio de comerciantes europeos con sus enormes edificios; el Instituto del Movimiento Campesino albergado en un antiguo templo de Confucio del siglo XVI ; un museo de la Revolución; el antiguo templo de los Seis Arboles Bnianos; la mezquita Huaisheng; la catedral católica, el parque Yue Xiu con su torre del siglo XIV y un bonito zoo con animales exóticos, incluidos osos panda. El paisaje que rodea Guangzhou es uno de los más bellos de China.

En los últimos años se han creado numerosos hoteles e instalaciones para los turistas extranjeros, pero en cualquier nivel se pueden efectuar cambios en el viaje o itinerario.

Corea

Corea es un país de gente temeraria pero agradable, cuyo magnífico arte y arquitectura han tenido que sufrir las consecuencias de un pasado turbulento. Lo que queda, ahora amorosamente restaurado, mostrará al visitante la grandeza de su talento creativo. Las ciudades grandes son dinámicas y totalmente nuevas, pero en las poblaciones pequeñas muchos llevan todavía la vestimenta tradicional y el estilo de vida en el campo sigue unas pautas establecidas de antiguo.

Corea, llamada a menudo "tierra de la calma matinal", combina una rica herencia cultural y unos bellos y variados paisajes con una sociedad industrial moderna en pleno apogeo.

Posee ruinas de ciudades antiguas, palacios y jardines reales, templos y pagodas, algunos del siglo VI y la mayoría bellamente restaurados. Algunos de los mejores se pueden ver en Seúl, la capital. También conviene visitar el museo Nacional y las tumbas de antiguos reyes.

Además de los edificios antiguos, existe una ciudad sorprendentemente moderna, limpia y bulliciosa, resultado de la expansión económica de los últimos años.

A un día de camino de Seúl se pueden ver muchos otros puntos de interés, como la fortaleza y la ciudad amurallada de Namhansansong; Suwan, otra población fortificada, con su interesante Centro Cultural Coreano y su Poblado Popular; el monte Songni, con un templo del siglo VIII y una gran estatua de Buda; el santuario de Hyon Chungsa, dedicado al Almirante Yi, héroe nacional, que en el siglo XVI utilizó barcos recubiertos de hierro para vencer a la flota japonesa; y las instalaciones de Walker Hill, famosas por su casino, sus restaurantes y su vida nocturna.

Más lejos está la ciudad portuaria de Pusan, a la que se puede llegar a través de excursiones organizadas o en tren, autobús o en coche particular. En Pusan hay espléndidas playas y manantiales de agua caliente y se puede pasear en aerodeslizador. Cerca, la isla semitropical de Cheju-do, ideal para el deporte y el recreo, y Kangnung, centro para recorrer las escarpadas colinas y el precioso litoral de la costa este.

En el Valle de Taekwalll se puede disfrutar del buen esquí, en la espectacular región del monte Sorak.

La cercana Kyongju, con numerosos restos arqueológicos, fue capital del antiguo reino de Silla. Se llega fácilmente a ella desde el centro de recreo del lago Bomun.

La comida coreana, aromática y deliciosa, constituye un descubrimiento gastronómico inhabitual.

Para comprar destacan soberbias cerámicas, lacados y objetos metálicos, tejidos, joyas con topacios y jade, tradicionales baúles de madera y la famosa raíz de Ginseng, que los coreanos ensalzan como "rejuvenecedor y elixir de vida".

Ciertamente, los coreanos están llenos de vida y dispuestos a dar una buena acogida a los visitantes de todo el mundo.

Japón

Hay una asombrosa cantidad para ver y hacer en Japón: paisajes deliciosamente bellos, geométricos jardines tradicionales, enormes centros comerciales, templos antiguos y serenos y mucho más. Es una tierra de contrastes entre las formas tradicionales y la tecnología del siglo XXI. No es un lugar fácil de comprender, pero es definitivamente fascinante.

