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VIa - Continuación de CUARTA EPOCA. ARTILLERIA RAYADA (Segunda mitad del siglo XIX y primer cuarto del XX)
PRIMERAS PIEZAS DE RETROCARGA. El primer cañón de retrocarga que tuvo nuestra Artillería fué el Krupp de 8 cms largo, de acero fundido, con doce rayas, montado en cureña de madera de gualderas corridas (Fig 10). Tenía un alcance máximo de 3,450 mts. Se compraron en Alemania a finales de 1867 y en septiembre de 1868 los empleó por primera vez el General Pavía, marqués de Novaliches, que llevaba 28 de ellos de dotación en el 4 Regimiento Montado, frente a las tropas del General Serrano, duque de la Torre, en la batalla de Alcolea.

El General Elorza, que tanta parte tuvo en la transformación de nuestro material, propuso la fabricación de un cañón de bronce de 8 cmts de retrocarga, igual a los de Krupp pero más corto, que se realizó en Sevilla y resultó similar a los de acero y fué reglamentario en diciembre de 1869. El primero que se construyó se expone en la Sala de Artillería del Museo del Ejército de Madrid.
El Comandante Plasencia, durante la 3ra Guerra Civil Carlista (1872-1876), desarrolló un cañón de acero de 8 cm para montaña (Fig.11), de retrocarga, con cierre de tornillo partido, con el que se logró superar a la artillería carlista, que hasta entonces dominaba gracias a los cañones ingleses Withworth.

El rayado de los cañones de bronce sufría un desgaste considerable, por lo que, en 1874, se comienzan a fabricar tubos de bronce comprimido ó bronce-acero, de mucha mayor dureza, inventado por el Coronel austriaco Uchatius. Por la misma razón, en las piezas de hierro fundido, de costa, de grandes calibres, se empleó el sistema de "zunchado" ó "sunchado", que consistía en colocar alrededor del tubo varios manguitos de acero que aumentaban notablemente su resistencia.
Al fin de la Guerra Civil Carlista se inician dos décadas marcadas por un gran desarrollo de la industria artillera en España y gracias a los esfuerzos de ilustres Jefes y Oficiales del Cuerpo, ya citados, se consigue dotar a las unidades de excelentes materiales de fabricación nacional.
Así Alvarez de Sotomayor, propuso, en 1880, un sistema completo de piezas de campaña, del que se fabricó en serie el cañón de 8 cm, que dio magníficos resultados y con el que se dotó a las baterías a caballo y regimientos montados.
Para la artillería de sitio también se fabricaron piezas rayadas de bronce comprimido, proyectadas por Plasencia, Verdes-Montenegro y Onofre Mata, que se declararon reglamentarias en 1891.
LOS PROYECTILES. Aunque en su forma exterior los proyectiles pueden ser iguales, en su interior, podían adoptar las siguientes disposiciones:


LOS MONTAJES. También en los MONTAJES se acusan grandes progresos, la cureña inglesa de madera (Figs 6 y 7) fué reformada sucesivas veces y ya los primeros cañones Krupp introducen la cureña de doble mástil de dos gualderas corridas (Fig 10) y a continuación, con objeto de aumentar su resistencia, se empiezan a emplear cureñas de chapa de hierro o de acero, adoptada en España para costa en 1868 y para campaña en 1874. Estas últimas eran también de dos gualderas corridas (Fig 11), con mecanismo de puntería de tornillo. También se adoptan para los cañones de sitio (de 15 cm) con muñoneras altas y para los morteros se emplea el afuste con gualderas en forma triangular (Fig 16) y sistema de puntería de arco dentado y piñón.

INNOVACIONES. EL "ORGANO ELASTICO". Uno de los problemas que quedaban por resolver era absorber la fuerza del retroceso en el disparo. En los montajes rígidos se disminuía algo el retroceso por varios procedimientos, cuñas o zapatas, rastras o mediante el enrayado atando los radios de las ruedas a las gualderas de la cureña; haciendo retroceder la pieza por planos inclinados, etc.
Con la introducción del órgano elástico, compuesto de FRENO y RECUPERADOR, aparecen los montajes llamados de deformación que sustituyen a los montajes rígidos utilizados hasta entonces.
El freno de retroceso es un elemento que absorbe la fuerza del retroceso y el recuperador proporciona la fuerza necesaria para regresar el tubo a su posición de batería y poder efectuar un nuevo disparo sin mover la pieza para restablecer la puntería. Ambos van colocados entre la masa reculante (boca de fuego) y la masa fija (cureña). Los más empleados fueron el freno hidráulico y recuperador hidro-neumático ó también de muelles.
Esta innovación y la introducción de la vaina metálica para la carga de proyección, las mejoras en el trazado de piezas y proyectiles, el perfeccionamiento de los aparatos de puntería, las nuevas pólvoras progresivas sin humo y los explosivos rompedores, dieron lugar a la denominación de materiales de tiro acelerado y después de tiro rápido que emplean el goniómetro de pieza para la puntería. Por la velocidad del fuego éste podía ser lento (3 disparos/minuto y batería), vivo ó rápido (6 d/m y batería) y a todo tirar ó a discreción (3 d/m y pieza)
Los alcances logrados a finales del siglo XIX fueron ya considerables. Para cañones de montaña eran de 3 Km, para campaña 6, sitio y plaza 9.5 y costa hasta 12 Km. Para obuses de campaña, sitio y plaza de 6.5 Km y de costa 8.5. Los morteros de campaña llegaban a 4 y los de sitio y plaza a 6 Km.
LOS MATERIALES DESDE 1901 a 1939
Con el objeto de renovar el parque artillero y ponerlo a la altura de los ejércitos europeos, en 1901 se adquirieron piezas de campaña de 7,5 cm de tiro acelerado, que comprendían cañones de la casa Krupp alemana, y los franceses sistema Darmancier pesado (de Vickers-Saint-Chamond, Fig.17) y Schneider. Todos ellos de características similares, con un alcance eficaz de 5,000 mts.

A pesar de la importante mejora, la puesta en servicio de los materiales de tiro acelerado no había sido totalmente satisfactoria, por lo que se optó por la adquisición de piezas de tiro rápido con órgano elástico y goniómetro de pieza para la puntería, recayendo la elección sobre el cañón Schneider de 7,5 cm, con freno y recuperador, montaje de deformación y escudos para la protección de los sirvientes, que se declaró reglamentario en 1906, adquiriéndose también con sus armones, carro-observatorio y patente de fabricación. Al año siguiente se compró también a la misma casa el cañón de 7 cm de montaña (Fig. 18) y a continuación comenzaron a fabricarse en la Fábrica de Sevilla.

A partir de 1917 se intentó proporcionar a la artillería de mayor potencia de fuego con materiales más modernos y de mayor calibre y así se le dotó del obús Vickers para campaña de 10,5 cm, y los Schneider, obs de 15,5 cm y el de 10,5 cm de montaña. Todos estos materiales estuvieron en servicio hasta después de la Guerra Civil Española de 1936-1939.