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Acordes y sus progresiones ![]()
Progresiones Inversiones Cadencias
Dos o más sontas sonando simultáneamente forman un acorde. La combinación vertical de tres sonidos, fundamental, tercera y quinta, constituyen un acorde conocido con el nombre de tríada. La fundamental a partir de la que se construye la tríada es la tónica. Al igual que en las escalas, la naturaleza del tercer grado de los acordes define si es mayor o menor. Así pues tenemos la tríada mayor y la menor, siendo en ambos casos la quinta perfecta o justa.
Las tríadas pueden ser aumentadas o disminuídas, según sea el intervalo entre la tónica y su quinto grado. En una tríada disminuída los dos intervalos de tercera son menores. Cuando la tónica es la nota más grave decimos que es una tríada en posición de tónica o en estado fundamental. Podemos construir tríadas sobre cualquier grado de una escala y en cualquier tonalidad.



Examinando con detenimiento las distintas tríadas podemos ver que en una escala mayor los acordes construidos sobre el primero, cuarto y quinto grado son mayores; los formados sobre el segundo, tercero y sexto son menores y la tríada construída sobre el grado sensible en disminuída. Por otra parte, en las escalas menores, los acordes sobre el primero y cuarto grado son menores; los construídos sobre el quinto y el sexto son mayores y sobre el segundo y séptimo grado son disminuídos. La tríada construída sobre el tercer grado es aumentada.
Algunos de los acordes de tres sonidos están relacionados entre sí porque comparten una o dos notas. La tríada de primer grado comparte con la tríada en el tercer grado (mediante) dos notas (mi-sol) y con la formada sobre el quinto grado (dominante) una nota (sol). Veamos esta relación gráficamente:

Pero comparando el acorde de primer grado con el de segundo grado (submediante) observaremos que no guardan ninguna relación. simplemente son tríadas vecinas:

Como conclusión podemos decir que las tríadas se relacionan de dos formas: 1) relación por compartir la tercera y/o la quinta y 2) relación de proximidad sin compartir ninguna nota. Estas relaciónes tienen un papel muy importante en las progresiones de acordes.
Para el estudio de la progresión de los acordes nos basamos convencionalmente en las siguientes cuatro voces: bajo, tenor, contralto y soprano. Con menos voces no se podrían ilustrar claramente todas las posibilidades armónicas existentes y con más de cuatro se vuelve demasiado complicado para poder comprenderlo a nivel de iniciación. De todos modos, hasta el más complejo acorde puede ser reducido a cuatro partes. Estas cuatro voces indican su correspondencia con la extensión de la voz humana. Veamos el alcance global y la tesitura en particular de las cuatro voces:


Para escribir un acorde
de tríada a cuatro voces evidentemente tendremos que añadir
otra parte a las tres originales. Esto se consigue doblando
una de las notas. Las que con más frecuencia se duplican son la
tónica y la quinta. Hay que evitar la duplicación de la
mediante (tercer grado), sobre todo en los acordes mayores, ya
que con ello se debilita la función de la tónica. La
duplicación de la sensible está totalmente prohibida por las
leyes de la armonía. Hay una razón sencilla: el séptimo grado
(también llamado subtónica), tiende a alcanzar o resolver en la
tónica. Si la doblamos, puede ocasionar un movimiento de
ocatavas paralelas. Este movimiento, a pesar de constituir una de
las formas más antiguas de la armonía, fue una de las
progresiones prohibidas durante la época del clasicismo más
puro. Se trata de un convencionalismo que fue respetado sólo en
parte por los compositores clásicos.
Las voces se estructuran de la siguiente forma en el pentagrama:
el bajo y el tenor en la lína inferior, escrita en clave de Fa y
el contralto y la soprano en la superior, en clave de Sol. Las
plicas del contralto y el bajo se dibujan hacia abajo y las del
tenor y el soprano hacia arriba:

Siempre que sea posible hay que evitar distancias mayores de una octava entre el tenor y el contralto y entre el contralto y el soprano. Sin embargo son bastante comunes las distancias superiores a la octava entre el bajo y el tenor.