En Tokio hay que ver el palacio y los jardines imperiales, el santuario de Meiji e el templo de Asakusa Kannon, el parque Eueno, con un zoo e importantes museos, y otro zoo más grande en el parque Tama. La vista desde la Torre de Tokio, de 300 metros de altura, es impresionante, y en un día claro hasta se puede ver el perfecto cono del monte Fuji. En el Museo de Artesanía Popular de Japón, en Kojimachi, verá a los artesanos trabajando, y en los grandes almacenes y comercios situados a lo largo de la avenida Ginza encontrará los increíbles productos del Japón moderno: la tecnología del microchip junto a la artesanía popular. Le damos unas cuantas sugerencias más: suba en el metro de Tokio, visite unos baños tradicionales japoneses, saboree la cocina delicadamente deliciosa del país; admite una representación Kabuki, Noh o de marionetas Bunraku y asista a una ceremonia del té. La actividad nocturna y los restaurantes son múltiples en los distritos de Ginza, Roppongi, Asakusa, Shinjuku y Akasaka.

No deje de ver la antigua ciudad de Kyoto, a la que se llega con facilidad desde Osaka y que ofrece imágenes fantásticas entre antiguos palacios y jardines, 1600 templos y 600 santuarios, todo ello construido en un período de mil años.

Una de las excursiones fuera de Kyoto es la visita a Nara, con sus antiguos edificios y templos y el parque de ciervos, y a Kobe, centro de deportes de invierno, con vistas del monte Rokko y del mar.

Saliendo de Osaka o de Nagoya se puede ir a Toba, al Parque Nacional Ise-Shima, a la Isla de la Perla, famosa por sus buceadoras, y al venerado santuario sintoísta de Ise Jingu.

Al planear un viaje a Japón, vale la pena vigilar las fechas de muchos festivales tradicionales. En ellos, el viajero puede comprobar con claridad la veneración y el respeto de los japoneses hacia la naturaleza, la historia y la religión. Cuando mejor se ve la exquisita belleza de la naturaleza es en primavera, especialmente cuando los cerezos están en flor, y en otoño, cuando los inverosímiles colores de los bosques y de los simétricos jardines están en todo su esplendor.

Por todo el país se puede escoger entre hoteles y restaurantes al estilo occidental o tradicionales posadas "ryokan", que constituyen una experiencia única y memorable.

Japón tiene fama de ser caro, pero no tiene por qué serlo si se prepara cuidadosamente un plan aprovechando las numerosas excursiones y opciones de viaje disponibles.

Para el visitante extranjero, Japón es un país fascinante y enigmático, todo un espectáculo visual desafiante por sus contrastes de lo antiguo y lo nuevo, lo oriental y lo occidental.

Taiwan

Cuando los exploradores portugueses llegaron a Taiwan en el siglo XVI, la llamaron Ilha Formosa, "La isla hermosa", un nombre apropiado para esta isla de forma de hoja de sólo 450 km. de largo, en la que hay algunos de los paisajes más magníficos de Asia: montañas escarpadas y desfiladeros con pintorescas cascadas, lagos brumosos y ricos paisajes agrícolas.

El arte y la artesanía tradicionales chinos han florecido aquí, por lo que el viajero puede encontrar souvenirs maravillosos: reproducciones de antigüedades, cerámica, pinturas, tejidos y artículos de bronce. El coral y el jade locales se tallan para hacer joyas y muchos otros objetos delicados. Los lacados, las alfombras y los bordados son verdaderas gangas.

Las visitas suelen empezar en Taipei, la moderna y bulliciosa capital. En ella se encuentra la Plaza Presidencial, con la célebre Puerta del Este, la Oficina Presidencial y un ornamentado Albergue oficial al estilo japonés. Entre los edificios religiosos más importantes se halla el templo taoísta de Pao An y el santuario en honor al filósofo chino Confucio, de 1738. Uno de los bellos parques de la ciudad es el Parque Nuevo, con el Museo Provincial y pagodas clásicas, y el Jardín Botánico, que acoge al Museo de Historia Nacional, la Biblioteca Central y la Sala de la Ciencia.

Sin embargo, el mejor de todos los museos taiwaneses es el Museo del Palacio Nacional, que contiene la mayor colección del mundo de piezas de arte y antigüedades chinas . Este inestimable conjunto, en el que hay soberbios ejemplos de arte chino de cada período histórico, es tan vasto que sólo se puede mostrar parte de la colección de una sola vez, unas diez mil piezas que son cambiadas regularmente, de manera que mucha gente va a una y otra vez al museo.

