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Viena

 

Palacio de Schönbrunn

Palacio de Habsburgo

 

Es la capital de la República de Austria, así como uno de sus estados federales.-

Población: 1,5 millones de habitantes.

Extensión: 415 km.

La atraviesa el río Danubio y el canal pasa por el centro de la ciudad.

La ciudad está circundada por dos anillos, la Ringstrasse, en el interior, y el Gurtel en el exterior.  Este último conecta con las carreteras que llevan hasta las ciudades austríacas y europeas más importantes.-

La ciudad de Viena se levanta sobre una antigua plaza fuerte romana.  El Danubio, o Donau, fluye por el este de la ciudad y el canal cruza el centro.  El área metropolitana se halla dividida en 23 distritos, del 1 al 9 corresponden al centro.-

Lo Mejor De Viena: Los Cafés.

Durante siglos, los cafés han sido parte esencial de la vida vienesa.  Un café es algo más que un lugar al que se va a beber.  Es un centro de reunión, un sitio donde tomar un aperitivo o un almuerzo ligero y un refugio para darse un respiro de la vida de la ciudad.  Cada café posee su propia clientela y ofrece un ambiente singular.  En la mayoría también se sirven bebidas alcohólicas.

Café Landtmann: Sigmund Freud solía acudir a este café.  Ahora lo frecuentan aficionados al teatro y actores del cercano Burgtheater, así como periodistas y políticos.

Café Central: En otro tiempo estaba lleno de escritores y librepensadores.  Es el café más espléndido de Viena y la reciente restauración le ha devuelto toda su grandeza.- Hay música de piano en vivo.- Ubicación: Palais Ferstel, Herrengasse

Café Sperl: Junto al casco antiguo, el Sperl tiene una clientela fiel, entre la que figuran muchos jóvenes a quienes les gusta jugar al billar y degustar los strudels calientes.

Café Eiles: Por su emplazamiento, cerca de diversas oficinas ministeriales, es muy frecuentado por funcionarios y abogados.

Café Museum: Ya no es un lugar tan singular como cuando conservaba el interior decorado por Adolf Loos, pero aún se  reúnen estudiantes y artistas en un ambiente ruidoso y lleno de humo.-

Café Hawelka: Este famoso café, de ambiente cálido, lleva tiempo cultivando su imagen bohemia.  Ninguna visita a Viena puede considerarse completa hasta tomar aquí un café o una copa a última hora de la noche.-

Café Pruckel: El Pruckel se muestra destartalado y deslucido desde hace ya demasiado tiempo.  Sin embargo, es la meca de los jugadores de bridge y de las gentes del barrio que comparten en el salón del fondo.

Café Kleines: Se trata de uno de los cafés más pequeños y exquisitos de Viena, en el que se reúne una fiel clientela de actores.

Café Frauenhuber:  Es el café más antiguo de Viena, donde actuó Mozart en una ocasión.  Como se halla junto a Karntner Strasse, viene muy bien cuando se va de compras o se visita Stephansdom.- 

Qué Puede Ofrecer Un Café?

Tanto en el Central como en el Braunerhof hay música de piano en vivo.  El Kleines es pequeño y siempre está lleno.  El Imperial forma parte del hotel del mismo nombre, y el Secesión es el café de la galería.  Fuera del casco antiguo destaca el excelente Westend. 

Qué Tomar?

En la mayoría de los cafés se pueden tomar, a cualquier hora del día ,  “tentempiés”, almuerzos sencillos y, a veces, alguna especialidad, generalmente de pastelería, que se sirve en horas concretas.  En Hawelka preparan a última hora de la noche unos bollos calientes rellenos de mermelada (buchteln), y en SPERL suelen tener, a última hora de la mañana, “strudel” recién hecho.   

En Diglas  y Landtmann ofrecen menús para el almuerzo y pastelería de la casa.

A veces sólo se desea tomar sólo un café; en ese caso es mejor buscar un bar donde se puede pedir un café en la barra, pues costará bastante menos de la mitad que en un café.

El cafè-konditorei, de la cadena Aída, además de tener deliciosas tartas y pasteles, también funciona como bar.- 

Dónde Encontrar Los Cafés?

Café Braunerhof: Stallburggasse 2

Café Central: Palais Ferstel, Herrengasse.

Café Eiles: Josefstadter Strasse 2

Café Hawelk : Dorotheergasse 6

Café Imperial: Hotel Imperial, Karntner Ring 16

Café Kleines: Franziskanerplatz 3

Café Landtman:Dr-Karl-Lueger-Ring 4, Httentor, Volkstheater-  En este establecimiento se da cita la clase media. Cubierto de espejos y madera, resulta un lugar elegante y cómodo. Era el establecimiento favorito de Sigmund Freud.

Café Museum: Friedrichstrasse 6.

Café Pruckel: Stubenring 24.

Café Secesión: Friedrichstrasse 12

Café Sperl: Gumpendorfer Strasse 11

Tipos De Café

Brauner:  café con leche (corto o largo)

Melange: café con leche caliente

Kurz: muy fuerte

Obers: con crema

Mokka: café sólo, fuerte

Kapuziner: café con un poco de leche, generalmente espumosa.

Schwarzer: café sólo, pequeño o grande

Konsul: café solo, con un poco de crema.

