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Al reverso(Escrito al dorso...) Llegué a las 9:45 A.M. Fuerzas del orden habían actuado ya en los alrededores por lo que se descartó la posibilidad de un disturbio. El edificio era antiguo, listo para ser demolido, según las declaraciones de un agente hacía al menos veinte años que nadie lo habitaba. Hubo que abrir la puerta a hachazos, aunque la cerradura permaneció en su sitio. El lugar estaba vacío y pude hacer mi trabajo con calma. Me acompañó J. Edwards, del departamento forense, para hacer las fotografías. Todo estaba igual que como fuera encontrado, salvo las pocas muestras llevadas al laboratorio. No tenía muebles, si acaso una mesa con un extraño artilugio de afilar, modelo viejo, con algunas adaptaciones al peso y estatura del dueño, supongo. El mecanismo estaba recién engrasado. Al fondo un hornillo, también en buenas condiciones, a pesar de la edad, la puertecilla estaba atascada, por lo que no pudo ser abierto; posiblemente en la tarde. Junto a él, alineadas a lo largo de cada pared, había botellas de farmacia de distintos tipos. Las sustancias contenidas hacía tiempo que estaban alteradas, aunque en la parte más oscura parecían frescas. Algunas llevaban etiquetas de establecimientos desaparecidos ya, otras eran de reciente adquisición y sin abrir. El olor a fenol irritó a Edwards. De una viga colgaban varios ganchos de carnicería, de los que pendían a su vez cuchillos de todos los tamaños y formas. Muy limpios. En ese lado de la pared, junto a la ventana se podían distinguir manchas parecidas a huellas de calzado y dedos, idea que rechacé dada su falta de fundamentación lógica. Supe con antelación que los cierres también fueron forzados, los cristales estaban cubiertos de brea y betún de zapatos, duro al extremo de formar una costra inamovible. Al asomarme a una de ellas pude ver un tramo de cañería -originalmente destinado al desague- que perdió la parte conectada al techo y del que salía un vapor increíblemente fétido, más aún que cualquier sustancia común en descomposición, el borde oxidado presentaba señales de corrosión y gotas de algún elemento oscuro, de naturaleza imprecisa. El rastro se repetía de manera simétrica a lo largo de todo el alféizar. Los marcos exhibían incisiones bastante profundas debido a la acción de instrumentos punzantes, por la posición algunas simulaban arañazos (francamente me parecieron huellas de dientes, pero la ausencia de animales feroces en la zona invalida cualquier hipótesis en este sentido) Entre la mesa y el hornillo descansaba una enorme palangana de esmalte, completamente llena de formol y paños manchados, tapada por un delantal de esos que cubren también la parte posterior del cuerpo. Según informes precedentes se encontró una enorme cantidad de libros de bolsillo (algunos extranjeros) de los que poco se pudo sacar debido a su estado de deterioro, además de un lujoso estuche de instrumentos quirúrgicos que ahora se da por perdido. El parquet parecía haber sido pulido varias veces pero en las grietas también encontré trazas oscuras. En conjunto el lugar era de una esterilidad religiosa, bastante frío y seco, a pesar de la humedad y corrupción del resto del inmueble. Edwards ha sacado imágenes formidables. Dudo que mis apuntes puedan arrojar mucha luz en la redacción final del informe. Se habla de cerrar el caso, insistiré en la búsqueda de algún circo o algo parecido por esta zona, a pesar de que hasta el momento todas las pesquisas han sido infructuosas. Por lo demás, el resto es totalmente irrelevante.
John Winston Jones
Asistente Oficina de Mr. Charles Adams Detective
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