Desde Taipei se puede ir al delicioso parque de Yangmingshan (montaña de hierba), a Pitan (lago verde) para ir en barca, al jardín tradicional de la familia Lin en Panchiao y al soñoliento pueblo pesquero de Tamsui, con su viejo fuerte holandés.

También vale la pena hacer algunas excursiones un poco más largas. En la costa norte está el parque Yehliu, con sus mágicas formaciones rocosas, mientras que en el centro mismo de la isla se halla el Lago del Sol y la Luna, popular para lunas de miel por su paz y belleza. Hay barcas que le llevarán a diversos templos budistas y pueblos aborígenes.

En la parte sur se halla Tainan, una encantadora ciudad histórica con vestigios de la ocupación holandesa, y Kaoshiung, ubicada en el río del amor y popular por sus playas y lago cercanos.

Un atractivo nada despreciable de la isla lo constituye su diversidad de objetos de recuerdo vendidos en almacenes especializados en arte y artesanía y en pequeños comercios y mercados, ricos en productos tradicionales chinos.

Filipinas

El carácter de las islas Filipinas refleja su larga y agitada historia. Aquí el visitante verá influencias de malayos, españoles y norteamericanos con un decorado de una gran belleza natural. Los filipinos son una raza amable y simpática, que presta una genuina acogida a los viajeros extranjeros. Les encanta el color, la música, el baile y pasárselo bien durante su apretado calendario de fiestas y festivales.

Le conviene visitar la antigua iglesia de San Agustín, panteón de muchos conquistadores famosos, el moderno Centro Cultural y Nayong Filipino, una reproducción en miniatura de todo el país, su gente y sus diferentes culturas. Se puede pasear en un alegre "jeepney" o en una calesa llevada por caballos, caminar a lo largo del Roxas Boulevard para ver cómo se pone el sol sobre la Bahía de Manila (el atardecer más famoso de Asia) y deambular por el parque Rizal, con su gentío del fin de semana y una gran maqueta de las islas Filipinas flotando sobre un lago. En Makati se encuentran los deslumbrantes rascacielos de las principales zonas de negocios.

Saliendo de Manila hay muchas excursiones interesantes. En aerodeslizador se llega enseguida a Corregidor, isla fortificada norteamericana de la época de la guerra y hoy espectacular en ruinas. También en un día se puede hacer un emocionante descenso en canoa por los rápidos del río Pagsanjan. En sólo medio día se puede ir al cerro de Tagatay, con vistas excelentes del lago Taal y el volcán, y visitar una fábrica de "jeepneys".

Fuera de Manila, existen muchas formas de visitar el país y llegar a los centros más importantes de cada provincia, ya sea por carretera, con la línea aérea nacional o por mar.

Subiendo al norte de la isla de Luzon está Baguio, que ofrece agradables y frescos veraneos en la montaña, las playas de La Unión y los increíbles y antiguos arrozales y pueblos de la tribu Ifugao en Bananue.

A 450 km. al sur de Manila está Cebú, la ciudad de estilo español más vieja, pintoresca y agradable por su agitado puerto, su antiguo fuerte y la catedral con la venerada imagen del Santo Niño.

Iloilo es otra antigua ciudad colonial en una región notable por sus elegantes iglesias y buenas playas.

Más al sur de la capital, a unos 660 km., en la isla de Mindanao, se halla la pequeña ciudad tropical de Zamboanga, famosa por su viejo fuerte español, el mercado de trueques, los antiguos almacenes de copra y las coloridas casas de madera rodeadas de flores. Los turistas también van para ver los cercanos pueblos "gitanos del mar", construidos sobre pilotes en el agua, y sus magníficas playas. Esta es la parte musulmana del país y la cultura local se refleja en los tradicionales souvenirs de latonería, batik y telas tejidas a mano. También aquí se pueden encontrar conchas del inmediato mar Sulú.

Por todas las islas Filipinas, se puede disfrutar de música, baile y valiosas muestras de arte tradicional y moderno. La vida nocturna tiene gran agitación, contando con numerosas y sofisticadas discotecas, clubs y bares. También se hacen diferentes exhibiciones de moda local, y espectáculos de cultura.

Birmania

Birmania es uno de los puntos turísticos menos conocido y sin embargo uno de los más interesantes de Asia. La falta de una infraestructura turística hace que sea un destino poco habitual en un continente en el que en los últimos años, el crecimiento económico y la tendencia hacia los aspectos del desarrollo social más occidentales han sido meteóricos.

