1898 Los Documentos de Puerto Rico - Página de Internet de 1898 Sociedad de Amigos de la Historia de Puerto Rico

La invasión británica a Puerto Rico de 1797

Relato tomado de "Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto Rico" Tomo 3, escritas por Don Pedro Tomás de Córdoba en la década de 1830.

Nota importante: a este relato se le añadirán dibujos, fotografías y mapas relacionados con el tema.

CAPITULO XXII. Gobierno del Brigadier D. Ramón de Castro.

Se posesionó del mando en 21 de Marzo de 1795, y cesó en él 12 de Noviembre de 1804, habiendo obtenido el empleo de Mariscal de Campo en premio de la defensa que hizo la plaza contra los ingleses en 1797.

El 14 de Marzo de 1795 salió el Sr. Obispo La Cuerda para la Habana. La fragata Gloria llegó con 180,347 ps. 7 rs. de situado. En los dias 30 y 31 de Diciembre se echaron al agua los dos pontones, y para ello se habian recibido parte de los auxilios que se pidieron á la Habana. Por Real orden de 28 de Agosto habia dispuesto S. M. pasase á la Isla el batallon Fijo de Santo Domingo, y se aumentase la artillería con otra compañia. El gobernador propuso aumentar las obras en el castillo del Morro. Las erogaciones militares en este año alcanzaron á 356,813 ps. 4 rs. 20 mrs. En el mismo año se gastaron en las obras de fortificacion 64,145 ps. 1 real 30 mrs.y en las de Artilleria 13,879 ps. 14 mrs. La plaza tenia 253 cañones, 20 morteros, 3 pedreros y 4 obuses. Se formó el censo de 94 y ofreció una poblacion de 127,733 almas.

En este año ascendieron los ingresos á 818,324 ps. 16 mrs., y habiendo sido la situacion de 299,979 ps. 17 mrs., quedaron de renta interior 518,344 ps. 7 rs. 33 mrs., advitiéndose que en el ramo de Depósitos entraron 128,372 ps. 6 rs. 23 mrs., lo cual reduce á 389,972 ps. 1 real 10 mrs. el ingreso de rentas.

En 1796 se consumieron en las obras de fortificacion 65,760 ps. 5 rs. 7 mrs. y en las de artillería 14,836 ps. 1 real 5 mrs. La revista que se pasò á la Milicia diò la fuerza de 1,871 infantes y 300 caballos. Con la terminacion de la Real Audiencia en Santo Domingo representò á S. M. el Ayuntamiento de la Capital suplicándole se dignase conceder la dependencia á la Isla en la parte judicial de la de Caracas. Se revistó tambien la artillería y el 5 de Octubre se principiò la limpia del puerto. El censo del año anterior alcanzó á 129,758 individuos.

En 1797, en 8 de Abril al recalcar una bomba en una de las bóvedas del Castillo del Morro, reventò y volaron tres bóvedas, causando dos muertes y algunos heridos. Ya se habia formado el 12 de Febrero un regimiento de Milicias de infanterìa con 3 batallones, y 4 compañias de Morenos, y constituidose la caballerìa en otro regimiento de tres escuadrones. Las noticias que tenia el Gobernador le aseguraban iba á ser invadido por fuerzas británicas que habian ya tomado la Isla de Trinidad, y como se viese muy escaso de tropas y viveres, principió á adoptar medidas enérgicas para en el caso de que saliese cierta la noticia, y en las obras de defensa puso el mayor cuidado reparando en lo posible la ruina que ocasionó la esplosion en el Morro; aprestó igualmente las fuerzas sutiles qué pudo en la estrechèz de las circunstancias, y á los gobiernos vecinos pidiò auxilios de todas clases, dejando establecido el plan de defensa para en el caso de ser atacado. La Plaza tenia 376 cañones, 35 morteros, 4 obuses y 3 pedreros, 10,209 quintales de pólvora, 189,000 cartuchos y 3,367 fusiles; sus obras no estaban completadas, su guarnicion veterana era escasa y reducida al regimiento Fijo con 938 hombres, pero la decision por defenderse era estrema y el entusiasmo propio de la fidelidad de los Puerto-riqueños. Llegó á verificarse la noticia el 17 de Abril en que se avistò la escuadra enemiga sobre las playas de Loisa á barlovento de la Capital, la cual fondeó inmediata á la boca de Cangrejos, y verificó el desembarco al amanecer del 18.

La escuadra inglesa se decia que se componia de los siguientes buques:

Embarcación  Nº cañones
 Navío Reina

98
 Príncipe de Gales

98
 Venganza

74
 Asia

74
 Torvay

74
 Mahamonth

74
 San Dámaso

74
 Madrás

74
 4 de la India

54 y 44
 6 fragatas  

 Tropas y Marinería.

 De Trinidad, Brigada de Landrey

 1,800.

 Número 14

 900.

 Partes de los 44 y 38

 1,000.

 Parte de 4 regimientos de emigrados franceses

 1,200.

 Cuatro regimientos ingleses con Albercombry y Harbey de Europa

 3,000.

 Negros y pardos de Barbada

 2,000.

 Pardos de Martinica

 2,000.

 Dos compañias de Artillería

 200.

 Marineria y Artilleros

  2,000.

 Total

 14,100.

Las noticias que habia tenido el Brigadier Castro de las hostilidades que los ingleses proyectaban contra las posesiones españolas de América, y las prevenciones que tenia del Gobierno Supremo, para que se mantuviese en vigilancia y sostuviera la plaza en defensa, le hicieron adoptar desde Setiembre de 1796 varias medidas que pusieran á cubierto de un golpe de mano la referida plaza. Asi fué que dispuso se aumentasen los operarios en la batería de S. Francisco de Paula, con el fin de adelantar su construccion como uno de los puntos mas interesantes á la defensa, y sin perjuicio del progreso posible en la obra del fuerte de S. Gerónimo. Hizo reconocer y reparar todas las baterias del recinto, el frente de tierra de S. Cristóbal, sus avanzadas, rastrillos y estacadas, á cuyo punto puso mas decididamente su atencion. Recordó á los pueblos de la Isla tuviesen pronto el ganado vacuno para el primer aviso. Hizo que se practicase el ejercicio y manejo del cañon, mortero y obus, instruyèndose en ello dos oficiales y cincuenta hombres del Fijo, é igual número de la Milicia. Encargó la mayor vigilancia en toda la costa para que le participasen cuanto observaran en la mar, é igual zelo previno en el Castillo de S. Cristóbal, Reunió á sus cuerpos los que estaban con licencia temporal. Hizo los mayores esfuerzos para que en el fuerte de S. Gerónimo y batería de S. Francisco de Paula, se colocasen las piezas correspondientes en todo Noviembre. Mandó aumentar la guarnicion con tres compañias mas de Milicias. Hizo reconocer el punto mas susceptible de ataque entre la plaza y la boca de Cangrejos. Prohibió la salida de buques de los puertos de la Isla. Declarada la guerra con los ingleses redoblò su cuidado y mandó á los Tenientes á Guerra disciplinasen toda la gente útil de los partidos en que no hubiese establecida Milicia. Encargó se llevase una cuenta exacta de los viveres que debian acopiarse, y previno almacenes para depositarlos. Hizo retirar los ganados al interior, y que se proporcionasen cercados ó pastos para sostener los que debian aproximarse á la Plaza. Se reconoció y reparó el Castillo del Cañuelo. Fueron comisionados dos Regidores á la Isla para recoger el arroz necesario para los Reales almacenes. Se suspendió la data de licencias á los soldados cumplidos. Se instruyó la compañia urbana de la Capital. Se dió orden al Morro para que alejase todo buque sospechoso. Pasó un ingeniero á la Aguadilla para proyectar su defensa. Se pidieron préstamos á las corporaciones y particulares hasta la llegada del situado. Se introdujo en la plaza la mayor parte de la pólvora que estaba en los almacenes de S. Gerónimo y Miraflores.

Igualmente se puso en planta la construccion de cureñas de marina para habilitar los dos pontones y cuatro gánguiles con dos cañones de á 16 cada uno y 12 lanchas con cañon de los calibres de 3, 4 y 6 para defender el puerto y los diferentes caños. Se puso tambien corriente la batería que está al estremo del foso del morro. Pasó avisos á Caracas, Sto. Domingo y Habana, pidiendo auxilios y manifestando á sus Gobernadores los fundados recelos de un ataque. Se habilitaron los pedreros que habia y se preparò un elaboratorio de mixtos y fuegos artificiales. Para completar el Fijo se mandaron reunir 440 milicianos de los que se estaban instruyendo en los partidos y comisionó al capitan de fragata D. Francisco de Paula Castro para que dirigiese la habilitacion y armamento de los gánguiles, pontones y lanchas cañoneras. Activó por ùltimo la pronta habilitacion de las fuerzas sutiles, y encargó espresivamente á los jueces terrítoriales hiciesen que los vecinos sembraran todos los frutos menores de que era indispensable en caso de ataque.

Si tales fueron las disposiciones que adoptó el Sr. Castro hasta fines de Marzo, ya en Abril las dió á estas y otras mayor energía por la casi seguridad que tuvo de ser invadido. En 1°. de Abril mandò aprontar algunos cañones de batallon con los utiles correspondientes para emplearlos segun lo exigiesen las circunstancias. Admitiò la oferta que le hizo Mr. París de emplearse con los de su nacion en favor de la defensa. Dió orden para que entrasen ocho compañías de Milicias á hacer el servicio con igual número de las que ya habia en la plaza, y agregó 200 hombres de estas y del Fijo á la Artillería. Todos los vecinos de la Capital fueron alistados en compañías urbanas, y como fuesen continuas las depredaciones de los corsarios por toda la costa, fué nombrado Comandante general de la del Norte el Coronel del regimiento Fijo, para que precaviese en cuanto fuese posible los insultos y perjuicios que aquellos ocasionaban en las poblaciones.