Kafreinfreier Kaffee: café descafeinado.

Turkischer: café turco, sólo y fuerte, servido a la manera tradicional.

Espresso: café solo, fuerte y hecho a maquina. Si se quiere más ligero hay que pedir un Gestreckt.

Einspanner: gran vaso de café cubierto de nata montada. 

Excursiones  En  Viena 

Bosques De Viena - Mayerling 

Diariamente a las 09.30 y 14.30 hs.

Duración:  4 horas aproximadamente. 

Una excursión de medio día que mostrará a Ud. no sólo maravillosos alrededores de Viena, sino también algunos lugares particularmente encantadores de los Bosques de Viena.  Pasando la antigua ciudad romana y balnearia de Baden entramos al romántico valle Helenental y al antiguo pabellón de caza de Mayerling, hoy día una capilla conmemorativa , donde el príncipe heredero Rodolfo, único hijo del emperador Francisco José, encontró en 1889 junto con la baronesa Vetsera un fin trágico.  En el antiguo monasterio cistirciense Heiligenkreuz (1133) visita Ud. el claustro gótico con los sepulcros de los últimos Babenbergos.  Pasando por el molino Holdrichsmible, donde Schubert compuso la canción “ del Tilo”, nuestro camino conduce a la Seegrotte, cerca  a Modling.  Tras un paseo en barco sobre el lago subterráneo más grande de Europa, sale Ud. de los Bosques de Viena pasando el Castillo de Liechtenstein y regresa a la ciudad, donde nuestra gira termina en la Opera.- 

Precio: AS 360 

Excursión A Los Alpes 

Martes, jueves y sábado a las 09.30 hs.

Duración:  8 horas aproximadamente.- 

Atravès de la interesante zona prealpina y pasando por el lugar de peregrinación de María Schutz alcanza Ud. la altura del puerto del Semmering, en tiempos pasados lugar de recreo favorecido de la aristocracia, y sigue camino por las quebradas pintorescas de los Adlitzgraben directamente a Hirschwang.  Y a la subida misma en el teleférico al Rax (2007 mts) le encantará con una vista maravillosa del macizo montañoso que le rodea.  El almuerzo será servido en el restaurante de la estación del teleférico, en medio de ese mundo magnifico de la alta sierra.  Luego tiene Ud. la posibilidad de emprender solo un corto paseo.  Al retornar a Viena pasando por uno de los románticos pueblos típicos por sus viñedos y buen vino, les invitaremos a gustar los famosos y renombrados vinos de la región conduciéndolos finalmente de regreso al hotel.

El precio incluye viaje en el teleférico, almuerzo y traslado de regreso al hotel. 

Precio: AS 850.- 

Escuela De Equitación Española

Catedral De San Esteban - Museo De Bellas Artes. 

Corto paseo por el Barrio Antiguo.. Al dar la vuelta con nuestro guía en la Catedral De San Esteban, llamada popularmente “Steff” como símbolo de Viena, se resucitará para Ud. la historia de más de mil años, de nuestra ciudad.

Esta excursión lo llevará a la Escuela De Equitación Española, donde en la sala barroca de equitación vera Ud. el adiestramiento de los mundialmente famosos caballos Lipizzaner.  Aquí se cultiva todavía con mucho cariño la tradición de la Alta Escuela. A continuación tendrá Ud. ocasión de admirar en el Museo de Bellas Artes las grandiosas obras de los maestros españoles, italianos, holandeses, flamencos y alemanes que con razón cimentaron la fama mundial de esta exquisita colección. 

Precio: AS 250.-

El tour se realiza de MA a SA a las 09.30 hs.- Duración: 3 hs. aproximadamente. 

Serenata Vienesa Con Visita A Grinzing 

Diariamente A Las 20,00 Hs.

Duración: 4 Horas Aproximadamente. 

Visita al Prater, el parque de atracciones de los vieneses, y dé una vuelta en la Noria (rueda gigante) para gozar de la magnífica vista sobre la metrópoli de Viena, centro de la vida musical.  En el famoso”Kursalon “ del Parque Municipal o sea en el barco de baile “Johann Strauss” remontará Ud. con una copa de vino en la mano y al son del vals y de la opereta a la atmósfera de la Viena antigua.  Ud. termina la noche pasando una hora amena en el pueblecito de los Heurigen, Grinzing, al compás de música Schrammel, mientras consume un plato de fiambres y un “Vierterl” de vino. Regreso al hotel.

El precio incluye  la consumición, vuelta en la Noria y traslado de regreso al hotel. 

Precio: AS 620.- 

Vienna Walzer Orchestra

Johann Strauss Konzert 

Palais Ferstel

1, strauchgasse 4

Freyung-Passage / U3 - Herrengasse 

Palais Eschenbach

1, Eschenbachgasse 11

U2 - Babenbergerstr. /u1, U4 -Karlsplatz.-

Tickets E Información : 512 62 63

Precio: AS 350.- /450.- / 550. 

Información Práctica.                                           

El mejor modo de recorrer Viena es a pie, aunque a partir de noviembre hay mucha nieve, hielo y gravilla en las carreteras.