La capital, Rangoon, soñolienta y colonial, cuenta con pocas instalaciones para el turismo, pero no deja de tener cosas muy interesantes para ver y hacer.

La atracción principal es la pagoda de Shwedagon.

Su altísima aguja, revestida de oro puro, y sus accesos fascinantes, repletos de tiendas, puestos de curiosidades y templos, son verdaderamente memorables.

Igual de interesante es el Museo Nacional, las pagodas de Sule, Kodagi y Botaung, la cueva sagrada de Kaga Aye, los jardines zoológicos y el Mercado Central de Bogyoke.

También resulta fascinante deambular por las orillas de Rangoon, en constante actividad comercial y ver la agitada vida de los habitantes ribereños.

Tierra adentro, el viajero puede ir a algunos de los recintos arqueológicos e históricos más importantes de la región.

Un breve viaje en avión le llevará hasta Mandalay, al norte de la capital, en la calurosa llanura central. Su carácter es más típicamente birmano que el de Rangoon

El mayor de los numerosos puntos de interés histórico es, sin lugar a dudas, Pagan, donde cerca de cinco mol templos, pagodas y stupas se extienden sobre una vasta área de 42 km². Se trata de una de las maravillas arqueológicas más fastuosas e impresionantes del mundo. Los templos principales datan de los siglos XI y XII. La visión de este recinto histórico en un tranquilo atardecer, con el sol poniéndose sobre el río Irrawaddy, o a primera hora de la mañana cuando aparece, es única. En Pagan también vale la pena visitar el museo, el río cercano y los talleres de artesanos del lacado.

Al noreste, en el estado de los Shan, se halla la ciudad de Hecho, próxima al famoso Triángulo Dorado. También cerca está Taunggyi, con su curioso mercado tribal. Se puede pasear por el lago Inle, célebre por los hombres que reman con los pies y los jardines-isla flotantes.

Debido a las limitaciones de un visado de siete días, conviene que los viajeros se apunten a un viaje organizado o planeen su visita a través de una agencia de viajes. Así podrán ver el máximo de cosas en el limitado tiempo de q ue disponen. La mayoría de los viajes a Birmania parten de Bangkok.

Nepal

De la larga lista de atracciones únicas que ofrece Nepal, hay dos que destacan: su cultura y arte antiguos y la increíble cordillera del Himalaya. Cinco de las siete montañas más altas del mundo están en Nepal. El paisaje lo ofrece todo; desde selvas tropicales hasta glaciares desiertos, desde grandes reservas de caza hasta picos rutilantes.

Katmandu, la capital, fundada en el siglo VIII, se encuentra en un valle a 1370 m y goza de un clima agradable a lo largo de todo el año.

Gran parte de la ciudad data del siglo XVI. Al pasear por las callejuelas de tiendas abiertas a la calle, bazares, casas antiguas y templos con delicados altares de plata y estelas junto a la carretera, uno se siente en plena Edad Media. Hay pocos coches, pero se ven muchos "jinrikishas" (vehículos llevados por hombres), gente que baja de pueblos remotos a comerciar e incluso tropeles de vacas deambulando por las calles.

A poca distancia de la capital se encuentra Kirthipur, una antigua y peculiar ciudad sobre una colina, y Swayambhu, gran stupa budista que vigila el valle desde un montículo con cuatro pares de ojos. Bodnath es otra gran stupa, una de las mayores del mundo; mientras que a la orilla del río sagrado Bagmati se halla el templo santo hindú de Pashupatinath, con puertas de plata maciza.

Saliendo de Katmandu, se pueden realizar otras muchas excursiones de gran interés.

Cuando las condiciones climatológicas lo permiten, se puede ver de cerca el Everest desde el avión que sale cada día del aeropuerto de Katmandu hacia las montañas.

En el oeste de Nepal, a media hora de vuelo o a seis horas de carretera, está Pokhara. Las numerosas rutas que se pueden escoger para caminar por la montaña parten en su mayoría de este maravilloso pueblecito, o de Lukla, al este.