Ademas de todas estas providencias, reconoció personalmente el Sr. Castro con los gefes de Ingenieros, en diversos dias, toda la bahía, la entrada de su puerto, el canal de Boca-vieja, las entradas y salidas de los caños de Martin-Peña y S. Antonio, los desembarcaderos de las tres playas de Cangrejos, de Punta-salinas y entrada á la laguna del caño de Martin-Peña, donde se formó escollera, y los puestos, fortalezas y castillos de la plaza, obras avanzadas, y puntos mas espuestos á un ataque. Puede asegurarse que aquel gefe procedió con el mayor zelo, no descuidò lo mas pequeño y se preparò con cuanto pudo para salvar al pais y dejar triunfantes las armas de S. M., y como forme época en los fastos de la Isla la defensa que se hizo en 1797 contra la nacion británica, dejando sin efecto la tentativa de sus grandes fuerzas y recursos y abatida su empresa, se hará la relacion de este importante suceso en forma de diario para que se vea lo que se practicó por el Gobernador, los Gefes y Oficiales y por los demas empleados y vecinos, para constancia y satisfaccion de los que aun viven y de los que procedan de aquellos beneméritos.

El dia 17 de Abril á las seis de la mañana se avistó un convoy compuesto de buques de guerra y velas al parecer de transporte, pero se ignoraba el número, calidad de los barcos y nacion á que pertenecieran, bien que hallándose la España en guerra con Inglaterra, y por las noticias que se tenian en la plaza é Isla de un ataque proyectado contra ella, se receló desde luego que era escuadra enemiga. A poco tiempo se comprendiò que era asi por las maniobras y movimientos de los buques que se mantuvieron sin enarbolar el pabellon.

Inmediatamente fueron convocados todos los gefes de la plaza y con presencia del plan de defensa que anticipadamente tenia formado su Gobernador, se conferenciô en junta de guerra, pasaran todos al Castillo del Morro á reconocer la escuadra y fueron en seguida á ocupar los puestos que les estaban señalados. Se tocó la generala, y se hizo distribucion proporcional de toda la guarnicion en los Castillos, fuertes, baterías y en los demas puestos de las obras interiores y esteriores de la plaza. Fué provisto de armas el paisanage alistado, colocándolo en los puestos convenientes. Se habilitaron y colocaron tambien en los sitios que estaban detallados los cuatro gánguiles, dos pontones y doce cañoneras armadas y tripuladas, bajo la direccion del capitan de fragata D. Francisco de Paula Castro. Un cuerpo volante proporcionado al número de la guarnicion con cuatro cañones de campaña al mando del Teniente coronel D. Isidoro Linares, salió de la plaza con el fin de impedir el desembarco de los enemigos. A los gefes de línea se les comunicaron las correspondientes instrucciones. A los pueblos se pidieron las compañias de caballería y las urbanas, dandoles órdenes para que acudiesen á la plaza. Todos los puestos del recinto, obras esteriores y avanzadas se proveyeron y reforzaron con armas, municiones, útiles y demas efectos necesarios para la defensa. A los individuos de las maestranzas de Artillería é ingenieros, se les mandó pasar á sus respectivos destinos para los trabajos y ocurrencias necesarias, y al Guarda-almacen se le previno se mantuviese dia y noche en el parque general para que suministrara los efectos que se pidiesen. Tambíen se espidieron órdenes para que concurriesen de la Isla con todos los frutos de ella para la subsistencia de la guarnicion, y se publicó por bando la salida de las mugeres, niños y viejos, quedando solo en la plaza los útiles para tomar las armas. Las mas activas y eficaces providencias fueron adoptadas para introducir en la ciudad la polvora que habia en los almacenes de fuera, depositándola dentro y en buques destinados al efecto en bahia.

Como á las diez de la mañana de dicho dia se confirmó por las maniobras de la escuadra que era inglesa, y su objeto el desembarco de tropas en las playas de Cangrejos, donde empezaron los buques de transporte á dar fondo en la última de ellas ó ensenada inmediata al sitio de la Torrecilla. Con este conocimiento, se destinaron inmediatamente trabajadores con los ùtiles y efectos necesarios para formar una línea de defensa en el trincheron, y el ingeniero D. Ignacio Mascaró pasó á formar una batería en el seboruco de Barriga para defender el paso de la laguna al caño del puente de Martin Peña, debiendo formar escollera y retirándose en el caso de no poder verificar su intento.

A la entrada del puerto se situaron dos pontones, dos de los gánguiles se destinaron al caño de Martin-Peña para defender el paso del puente, y los otros dos quedaron en defensa del puente de S. Antonio; cada una de estas baterías fiotantes constaba de dos cañones de á 16. Las cañoneras se emplearon unas en auxiliar los gánguiles y pontones y otras quedaron dispuestas para acudir donde la necesidad lo exigiese. El Ilmo. Sr. Obispo se presentó inmediatamente al Capitan General ofreciendo cuanto tenia, y todos los eclesiásticos, para el servicio de S. M. y defensa de la religion. Igual ofrecimiento hicieron las comunidades de Sto. Domingo y S. Francisco, y los Misioneros transeuntes que habia en la Ciudad. De todo el cuerpo eclesiástico se nombraron capellanes que pasaron á los castillos, puestos de la guarnicion y hospitales de sangre. Se formaron estos dentro y fuera de la plaza con todo lo necesario y profesores, y lo mismo se hizo respecto del campo volante, y en el hospital se practicò iguál medida. Las MM. Carmelitas salieron de la Ciudad con el mayor decoro, y su convento, el de religiosos y varias casas particulares quedaron listos para que sirviesen de hospitales y cuarteles.

No se observó otro movimiento en la escuadra enemiga que haber destacado dos fragatas con su mosca, con el objeto al parecer, de bloquear el puerto á cuya vista se mantuvieron bordeando; el resto de la escuadra entrò en la ensenada y fondeó inmediata á los trasportes, quedando un navío fuera como en descubierta.

El número de velas era de sesenta entre buques de guerra y trasportes. Un navio de tres puentes, dos de á 70, dos de á 60, una fragata de 40, otra de 36, dos bergantines de 16 á 18, cuatro corbetas de á 16, diez y ocho goletas de 6 á 12, una urca grande, y los demas buques menores.

En la noche del 17 al 18 entró en la plaza la compañia de Caballería de Bayamon y Guainabo, y se destacaron 40 hombres de ella á reforzar el campo volante. En la madrugada se sintiò un fuego bastante vivo de la escuadra que se conocia era en proteccion del desembarco, como efectivamente así sucedió.

Al amanecer se descubrieron las fragatas bloqucadoras que se mantenian en dicho objeto. Salió fuera el cuerpo volante al mando del Teniente Coronel D. Isidoro Linares, con los de igual clase D. José Vizcarrondo y D. Teodomiro del Toro. Linares se apostó con 100 hombres en el sitio nombrado la Pasa, inmediato á una de las playas de Cangrejos: Vizcarrondo en la playa de S. Mateo, y Toro en la Torrecilla, con igual fuerza cada uno á la de Linares, siendo los puestos los mas ventajoses por su situacion, y resguardados para rechazar el desembarco que intentase el enemigo, y en disposicion de protegerse entre sí: cada uno de estos gefes se atrincheró en lo posible segun lo permitieron la localidad y el tiempo, colocando los dos cañones de campaña.

El enemigo para proteger su desembarco dirigiò sus fuegos principalmente al punto de la Torrecilla como el mas inmediato. Aproximaron cuatro grandes lanchas á la playa cargadas de tropa, y enarbolado en una de ellas el pabellon inglés. Rompió Toro el fuego con el mejor acierto, y por el estrago que sufrieron se vieron precisados à retroceder. Emprendieron de nuevo la tentativa con un crecido número de lanchas, que sostenian un tuego bastante vivo, y á las cuales protegia el de los buques, y aunque fué correspondido por nuestras fuerzas, no pudieron impedir se verificase el desembarque como de 3,000 hombres. Toro se vió obligado á replegarse á la partida de Linares, y ambos á la de Vizcarrondo, y viendo que el enemigo marchaba sobre ellos con fuerzas muy superiores, determinaron retirarse los dos primeros al puente de Martin-Peña y el último al de S. Antonio con arreglo á las instrucciones que tenian. Vizcarrondo trató de atrincherarse con las dos piezas, no solo para rechazar al enemigo, sino para sostener la ùltima retirada de los otros hácia el espresado puente. El enemigo se dirigió hácia dicho punto, y entonces se reunieron á Vizcarrondo los otros gefes, siguiendo todos por el puente á incorporarse á nuestro campo, dejando inutilizadas y enterradas las dos piezas que no pudo sacar, y algunas partidas fueron protegidas por los fuegos del puente y del Castillode S. Gerónimo. Los enemigos se detuvieron á la vista de los dos fuertes, dejaron avanzadas algunas partidas, y la demas tropa se replegó á su ejército. En la misma mañana volvió á salir Vizcarrondo con 50 hombres del Fijo y Milicias, algunos franceses y 30 caballos, con el objeto de incomodarlos y reconocer la posicion que tuvieran. Dividiò su fuerza en tres partidas, que marcharon por diversos caminos, dejando determinado el punto de reunion en caso necesario, y en el cual situó al capitan de caballería con 15 hombres y 25 infantes. Las partidas que se dirijieron á la plaza de S. Mateo, se tirotearon con las avanzadas enemigas, que fueron reforzadas del grueso de sus fuerzas que tenian en aquel puesto. Vizcarrondo recibió orden de retirarse, y lo verificó por el puente tomando un cañon que encontró en el camino; fué perseguido por los enemigos, pero sostenido por el fuego de S. Gerónimo, se detuvieron aquellos y retrocedieron: inmediatamente se cortó el puente de S. Antonio. En la ciudad se mandaron destechar los bojios, en precaucion de evitar cualquiera incendio que pudiera ocasionar el fuego enemigo.

