Había pasado ya una semana desde que Perry le dio la noticia a todo el equipo del "Daily Planet" que Clark Kent había enviado su renuncia y desaparecido sin más explicaciones. Todos lo lamentaron, pero nadie más que Lois, que no podía conformarse tan fácilmente, y presintió que había algo más detrás de todo aquello. En ese momento, cuando Clark estaba lejos de su vida, comprendió que a pesar de los constantes roces entre ellos, en realidad era mucho el cariño que sentía por él, y la falta que le hacía era casi insoportable. Lo justificaba diciendo que "ya no tendría a nadie con quién discutir", pero habían muchas otras razones, algunas desconocidas quizá hasta por ella misma. Tener que sentarse cada mañana en la redacción y ver el escritorio vacío de su compañero (que seguía ostentando la placa con su nombre, en letras doradas) era demasiado duro para ella. Por ello esa mañana decidió que tenía que poner manos a la obra y descubrir qué era lo que estaba pasando en realidad.
Buscando entre los documentos que Clark guardaba en su escritorio, encontró el número de sus padres en Smallville, y lo apuntó para llamarlos en la noche. Siguió revisando y en el fondo del cajón encontró una foto de ella. ¿ De dónde había sacado Clark esa foto? Se golpeó la frente al recordar que un día Jimmy sacó fotografías de todos los reporteros para ponerlas en un mural decorativo en la oficina de Perry. Seguramente, Clark le había pedido una copia de su foto y la había guardado. Involuntariamente, sonrió para sí misma. ¿Era tanto el afecto que Clark Kent sentía por ella que guardaba secretamente su fotografía? ¿Cuántas veces se habría quedado contemplándola en silencio?
De pronto empezó a sentir remordimientos por la forma en la que siempre lo había tratado. El era en realidad una buena persona, un poco cobarde, es cierto (¿quién no lo era?), pero definitivamente con buenos sentimientos. Muy considerado con ella, fueron innumerables las veces en las que la llevó hasta su casa y luego volvía a la oficina a terminar un trabajo y se quedaba hasta muy tarde, todo para que ella no tuviese que desvelarse. El nunca lo mencionaba, pero ella se daba cuenta al ver la expresión de cansancio en sus ojos, aunque siempre alegres, sin embargo. Clark era de sonrisa rápida y gestos suaves, totalmente opuesto a ella, que era inquieta y huraña por lo general. Solía pensar que no tenía iniciativa o vocación suficiente, pero lo cierto era que en el poco tiempo que lo conocía había ganado varios premios (un Pulitzer, entre otros) y nunca había dejado un trabajo mal hecho o a medio terminar. Perry se mostraba muy satisfecho con su trabajo, por ello lo había ascendido y ocupaba un puesto privilegiado en la redacción, junto a ella, que aunque llevaba más tiempo no había avanzado tan rápido. Le dolía el orgullo al tener que admitirlo, pero era algo irrefutable. En fin, Clark Kent había sabido ganarse su puesto y el afecto de todos cuantos lo conocían. Ahora Lois comprendía que había ganado también el suyo, a pesar de todo lo que se había resistido en aceptarlo. Ella había sufrido tanto con sus anteriores relaciones con los hombres que, simplemente, había echado llave a su corazón para evitar que otro se colara y terminara de destrozárselo. Pero Clark había entrado tan silenciosamente, que ni ella lo había notado... hasta ahora.
Lois sacudió la cabeza. ¿Sería posible que ella, Lois Lane, se estuviese enamorando del bueno de Clark? Su mente le gritaba que no, pero su instinto no estaba tan seguro. Ciertamente, no podría decidir qué afecto la ataba a él antes de enfrentarlo nuevamente. Pero lo extrañaba terriblemente, y anhelaba con todas sus fuerzas volver a verlo, aunque fuese sólo un instante. Decidió de corazón que si podía volverlo a ver, le pediría perdón por todo el daño que le había causado. Aunque él nunca le reclamó su actitud, Lois sabía que una naturaleza sensible como la de Clark tendría que sentirse herida por su constante rechazo. Ella estaba consciente de que se había comportado como una arpía, máxime cuando él era tan dulce en todo sentido, y a pesar de ello había seguido con sus actitudes hirientes. Tal vez para probar cuánto podría aguantar él antes de echárselo en cara, o cuán cruel podría llegar a ser ella. Era como un especie de venganza contra todos los hombres que le habían hecho daño, y que estaban representados en el hombre que estaba más cerca de ella, Clark. Ahora se daba cuenta de que había cerrado los ojos a las bondades y señales de afecto del joven reportero para fijarse exclusivamente en sus errores (que eran muy pocos y sin importancia la mayoría de las veces) y poder clavar allí la espina del desprecio. ¡Qué mezquina e ignorante había sido...! Pero con un poco de suerte, ella aclararía la situación de una vez por todas, por el bien de los dos.