Los ciudadanos mayores pagan menos en los transportes públicos y en los museos; los estudiantes también tienen un abono especial.  Las tiendas cierran los sábados por la tarde (excepto el primero de cada mes), los domingos y festivos. 

Información Turística

En las oficinas de Turismo se facilitan mapas y folletos. En Viena, puede ir directamente a la Wiener Fremdenverkehrsamt (Oficina de Turismo Vienés)

En las oficinas de Austrian Airlines también se proporciona información.  En las salidas de las autopistas existen oficinas de turismo, así como en las estaciones Westbahnhof Y Sudbahnhof; en éstas últimas se pueden hacer reservas de hotel.  Si llega en avión puede dirigirse a la oficina de información turística del aeropuerto de Schwechat, en el vestíbulo de llegadas, para reservar habitaciones y solicitar un plano de la ciudad.   En el plano se señalan los lugares más importantes y se incluye también uno del Metro y de los enlaces ferroviarios.

El equipo multilingüe de Jugendinformation Wien facilita información sobre albergues y ayuda a los jóvenes a buscar alojamiento barato o a conseguir entradas para conciertos pop.  Tienen folletos y hablan inglés, francés, alemán, italiano y húngaro.-

Viena tiene unos 70 museos, cuyas entradas cuestan entre 20 y 80 chelines.  Los niños pagan aproximadamente la mitad y también se hace descuento a los ciudadanos mayores y a los estudiantes que dispongan del carné correspondiente.  La entrada únicamente tiene descuento o es gratuita el 26 de octubre, fiesta nacional de Austria.

Algunos museos cierran los lunes. 

Visitas Con Guía Y Excursiones.

Las principales agencias son Vienna Sightseeing, Vienna Line Y Cityrama.  Una buena forma de ver los edificios del siglo XIX de la Ringsyrasse es tomando el tranvía, si se compra el billete adecuado se puede uno subir bajar cuándo y dónde se desee.-

La Ddsg Shipping Co. organiza excursiones fluviales por el Danubio y por el canal, visitando, entre otros lugares, las esclusas de Otto Wagner en Nussdorf. 

Diferencia Horaria:  Viena tiene dos horas de adelanto sobre la de Greenwich en verano y una en invierno.

Horarios:  Las tiendas abren de lunes a viernes  de 8.00 hs. a 18.00. Los sábados se cierra todo hacia las 13 hs., a excepción de los primeros sábados de mes en que se suele  hacerlo a las 17.00 hs.  El comercio permanece cerrado domingos y feriados. 

Aseos Públicos:  En Viena existen 330 aseos públicos, que abren desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde.  Se necesitan monedas de 1 o 5 chelines para poder hacer uso de ellos, y suelen estar limpios. 

IVA:  Los extranjeros no residentes pueden solicitar la devolución de hasta el 13% del precio de la compra, siempre que se halla pagado el 20% de IVA, cuando el importe ascienda a más de 1000 chelines.  Al adquirir los artículos hay que solicitar un impreso, que tienen que sellar en la Aduana, para poder reclamar la cantidad.  Hay que llevar los objetos a mano, pues a veces deciden inspeccionarlos.  En los aeropuertos, aduanas y estaciones de ferrocarril existen oficinas para la devolución inmediata del impuesto. 

Tabak Trafik: Son fácilmente reconocibles por su símbolo: un círculo rojo con un cigarrillo en el centro; también venden tabaco, sellos, periódicos, revistas y billetes de autobús y tranvía. 

Corriente Eléctrica: El voltaje es de 220 voltios. 

Servicios Religiosos:  Iglesia Sacre Coeur 1030. Rennweg 31. TE:713-63 29. Misa en español los sábados por la tarde. 

Seguridad Personal Y Pertenencias: Son pocos los lugares  que hay que evitar en Viena.  Uno de ellos es la estación del Metro “Karlsplatz, donde se dice que se trafica con droga.  En todas las estaciones del Metro existen puestos de ayuda para casos de emergencia, desde donde se puede avisar al jefe de estación o parar los trenes.

Hay que tener cuidado en el Prater por las noches, porque hay carteristas y peleas.

El Barrio Chino se halla en el Grutel, entre Wesbahnhof y Sudbahnhof. 

Se debe tener cuidado con las pertenencias y no salir con mucho dinero. Cuando se sufran robos, asaltos o se pierda alguna persona hay que dirigirse a la comisaría de policía más cercana.  Si extravía el pasaporte acuda al consulado.- 

Garrapatas: Se encuentran en los lugares donde hay árboles de hojas caducas. En caso de ser mordidos por una garrapata, ésta no se debe quitar, sino ir inmediatamente al centro sanitario más cercano. Produce la enfermedad llamada Encefalitis.  Existen garrapatas en Loba, El Lainzer Tiergarten y en los Bosques De Viena, por lo que en estos lugares conviene llevar sombrero y manga larga. 

Bancos Y Moneda Local: En los bancos es donde mejor se cambia el dinero.  Es mejor cambiar bastante dinero de una vez porque se suele cargar una cantidad en concepto de comisión.

 La mayoría de los bancos abren de 8.00 a 12.30 y de 13.30 a 15.00 (17.30 los jueves).  Las oficinas de cambio de las estaciones y aeropuertos abren más tiempo del habitual.

