La selección uruguaya de rugby cayó en su último
partido del Mundial de Gales 1999 ante Sudáfrica por 39 a 3, pero volvió a dejar una
notable imagen al jugarle de igual a igual al campeón del mundo y uno de los equipos más
fuertes en esta disciplina.
Los Teros dejaron el alma en su última presentación, y el deporte
uruguayo quedó notablemente representado por este plantel de jugadores amateurs que se
enfrentaron a lo largo de los días de competencia mundialista contra verdaderos
profesionales.
Indudablemente que lo hecho por los celestes fue espectacular, no
sólo en este último partido, sino en las tres presentaciones donde Uruguay obtuvo una
victoria ante España por 27 a 15 y cayó en forma decorosa ante Escocia, campeón del
Torneo Cinco Naciones (43 a 12) y ante los Springboks por 39 a 3.
Uruguay volvió a salir aplaudido de un estadio. Esta vez en Hampden
Park, Glasgow; no sólo los aplaudieron el puñado de celestes que estuvieron alentando
sino que también lo hicieron los locales y hasta los sudafricanos.
El partido
De antemano, el enfrentamiento ante Sudáfrica se presentaba como el
más duro, no sólo porque son los últimos campeones sino porque es un equipo mucho más
completo que Escocia y le iba a plantear mayores dificultades a los celestes. Y así le
fue, sobre todo en la primera parte.
Uruguay no tuvo un buen comienzo, estuvo impreciso y no acertó en
las marcas y hubo que esperan tan sólo ocho minutos para que los Springboks apoyasen el
primer try del partido. La conquista vino por intermedio del centro Robbie Fleck y en
veinte los sudafricanos ya estaban 20 a 0 arriba gracias a un try del notable medio scrum
Joost van der Westhuizen y un penal y dos conversiones de Janie de Beer.
Poco a poco, y a pesar de que el dominio territorial y de pelota era
todo de Sudáfrica, los uruguayos se fueron acomodando en el campo, tomaron mejor las
marcas y comenzaron a distribuir mejor las pelotas que obtenían.
Llegó así el penal que convirtió Diego Aguirre que a la postre
fueron los únicos tres puntos de Uruguay en el partido.
Pese a que los Springboks apoyaron un nuevo try (Deon Kayser), Los
Teros empezaron a crecer en el partido. El primer tiempo se fue con una victoria parcial
de Sudáfrica por 27 a 3 pero con un saldo positivo para los celestes que finalizaron
entonados y con un hombre de más por la expulsión del centro sudafricano Brendan Venter
por un alevoso pisotón a Mario Lamé.
El temor de que en la segunda parte la supremacía física y
técnica saliese a florecer por el lado de los campeones era latente.
Pero nada de eso ocurrió. Uruguay salió con todo, saltó al campo
dispuesto a dejar el alma y a irse con la frente bien en alto en su última presentación
en el Mundial de Gales 1999, la primera Copa del Mundo de la cual participan. Y cumplieron
con creces.
Los Teros tacklearon todo lo que encontraban en su camino,
defendieron con uñas y dientes cada ataque sudafricano y se animaron a jugar.
Los celestes tuvieron chances de llegar al try en más de una
ocasión. Una pelota que robó Pedro Vecino, varios intentos de Alfonso Cardoso, el
incansable trabajo de los celestes con el maul y el ruck, y finalmente el scrum, el arma
más potente y con la cual tuvieron a los sudafricanos a mal traer durante los últimos
cinco minutos de partido.
Es cierto que Sudáfrica apoyó dos nuevos tries gracias a un
doblete de su segunda línea Albert Van der Berg que los puso 39 a 3, pero también es
cierto que los Springboks tardaron 29 minutos para sumar en la segunda parte y que la
misma finalizó con una ventaja de apenas 12 a 0 en favor de estos.
Así se fue Uruguay del Mundial. Atacando, machacando, luchando y
poniendo groggy nada más y nada menos que a los campeones del mundo.
Así cerraron los corajudos Teros la participación en su primer
Copa del Mundo, con la cabeza en alto, como buenos uruguayos que son
Vestuario eufórico
La algarabía celeste no era para menos. Uruguay venía de hacerle
un durísimo partido a Sudáfrica, los últimos campeones del mundo, y la alegría era
enorme.
El Observador se contactó telefónicamente con el periodista
especializado Luis Ubilla, quién estuvo en Hampden Park viendo la última presentación
celeste y luego se hizo presente en la conferencia de prensa donde conversó con varios
jugadores.
El capitán y símbolo de Uruguay, Diego Ormaechea, quien cumplió
su último partido internacional con la camiseta celeste, fue retirado de la cancha en
andas por sus compañeros de equipo y aplaudido por todo el estadio.
"Tengo emociones encontradas, sinceramente sé bien lo que
siento", fueron las palabras del capitán durante la conferencia de prensa al
referirse a su último encuentro con Uruguay.
En cuanto al partido, Ormaechea comentó a todos los presente,
"Uruguay intentó imponer su juego y lo logró. En ningún momento nos echamos para
atrás, pero es indiscutible que el nivel de Sudáfrica es superior al nuestro".
Por su parte, Alfonso Cardoso, una de las figuras del equipo en los
tres partidos no pudo ocultar su felicidad por el buen papel de Uruguay. "Estamos
todos muy contentos y felices por lo hecho en la Copa del Mundo", comentó el
fullback.
Martín Panizza, incansable batallador de Los Teros y uno de los
mejores de la cancha ante Sudáfrica manifestó, "Estamos realmente felices. Fue una
lástima no haber podido rematar con un try. Cuando tuvimos el penal a favor nuestro
sentimos el apoyo de la gente y supimos que no podíamos patear a los palos y que
debíamos ir al scrum, hacer lo nuestro e intentar llegar al try".
"Cuando termina un partido uno piensa que pudo haber hecho
mejor las cosas pero estamos tranquilos porque dejamos todo en la cancha. Nos sentimos
orgullosos de ser uruguayos", agregó.
El sentimiento general que inundaba el plantel celeste era de
alegría y emoción, pero por sobre todo, de tranquilidad por el deber cumplido.