Pidió a Perry el resto de la tarde libre pretextando una cita con un informante y fue al departamento de Clark. Tal vez se encontraba allí (aunque ella lo había llamado por teléfono varias veces y nadie respondía, y Jimmy había ido en dos ocasiones y siempre volvía diciendo que no había nadie). Subió a la planta más alta, donde él vivía, y llamó varias veces a la puerta. Como suponía, nadie respondió. Preparada para ello, sacó dos herramientas diminutas de su bolso (con las que había forzado al menos la mitad de las puertas de todo Metropolis) y tras varios intentos abrió. Ya en el umbral, se encontró con una extraña escena.
No habían muebles ni cuadros. No habían cortinas, ni ropas, nada. Totalmente vacío. Parecía como si nadie hubiese habitado nunca aquel apartamento. Lo recorrió a conciencia, tratando de encontrar alguna pista que le dijera en dónde podía estar Clark, pero no pudo encontrar nada. Hasta que entró en el dormitorio... como el resto de la vivienda, estaba vacío, excepto por una cosa: en la pared había una inmensa "S", la misma que Superman usaba en su traje. Parecía grabada al fuego, con los bordes cenicientos y perfectamente definidos, escarbados en la pared, como hechos con un soplete o algún instrumento parecido. ¿Qué significaba aquello?
Lois recorrió con la punta de los dedos la marca, sin saber qué pensar. ¿Acaso la desaparición de Clark tenía que ver algo con Superman? Siempre supo que eran amigos, o al menos eso era lo que decían. De pronto, la perspicaz joven empezó a ver el asunto bajo otra luz. Antes no le había dado mucha importancia, pero el detalle de que siempre Clark se esfumaba cuando Superman aparecía en escena era ahora demasiado obvio para ser coincidencia. Y si supuestamente eran tan amigos... ¿por qué nunca los había visto juntos? ¿por qué Clark nunca podía explicar razonablemente sus desapariciones? ¿sería también una coincidencia el parecido asombroso entre ellos, hecho que no había notado antes...? Lois palideció intensamente al presentir la verdad en todo aquel asunto. ¿Sería posible que Clark Kent y Superman fuesen la misma persona...?
No, no era posible. Pensó que se estaba dejando llevar por fantasías absurdas, dado su estado de ánimo, y estaba viendo las cosas distorsionadas. ¿O no...? Ella, después de pasar tantos años trabajando junto con Clark, se habría dado cuenta de inmediato. Por algo era reportera, y de las mejores. Una mentira tan grande no habría pasado desapercibida ante sus ojos. A menos que ésa mentira estuviese apoyada por otros, que la corroboraran...
Se había tenido que sentar en el suelo de la habitación desnuda, demasiado impresionada con su descubrimiento para poder mantenerse en pie. Las horas habían pasado imperceptiblemente, y cuando reparó en ello ya era de noche. Salió de aquel apartamento que tanta confusión le había provocado y se fue al suyo. Cerró cuidadosamente la puerta, se dio una larga ducha para despejarse la cabeza y luego, con la ropa de cama ya puesta, se sentó en el balcón con el teléfono y el número de los Kent. Pensó que se estaba volviendo paranoíca, llamando a esa hora a una casa donde todos estarían durmiendo. Vaciló un poco y finalmente marcó. Esperó impaciente y pronto una voz somnolienta atendió del otro lado de la línea. Se acobardó e inmediatamente colgó, al reconocer la voz de Martha. No, una conversación como la que tenía planeada sostener no podía hacerse por teléfono. Lo haría de la manera correcta.
Al día siguiente, llegó muy temprano a la oficina y luego de discutir un poco con Perry lo persuadió de que tenía una gran historia en proceso y que tenía que ausentarse por una semana, por lo menos, para poder dedicarle el tiempo necesario. Aunque no muy convencido, finalmente accedió. Enseguida Lois fue a su departamento, tomó la valija que ya tenía preparada desde la noche anterior y decididamente, subió a su auto y empezó la jornada que la llevaría en el largo viaje hacia Smallville, Kansas, y hacia la verdad que envolvía todo aquel misterio.
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