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Las paredes se encuentran repletas de bellísimas pinturas a ambos lados en este viejo pasillo, convertido en galería de imágenes. A la luz de las lámparas, los colores brillan extrañamente y el juego de sombras da a los lienzos una atmósfera misteriosa.


Galería de J.R.R. Tolkien
El Señor de los Anillos I

En este rincón de la posada nos dedicamos a las obras que se han inspirado en la inmortal obra de J.R.R. Tolkien. Vísita ahora con nosotros los parajes que recorriste mientras leías sus novelas y conoce a los más grandes personajes de leyenda, a lo largo de las tres salas de las que consta esta galería.

Rebuscando en nuestros viejos salones, también hemos encontrado tres ilustraciones de Tolkien en la Galería Oeste, que tal vez te interese visitar.



El Viejo Sauce Llorón

El Viejo Sauce Llorón (I)
(125 Kb)

El Viejo Sauce Llorón (II)
(100 Kb)

Fueron al otro lado del árbol, y Sam entendió entonces por qué había creído oír el sonido de una cerradura. Pippin había desaparecido. La abertura junto a la cual se había acostado se había cerrado del todo y no se veía ni siguiera una grieta. Merry estaba atrapado; otra de las hendiduras del árbol se le había cerrado alrededor del cuerpo; tenía las piernas fuera, pero el resto estaba dentro de la abertura negra y los bordes lo apretaban como tenazas..

El Bosque Viejo
El Señor de los Anillos I, Libro I, Cap 6

El Vado de Bruinen

El Vado de Bruinen(1)
(88 Kb)

El Vado de Bruinen(2)
(103 Kb)

En ese momento, oyó un rugido y un estruendo: un ruido de aguas turbulentas que venía arrastrando piedras. Frodo vio confusamente que el río se elevaba, y que una caballería de olas empenachadas se acercaba aguas abajo. Unas llamas blancas parecían moverse en las cimas de las crestas, y hasta creyó ver en el agua unos jinetes blancos que cabalgaban caballos blancos con crines de espuma.

Huyendo hacia el vado
El Señor de los Anillos I, Libro I, Cap 12

El Paso del Cuerno Rojo

El Paso del Cuerno Rojo
(65 Kb)

A medida que aumentaba, la luz iba descubriendo un mundo silencioso y amortajado. Desde la altura del refugio se veían abismos informes y jorobas y cúpulas blancas que ocultaban el camino por donde habían venido; pero unas grandes nubes, todavía pesadas, amenazando nieve, envolvían las cimas más altas.

El Anillo va hacia el sur
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 3

En las Puertas de Moria (I)

En las Puertas de Moria (I)
(191 Kb)

-Las puertas de los Enanos no se hicieron para ser vistas, cuando están cerradas -dijo Gimli-. Son invisibles. Ni siquiera los amos de estas puertas pueden encontrarlas o abrirlas, si el secreto se pierde.
-Pero ésta no se hizo para que fuera un secreto, conocido sólo de los Enanos -dijo Gandalf, volviendo de súbito a la vida y dando media vuelta-. Si las cosas no cambiaron aquí demasiado, un par de ojos que saben lo que buscan tendrían que encontrar los signos.

Un viaje en la oscuridad
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 4

En las Puertas de Moria (II)

En las Puertas de Moria (II)
(468 Kb)

-¡Ojalá pudiéramos irnos! -dijo Merry.
-¿Por qué Gandalf no hace algo? -dijo Pippin.
Gandalf no les prestaba demasiada atención. Sentado, cabizbajo, parecía desesperado, o inquieto. El aullido lúgubre de los lobos se oyó otra vez. Las ondas de agua crecieron y se acercaron; algunas lamían ya la costa.

Un viaje en la oscuridad
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 4

La Sala Vigésimoprimera

La Sala Vigésimoprimera
(91 Kb)

Desperto y vió que los otros estaban ablando en voz baja muy cerca, y que una luz débil le caía en la cara. Muy arriba, sobre el arco del este un rayo de luz largo y pálido asoaba en nua abertura de la bóveda; y en el otro extremo del recinto la luz resplandecía también débil y distante entrando por el arco del norte.

Un viaje en la oscuridad
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 4

Gandalf el Gris

Gandalf el gris
(100 Kb)

Cuando la tarde era gris en la Comarca
se oían sus pasos en la colina;
y se iba antes del alba
en silencio a sitios remotos.

De las Tierras Asperas a la costa del este,
del desierto del norte a las lomas del sur,
por antros de dragones y puertas ocultas
y bosques oscuros iba a su antojo.

Con enanos y hobbits, con elfos y con hombres,
con gentes mortales e inmortales,
con pájaros en árboles y bestias en madrigueras,
en lenguas secretas hablaba.

Una espada mortal, una mano benigna,
una espalda que la carga doblaba;
una voz de trompeta, una antorcha encendida,
un peregrino fatigado.

Señor de sabiduría entronizado,
de cólera viva y de rápida risa;
un viejo de gastado sombrero
que se apoya en una vara espinosa.

El espejo de Galadriel
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 7

Despedida de Lorien

Despedida de Lorien
(114 Kb)

Doblaron en un recodo del río, y allí, navegando orgullosamente hacia ellos, vieron un cisne de gran tamaño. El agua se abría en ondas a cada lado del pecho blanco, bajo el cuello curvo. El pico del ave chispeaba como oro bruñido y los ojos relucían como azabache engarzado en piedras amarillas; las inmensas alas blancas se alzaban a medias. Una música lo acompañaba mientras descendía por el río; y de pronto se dieron cuenta de que el cisne era una nave construida y esculpida con todo el arte élfico. Dos Elfos vestidos de blanco la impulsaban con la ayuda de unas palas negras. En medio de la embarcación estaba sentado Celeborn, y detrás venía Galadriel, de pie, alta y blanca; una corona de flores doradas le ceñia los cabellos y en la mano sostenía un arpa pequeña y cantaba.

Adios a Lorien
El Señor de los Anillos I, Libro II, Cap 8
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