Se puede pagar con las principales tarjetas de crédito, como Visa, Mastercard, American Express y Diners Club., pero su uso no es tan corriente como en otros países, por lo que conviene llevar dinero en efectivo. 

Moneda Austríaca: La moneda nacional es el “chelìn austríaco”, que se divide en 100 groschen.  Se suele utilizar la abreviatura ATS o Sch. 

Billetes: Los billetes de banco austríacos son de 5000, 1000, 500, 100, 50 y 20 chelines.

Monedas: Son de 20, 10, 5 y 1 chelìn. También hay monedas pequeñas de 50,10,5 y 2 groschen.  En los comercios no se reciben las monedas de 10, 5 y 2 groschen por su escaso valor. 

Los Teléfonos En Viena: Para efectuar llamadas al extranjero conviene utilizar las cabinas de las oficinas de correos ya que , como se paga en el mostrador, no es necesario estar pendientes de las monedas.

Los teléfonos amarillos son de teclas y en la mayoría de los casos llevan instrucciones en alemán, inglés, francés e italiano.

 Los teléfonos admiten monedas de 20, 10, 5 y 1 chelín, las tarjetas se adquieren en las oficinas de correos o en los kioscos.  Es más barato llamar de 18.00 a 08.00 de lunes a viernes, o los sábados, domingos y festivos.  Las llamadas a cobro revertido se hacen desde las oficinas de correos y hay que pagar una tarifa por efectuarlas.

Para preguntar por un número de teléfono de un abonado de Austria marque el 1611.

Para información internacional para el resto del mundo marque 1614.

En las primeras páginas de la guía de la A a la H se indican los códigos da cada país y el precio de las llamadas por minuto. 

Viajar A Viena

Aeropuerto De Schwechat:  Es el aeropuerto internacional de Viena.  Queda a 19 km. del centro de la capital, a unos 20 0 25 minutos de autobús de la terminal de la ciudad, situada en el edificio del hotel Hilton:; también se llega fácilmente en tren. El aeropuerto cuenta con un supermercado , que abre toda la semana de 7,30 a 23,30, días festivos incluidos.

La forma más cómoda para llegar al centro es en taxi o autobús.  Al salir de la aduana se ven las paradas de ambos medios de transporte enfrente.  Siempre hay muchos taxis y se tarda unos 20 minutos en llegar al centro de Viena.-

De 06,30 a 23,30 hay un servicio de autobuses cada 20 minutos entre el aeropuerto y la terminal de la ciudad, las cercanas estaciones de la Wien Mitte Schnelbahn y el metro.  De 23,30 a 06,30 los autobuses salen cada 30 minutos a la Sudbahnhof y a la Westbahnhof, aunque estos no interesan para ir al centro.  Entre las 17,40 y las 22,30 y entre las 03,30 y las 07,40 salen casi cada hora.

Cuestan 60 chelines (U$S 6 aproximadamente), equipaje incluido, que se pagan al conductor al subir.  En la terminal de Viena siempre se encuentran taxis.  El tren de Schnelbahn, que sale de la planta baja del aeropuerto, es el medio de transporte más barato, pero sólo funciona cada hora.  Tarda unos 30 minutos en llegar a Wien Mitte y para en Praterstern-Wien Nord. 

Compañías Aéreas

Air France - Karntner Strasse 49. -- TE: 5141818- Aepto:711102065 

Austrian Airlines: - Karntner Ring 18.- TE: 5055757-

Aeropuerto: TE:711102646.- 

British Airways - Karntner Ring 10 - - TE: 5057691 -

Aeropuerto: 711 102950.- 

Lufthansa - Karntner Srasse 42 -  TE: 588365

Aeropuerto: 711 102950-   

Iberia: Opernring 11 -  TE:5676360 - Aepto: 711102915    

Información De Vuelos: 711 102231 o 711 102232.

Terminal De Viena: Am Stadpark.

Información De Autobuses: TE: 580035404 (08,00 A 18,00 HS.)

580033369 (las 24 HS.)

 

Paseo por la Viena que ya mostró
El tercer hombre

En esta ciudad, donde la cultura de Occidente alcanza expresiones refinadas, la arquitectura sobresale con el parque de diversiones y el Edificio Secesión

VIENA.- "No creo que te buscaran un agujero de bala después que te dieras contra ese suelo", le dice Orson Welles a Joseph Cotten, allá en lo alto, en el ya legendario film El tercer hombre, cuando amenaza matarlo dentro de una cabina de la gran noria del parque de diversiones de Viena y arrojarlo al vacío.

Tiene la altura de un edificio de unos veinte pisos (en su punto más alto alcanza casi 65 metros desde el suelo), y lo que atrae al personaje de Welles son sus consiguientes posibilidades gravitacionales: un mecanismo para esconder uno más de sus crímenes.

Para el pacífico turista, en cambio, la gran rueda representa esencialmente uno de los sellos distintivos de la capital austríaca.

Y estos son meses especiales para visitarlo, porque la rueda es una de las dos estructuras fundamentales del paisaje urbano vienés que están celebrando su primer centenario.

También sopla cien velitas el Edificio Secesión, que fue diseñado ex profeso para asestar una bofetada en el rostro de la arquitectura de su tiempo y que, a pesar de todo un siglo transcurrido, mantiene -tras sus nostálgicos toques belle époque- una sorprendente modernidad.