Entre los mayores atractivos del país destacan las fantásticas oportunidades para hacer fotografía e ir de compras, dado que es uno de los lugares con más diversidad y menos caro de Asia. Su gama de piezas artísticas y artesanas, que demuestran una gran destreza y creatividad, es insuperable. Madera y piedra tallada, pintura, alfombras, tejidos y ropas, objetos de bronce y de plata, piedras semipreciosas, todo deleitará la mirada - y el bolsillo.

India

La visita al vasto continente subcontinente indio es quizá el viaje más exótico de todos. India, la segunda nación más poblada del mundo, es una tierra que literalmente deslumbra los sentidos. Su historia, sus complejas culturas y su herencia artística increíblemente rica, ofrece al visitante, imágenes sin par. Unas vacaciones en la India pueden ser fácilmente las mas memorables de toda una vida.

Cualquier visita a la India requiere ser cuidadosamente planificada de antemano, dada la enormidad de cosas que se pueden ver y hacer. Un punto de partida lógico y buena presentación general del país es Delhi, capital de sucesivos imperios durante más de mil años, con impresionantes vestigios de todos ellos. Aquí, el Fuerte Rojo de los tiempos de Moghul e incluso templos, palacios y tumbas anteriores contrastan con los más modernos pero no menos impresionantes edificios públicos de la época británica. Las que no tienen edad son las exóticas zonas de bazares de la ciudad vieja, como en los alrededores de Chandni Chowk.

Saliendo de Delhi se pueden hacer numerosos viajes. Por aire se llega fácilmente a Kashmir, situada lejos al norte y notable por su grandioso panorama de montañas, la venta de diversos recuerdos y la oportunidad de hospedarse en lujosas casas flotantes en uno de los muchos lagos que rodean la capital, Spinagar.

Al sur de Delhi, se llega en tren o por carretera a Agra, la ciudad del fabuloso Taj Mahal y del enorme Fuerte Rojo. Más al sur está el estado desierto de Rajasthan, celebre por sus muchos palacios castillo de antiguos príncipes guerreros y por sus peculiares ciudades. En la ciudad rosa" de Jaipur se podrá alojar en hoteles que fueron antes palacios reales y explorar calles en las que los camellos siguen constituyendo el principal tráfico.

Al este de Delhi vale la pena seguir una ruta aérea por Agra, Calcuta y Katmandu, la capital del vecino reino himalayo de Nepal.

La mayor entrada al sudoeste de la India es Bombay, el mayor puerto y centro comercial del país.

De ahí se puede viajar hacia el sur, hacia la antigua colonia portuguesa de Goa, con sus maravillosas playas y antiguas iglesias o al viejo puerto holandés de Cochin, en el estado de Kerala y hacia las playas de Kovalum y el santuario de Periyar Game, cerca de Trivadrum.

Después de tanta visita, se puede retomar el aliento en un buen centro costero como Mahabulipurum, o viajar a las azuladas montañas de las Nilgiris a Ootacamund, "Reina

de las estaciones altas", donde el frío clima y las ondulantes colinas con bosques de eucaliptos constituyen todo un placer.

Se necesita cierto aguante, tanto físico como mental, para disfrutar de un viaje a través de la India, dado el contraste con cualquier cosa vista en Occidente, pero las recompensas de la experiencia no tienen igual.

Bangladesh

Bangladesh contiene los restos de una historia rica y llena de acontecimientos. Merecen verse yacimientos arqueológicos budistas de hasta el siglo VIII e impresionantes edificios de los últimos tiempo de los Moghul, mezquitas, jardines simétricos y fortalezas, mientras que los monumentos modernos recuerdan al viajero el turbulento pasado reciente del país.

El país fue en su día el mayor centro de la civilización budista. Los vestigios de ese período, de los siglos VII al XIII, se pueden ver en yacimientos arqueológicos como el de Pahapur. Alrededor de Chittagong y Cox`s Bazaar se concentran templos, pagodas y monasterios budistas más modernos.

En torno a Dhaka, constituyen puntos de interés la impresionante fortaleza de Lalbagh; el monumento de Shaheed Minar; la ciudadela de Bara Katra, una antigua caravanera; la bella mezquita de Peral; museos, viejas tumbas, monumentos y edificios públicos que han sido testigo de muchas etapas de la historia nacional. También se puede visitar las partes más antiguas y peculiares de la ciudad.