En la misma mañana se presentó en la boca del puerto un bote parlamentario que fué detenido por el castillo del Morro; pasó á el un Ayudante del General y recibió un pliego que dirigian los Comandantes Generales de mar y tierra de la espedicion destinada al sitio y bloqueo, intimando la entrega de la Plaza á las fuerzas Británicas. Fué contestado con la energía propia de un Gefe español.

A las tres de la tarde se dirigieron tres cañoneras á situarse avanzadas á los dos gánguiles que estaban en la defensa de Martin-Peña, con el fin de contener por aquella parte á los enemigos y proteger la retirada del ingeniero D. Ignacio Mascaró y la de los trabajadores destinados al seboruco de Barriga, lo que pudo conseguirse con bastante riesgo de ser cortados. Los enemigos intentaron atacar por tierra las lanchas con una partida como de 200 hombres. El fuego de aquellas les hizo dividir la fuerza en dos columnas y resguardandose lo posible emprendieron de nuevo el ataque á las cañoneras por el flanco y retaguardia, entonces se retiraron las lanchas al abrigo de un vivo fuego que hicieron los gánguiles, deteniéndose los enemigos en Martin-Peña. Estas baterías flotantes mantuvieron todo el dia el fuego por aquella parte á fin de estorvar cualquiera trabajo que intentase el enemigo, y en los mismos términos lo sostuvo por la noche.

Los prácticos del pais y las partidas avanzadas para observar los movimientos de los contrarios y tomar conocimiento de sus fuerzas, dieron parte á los Comadantes del puente de San Antonio y castillo de San Gerónimo, que los enemigos avanzaban por aquellos terrenos; luego que se descubrieron se les hizo un fuego sostenido que continuó por la noche para impedir los trabajos que proyectaban, Tuvimos dos muertos y un herido del Regimiento Fijo.

El 19 amanecieron las fragatas bloqueadoras en los mismos términos que el anterior. Se preparó una goleta para que aprovechando la obscuridad de la noche, saliese con pliegos para la Habana, noticiando el estado de sitio de la plaza, y pidiendo socorros de todas clases para salvarla del crítico en que se hallaba, y para hacer en su caso una vigorosa defensa.

El fuego que en la noche anterior hicieron el castillo de S. Gerónimo, puente de S. Antonio y gánguiles, no solo estorbó los trabajos que emprendió el enemigo, sino que les mató é hirió porcion de gente. De los heridos se pudo coger uno que lo estaba mortalmente y examinado por el ingeniero D. Ignacio Mascaró, averiguó que era aleman, granadero al servicio de Inglaterra, que habia desembarcado aquel dia de la escuadra, de la que estaban en tierra como tres mil hombres, conceptuando que toda la fuerza de operaciones seria de seis mil; no pudo seguir la declaracion por el estado de las heridas, y remitido á la plaza murió en el camino.

Una de las fragatas que se mantenia bloqueando el puerto se acercó bastante al castillo del Morro aunque fuera de tiro, echò la lancha al agua con bastante gente, y se puso á reconocer la punta de la isla de Cabras y castillo del Cañuelo, sondeando aquellos parages. El Morro 1 hizo fuego para evitar hiciese otro reconocimiento, lo que se logró en efecto retirándose la lancha precipitadamente á la fragata. El castillo de S. Cristóbal y algunas de las baterías hicieron tambien fuego á aquel buque.

Para contener cualquiera desembarco que de resultas de este reconocimiento intentara el enemigo en la inmediata noche por punta Salinas, salió de la plaza el teniente coronel D. Isidoro Linares con cincuenta hombres, para que con ellos y la gente que fuese llegando de los partidos, formara un campo volante y se colocase con él en el punto que fuera mas adecuado segun los movimientos que observase en los enemigos.

Visto el buen efecto que hacia el fuego de los gánguiles situados en Martin Peña, se mandó de refuerzo á aquel punto un ponton de los que estaban á la boca del puerto, para que molestase mas á los contrarios. Se reforzó el castillo de S. Gerónimo con un obus y las correspondientes municiones.

De Rio Piedras avisaron la llegada de 400 hombres de los partidos inmediatos, y se previno que 200 se trasladasen inmediatamente á la ciudad, y que los restantes se quedasen en aquel punto para resistir y rechazar las hostilidades que los enemigos pudieran intentar por aquella parte. Tambien se recibió parte de que una partida de 20 á 30 enemigos habian pasado por el sitio de Baña Caballos, y saqueado los ingenios inmediatos de Giral y O'Daly en los puntos de Puerto nuevo y S. Patricio.

Una partida de negros de Loisa, aprendió dos soldados alemanes que se habian adelantado por aquella parte y fueron remitidos á la Capital. En la mochila de uno de ellos se halló un papel con el nombre de un vecino de la ciudad, lo cual obligó al general á que tomase precauciones con los estrangeros, para evitar las inteligencias que pudiera haber en perjuicio de las Reales armas.

Entraron en la Plaza doscientos cincuenta y un hombres de los partidos de Toa-baja y Rio Piedras, y como no hubiese sido recibido el dia anterior el parlamentario que fué á llevar el pliego constestando á la intimacion, salió en este dia para el navìo Comandante á hacer su entrega.

Al amanecer del 20, se avistaron cerca de las dos fragatas del bloqueo un bergantin y dos lanchas al parecer cañoneras. La escuadra se mantenia anclada en los mismos términos que el dia anterior. El fuego del castillo de S. Gerònimo, Puente de S. Antonio y gánguiles, se mantuvo en todo el dia y la noche con mas ó menos viveza segun se observaban los trabajos del enemigo. Se advirtió que este intentaba establecer una baterìa en el cerro del Condado que dominaba nuestros puestos por la parte del Leste como á cuatro cientas varas de distancia, lo que obligó á dirigir los fuegos hácia aquella, usando de granadas que produjeron muy buen efecto.

Se dió orden al subteniente de Milicias D. Vicente Andino, y al de igual clase de infantería D. Emigdio, hermano de aquel, para que saliesen con 60 voluntarios á unirse á las partidas del campo volante á fin de contener las hostilidades del enemigo, obrando segun lo exigiesen las circunstancias. Con el mismo objeto se dirigió á aquel punto D. José Diaz con 50 hombres desde el pueblo de Toa-alta, y se dieron instrucciones á los Comandantes de las partidas de paisanos que se iban reuniendo para que pudieran defenderse con el posible acierto de los insultos de los contrarios y para que los atacasen con ventajas. Al comandante de Marina se le previno se numerasen todas las piraguas de la bahía para usar de ellas con orden en la conduccion de viveres, ganados, tropa, municiones y cuanto mas fuese necesario entre la comunicacion de la Plaza, con los campos de la Isla. Las providencias para el abasto de víveres y conservacion de agua en los algibes, se repitieron con toda eficacia.

Este mismo dia se dirijió un parlamento á la escuadra enemiga para contestar una pregunta que hizo el general ingles al parlamentario capitan D. Miguel Palatino.

Por la tarde se observó que una fragata de las fondeadeas se hizo á la vela y agregò á los buques del bloqueo. Cerca de las nueve de la noche las fragatas y bergantin, se acercaron á la plaza con direccion á punta Salinas; el castillo del Morro y del Cañuelo les hicieron fuego, pero sin efecto por hallarse fuera de tiro. Con este motivo el teniente de fragata D. Juan Hurtado pasó á situarse con cuatro cañoneras en la boca de Palo-seco, para observar los movimientos de las fragatas y resistir el desembarco que intentasen por la espresada punta. A pesar de la obscuridad de la noche se advirtieron varias maniobras del bergantin que fondeó por último, inmediato á la isla de Cabras por la parte Norte; con este motivo se mandò avivar el fuego del Cañuelo y de la bateria de S. Fernando; al amanecer y cuando ya podia asegurarse la punteria, se le obligó á salir á toda vela y remo con algun daño al parecer, dejando el ancla sobre que estaba.

En todo este dia entraron en la plaza 25 prisioneros y desertores, por cuyas declaraciones se supo que en el campo enemigo habia regimientos alemanes é ingleses, que la tropa de desembarco era de seis á siete mil hombres, que so habian desembarcado todos en la playa, y despues algunas piezas de artillería de grueso calibre, obuses y morteros con un crecido tren de municiones y efectos; que habia un cuerpo de 400 á 500 franceses que estando prisioneros los incitaron y casi obligaron á tomar las armas para la espedicion, á lo que condescendieron por la miseria en que se hallaban, pero que generalmente estaban descontentos, y por último que en el dia del desembarco habian tenido porcion de heridos y muertos. Entraron en la plaza en este dia 325 hombres de las compañias urbanas de Guainabo y Caguas.

El 21 al amanecer se vió que los buques del bloqueo lo mismo que la escuadra se mantenian en la misma posicion del dia anterior, y solo se advirtió que un navío y un bergantin se hicieron á la vela y se perdieron de vista. El capitan del puerto se mantuvo toda la noche con su division de lanchas sobre el punto de Palo-seco, adelantó escuchas en un cayuco para observar los movimientos de las fragatas sin que advirtiese otra novedad que la de haber fondeado el bergantin en la punta de la isla de Cabras, al que no podia ofender con sus fuegos.