El film

La rueda del parque de diversiones recibió, a mediados de lo que va de su existencia, un invalorable espaldarazo internacional al prestar su marco a una de las secuencias clave del recordado El tercer hombre.

El film, dirigido por Carol Reed, definió a la Viena de posguerra para todo el mundo a través de unos datos de diversa naturaleza: ángulos amenazantes, música de cítara... y una enorme noria de feria; pero el Edificio Secesión mantiene lozano su valor icónico sin un apoyo cinematográfico.

Muchos viajeros pasan por Viena sin visitar ninguna de estas dos estructuras.

Después de tratar de definir el verdadero color del Danubio, subir a una torre de la catedral de San Esteban; deleitarse con la Boda de aldeanos, de Brueghel -entre tantos otros maravillosos cuadros-, en el Kunsthistorisches Museum; evaluar los desbordantes palacios y tesoros de los Habsburgo; saborear vino autóctono, y analizar la casa de Freud, tal vez no quede tiempo para la supernoria y para el hito arquitectónico.

Es una lástima, porque ayudan a cristalizar una parte de la esencia vienesa.

Una parte firmemente latiente, especialmente ahora en la época de su centenario, aunque se advierte que laten en forma diversa, si se considera lo siguiente: La rueda sigue operando para su propósito original: brindar una diversión de feria. Pero hoy atrae más a los mayores que a los chicos, y dicha atracción tiene un sabor decididamente retro; remite a una era de apogeo de la mecánica, como la Torre Eiffel, su aproximada contemporánea.

En cambio, el Edificio Secesión ya no funciona como sede de un movimiento artístico de vanguardia -lo cual fue su cometido inicial- y hoy es un museo. Sin embargo, en sus rasgos reconocemos afinidades claras con nuestra época, sobre todo tras el advenimiento del posmodernismo.

Continúa dando vuelta

La noria es llamada por los austríacos Riesenrad, que significa simplemente rueda gigante. Se alza en el parque de diversiones denominado Volksprater, o Prater a secas; la línea de subte U1 lo deposita a uno allí. Un especialista británico, Walter Basset, la armó en 1897.

Los vieneses destacan que similares norias construidas por Basset en Londres, Blackpool y París fueron pronto desmontadas, pero la Riesenrad sigue rotando plácidamente.

En realidad, no es la rueda original. Como tantas otras cosas en Europa, es una fiel reconstrucción realizada luego de quedar destruida por bombas e incendios en la Segunda Guerra Mundial. Los vieneses no dilataron la tarea. Ya en 1947 funcionaba de nuevo. Así, las vagonetas y maquinaria actuales tienen medio siglo. El tercer hombre se filmó en 1949.

Se la ve realmente gigante. La rueda sola pesa 244 toneladas; el eje tiene casi 11 metros de largo y medio metro de grosor; cada una de las quince cabinas parece un pequeño vagón de tren (se puede alquilar un vagón especial de lujo, luciendo mesitas con manteles, para agasajos).

Para despegar los pies del suelo

El mero tamaño no impresiona a los chicos de hoy. Las cabinas avanzan a una muy moderada velocidad de 0,75 m por segundo.

Se ve alejarse y luego acercarse el suelo; pero aparte de algún muy ligero bamboleo de las cabinas, no se siente nada.

Los chicos quieren caer en picada, girar como trompos, sentir el estómago entre las orejas.

En otras partes del mismo Prater se les brinda eso. En cambio, en la Riesenrad se ven más adultos. Algunos de ellos se estarán imaginando ser Orson Welles; otros, tal vez, Joseph Cotten, y como precaución se aferran fuerte.

En el mismo año del estreno de la rueda, 1897, el pintor Gustav Klimt, sintiéndose sofocado en la Academia Imperial de Arte, lideró un éxodo de 19 jóvenes que llamaron a su movimiento la Secesión Vienesa. Marcaron con ese nombre su separación del estilo artístico imperante. ¡Basta de ornamentación pesada! ¡Basta de motivos mitológicos y mujeres carnosas en actitudes pasivas!

Otra de las luminarias del movimiento era el arquitecto Josef-Maria Olbrich. Fue él quien diseñó la sede del grupo. Lograron darle una ubicación céntrica, junto al parque Karlsplatz, a cuatro cuadras de la Opera Estatal de Viena. La distancia es también cómodamente caminable desde la concentración de grandes museos que rodean al monumento a la emperatriz María Teresa.

El edificio se inauguró en 1898. Como lo advierte inmediatamente el visitante, apuntaba al futuro sin romper del todo con el pasado. Predominan las rectas y el juego de grandes volúmenes geométricos, pero no se prescinde de los adornos. Lo interesante al contemplar el edificio es ver cuán perfectamente y con qué elegancia la ornamentación fue domada, fue integrada al esquema total.

Esto vale incluso para esa pasmosa explosión de formas vegetales caladas y doradas en el techo: lo que muchos vieneses llaman el repollo del Edificio Secesión.

Las raíces del edificio -metáfora apropiadamente botánica- están en el frondosamente curvilíneo terreno art nouveau.

Sin embargo, el efecto general es tal que la construcción es reconocida como un neto precursor del limpiamente geométrico art déco.