El servicio aéreo nacional permite una amplia gama de excursiones y viajes a los centros turísticos más alejados, como la segunda ciudad en tamaño del país, Chittagong, y la ciudad y playas de Cox`s Bazaar.

Sri Lanka

Sri Lanka es tan pequeña como grande es la India y, sin embargo, en esta isla con forma de lágrima, del sur del subcontinente, se almacenan los restos de una rica cultura y una larga historia, junto, con una magnífica variedad paisajística. Antiguas ciudades en ruinas, serenos templos budistas y elaborados edificios públicos, resultado de tres siglos de pasado colonial portugués y británico, aumentan aun más su atractivo. Unas vacaciones en Sri Lanka pueden combinar la mejor de todas las opciones posibles.

Todo queda cerca de Colombo, la capital, con su elegante arquitectura colonial holandesa y británica, sus templos, museos y mercados y su bonito zoo.

Al norte y al sur de la capital hay bellas zonas de playa en donde se puede escoger entre hoteles modernos y lujosos o casitas menos formales y más sencillas al borde del mar. Los centros del sur se ensartan como perlas a lo largo de un placentero recorrido costero. El viejo puerto holandés de Galle, con su ciudad amurallada, recuerdo bellamente conservado del siglo XVII, merece una visita. Más lejos al sur se halla la reserva de casa de Yala, en la que con un poco de suerte, podrá ver leopardos y elefantes salvajes, así como los frecuentes ciervos, búfalos, cocodrilos, monos y muchos otros.

No se puede dejar de ir a las antiguas ciudades en ruinas, tanto por su acondicionamiento como parques, como por los restos de grandes imperios de hasta 2500 años.

Amuradhapura, capital durante 119 generaciones de reyes desde el siglo V a C.; la increíble fortaleza de Sigiriya, del siglo V, construida sobre una roca de 180m, con fabulosas vistas y frescos mundialmente famosos; Polonnaruwa, capital en el siglo XI, que yace junto a un magnífico lago artificial y posee algunas de las mejores ruinas de palacios y templos del país.

El centro de la isla es una zona de montaña espectaculares, cascadas, desfiladeros y ricas plantaciones de té. Kandy es su ciudad más importante, un viejo y peculiar lugar situado junto a una laguna. Aquí está el Templo del Diente Sagrado, un espectacular santuario budista.

Newara Eliya es un centro turístico con instalaciones de golf, construido por los plantadores de té de Victoria en torno a un lago con bosques. Cerca se encuentran Haputale y Pikoya el pico Adanis, importante punto de peregrinaje.

Al noroeste se halla el gran puerto natural y la ciudad de Trincomale, con sus relajantes playas y deportes náuticos.

Entre las "mejores compras" están las magníficas gemas del país, los batiks y muchos objetos de artesanía, pero uno de los recuerdos más felices que se llevará es el de una gente muy simpática y acogedora.

Australia

La mayor parte de los australianos viven en y entorno a las ciudades principales. Son lugares muy interesantes, pero quizás las mayores aventuras se encuentran en el escarpado interior, todavía tierra fronteriza, con áridos desiertos, montañas y bosques tropicales, en donde los limitados lienzos de la naturaleza lucen colores ricos y primarios. También aquí hay innumerables playas y arrecifes de coral. Y es que Australia es tan bonita por debajo del mar como por encima.

Para muchos extranjeros, lo más conocido de Australia es el famoso puente del puerto de Sydney y la futurística Casa de la Opera, pero hay mucho mas para ver en esta ciudad, la mayor y más importante entrada del país.

La zona Rocks, cerca del Puente, es la parte histórica de la ciudad, ahora restaurada y conservada para dar una imagen auténtica del emplazamiento original. King`s Cross es conocida por sus restaurantes internacionales y una alegre vida nocturna, mientras que los rascacielos y grandes almacenes de la parte comercial demuestran con claridad la prosperidad de esta vigorosa y joven nación.

Fuera de la ciudad, vaya con el ferry a una de las muchas playas para hacer surf y visite la Vieja Sydney, reproducción de las primeras instalaciones coloniales. También vale la pena ir a las cercanas y espectaculares Montañas Azules y a los grandes y bellos parques naturales.