El teniente coronel D. Isidoro Linares comandante del cuerpo volante á retaguardia del enemigo, habia apostado varias partidas segun los movimientos que habia observado en aquel. Las que puso á las órdenes de los subtenientes de granaderos del Fijo D. Luis de Lara, de Milicias D. Vicente Andino, y ayudante de Plaza D. Emigdio Andino, fueron atacadas por una avanzada superior de los contrarios como de 150 hombres que se hallaba emboscada fuera de la línea en el puente de Martin Peña, y á pesar de la inferioridad de nuestras partidas sostuvieron el fuego en retirada hasta llegar al Roble, donde reunidas con otras que componian igual número al de los contrarios con 48 caballos, cargaron al enemigo con tan buen orden, que lo pusieron en precipitada fuga obligándo á los pocos que quedaron á ampararse en la bateria de tres piezas que habian establecido en Martin Peña. En esta ocasion hubo mucho número de muertos y heridos, se tomaron 32 prisioneros y un subteniente que fueron conducidos á la Capital: por nuestra parte hubo 5 muertos, 20 heridos, cuatro de ellos gravemente, y dos dispersos.

En el castillo de S. Geronimo se aumentaron dos cañones de á 24 por haberse observado que los enemigos construian dos baterias dirigidas principalmente á batir el fuerte de S. Antonio, la una por su frente al Sur como á distancia de 250 varas en el sitio llamado el Rodeo, y la otra al flanco del Leste, como á 400 varas. En vista de estos trabajos, colocó dos piezas de á 8 en la parte inferior del fuerte el ingeniero Mascarò para evitar cualquiera ataque brusco y rechazarlo en los costados, si lo intentaran los contrarios. El fuego en este dia de S. Gerónimo, S. Antonio y gánguiles fué con interrupcion segun se observaba el trabajo de aquellos. Se derribaron los pretiles del puente de S. Antonio para precaver que en el caso de un ataque se amparasen los enemigos de ellos y se cubriesen de nuestros fuegos; en S. Gerónimo se colocaron dos morteros de 9 y 12 pulgadas.

A las nueve de la noche salió del puente de S. Antonio una partida de 15 hombres con dos Sargentos, comisionados á dar fuego á algunas camisas embreadas para poder descubrir los trabajos del enemigo; como á cien pasos del puente fueron atacados por considerable número de fuerzas lo que los obligó á retirarse, y luego que estuvieron en seguridad, rompió toda nuestra línea un fuego sostenido que los hizo retirar; tuvimos en esta refriega un soldado herido de la partida. En la plaza entraron 35 prisioneros y desertores, inclusos los que se cogieron en el Roble, y se averiguó por ellos que los enemigos continuaban desembarcando efectos y pertrechos; que el parque general lo habian establecido en la plaza de S. Mateo; que el general de tierra se habia alojado en la casa llamada del Obispo; qùe el campamente de su ejército estaba á sus inmediaciones; que trabajaban con esfuerzo en adelantar sus baterîas contra nuestra línea, y trataban de construir algunas de morteros. Llegaron á la plaza 530 hombres de las compañias urbanas de los partidos de Toa-baja, Vega baja y Manatí.

Los buques del bloqueo se mantenian el 22 en el crucero ordinario, y se les agregaron algunos de la escuadra al parecer con igual objeto. En toda la noche se sostuvo el fuego de bala, bomba y granada en toda la línea, para incomodar á los trabajadores enemigos. En el campo contrario se descubrió que arrastraban cañones hácia sus baterìas, con cuyo motivo se avivó el fuego sobre los puntos en que se creian causaran mayor estrago. Se tuvo noticia de que el Almirante enemigo estrechaba al general de tierra á que atacase la plaza, tambien hubo sospechas de que en la próxima noche intentasen algun ataque brusco, por haberse descubierto en su campo crecidas columnas de veteranos con banderas, fuera del alcance de nuestros fuegos. Tambien se sabia que traian caballos de desembarco y podrian aprovecharse de ellos para atacar el puente vadeando sus aguas por la parte mas debil con infantes á la grupa, sostenidos por las columnas de ataque y sus baterías, mientras algun otro cuerpo forzase la cabeza del puente. Para rechazar en su caso este plan, se coronò de caballos de frisa la inmediacion de la parte mas fácil de pasar á nado la caballería; se pusieron á la orilla del agua mantas y tablas con clavos; se tendió en la misma lìnea porcion de salchicha con varios combustibles y algunos quintales de pólvora regados en sus cercanías; á distancia proporcionada de la misma línea se formó una trinchera capaz de cubrir 400 hombres, que con la fusilería se opusieran al paso de la caballería, y se parapetó la gola indefensa del fuerte de S. Gerónimo situando una pieza mas de á ocho. A la oracion salieron los 400 hombres y se apostaron en la trinchera; se guarneciò el trincheron del fuerte de S. Cristóbal con algunos cañones de campaña, 1,500 infantes y la compañia de cabellería repartida en los flancos con el objeto de reforzar el fuerte de S. Antonio y trinchera citada segun lo exigiesen las circunstancias, y para que sostuvieran la retirada en un evento funesto de aquellos puestos avanzados. Se pusieron listas algunas granadas de mano; en la puerta del puente se colocaron tablones enclavados y se hicieron troneras para la fusilería; se reforzaron las guarniciones del fuerte del puente y de S. Gerónimo, y en este se colocó una mina volante con algunas bombas cargadas, para darles fuego en caso oportuno. Los gánguiles y lanchas cañoneras bien tripuladas y municionadas se situaron debidamente para auxiliar la defensa y rechazar el ataque.

Preveyendo que el enemigo hiciese este por la primera línea del puente para llamar la atencion, y amparado de la obscuridad intentase un desembarco por las Salemas, Escambron ò Canal de Jorge, que media al norte entre S. Gerónimo y el trincheron al frente del castillo de S. Gerónimo, se destinaron patrullas de caballerìa y se apostò en situacion ventajosa un cuerpo de infanteria con dos piezas de campaña para que se opusiese en su caso.

Se recibieron en este dia 22 prisioneros y desertores, y entraron en la plaza 323 hombres de las compañias urbanas de Juncos, Arecibo y Cayey.

El 23 se descubrieron los buques del bloqueo con poca diferencia á los dias anteriores y los de mayor porte de la escuadra anclados mas afuera de su primer fondeadero, sin duda por el mayor riesgo que en este corrian, pues al menor viento N. ó N. E. que soplase se hubiera perdido toda la escuadra, en lo que hasta entonces habian sido felices.

Al comandante del campo volante á retaguardia del enemigo se le previno hiciese una salida sobre las avanzadas y aprovechase las circunstancias, enterándose de la posicion y fuerza que tuviese. Algunas precauciones se tomaron en la plaza por las noticias que dieron los desertores de inteligencia, y observándose que algunos de los buques del bloqueo se arrimaban demasiado á punta Salinas con lanchas, y que de noche parecian mas vigilantes que al principio, se creyó hubiesen podido saber iba á despacharse un correo para la Habana, por cuya causa se dirigieron los pliegos por la Aguadilla á Santo Domingo y Cuba.

Volvió á repetirse el pido de gente á los partidos. En uno de los pontones se colocò un mortero de 12 pulgadas para usarlo en el caño del puente de S. Antonio. El fuego de la línea avanzada y baterías flotantes fué con alguna intermision por el dia, pero se activó á la noche en particular con bombas y granadas para incomodar á los enemigos en sus trabajos. Hubo dos soldados heridos de bala de fusil en los puestos de la línea; entraron en la plaza 29 prisioneros y desertores y se supo el mucho daño que recibian de nuestros fuegos.

El 24 se descubrieron los buques del bloqueo en su acostumbrada posicion inclinándose una de las fragatas á punta Salinas. Los demas buques de la escuadra no presentaron ninguna novedad.

A pesar de conocer el Sr. Castro que no debia esponer la tropa á una salida, estaba penetrado de lo útil que seria foguearla con el enemigo por si se presentaba ocasion favorable para hacer una tentativa con ventaja, para escarmentarlo y aun obligarlo á levantar el sitio, y dejarlo bloqueado. Trató de incomodarlo y para ello dispuso que el sargento de Milicias Francisco Diaz con 70 hombres bien armados y voluntarios saliese á sorprender una batería enemiga. La partida se compuso de 20 milicianos y 50 individuos del presidio; se embarcaron en la madrugada en piraguas sostenidas por dos cañoneras, y entrando por el caño de S. Antonio, desembarcaron por la parte mas inmediata á las trincheras y baterîas. Con anticipacion estaban prevenidos todos los puntos de la lìnea y baterìas flotantes para hacer un fuego general muy vivo, y que cuando observasen que la partida estaba en tierra en disposicion de ataque, continuase aquel sin bala, preparándose para sostener la retirada luego que fuese conveniente, lo mismo que las cañoneras del convoy.

Luego que desembarcó Diaz y ordenò su tropa, avanzó con cautela hácia la trinchera enemiga y á proporcionada distancia hizo una descarga contra los trabajadores; la guardia enemiga pretendiò defenderse, pero aquel continuó sus fuegos ganando terreno hasta entrar en la trinchera con sable en mano acometiendo valerosamente á los contrarios, matando é hiriendo á cuantos hallaba, de tal modo que los que quedaron se pusieron atropellada y vergonzosamente en precipitada fuga, á pesar de que su número se calculaba de 300. Quedò Diaz y su gente dueños de la trinchera; reconoció una batería dispuesta contra el puente de S. Antonio y castillo de S. Gerónimo capaz de siete piezas, y en ella tenian ya montados dos cañones de á 24 y uno de á 12 con dos obuses y tres morteretes para granadas reales, y no pudiendo clavar la artillería por falta de tiempo y proporcion para hacerlo, determinó retirarse trayendo consigo un capitan y trece prisioneros, luego que sintió rumor en el campo enemigo y comprendiò se destacaba contra èl algun grueso cuerpo, como asi sucedió, pero á su llegada ya Diaz se habia embarcado con su gente y prisioneros, sostenido por las cañoneras gloriosamente. El general que fué testigo del valor y arrojo de la partida y de sus operaciones desde S. Gerónimo, dió á todos las gracias en nombre del Rey, particularmente al sargento Diaz, y mandó distribuir quinientos pesos á la partida. En la accion tuvimos un hombre muerto del presidio, y heridos dos de éste y uno de Milicias, todos de gravedad.