Sorprende que ya tenga todo un siglo.

El Friso de Beethoven

VIENA.- Para muchos visitantes, el Edificio Secesión resulta algo para ser visto por fuera más que por dentro.

El Secesión brinda salones para muestras de obras modernas -en la actualidad, preponderantemente arte conceptual- y no para el arte de la misma época de la que procede el edificio.

La excepción la constituye una sala dedicada al Friso de Beethoven, de Gustav Klimt, creado en 1902, luego cortado en pedazos, desmontado y recientemente rearmado, aunque luce incompleto.

Es sin duda muy llamativo. Pero no son pocos los turistas que cuestionan que se cobre más o menos lo mismo (en realidad, un poco más) como entrada para acceder a este friso y a un par de instalaciones contemporáneas que para ingresar al monumental, abarcativo Kunsthisto- risches Museum, o Museo de la Historia del Arte.

En todo caso, el que se queda con ganas de ver más obras de Klimt puede hallarlas en el Museo Belvedere (Galería Austríaca), de Viena.

En la fachada del Edificio Secesión es posible leer, en letras de oro, el lema del movimiento: Darle a la época su arte, al arte su libertad. Originariamente, tenía además otra inscripción que agradecía la donación del magnate industrial Karl Wittgenstein (padre del filósofo Ludwig), que financió su construcción.

Estas palabras fueron borradas de la pared por los nazis. La familia Wittgenstein era de origen judío.

Para el que está en antecedentes, la ausencia de esa inscripción tiene el mismo impacto que la presencia de una esvástica en el frente de la casa de Freud, en una foto de 1938 que se conserva en ese otro museo.

Con el sello de Freud

VIENA (El Mercurio, Chile. Grupo de Diarios América).- Ahora que Viena no está en el rincón de Europa, contra la Cortina de Hierro, cambian los aires: es la primera escala hacia Praga y Moscú.

Llegan creadores jóvenes a vivir, diseñadores, arquitectos, artistas y, en la peatonal Karntnertrasse, la librería de Geor Prachner no da abasto vendiendo planos y libros para conocer la Viena del 1900, que fue, dicen ellos, la cuna de la modernidad.

Era el tiempo en que, cada miércoles a la tarde, a la casa de Freud llegaban jóvenes como Alfred Adler y muchas veces Carl Jung. Por entonces, obviamente, pocos conocían al padre del psicoanálisis. Su editor había sacado del catálogo La interpretación de los sueños, pues no se vendía.

Aunque Freud había nacido en la cercanía de la Moravia rural, Viena sería su escenario. Las exposiciones y obras de teatro lo nutrieron, así como las librerías. Genio natural, había aprendido inglés, francés y español para leer literatura original, no traducida. Caminante, patinador, nadador, haría suyos los alrededores de la ciudad.

Su larguísimo noviazgo con Marta Bernays, a la que bombardeó por años con cartas casi diarias, permite conocer en detalle toda su construcción intelectual. A veces la dejaba descansar, escribiéndole a su futura cuñada, la que nunca se casaría y siempre viviría con los Freud, que tuvieron seis hijos.

Simpático y sociable

Triunfó su interés en las debilidades humanas, su capacidad de analizar a cada persona con la que se cruzaba y así pasó de la neurología a la psicología. Conocer al sabio Charcot en París lo puso en la pista de las histéricas.

Aunque simpático y sociable, a medida que avanzaba el tiempo se fue quedando solo. Acusaría a Viena de autoritaria, estrecha, pero difícilmente en otra ciudad le habrían editado un libro que hablaba de represiones sexuales, del deseo oculto de matar al padre o de la sexualidad infantil.

La ciudad, contradictoria, era victoriana, pero aficionada a los chismes; amante de las vanguardias, siempre que no se convirtieran en una amenaza; antisemita, pero dejando vivir.

En los cafés, Freud podía encontrarse con otros cerebros del futuro, como el arquitecto Loos, el urbanista Otto Wagner, el filósofo Wittgenstein, el pintor Klimt... Era la cuna de la modernidad, y de sus tertulias de los miércoles nacería la Sociedad Psicoanalítica de Viena, que pronto sería un movimiento mundial.

Brillante conferencista, castigó a la ciudad hablando sólo dos veces en ella, en su larga vida. Pero cuando debió abandonarla por la persecución nazi, a los 82 años, lo hizo con dolor. Freud no habría sido Freud en otra parte

La bohemia, a sorbos

Imbuidos de tradiciones intelectuales, hay lugares en Viena que son tan exclusivos como su repostería

VIENA.- En los últimos años, en Viena lo pasado está de moda. Una tendencia nostálgica hacia lo antiguo hace recobrar singular relieve a lugares que reflejan el antiguo espíritu imperial de Austria.

Si uno mira alrededor encontrará todo lo que desee en esta materia y mucho más, a tal extremo que los folletos turísticos previenen sobre las dificultades para la elección.

Puede decirse que casi todos los barrios ofrecen típicos restaurantes o cafés, míticos por su pastelería, donde dejaron su huella Kafka, Rilke, Zweig, Mahler, Gropius y otros grandes. Hasta el propio Freud.

No hay ciudad austríaca que se precie que no tenga calles repletas de este tipo de establecimientos. Se dice que han surgido como hongos.