Melbourne es más antigua y, según algunos, más sofisticada que Sydney. También es interesante para los gourmets, por sus muchos y excelentes restaurantes, que ofrecen soberbias comidas en diversos estilos nacionales.

En la lejana costa occidental del país está Perth, moderna y en pleno surgimiento gracias a la rica agricultura de la zona y a los grandes depósitos de minerales.

Como la mayoría de las ciudades australianas, Perth cuenta con varios parques, un ambiente moderno libre de contaminación y gente muy agradable.

Brisbane, en la costa este, es capital del estado tropical de Queensland y sirve de entrada a los muchos puntos costeros y tranquilas islas desiertas del arrecife Barrier, la cadena de arrecifes de coral más larga y espectacular del mundo. Gran parte de la misma es ahora un parque nacional marino, en el que se conservan los exquisitos atractivos submarinos para deleite de visitantes de hoy y mañana.

Más dentro, en los grandes desiertos rojos de la llanura interior, se hallan los manantiales Alice y la increíble Ayer´s Rock elevándose misteriosamente en los páramos secos y desiertos. Al norte queda Darwin, agradable pueblecito y punto desde donde uno puede explorar las grandes tierras incultivadas de Arnhem Land; donde se pueden hacer safaris para ver antiguas pinturas aborígenes sobre piedra, manadas de canguros, camellos y búfalos salvajes y enormes cocodrilos de agua salada.

Adelaida, en el sur, es otra de las ciudades más cultas y artísticas. Cerca está el bello valle de Barossa, la región vinícola más prolifera del país.

Australia es tan grande, y hay tanto que ver, ¡ que uno apenas sabe por dónde empezar!

Nueva Zelanda

Con una población de sólo tres millones de personas, las ciudades de <nueva Zelanda son pequeñas, pero pintorescas, con mucho del carácter y encanto de las viejas poblaciones inglesas en las que se basaron.

Son estos lugares, su acogedora gente y la soberbia belleza natural del país lo que hace que el largo viaje a Nueva Zelanda merezca tanto la pena. La parte norte está mucho más poblada que el sur.

Aquí se encuentran las dos ciudades más grandes: Wellington, la capital, y Auckland, entrada principal y el centro más importante para las actividades comerciales, culturales y sociales. Ambas ciudades se hallan en bonitos puertos, rodeadas de impresionantes cadenas de montañas. Son comunidades pacíficas y relajadas, con parques y atractivos edificios civiles.

También en el norte se halla Rotorua, punto turístico popular por el arte y cultura de la tribu de los Maori y por las zonas termales con manantiales de sulfuro, géisers, lagos calientes y piscinas de barro. Otras atracciones naturales de la isla son las cuevas "de la luciérnaga" de Waitomo, el lago Taupo, para pescar truchas, y el monumental monte Egmont. También aquí se celebran campeonatos de pesca de pez vela, tiburón y cola amarilla. Los paisajes rurales de onduladas colinas y los verdes campos de cultivo que proporcionan al país sus ricos recursos agrícolas son un placer constante para la vista.

En el sur de Nueva Zelanda, la naturaleza se muestra en una escala todavía mayor, con menos gente y grandes montañas, glaciares y escarpados fiordos. El parque nacional del monte Cook y los impresionantes Alpes del sur son ideales para practicar deportes de invierno, con notables posibilidades de excursiones hasta los asombrosos glaciares de Franz Joseph y Fox. Más al sur, Milford Sound ofrece algunos de los paisajes costeros más espectaculares del país.

La ciudad de Christchurch tiene una atmósfera muy británica y está rodeada por las fértiles llanuras de Canterbury, con sus industrias de leche y carne, mientras que Dunedin conserva un aspecto más escocés.

En Nueva Zelanda, el paisaje es como un caleidoscopio de belleza que corta la respiración, en un país de clima moderado durante todo el año. Sus habitantes son amantes del hogar y muy trabajadores; han creado un entorno encantador y atractivo en este magnífico escenario.

Les encanta la vida al aire libre, las excursiones por el campo, el deporte, la navegación, la caza, la pesca, el golf y los picnics, más que las juergas nocturnas, pero también hay un movimiento cultural en auge.

Nueva Zelanda es una tierra verde y agradable que ofrece al visitante innumerables posibilidades para pasar unas vacaciones tranquilas y memorables.


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