Por la mañana se descubrieron clara y distintamente las baterias del enemigo con la artillería montada y en disposicion de batir el puente y S. Gerónimo. Se reforzó interiormente la puerta del puente y fortificó en lo posible para resistir el fuego contrario y cualquiera ataque brusco. Se cortó el puente de Juan Diaz para estorbar el paso á los enemigos hácia el interior de la isla por el parage de Baña caballos, lo que ejecutó eficazmente D. Blas Lopez teniente á Guerra de Juncos.

Como á las ocho de la mañana rompió el fuego de las baterías enemigas dirigido principalmente contra el puente de S. Antonio. Tambien principió sus fuegos de bomba y granada otra batería que habian colocado á espalda de la casa de teja, como á un cuarto de legua de nuestra línea. Por el vivo fuego que hicieron y efecto que causó en las obras del puente, y por las balas que se recogieron se conoció que el calibre de sus piezas era de 8, 12, 24 y 36, y el mortero de 9 pulgadas. Por nuestra parte se correspondió con la mayor viveza y bizarria, tanto por la artillerìa de los fuertes, como de las baterías flotantes, y se observó el daño considerable que causaba el fuego en el campo contrario principalmente el de bomba y granada que fué dirigido con bastante acierto.

La batería del puente de S. Antonio recibió bastante deterioro por los fuegos de 24 y 36 del enemigo. El comandante de aquel puesto D. Ignacio Mascaró procuró repararlo inmediatamente con sacos y barriles de arena, aprovechándose de la noche y siendo el primero en las faenas para mas animar la tropa. Entraron en este dia en la plaza 32 prisioneros y desertores, inclusos los trece que hizo Diaz. Por el capitan se supo que el general de Brigada Ylope estuvo muy próximo á correr la misma suerte, y que lo libró el haber él hecho frente y dado lugar que se alejase entreteniendo á nuestra fuerza.

Tuvimos en este dia 2 muertos del Fijo y Milicias, 2 heridos de Artillerìa, 3 del Fijo y 10 de los urbanos. En la Plaza entraron 147 hombres de Utuado. A la batería del puente se mandó una bandera con orden de clavarla.

No se notó ninguna novedad al amanecer del 25 en las fuerzas del bloqueo. Durante la noche continuó el fuego de las baterías enemigas y el de nuestra línea, éste mas sostenido y vivo. En el puente se multiplicaron los trabajadores para reparar los daños que incesantemente sufrian aquellas obras por el calibre contrario. La estrechéz de aquel punto para mantener con precaucion y reserva los abundantes repuestos de municiones y otros efectos que se necesitaban, el ningun local para la tropa de descanso por hallarse ocupadas sus pocas separaciones, y la escaséz del terreno que nada permitia, aumentaban considerablemente los trabajos y fatigas del comandante para poner á cubierto su guarnicion y útiles de los fuegos enemigos, con espaldones que le resguardasen por su frente y costado. Las ruinas de las obras le inutilizaron el uso del cañon colocado en la aleta izquierda del puente, y se vió en la necesidad de retirarlo á la plazuela interior, construyendo una batería provisional con direccion á la del Condado, cuyo fuego incomodó mucho al enemigo por el acierto con que lo dirigió el artillero miliciano Cristóbal Ortega, logrando desmontar una de las piezas que de aquel causaban mas daño.

Para en el caso de una retirada del puente se empezó á construir una trinchera en el pequeño alto de la izquierda y apartada de la que estaba á espalda de los caballos de frisa; igualmente se principió un camino de comunicacion para cubrir la tropa y trabajadores que pasaran desde el trincheron á los puestos avanzados.

El enemigo incomodaba tambien bastante el fuerte de S. Gerònimo con los fuegos de la batería del Rodeo, que dirigia tanto á él como al puente. El comandante D. Teodomiro del Toro esforzaba los trabajos para reparar con sacos y barriles de arena el descubierto que esperimentaba en su castillo por la parte que miraba á la citada batería enemiga; y para precaver los daños de las bombas y granadas que caian en él con frecuencia, hizo llenar de arena las azoteas que correspondian al cuerpo de guardia y demas cuartos inferiores por haber esperimentado que una bomba traspasó la de aquel, y reventando habia muerto y herido á varios. Los fuegos de este castillo fueron muy vivos contra la baterì enemiga, y el miliciano agregado á la artillerì a Domingo Gonzalez dirigió con tanto acierto una bomba que cayó en un repuesto de estas y de municiones, volándolo y causando un incendio con bastante estrago, á cuyo punto se dirigieron inmediatamente todos nuestros fuegos: el general Castro mandò premiar con diez pesos al miliciano.

Los individuos franceses encargados de algunas piezas en aquel punto, bajo el mando de Mr. Varron, las sirvieron con la mayor actividad y prontitud.

Por la tarde se observaron en el enemigo algunos movimientos con direccion á situarse en Mira-flores y almacen de pólvora de aquel punto, del cual se habia estraido para la Plaza todo el repuesto que tenia, no habiéndolo volado porque no estando á prueba podia verificarse en caso necesario por la artillería y fuerzas sutiles, y causar con sus ruinas estragos en los contrarios. Las fragatas se aproximaron al castillo de S. Gerónimo y le hicieron algunos disparos que fueron correspondidos. Sin duda quisieron probar el efecto de un ataque por mar á dicho fuerte, y á pesar de considerarse infructuoso, se prepararon en dicho punto y en los castillos del Morro y S. Cristóbal hornillos para bala roja, en caso necesario.

Entraron en la Plaza siete prisioneros y desertores, de quienes nada pudo averiguarse. El ingeniero D. Ignacio Mascarò recibió una contusion en la cabeza de resultas de la ruina de su baterìa. El capitan de Milicias D. José Quiñones fué tambien contuso de un casco de bomba, hallándose de guarnicion en S. Gerónimo. Tuvimos este dia cuatro muertos urbanos y nueve heridos, dos del Fijo, cuatro de las Milicias, dos franceses y uno de la Marina. Entraron en la Plaza 204 hombres de las compañías urbanas de Coamo, y la compañía de caballería de la Aguada.

Al amanecer del 26 se observaron los buques del bloqueo y la escuadra sin novedad particular. Una de las fragatas habia dado fondo por la noche á la inmediacion de Punta-salinas; las cañoneras destinadas á aquel punto estuvieron en observacion de sus movimientos, y por la madrugada dieron caza á uno de sus botes, que estuvo muy espuesto á ser apresado si la fragata no lo hubiese protegido con el fuego de metralla.

El artillero Ortega que en la tarde anterior habia desmontado al enemigo un cañon de la batería del Condado, observó lo habian vuelto á poner en batería y que hacía estragos su fuego en el costado del puente, se propuso inutilizarlo, y á los pocos disparos tuvo el mejor éxito, por lo que le premió el General con diez pesos. A pesar de hallarse contuso este artillero no quiso separarse de la batería continuando su servicio.

Se habia observado durante el dia anterior que el enemigo trataba de posesionarse como se ha dicho del punto de Miraflores, y tanto para reconocer sus trabajos con este objeto, como para hacerle el daño posible, salió por la noche D. Pedro de Còrdova con el sargento de milicias Rafael Garcia y setenta negros armados en varias piraguas sostenidas por cañoneras; precedida la descubierta hicieron su desembarco en el muelle de Mira-flores, y habiendo reconocido todo el campo libre, fueron abanzando hácia las trincheras enemigas con ánimo de clavarles algunas piezas si lograban una sorpresa; pero fueron sentidos y sufrieron una descarga de fusilería á que correspondió la partida, mas no conceptuando el comandante bastante disciplina y arreglo en su gente la retiró con el posible orden al almacen de pólvora; reunidos allí y observando que no los habia perseguido el enemigo volvieron á avanzar hasta encontrarse con un cuerpo de 300 infantes, 30 caballos y 2 piezas de campaña, cuyos fuegos obligaron á los nuestros á retirarse con pérdida de 10 muertos y 5 heridos. Las cañoneras sostuvieron el reembarque de nuestra tropa que lo verificó con pérdida de 4 muertos y 10 heridos en los buques.

El enemigo trataba de colocar una batería en Miraflores, cuyos fuegos podrian enfilar la tropa de la lìnea del trincheron abanzado á las obras exteriores del castillo de San Cristobal. Para resguardar esta parte se mandò construir un espaldon que no solo llenase este objeto, sino que proporcionase ofender á los trabajadores en Mira-flores y estorbar la construccion de obras; y se pusieron corrientes un mortero en el caballero de San Cristòbal y el de la plaza de armas, como igualmente toda la artillería de á 24 hasta la batería de Pedro Martin, cuyos fuegos se dirigen á el referido Miraflores. Se colocaron igualmente dos gánguiles con el mismo objeto, para que desde la bahia dirigiese el uno sus fuegos por la enfilada á la batería enemiga, y el otro á la entrada del caño de Martin-Peña para que ofendiesen al sitiador por la espalda. En todo el dia fué muy vivo el fuego que hicieron los fuertes de San Gerónimo, San Antonio y baterías flotantes, que contestó el enemigo con lentitud. La debilidad de la batería del puente apenas podia resistir la del enemigo, causando mucho trabajo el continuo reparo de su puerta. Su comandante activaba la formacion de la batería del Sur con sacos de arena, que era batida por la del contrario. En el puente se colocò una canoa para recoger los desertores que solian presentarse.

Por la tarde dieron caza varios buques de la escuadra á un bergantin que se avistò por el Norte, sin saberse á que nacion correspondia. Una de las fragatas hizo la misma maniobra que en la tarde anterior sobre el castillo de San Gerónimo, pero se viò obligada á retirarse de sus fuegos.

En la Puntilla se trazó y diò principio á una batería para ofender mas de cerca á cualquiera lancha enemiga que pudiese introducirse en la bahia.