Intelectuales y artistas de toda Europa han compartido siempre esas mesas con resabios del pasado.

Todo el mundo sabe que Viena fue y es un lugar de encuentro. El novelista Stefan Zweig se ocupó de describir un aspecto de esa costumbre ciudadana de concurrir a los cafés.

"Los cafés -escribió- constituyen en Viena una institución de un género particular que no puede compararse con ninguna otra en el mundo.

"Son una especie de club democrático, accesible a todos por el precio módico de un pocillo de negro líquido, y donde cada parroquiano a cambio de ese pequeño óbolo puede quedarse horas discutiendo, escribiendo, jugando a las cartas, recibir su correspondencia y, sobre todo, consumir un número ilimitado de periódicos y revistas."

Igualmente, los modelos han cambiado bastante. Sin embargo, se conservan cafés célebres como el Central, el Sacher, el Kaiserhof, el Klomser y el Griendsteil.

En el Sacher se puede comer torta de chocolate inolvidable, mientras que en los otros se pueden leer publicaciones vienesas.

Pero en estas pinceladas del mundo urbano vienés no puede soslayarse que actualmente hay nuevos bares, en los que la barra es el elemento principal y donde se arriman los clientes para tomarse una cerveza o comer desde una rebana de manteca de cerdo hasta un canapé de caviar. Todo depende del tipo de establecimiento.

Un rincón de poetas

Les recomendamos que se acomoden alrededor de una mesa del café Griendsteil, en el número 2 de la Michaelersplatz, donde tendrá la sensación de respirar el aire intelectual que había en el pasado. Aquí se reunían antes de la guerra el poeta y dramaturgo Hofmannstahl, autor de El caballero de la rosa, y el poeta Rainer Maria Rilke.

Otro café famoso, el Francisco José, cerca de la estación de trenes, deleita con la fragancia de los panes y requiere una visita para que ésta sea completa.

No es difícil hallar cafés y restaurantes accesibles a presupuestos razonables.

La gastronomía en Viena permanece siempre joven y en el menú de los restaurantes aparecen especialidades en las que intervienen elementos húngaros, croatas, serbios e italianos.

Los beisl

Los establecimientos culinarios han sido siempre el pequeño bar restaurante o beisl, en el que se ha combinado algo del ambiente especial del café vienés. Los beisl son algo así como la fonda típica de Viena, y en todas ellas se sirve comida casera de muy buena calidad.

Obviamente que en una metrópoli con diferentes etnias es muy natural que se haya ido desarrollando, ya desde hace algún tiempo, una gastronomía de especialidades. También creció la demanda de gastronomía de primera clase para los paladares exigentes.

Pero el desarrollo de la oferta gastronómica de Viena ha estado muy marcado por un tipo de establecimiento típicamente vienés: el heurigen. Originariamente eran tabernas donde se despachaba el vino de la casa y se bebía acompañando la merienda que cada cual llevaba de su casa.

En la actualidad, los heurigen han desarrollado una oferta culinaria propia en forma de buffet, frío o caliente, que va desde los embutidos hasta los asados de carne y demás tentempiés.

Son innumerables los ambientes de este tipo, de gran aceptación tanto para los habitantes de la ciudad como para los extranjeros.

Una de las zonas más buscadas es Karntnerstrasse, donde todo es más caro. Precios más accesibles se encuentran en el cruce de Universitatstrasse y Wahringerstrasse.

Donde concurría Kafka

En la zona céntrica, el Trzesniewski, en Dorothoeergasse I, lugar preferido por Franz Kafka, venden variedad de sándwiches.

En la esquina de Totenturmstrasse y Steplansplatz se pueden comer pizzas individuales.

Fuera del centro, en Espresso hay carnes, pescados, aves, ensaladas y un menú vegetariano.

Los cafés abundan y los hay para todos los gustos y, además, para todo tipo de presupuestos.

Entre ellos, el Museum, en Friedrichstrasse 6, es una excelente pastelería y sus parroquianos son, fundamentalmente, artistas y estudiantes. El Café Sperl, en Gumpendorferstrasse, es uno de los más antiguos y bellos

Salzkammergut, para compositores

SALZBURGO (El Mercurio, de Santiago. Grupo de Diarios América).- Al este de Salzburgo existe una región de lagos y montañas que fue hasta la primera mitad de este siglo un punto de encuentros notables: Salzkammergut. Allí pasaban sus vacaciones los compositores Brahms, Mahler, el pintor Gustav Klimt y el escritor Hugo von Hofmannsthal.

Hoy, quien visite la parte más idílica de la región, donde se sitúa el lago Attersee, todavía puede tomar clases de pintura y tratar de imitar a los grandes maestros del pasado. El Attersee, que mide 45 kilómetros cuadrados, es también un paraíso para la pesca y el windsurf.

Pero son las ciudades de sus márgenes las que tienen mayor historia, sobre todo Unterach y Steinbach. Steinbach era la ciudad de verano del compositor austríaco Gustav Mahler. Fue allí donde él compuso, a fines del siglo pasado, las Sinfonías N° 2 y 3. En la casa que él mandó construir en las márgenes del lago hoy funciona el Museo Mahler. "Cuando miro las aguas del lago siento que la música transborda mi mente", solía decir el compositor. En la época de Mahler, existían en Steinbach más de diez molinos, los que funcionaban movidos por la corriente de agua de los riachuelos. Esos molinos se conservan actualmente como patrimonio del Estado.