El movimiento de un acorde a otro produce un cambio armónico. A estos movimientos se les denomina progresiones armónicas. Una sucesión a acordes colocados de cualquier modo no produce una satisfactoria progresión armónica igual que una serie de palabras dichas sin sentido ni cohesión entre ellas no constituye una frase válida y comprensible. Igual que en lenguaje, donde las palabras han de seguir un orden lógico dentro de las frases, en música también los acordes deben enlazarse según una reglas basadas en la experiencia acústica, estética y psicológica. Detallamos las progresiones de acordes más frecuentes en la armonía tradicional:
| I | (Tónica) puede estar seguida de cualquier acorde |
| II | (Supertónica) puede estar seguida por los grados V, II, IV, VI ó VII |
| III | (Mediante) puede estar seguida por los grados VI, IV, II ó V |
| IV | (Subdominante) puede estar seguida por el V, I, VI, II, VII ó III |
| V | (Dominante) puede estar seguida por el I, VI, III ó IV |
| VI | (Superdominante) puede estar seguida por el II, V, IV ó III |
| VII | (Sensible) puede estar seguida por los grados I, VI, III ó V |
Las voces de un acorde que progresa hacia otro pueden moverse de tres formas: 1) Movimiento directo, cuando dos o tres partes se mueven en la misma dirección, 2) Movimiento contrario, cuando dos partes se mueven en dirección opuesta, y 3) Movimiento oblícuo, cuando una parte se mueve mientras la otra se mantiene inmóvil.

Esto parece muy sencillo pero no es así Hay prohibiciones "académicas", como por ejemplo las octavas y quintas paralelas. A lo largo de 500 años, el uso de estos movimientos no fue aceptable al buen gusto musical.

| Octava paralela | Efecto
de paralelismo en octavas dobladas o en notas al unísono |
Quinta paralela |
Las octavas y quintas ocultas se producen cuando dos partes saltan por movimiento directo para llegar a su octava o quinta. Estas progresiones también estuvieron prohibidas aunque en la práctica no siempre se cumplía esta regla.

Sin embargo, las octavas y quintas se permiten cuando la parte superior se mueve por grados, nota a nota.

Estas progresiones "prohibidas" no siempre eran evitadas por los compositores. Los corales de Bach están llenos de progresiones que infringen todas las reglas. Además, el estilo musical cambia de época en época. Un buen músico sabe donde emplear con acierto una quinta paralela.
Los acordes se pueden invertir para conseguir una mayor variedad armónica y melódica, así como una progresión más fluída. Cuando en un acorde en posición de tónica (en estado fundamental) sustituímos la tónica por la tercera o la quinta, estamos invirtiéndolo. Cambiamos de esta manera la sucesión de los intervalos dentro del acorde, añadiendo color a la armonía. Cuando la nota más grave es la tercera, el acorde está en primera inversión; cuando es la quinta está en segunda inversión.

Para indicar la posición de un acorde podemos emplear un método numérico o alfabético. El método numérico se trata en el tema sobre el Bajo Cifrado. En la siguiente tabla vemos la forma de indicar la posición de un acorde mediante el método alfabético:
| Estado fundamental | I | II | III | IV | V | VI | VII |
| Primera inversión | Ib | IIb | IIIb | IVb | Vb | VIb | VIIb |
| Segunda inversión | Ic | IIc | IIIc | IVc | Vc | VIc | VII |
Ya conocemos los grados más importantes de una tonalidad: la tónica (I), la dominate (V) y la subdominante (IV). Lo mismo ocurre en las progresiones de acordes. En la música tonal, los acordes más relevantes son los construídos sobre esos grados de la escala. Por lo tanto, se les conoce como acordes primarios. Todos los demás son secundarios. La progresión de acordes primarios es de suma importancia, ya que indica el final de la frase musical. Estos finales se llaman cadencias. Si equiparamos un sonido simple con una letra y un acorde con una palabra, podemos decir que la cadencia es como un signo de puntuación musical. Las cuatro cadencias basadas en la progresión de los acordes primarios se llaman perfecta, plagal, interrumpida e imperfecta. Una cadencia perfecta es la progresión desde el grado V al I. La cadencia plagal (o eclesiástica) es cuando se va desde el grado IV al I. En la cadencia interrumpida se progresa desde el grado V al VI. Este paso provoca una situación de transitoriedad. Si probamos esta progresión nos daremos cuenta de que no puede ser el final de una obra musical, sino que apaerecerá dentro de ella. Por último, la cadencia imperfecta (o incompleta) es la progresión desde cualquier acorde al grado V. Generalmente va precedida por los grados II, IV, VI o I. Veamos cada una de estas cuatro cadencias con un ejemplo musical:
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Cuando una cadencia termina en un tiempo fuerte, se denomina masculina, y cuando acaba en tiempo débil femenina, igual que en la poesía. Puede logarse una interesante variedad armómica terminando una obra en modo menor con un acorde amyor. Esto recibe el nombre de "tercera de Picardia" y ha sido muy utilizado a lo largo de toda la historia.

Estas cuatro cadencias pueden estar precedidas por varios acordes, el II o el IIb o el IV, pero existe uno, llamado cadencial de la cuarta y sexta, que merece especial atención. Es la segunda inversión del acorde de tónica (conocido como acorde de cuarta y sexta). Lo interesante de este acorde es que a pesar de ser de tónica, su función es de dominante. O sea, la satisfación auditiva sólo se consigue cuando se alcanza el acorde de dominante:
