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Estanterías y más estanterías se extienden ocupando este lugar. Los libros, acumulando capas de polvo y antiguas telarañas, reposan sobre ellas. ¿Qué conocimientos se guardarán en la biblioteca de la posada? ¿Cuantos sabios habrán vertido su sabiduría sobre las amarillentas páginas de estos libros centenarios?


El lado oscuro

Estoy tirado en una esquina sucia y maloliente de un oscuro callejón inundado por un fuerte olor a orín, me llevo la mano a la cabeza y, con un gesto cansado, me limpio la sangre de la cara. Hay tanta sangre...

Estoy completamente empapado por este fluido carmesí que tiñe de rojo mi ropa.

Dios, no sé lo que he hecho. Sólo recuerdo la luna reflejándose en la hoja afilada y luego todo se tiñó de rojo...

Tengo frío. Frío y miedo. Siempre miedo. Es una sensación que se repite jodidamente en mi cabeza hasta el punto de dominarme por completo, pero lo que más me molesta es este maldito frío. Pese al jersey y la chaqueta el único calor que tengo es el que me llega de toda esa sangre.

¿Dónde está el otro? No puedo verlo, pero siempre le he odiado.

Siempre impuso su voluntad a la mía, era mas fuerte que yo y a veces me obligaba a hacer cosas que yo no quería.

Recuerdo cuando apenas era un chaval y estaba con esa chica... ¿Cómo se llamaba?... Jéssica, era Jéssica.

Llevábamos cuatro meses y todo nos iba muy bien hasta que él me obligó a engañarla. Primero con una chica, luego con otra y siempre así. Jess se enteró de todo y acabo suicidándose. Pobrecilla.

Recuerdo mas tarde, con Cris, cómo me obligó a dejarla embarazada para luego abandonarla. Poco después Cris tuvo un accidente de coche y murieron el niño y ella. ¿Sabes? Lo iba a llamar Javier, cómo yo. Aunque yo la hubiera abandonado. Una historia muy tierna ¿No crees?

Creí que todo me saldría bien con María hasta que él se puso en contacto conmigo y la dejé plantada para irme a tomar unas copas con ese cabrón. Al día siguiente apareció muerta después de ser violada en un parque cercano a donde habíamos quedado.

Muerte, siempre muerte. Siempre rodeado de ella y ese maldito cabrón riéndose alrededor de mí. Le he matado tantas veces...

Pero esta vez es definitiva, estoy empapado con su sangre y su cuerpo está tendido en el suelo un par de metros mas allá cosido a puñaladas.

Me levanto y camino lentamente hacia él para apuñalarle de nuevo pero una duda corroe mi pensamiento. ¿Dónde será esta vez? ¿En la espalda o en el torso?

No, en la cara...

Está tumbado hacia abajo. Le doy la vuelta lentamente y al descubrir su cara dejo caer el cuchillo. ¡No es él!

Me he vuelto a equivocar. Creí haber acabado con ese cerdo pero en vez de eso he matado a un pobre gilipollas que seguramente dejará mujer y dos o tres hijos y todo por que pasó por el lugar equivocado en el momento erróneo.

Ya viene, ya puedo oír sus risas, no me extraña que se ría de mí.

Sabe que no puedo matarle por que él soy yo y no un "desdoblamiento paranoide de la personalidad" como solía decir mi psiquiatra en ese estúpido hospital del que tuve que escapar.

Y no fue un suicidio lo de Jess y yo saque de la carretera a Cris y maté a María después de violarla, pero eso a nadie le importa. Espero que las risas cesen pronto.

Mañana he quedado con Laura y no quiero que me duela la cabeza cuando la mate.


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