Como Mahler, también el pintor Gustav Klimt tenía el paisaje del lago como una gran fuente de inspiración. Más de la mitad de sus paisajes muestran imágenes del lago. Durante 16 años, él pasó el verano en Unterach. Tal vez como causa de eso, el lugar haya sido escogido como un centro de pintura del paisaje, también para aficionados. La pintura a la orilla del lago, como lo hacía Klimt a principios de siglo, puede tener la ayuda del profesor Anton Eckel, que durante el verano da cursos al aire libre.

Con la llegada de los artistas, el lugar se transformó en un imán para los acaudalados. Interesados en convivir con el mundo del arte, ellos mandaron a construir ahí sus grandes casas de veraneo.

Tampoco los escritores Arthur Schnitzler y Hugo von Hofmannsthal resistieron al encanto de los paisajes de los bosques. Ellos necesitaban pasar por lo menos algunos días del verano en una ciudad a orillas del lago, lo que ya hacía el gran Johannes Brahms, que en esas horas de aislamiento creaba algunas de sus piezas más hermosas para la música de cámara. En los alrededores del lago Attersee también encontramos la elegante ciudad de veraneo de Bad Ischl, el lugar de reposo preferido del emperador Francisco José y de Sissy, la emperatriz.

Aún hoy los aristócratas poseen casas a orillas de los lagos de Salzkammergut. Fue en una de esas residencias de veraneo que el príncipe heredero de la corona austríaca, el hijo mayor de Francisco José y Sissy, se suicidó en una crisis de depresión.

Un poco de historia

La región quedó marcada también por otra tragedia: fue hace diez años, en la pequeña Gmundem, a orillas del lago Traunsee. En una mansión de veraneo hallaron los cuerpos sin vida del hermano menor del príncipe de Hannover y de su esposa, que murieron a causa de una sobredosis.

Al norte del lago Traunsee, a unos cuarenta minutos en automóvil, se encuentra el Altaussee. Hasta Thomas Bernhardt, el enfant terrible del teatro austríaco, fallecido hace algunos años, comentaba con ironía no poder resistirse a la seducción de la atmósfera de los lagos.

La fama de la región comenzó con la riqueza de la sal. Además, el paisaje corresponde exactamente al ideal de naturaleza propagada por Rousseau. En Bad Aussee, al norte del lago Altaussee, Sigmund Freud trataba, en sus horas de veraneo, de comprender mejor el conflicto entre el ego y el ser erótico. Salzkammergut llegó a ser preferida por los nazis, cuando estaban en el poder. En Bad Aussee, Hitler mandó depositar la valiosísima colección de obras de arte que había confiscado a los judíos en los países sometidos por el Eje.

Circula la leyenda de que, al final de la Segunda Guerra Mundial, la pequeña ciudad veraniega tenía más obras de arte que el Louvre de París y el Museo del Prado juntos. Había cuadros de Brueghel e incluso de Miguel Angel. Las pinturas fueron devueltas a sus dueños, pero se dice que entre el lago Bergsee y el Grundlsee estaría enterrado un enorme tesoro de oro y piedras preciosas de los nazis.

Altaussee fue también la patria de la esposa del actor austríaco Klaus Maria Brandauer (Mephisto y Out of Africa), Karin Brandauer, que murió de cáncer aún joven hace algunos años. Tal vez como un homenaje a la esposa fallecida, Brandauer escribió un hermoso libro donde habla de esa antigua región.

Una personalidad menos artística, pero con mucho poder y que fue seducida por la belleza de los lagos de Salzkammergut es el canciller federal alemán Helmut Kohl. El jefe del gobierno de Alemania pasa sus vacaciones, dos veces por año (en Pascua y en el verano), en la misma ciudad de St. Gilden a orillas del lago Wolfgangsee, desde hace 30 años.

En una ciudad próxima llamada St. Wolfgang, después de la guerra, intelectuales como Leo Perutz -escritor redescubierto en los años ochenta y que suele ser descripto como una mezcla de Kafka con Agatha Christie- reflexionaban sobre la vida frente a un buen vino.

En todas las ciudades de la región, el centenario de la muerte de Johannes Brahms y el del nacimiento de Franz Schubert son recordados con muchos conciertos al aire libre.

Un programa ideal para las horas de pausa del festival de Salzburgo, que durará hasta el 31 de agosto, es una visita a Anif, una pequeña ciudad que ofrece más contacto con la naturaleza. Lo ideal es el paseo en ómnibus. Hay salidas regulares a partir de Salzburgo. La parte antigua de Anif es del siglo XIV. El castillo, en estilo italiano, fue construido en 1613.

Para los más pequeños

Otro castillo famoso, en los alrededores de Salzburgo, es el de Hellbrunn. También llamado el palacio de las aguas; en él se muestra, hasta fines de otoño, una serie de juegos con el agua. Programa que agrada principalmente a los niños, el tour por las dependencias del palacio reserva varias sorpresas, como el agua que sale de los bancos cuando todos están sentados a la mesa.

Fuente La Nación, agosto 1998

 

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