Al recorrer la lìnea el brigadier teniente rey D. Benito Perez, fué herido gravemente su caballo. El teniente coronel D. José Vizcarrondo y el ingeniero D. Ignacio Mascaró, fueron contusos. Tuvimos en la línea 4 muertos, 18 heridos y 2 contusos: de los primeros 2 de marina y 2 urbanos, y de los heridos 1 de artillería, 4 del fijo, 5 de marina, 5 urbanos y 3 franceses, y los 2 contusos del fijo. En la plaza entraron 15 prisioneros y desertores, entre ellos un sargento de artillería que desde la batería enemiga se pasó á nuestra línea y dió razon de las que tenian los contrarios que eran las dos espresadas del Condado y Rodeo, la de morteros detrás de la casa de teja y otra tambien de morteros entre esta y la del Condado. Declaró que el fuego de nuestra primera lìnea causaba bastante daño á los sitiadores. Entró en la plaza en este dia la compañia de caballería de Añasco.

La misma posicion que en el dia anterior se observó el 27 en la escuadra y buques del bloqueo. El enemigo habia tratado de internarse con partidas para recoger aves y ganado para su campo, lo que observado por el campo volante trató de cortarles la retirada. El sargento primero de milicias Felipe Cleimpaux con su partida, se adelantó al enemigo y rindió 1 capitan, 1 teniente y 16 hombres, habiéndoles muerto 2, y tenido dos heridos de nuestra parte.

El fuego por la noche no cesó en ambas líneas, bien que el nuestro fué duplicado. Se continuaron reparando con obras provisionales lo que incesantemente padecia la batería del puente de S. Antonio, cuyos fuegos no cesaron á pesar de aquellas. El castillo tambien habia esperimentado mucho daño en su frente al enemigo, lo que se reparaba instantáneamente con sacos de tierra, faginas y otros auxilios.

Se esperimentaron en este dia los fuegos de la plaza de mortero y bala sobre las baterías enemigas y el punto de Mira-flores, y se probó que á este pudieran dirijirse con suceso, quedando á la mitad de la distancia del tiro aquellas. Las cañoneras se situaron por la noche cerca del puente de S. Antonio para auxiliar la defensa por aquella parte y rechazar al enemigo en caso de ataque.

Un navìo y dos fragatas repitieron por la tarde el ataque al castillo de S. Gerònimo, pero fueron rechazados, y se prepararon balas rojas por si se hubiesen acercado á tiro seguro sobre aquel fuerte.

El comandante de una de las partidas volantes D. Francisco Andino, al reconocer los puestos avanzados del enemigo en el puente de Martin-Peña, sorprendiò un centinela y le hizo prisionero, y despues de haberse tiroteado con la guardia de aquel punto, se retiró por su inferioridad en fuerza, habiéndoles muerto un hombre, sin otra pérdida por nuestra parte que un estraviado.

Se dió orden para que algunas de las compañias urbanas urbanas que llegaban del interior quedasen en el campo volante de Rio-Piedras, donde se iba formando una division; asi quedaron tambìen con el mismo fin las compañìas de caballería de San German y Arecibo. En la Plaza entraron 100 hombres de los urbanos de Ponce y 19 prisioneros y desertores, inclusos los que hizo el sargento Cleimaux.

El ingeniero D. Ignacio Mascaró fué contuso por tercera vez, y tuvimos en la línea tres muertos y nueve heridos; los primeros urbanos, y de los segundos dos del fijo, cuatro de milicias y tres franceses.

Como á las cuatro de la mañana del 28, principió el enemigo el fuego bastante vivo de la batería de Mira-flores con dos cañones de 36, dos morteros y un obus, y arrojaron porcion de granadas y balas incendiarias esforzando para ello su artillería. La mayor parte de estos proyectiles ó reventaban en el aire ó quedaban cortos en su alcance. Continuaron asi hasta las nueve de la mañana en que rompiò el nuestro de todas las baterías dirijidas á aquel punto y con dos morteros de á placa, colocados oportunamente. Los dos gánguiles y un ponton con mortero de 9 pulgadas hicieron tambien un fuego horroroso sobre Miraflores. Oprimido sin duda el enemigo con tantos y tan bien dirigidos fuegos, cesó inmediatamente el suyo. No tuvimos otro estravio que el haberse prendido un almacen de víveres con una bala incendiaria, que felizmente se cortó.

Nuestro fuego hácia aquella parte no cesó en todo el dia y la noche, con mas ó menos viveza, y se reconoció el efecto favorable que hacian nuestras baterías, pues no solo destruian las suyas, sino que no les daba lugar á repararlas. Algunas granadas que arrojaron no causaron gran efecto. En la escuadra y buques del bloqueo no se advirtió la menor novedad.

El castillo de S. Gerónimo y el de la cabeza del puente, con los dos gánguiles, hicieron fuego noche y dia á las baterías enemigas, las que contestaban aunque con menos viveza.

Era incesante el trabajo que ofrecian aquellos castillos á sus comandantes para remediar las ruinas á que el fuego enemigo los tenia reducidos, y á pesar de las mayores fatigas, se continuó con actividad en las obras del reducto, camino cubierto y espaldon de enfilada de la línea del trincheron: se const ruyeron blindages y se colocaron oportunamente en la escuela práctica de artillerìa, con el fin de poner à cubierto el depósito de pólvora, del fuego que pudiera causar alguna granada ó bala incendiaria. En la parte baja del castillo de S. Gerónimo se colocaron dos cañones para impedir el paso del Boqueron, si alguna lancha cañonera enemiga lo intentase. El acopio de faginas se activó en los partidos inmediatos, como el conducirlas á los parages convenientes. Se presentó un desertor enemigo y declaró que este proyectaba un golpe de mano, aunque no creia hiciese una completa prueba, y se providenció para todos los puestos de mayor recelo lo que pareció mas acertado. Fué herido levemente en el castillo de S. Gerónimo, el capitan de milicias D. José Quiñones. Tuvimos en este dia 18 heridos, 3 del fijo, 5 de milicias de caballería, 5 de las de infanterìa, 2 urbanos y 3 franceses. Entraron en la plaza 252 hombres de las compañias urbanas de Toaalta.

El 29 para estorbar al enemigo el paso de sus cañoneras á la bahia por el boqueron en caso de abandonarse la primera línea del fuerte de San Gerónimo y puente de San Antonio, se dispuso que el capitan agregado á los correos marìtimos D. Miguel Alsadegui hiciese esfuerzos para cegar el referido paso al caño de dicho puente, y al efecto salió aquel en la noche antecedente con 100 trabajadores y las correspondientes piraguas, empleandose todos en echar sillares al agua en los parages mas oportunos hasta tanto que recelaron ser sentidos del enemigo, lo que los obligó á retirarse, asegurando Alsadegui quedaba muy imposibilitado el paso por aquel sitio, puesto que á sus piraguas les costò trabajo salir de èl.

No se notó cosa particular en la escuadra y buques del bloqueo; á estos se reunieron un paquebot y una balandra al parecer armados con pabellon Anglo-americano.

El fuego de las baterías de la plaza sobre Mira-flores no cesó en toda la noche al que contestò el enemigo con algunas granadas. El que hizo de enfilada á dicho punto el gánguil colocado en la bahía fué con el mejor acierto, asi como inútil el obstinado del enemigo contra la referida flotante. En este dia hizo premiar el general al miliciano Mauricio del Rosario con diez pesos y con cuatro al moreno Tomas Villanueva, por el valor y bizarría con que se arrojaron á sofocar una granada, como lo lograron evitando el daño que hubiera causado su esplosion.

Despues de oraciones se aproximaron tres fragatas é igual número de buques menores á punta Salinas, y por si la intencion hubiese sido algun desembarco, fué prevenido el comandante de las fuerzas destinadas á aquel punto observase los movimientos del enemigo y estuviese pronto para rechazarlo; en su auxilio se remitieron cañoneras.

La inaccion del enemigo y el no haber adelantado terreno daban sospecha de que intentasen algun ataque. Para precaverlo se repitieron órdenes y providencias las mas eficaces á todos los puestos avanzados y castillos, se redoblaron las rondas de las cañoneras en la bahía con los respectivos destacamentos de ellas en los caños y boca del puerto, se reforzaron los puestos avanzados sin perder de vista los puntos dignos de la mayor atencion y cautela. En este dia tuvimos cuatro muertos, uno miliciano, dos urbanos y un frances; y cinco heridos, uno de milicias, otro frances y tres urbanos. En la plaza entraron cuatro prisioneros y desertores, y 208 hombres de las compañias de Peñuelas, Aguada y Tuna.

En la necesidad de no poderse hacer una salida decisiva sobre el enemigo, y lo útil que era tenerlo incomodado por el flanco y retaguardia, dispuso el General que el teniente de milicias D. Miguel Canales en un punto determinado colocase dos piezas de campaña para batir la casa del Obispo donde estaba alojado el general Albercombry, sin recelo de ser desalojado Canales del puesto, por mediar el caño de Martin-Peña y ser preciso al enemigo para llegar á él hacer una dilatada vuelta, saliendo de su línea para el puente. Este puesto se dotó con el suficiente número de artilleros y tropa que le sostuviera con la fusilería. El subteniente de granaderos de fijo D. Luis de Lara, comandante del cuartel de Rio-Piedras debia reunir las tropas de él con las dos compañías y apostarse hácia el referido puente para atacar en su oportunidad. El sargento de milicias Felipe Cleimpaux, con su partida volante y otras nombradas de la misma clase, tuvo orden de entrar por el sitio nombrado de S. Antonio, y apostarse debidamente á fin de atacar al enemigo, avanzando por sus playas para cortarle la retirada. Todas estas partidas debian emprender la accion en la madrugada del 30, y despues que Don Miguel Canales con las dos piezas hubiese llamado la atencion del enemigo hácia aquel punto. A este tiempo emprenderia Lara su ataque por la retaguardia, y Cleimpaux seguiria el suyo por su parte con el fin de cortar al enemigo ó atacarlo cuando estuviese empeñado con Lara y Canales. Tambien se dispuso que la lìnea avanzada de nuestros puestos rompiese un fuego muy vivo para entretener al sitiador y distraerle en parte de aquellas atenciones. Al efecto se dieron todas las instrucciones y órdenes convenientes á los respectivos comandantes, para que acordes todos tuviese un feliz éxito la accion.

