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Estanterías y más estanterías se extienden ocupando este lugar. Los libros, acumulando capas de polvo y antiguas telarañas, reposan sobre ellas. ¿Qué conocimientos se guardarán en la biblioteca de la posada? ¿Cuantos sabios habrán vertido su sabiduría sobre las amarillentas páginas de estos libros centenarios?


Relatos de Bastoria

En la lejana y desolada región de los Cárpatos, cerca de la diminuta población de Bastoria se encontraba una casa estilo victoriana, enorme y desolada, con gigantescos muros y altas ventanas. Hacía mucho se desarrolló una historia, y esa casa fue el punto culminante. Se las voy a relatar.

La región de Bastoria era una tierra nublada y lluviosa, propensa a la nieve. En su esplendor, había habitado a la joya mas radiante de todas, una joven doncella llamada Bernadette. Todos los jóvenes en edad casadera viajaban inumerables leguas para conocerla y que ella les entregara su corazón, pero ninguno sabía lo que la terrible dama ocultaba. En su fuero interno estaba enamorada de Hugo, un famoso conde. Sin embargo, para desgracia de Bernadette, el conde Hugo no se acercaba a ninguna mujer por temor a que su yo interno saliera a la superficie, y sus raíces de Vampiro se dieran a conocer. Sangre pura y fresca era lo que pedía a gritos; la sangre de su amada... BERNADETTE!!!

En el palacio de Bernadette tuvo lugar un baile de máscaras para ceñebrar su vigésimo octavo cumpleaños, más durante la fiesta la joya no vió señales de su amado conde. La chica se escabulló sigilosamente de la fiesta y salió a inspeccionar el cementerio que rodeaba la casa de Hugo. No habiendo señales del conde, regresó a la fiesta, donde un carruaje recién había llegado.

-!Hugo!-, Bernadette entró a la fiesta corriendo y buscándolo. Y lo encontró. Ella se bajó la máscara y el a su vez también. Salieron y caminaron un rato en las faldas de los cárpatos, temerosos de que notaran su ausencia.
-¡Bernadette,vete¡!Vuelve a la fiesta, aléjate de mi!- habían llegado al cementerio de casa de Hugo. El no resistió más, la quizo correr, pero la obstinada chica, cegada por el amor, se opuso. En cambio se quitó el vestido, dejando al descubierto su pecho desnudo. La pasión del conde vampiro pudo más que su recato: se lanzó sobre Bernadette. La doncella le comenzó a quitar la ropa, lenta y seductoramente; desnudos los dos mojados de pasión rodaban por el cementerio.

Hugo empezó a ponerse aún más palido de lo que estaba. Bernadette no lo notó a causa de su feliz estado, pero lo que si notó fue aquel solor punzante en su cuello, repetidas veces. Empujó a Hugo lejos de ella, más no mucho, porque cuando se tocó el cuello, se dió cuenta de que estaba sangrando. Caliente y roja rodaba por su piel, Bernadette porfió un grito antes de que Hugo la volviera a acechar, y corriera a ocultarse en los Cárpatos.

El padre de Bernadette llegó corriendo al cementerio y encontró a su hija muerta, mas jamás nadie supo la causa de su fallecimiento.

Aún ahora, si vas por la región de los Cárpatos y vas por la región de Bastoria(que tiene un nombre diferente en nuestros días), busca una casa grande con un cementerio. Todavía alguien le quita el polvo, cierra las cortinas y prende velas.

¿Será que es... el conde Hugo?

FIN
Para Sergio
Septiembre 2001

(si te gusta escribir relatos de fantasía o terror y quieres animarte ha escribir uno para que lo publiquemos en esta página, avísanos)
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