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Estanterías y más estanterías se extienden ocupando este lugar. Los libros, acumulando capas de polvo y antiguas telarañas, reposan sobre ellas. ¿Qué conocimientos se guardarán en la biblioteca de la posada? ¿Cuantos sabios habrán vertido su sabiduría sobre las amarillentas páginas de estos libros centenarios?


De El Libro de la Orden (División Sexta)

...A la mañana siguiente fuí invitado a participar en la "Revisión del Cuerpo", tarea que sería supervisada por el Jefe de Falange en persona. Es una de mis maniobras favoritas, aunque confieso que nunca la había presenciado ejecutada en un lugar como este. Antes de la salida del sol las líneas de aspirantes se desplegaron a ambos lados de la Sala de Cortes. Recuerdo que entre las caras había una de pómulos violetas, cosa que me distrajo un poco durante el discurso introductorio. Las mangas fueron recogidas y empezamos nuestra labor. Las herramientas habían sido limpiadas con esmero, me agradó ver mis ojos reflejados en la hoja, justo en el centro del Sello Conciliar. Los Rectores de Cargo formaron un cordón compacto entre la mesa y el resto de los aspirantes, todos espléndidamente ataviados para la ocasión, había que ver el gusto conque lucían las tocas...no he vuelto a encontrar jamás un grupo tan armónico como ese. Con todo el instrumental dispuesto nos concentramos en el objeto de búsqueda, hoy trataríamos de cortar toda emisión dolorosa en un cuerpo respirante; tarea demasiado complicada para un aspirante a inicios del segundo sorteo, pero confié en la sabiduría de mis colegas en su selección y tomé la púa.

Trazado el curso los Primarios se retiraron, dejando espacio a los cinco jóvenes que se someterían al severo escrutinio de mi experiencia como Miembro Primado del Blasón Carmesí. El muchacho miró directamente a mis ojos, le dí mi consentimiento y procedió. El silencio era total y necesario, debía escucharse el silbido del metal sobre la piel durante el tiempo de corte, confieso que salió airoso de la prueba pues el sonido tuvo hasta la cadencia del aire que pasa por el filo, cosa que sólo se logra en grados más avanzados. A decir verdad la demostración no difirió mucho de las otras innumerables que he presenciado en mi vida, sin embargo quedé profundamente impresionado por la actitud de los aspirantes; estuvieron mirando mis ojos durante todo el tiempo que duró su labor. Aún cuando en casos especiales como este sí se les permiten algunos vistazos a las manos de los otros, como una referencia de lo que deben hacer las suyas propias. Ellos sabían exactamente lo que tenían que hacer, no en balde este es Colegio más importante de toda la Orden -siempre después de nuestra Sede, claro está- los huesos fueron aserrados con maestría, las cuerdas separadas de sus junturas blancas por cortes artísticos, todas las vías dolorosas atajadas antes del primer latido de alarma... es muy difícil que en una primera "Revisión..." se alcance el equilibrio adecuado, pero estos llegaron hasta el final sin una sola contracción o gemido por parte del objeto de estudio. Cuando al fin fue develado pude apreciar la notable diferencia entre la parte superior y la procesada. Era un rostro muy hermoso, de una serenidad inusual, ni siquiera las pupilas contraídas... la base del cuello cortada limpiamente y abajo todo un códice de exquisitas miniaturas latentes, con sus tapas de piel abiertas al curioso lector... una obra de maestros, sencillamente conmovedora. Fueron precavidos al extremo de no derramar ni una gota del líquido oscuro -más tarde, cuando le pregunté a uno de ellos, me dijo que era para que pudiera ser aprovechada pr otros aspirantes en sus proyectos de tanteo- aún cuando sabían que el cuerpo en cuestión podía ser utilizado a su antojo. Lo mejor de toda la experiencia fue que jamás alzaron el velo cobertor durante el tiempo que les llevó la demostración.

El Jefe de Falange los despidió con premura, ya habría tiempo de alabar su trabajo en la ceremonia nocturna que presidiríamos el enviado del Supremo y yo. Mi idea era exaltar además la encomiable disciplina que, gracias a los Rectores de Cargo, pude disfrutar en cada día de mi estancia aquí. Estos jóvenes merecen algo más que un nombramiento de Falange, de eso he de encargarme a mi regreso. Sería bueno contar con ellos en medio de la predominante arrogancia de nuestros novicios. Lamento no poder dar los detalles precisos de la Consumación pues decidí marcharme, rehusando amablemente el entusiasmo de los Primarios, pero es que no podía ver la destrucción de tan excelente muestra sólo porque lo exige el procedimiento. Además, la expresión facial cambia de una manera tan drástica que tal parece la obra de un picador de carnes. Suerte que nuestros métodos actuales contemplan la inmovilidad total de las mandíbulas y la supresión absoluta de los aditamentos vocales, de lo contrario harían falta el doble de asistentes de los que normalmente usamos. Los viejos tiempos no deben regresar jamás. Y para masacres ya tenemos a esos mal encarados de Latandah. Ahí dejé a los Primarios arruinando sus túnicas con el apuro que siempre los caracteriza cuando les toca terminar una perfección como esta... jamás usan las púas finas; parten y astillan en vez de cercenar sólo porque es mucho más cómodo. De esa forma el cuerpo pasa del Extasis a la Nada sin la necesaria agudeza por la cual tanto trabajamos. Lo que en manos prudentes sería un lento descenso de varias horas se convierte con la torpeza Primaria en un tránsito tan súbito como fruncir el ceño. Ellos nunca tendrán remedio, al menos en este ciclo.

Al salir me volví a tiempo de ver el primer chasquido rojo volando sobre sus velos, todos los brazos subiendo y bajando a una vez, las uñas y las cuchillas manchadas impúdicamente por el líquido oscuro. Estoy convencido de que no saben apreciar para nada su oficio. Todo por llegar a tiempo y en perfecta forma a la Audiencia Escarlata dispuesta para la noche.

En las "Acotaciones" de la demostración concluí elogiando a los encargados de la Selección del objeto, ya que el ejemplar presentado poseía todas las características necesarias para evitar las "ilusiones de corte" que tanto afectan a los neófitos. En este caso había que tener la cuchilla muy bien puesta en su sitio o esta habría saltado sin control sobre cualquiera, con las lamentables consecuencias que un error semejante habría acarreado consigo.

(Fragmento de las impresiones de Akom Jabarr, Primer Sangrador en Función, durante su visita de Inspección y Perfeccionamiento de Métodos al Colegio Boreal de Hatim-Aver, meseta occidental del Reino de Avatoria)

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