El 30 amaneciò la escuadra y buques del bloqueo en la misma posicion. El fuego de cañon y mortero de la Plaza durante la noche fué muy sostenido y con el mejor éxito, pues por la mañana se observó destruida parte de aquella batería y desmontadas algunas piezas, y póca gente en aquel punto. El gánguil y el ponton hicieron tambien un fuego muy certero. El de la línea avanzada y el del enemígo tuvo alguna intermision.

A la madrugada se avivaron mucho todos los fuegos de la línea y plaza; el enemigo contestò de Miraflores con algunas granadas, y el de sus baterías fué mas sostenido.

El subteniente D. Luis de Lara no comprendió bien las órdenes que se le dieron para el ataque que habia prevenido el General. Reunió todas las partidas hasta el nùmero de 800 hombres con las dos compañias de caballería, puso á la cabeza un cañon de campaña y marchó hácia el puente de Martin Peña, llevando su tropa en varias columnas de las cuales repartiò algunas por los flancos y manglares inmediatos á fin de cortar al enemigo la retirada en caso de salir del puente. Llegaron á tiro de pistola del puente, el que de antemano habian cortado y estaba defendido por una batería de tres piezas. Lara les hizo fuego con la pieza de campaña al que respondiò la batería. Formò su fuerza en batalla con la caballería á los flancos, y principió un fuego vivo de fusil á los enemigos que se descubrian, provocándolos al ataque sin poderlo conseguir, en vista de lo cual repitió el fuego, que contestó el enemigo con algunos disparos, y reflexionando que la disposicion del terreno no le permitia avanzar mas, y que el enemigo se escusaba á hacerlo, se retiró con su tropa dejándolos bien escarmentados. Por nuestra parte hubo tres muertos, entre ellos el sargento mayor de Toa-alta D. José Diaz de metralla y ocho heridos de ninguna gravedad.

En nuestro campo tuvimos en este dia 28 heridos, 9 del fijo, 13 de milicias, 1 de artillería, 1 de marina, 3 urbanos y 1 frances. En la plaza entraron 35 prisioneros y desertores, y se supo que el enemigo se habia alarmado estraordinariamente con el ataque de Martin Peña y creyó que era alguna salida de la plaza y ataque por su frente y retaguardia; movió todo su ejército aproximando la mitad de la fuerza hácia aquella y el resto á Martin Peña. Entraron en la plaza 102 hombres de las compañias de Ponce.

Desde la media noche del 30 al 1°. de Mayo cesó el fuego del enemigo, y el nuestro continuó muy pausado. Se habia advertido que desde el anochecer del dia anterior habia un fuego muy crecido en los manglares y parte del monte del campo enemigo que corria por toda la línea del Norte y se atribuyó era con el fin de descubrir ó impedir cualquier ataque de nuestra parte.

En la madrugada de este dia, hora en que el sitiador avivaba sus fuegos, se advirtió mucho silencio en su campo. A poco dieron parte los prácticos del puerto y vigias que los ingleses se estaban embarcando con mucha precipitacion, lo que informaron algunos desertores que mas temprano se presentaron á nuestra línea. En vista de estos avisos marchó inmediatamente el General con las tres compañias de caballerìa á los puestos de la línea para ver si conseguia atacar al enemigo por su retaguardia y estorbar el reembarque de sus tropas ó destruirlas en parte á la descubierta del campo contrario; reconocieron inmediatamente desamparadas las baterìas y clavadas las piezas, y continuaron algunas partidas descubriendo el rastro del enemigo hasta que hallaron haberse embarcado, dejando abandonada toda su artillería, con un crecido tren de ésta, municíones, víveres y otros efectos. Luego se dispuso recoger todo, que se hallaba bastante desparramado, lo que ofreció ocasion al pillage por los paisanos, que por lo dilatado de la línea y bosque tuvieron ocasion para hacerlo.

A las siete de la mañana se habian ya embarcado las últimas tropas, y como á las diez que entró la brisa empezaron á salir de la ensenada los buques de trasporte, habiéndolo verificado el ùltimo á las cuatro de la tarde, manteniédose todos á la vela, quedando fondeados los de guerra menos los del bloqueo en cuya posicion pasaron la noche.

Se recogieron en este dia 45 dispersos del ejército enemigo, cuyas declaraciones confirmaron su precipitada retirada. Por nuestra parte no hubo mas novedad que la de haber cesado el fuego en todos los puestos y mantenidose estos como si el enemigo hubiese estado á su frente, y se redobló la vigilancia á la boca del puerto.

El dia 2 se descubrió la escuadra como habia quedado al anochecer del anterior, y luego que entró la brisa empezaron á levarse los buques de guerra, estando todos á la vela como á las once y media de la mañana. La escuadra siguiò en vuelta del Norte y al anochecer los buques mas atrasados se hallaban muy separados de nuestros puestos.

Continuaron las providencias para introducir en la plaza la artillería, municíones y demas efectos abandonados por el enemigo, y para el efecto se habilitaron las cortaduras del puente de S. Antonio. Los Alcaldes ordinarios pasaron al campo para providenciar se enterrasen con cal los muchos cadáveres ingleses que habia insepultos que podian infestar la atmósfera y producir resultados funestos. Se recogieron 28 dispersos de los enemigos.

Al amanecer del 3 no se avistò otro buque que una fragata que permanecia como bloqueando el puerto. Se recogieron 4 dispersos de los ingleses.

De acuerdo con el Sr. Obispo se dispuso cantar en la Sta. Iglesia Catedral un solemne Te-Deum con misa y sermon que predicó el mismo Sr. Obispo, en accion de gracias al Todo Poderoso por los auxilios de ánimo que prestó en tan críticas circuntancias á todos los defensores de la plaza y á los habitantes de la Isla que volaron á su socorro. Para que á un acto tan religioso y justo asistiesen todos á manifestar general y particularmente el reconocimiento debido al Dios de los Ejércitos con el fervor que á cada cual dictase su cristiano corazon, se publicò en la ciudad dicha disposicion, y el ejército concurrió en la forma siguiente.

Toda la guarnicion franca formó en batalla á las siete de la mañana de este dia en el campo de nuestra línea, y pasando al de columnas, emprendió la marcha en este orden. Formaban á la cabeza un cabo y ocho dragones, seguidos de dos piezas de campaña con la correspondiente dotacion de artilleros: á corta distancia iba el General del ejército á caballo, en uno de los que dejó el enemigo, y se creia corresponder al general Albercombry, lo acompañaban todos los gefes de la plaza, comandante de marina, edecanes y ayudantes; seguia inmediatamente el cuerpo de franceses con su comandante D. Agustin París y sus ayudantes; una compañia del regimiento fijo con la música; el comandante del puente de San Antonio, ingeniero ordinario D. Ignacio Mascarò con los oficiales y guarnicion de aquel fuerte, tremolando el mismo pabellon que tan valerosamente habia defendido, y en el que se manifestaban los balazos que recibió en aquel puesto: el comandante del castillo de S. Gerònimo teniente coronel D. Teodomiro del Toro con los oficiales y tropa de aquella guarnicion y artilleros franceses que sirvieron en aquel puesto con su comandante Mr. Varron, capitan corsario de la república, tremolando igualmente el pabellon que con tanto denuedo habian defendido, y en el cual se notaban los balazos que le pasaron; toda la milicia urbana que entró al servicio de los pueblos de la Isla, cerrando la columna la milicia disciplinada de infantería y dos cañones de campaña en el mismo orden que los de vanguardia y por último tres compañias de caballería.

En este orden llegó la columna á la plaza de la Catedral formando á su frente en el orden de batalla, á cuyo tiempo se incorporó en ella el capitan de puerto teniente de fragata D. Juan Hurtado, con todo el cuerpo de su mando y la bandera de una de las baterías flotantes.

Se introdujeron en la Iglesia los referidos pabellones triunfantes y se colocaron en el presbiterio durante la funcion. Se hizo una salva triple en los tiempos acostumbrados, principiándola las piezas de campaña, en seguida todo el ejército, é inmediatamente toda la artillería de la plaza y flotantes. Concluido un acto tan piadoso como cristiano se retiraron las tropas á sus destinos, quedando las banderas en la Catedral para colocarlas en la cornisa como trofeos de la gloria de esta plaza en su defensa contra los ingleses.

La grata sensacion que causó la vista del ejército vencedor con los pabellones traspasados á balazos al lado de los valientes gefes que dirigieron la defensa, y la del mismo ejército que con tanto valor, constancia y bizarria la defendieron en honor y gloria de las armas españolas, conmovió tiernamente los corazones de todos, y rebosando en sus semblantes el júbilo y el gozo mas espresivos, prorrumpieron en aclamaciones, repetidos vivas y otras fieles demostraciones de contento y alegría.

En los dias 4 y 5 no se advirtió otra novedad que la de divisarse continuamente dos fragatas, que parecian sin duda ser enemigas y destinadas al bloqueo del puerto.

En dichos dias y en el 6, sin embargo de la fatiga que habia tenido la guarnicion se atendió á varias faenas consiguientes al movimiento que causa un sitio en almacenes, parques, hospital &c. Se despacharon al campo las compañias urbanas que habian concurrido de los pueblos para la defensa.

Durante el sitio tuvimos 42 muertos, 154 heridos, 2 contusos, 2 dispersos y 1 prisionero, Se hicieron prisioneros al enemigo 2 capitanes, 1 teniente, 1 subteniente y 286 individuos de tropa, inclusos los desertores.

Estado de los oficiales, tropa y gente de armas que respectivamente las tomaron en la plaza de Puerto Rico, el 17 de Abril de 1797, en que fué invadida por una escuadra inglesa.

- Plana mayor.
* Capitan general, Brigadier D. Ramon de Castro.
* Teniente de rey, Brigadier D. Benito Perez.
* Sargento mayor, coronel D. Esteban Desnau.
* Ayudante, capitan D. Manuel Bacener.
* Idem 2°., subteniente D. Emigdio Andino.
* Interino agregado, teniente D. Gabriel Rodrigo.
 
- Tribunal militar.
* Auditor de guerra D. Francisco Diaz Inguanzo.
* Agregados al Estado mayor. Capitan. D. Adalberto Boguslauski.
* Capitan. D. José Ceballos.
* Teniente. D. Juan Elisa.
 
- Ingenieros.
* En gefe, D. Felipe Ramirez.
* Ordinario, D. Juan Pardiñas.
* Otro, D. Ignacio Mascarò.
 
- Marina Real.
*Capitan de fragata, D. Francisco de Paula Castro.
* Tenienie de idem, D. Juan Hurtado,
* Auditor, Dr. D. Manuel García.
 
- Oficiales sueltos.
* Teniente coronel, D. José Vizcarrondo.
* Subteniente, D. Baltasar Gonzalez.
 
- Castillo del Morro.
* Teniente. D. Manuel Arroyo.
 
- Real cuerpo de Artillería.
* Coronel. D. Eleuterio de Murga.
* 1. capitan.
* 2. subtenientes.
* 3. sargentos.
* 2. tambores.
* 8. cabos.
* 57. soldados. total 70.
 
- Agregados de milicias.
* 2. capitanes.
* 1. teniente.
* 2. subtenientes.
* 6. sargentos.
* 2. tambores.
* 24. cabos.
* 168. soldados. total 200.
 
- Regimiento infanteria Fijo.
* Brigadier, D. Joaquin del Saso.
* Coronel, D. Francisco de Torres.
* Ayudante, D. Miguel Palatino.
* 6. capitanes.
* 3. idem segundos.
* 2. tenientes.
* 8. subtenientes.
* 21. sargentos.
* 16. tambores.
* 60. cabos.
* 876. soldados. total 973.
 
- Milicias disciplinadas de infantería.
* Coronel, D. Luis Labusiere.
* Teniente coronel, D. Francisco Conde.
* Idem, D. Teodomiro del Toro.
* Capitan, D. Lorenzo Zarate.
* 15. capitanes.
* 15. tenientes.
* 13. subtenientes.
* 48. sargentos.
* 16. tambores.
* 192. cabos
* 1344. soldados. total 1600.
 
- Compañia urbana de la ciudad.
* Comandante, D. Felix de la Cruz.
* 1. capitan.
* 1. teniente.
* 1. subteniente.
* 12. sargentos.
* 30. cabos.
* 308. soldados. total 350.
 
- Compañia de negros.
* Comandante, D. Pedro de Córdoba.
* 1. capitan.
* 1. teniente.
* 1. subteniente.
* 3. sargentos.
* 1. tambor.
* 12. cabos.
* 134. soldados. total 150.
 
- Marina Real.
* Los ya espresados oficiales.
* 56. individuos para trabajos de tierra.
* 40. idem para conducion de pertrechos.
* 20. carpinteros.
* 11. galafates.
* 13. cabos y prácticos.
* 546. de tripulacion. total 686.
 
- Buques.
* 4. gánguiles.
* 2. pontones.
* 11. cañoneras.
* 7. lanchas de auxilio.
* 4. botes de id.
* 1. falucho.
* 1. guairo.
* 18. piraguas.
 
- Armamento.
* 22. cañones.
* 1. mortero.
* 4. pedreros.
* 11. esmeriles.
* 204. fusiles.
* 24. pistolas.
* 229. sables.

Toda la fuerza alcanzó á 4,029 individuos y los urbanos que entraron del campo á 2,442. Ademas habia 180 presidiarios que se emplearon indistintamente en el servicio. Total general 6,471, y ademas los campos volantes de Rio Piedras y Palo-seco y las maestranzas de artillería y fortificacion con sus respectivos dependientes. La tropa veterana podia graduarse á lo mas de 300 hombres, pues el resto era de la milicia agregada al fijo &c.

Luego que los enemigos abandonaron el sitio, elevó el Sr. Castro á S. M. el debido parte de tan glorioso suceso, comisionando al efecto al ingeniero ordinario D. Ignacio Mascaró, y recomendó espresivamente al Illmo. Sr. Obispo y á su Secretario por el particular zelo con que exortaba á todos á la defensa y el desprendimiento que manifestò presentando cuanto poseia y su palacio para las atenciones del Real servicio. Hizo igualmente mencion del venerable Dean y Cabildo, Comunidades religiosas, Brigadier D. Joaquin del Saso, capitan D. Rafael Conti, y tenientes á Guerra que acudieron á la plaza para su auxilio, y propuso para las gracias á que los conceptuò acreedores á los gefes, oficiales, individuos de tropa y demas personas que mas se esmeraron en la defensa de la plaza é isla.

S. M. se dignó acordar las mas espresivas gracias en su Real nombre á todos los que se comportaron con la bizarria y denuedo que se ha manifestado, y concedió á la Ciudad el mote de "Por su constancia, amor y fidelidad es muy noble y muy leal esta ciudad."

- Libertad de alcabala á los frutos y carnes para el abasto de la misma.

- A los cuatro Regidores que existian, la perpetuidad de sus oficios y la gracia de vincularlos en sus familias.

- A los Alcaldes, Regidores y Sìindico, el uso de uniforme igual al de la ciudad de Cuba.

- Igualmente declaró fieles y leales vasallos á los vecinos y habitantes de la isla, y al primer Alcalde D. José Ignacio Valdejuli lo agració con los honores dé Oidor de la Real Audiencia de Cuba.

- Ascenso á mariscal de campo al brigadier D. Ramon de Castro, capitan general de la isla.

- A brigadier, al coronel de ingenieros D. Felipe Ramirez.

- Grados de coronel.
*A. D. Teodomiro del Toro, teniente coronel ayudante de milicias, confiriéndole ademas la Sargentia mayor de plaza.
* Al teniente coronel, D. Isidoro Linares, capitan del fijo.
* Al coronel de caballería, D. Francisco Conde.
 
- Grados de tenientes coroneles.
*Al capitan de artillería, D. José Ponce.
* Al capitan de ingenieros, D. Juan Pardiñas.
* Al idem, D. Ignacio Mascaró y la cruz pensionada de Cárlos III.
* Al ayudante de caballería, D. Lorenzo Ortiz de Zarate.
* Al idem, de infantería D. Casimiro Dávila.
* Al idem, D. Simon Valencia.
* Al idem, D. José Quiñones.
* Al capitan, D. Cosme Sanchez.
* Al idem, D. José de la Vega.
* Al ayudante D. Manuel Bacener.
 
- Grados de capitan de infanteria.
* Al de milicias, D. José Romero.
* Al teniente, D. Matias del Castillo.
* Al capitan de milicias, D. Manuel Rodriguez.
* Al idem, D. Gabriel Rodrigo.
* Al ayudante D. Manuel Arroyo.

- Grados de tenientes de infantería.

* Al subteniente de artillería D. Andres Vizcarrondo.
* Al teniente de milicias, D. Pedro Santana.
* Al subteniente del fijo, D. Juan Dávila.
* Al idem, D. Luis de Lara.
* Al idem de milicias, D. Vicente Andino.
* Al ayudante, D. Emigdio Andino.

- Grados de subtenientes.

*Al sargento de artillería, D. Jose Canal.
* Al cadete del fijo, D. José Arnau.
* Al sargento de milicias, Felipe Cleimpaux, y colocacion efectiva en milicias.
* Al idem D. Francisco Diaz, ascenso á veterano y agregacion á milicias.
* Al sargento del fijo, Juan Fasan.
* Al idem, Juan Ternery.

- Dos escudos de ventaja al mes.

* Al artillero miliciano, Cristobal Ortega.
* Al miliciano, Domingo Gonzalez.

- Un escudo de ventaja al mes.

* Al artillero miliciano, Mariano Rosario.
* Al moreno, Tomas Villanueva.

- Inválidos.

*Al miliciano, José Castro.
* Idem, Alejandro Cabal.
* Idem, Francisco Belen.
* Idem, de caballerìa, Manuel Robles.
* A los paisanos, Juan del Valle.
* José Paulino Figueroa.
* Juan Urbano Pacheco.
* Juan Francisco de Castro.
* Antonio José García.
 
- Tres reales diarios trasmisibles á los hijos é hijas, á las viudas de los milicianos.
*Tomasa Ortiz.
* Bernardina Vazquez.
* Francisca Negron.
* Bernabela Campos.
* María Magdalena de la Rosa.
* Ana María Velez.
* Josefa del Rio.
* María Monserrate Rivera.

Igual gracia á las viudas ó hijos que resultasen de los 14 del Fijo y 3 paisanos que murieron en la defensa.

 
- Relacion de los vìveres hallados en el campo enemigo.
*3 barriles de tocino.
* 4 idem de galleta.
* 29 idem de harina.
* 4 idem de idem inútiles.
* 6 Sacos de cebada.
* Porcion de harina regada.
* Idem de galleta destrozada.
 
- Relacion de armas y municiones abandonadas por el enemigo.
*8 cañones de 24 y 16.
* 4 morteros de 12 y 8 pulgadas.
* 2 obuses de 5 pulgadas 5 líneas.
* 287 cartuchos de cañon de varios calibres.
* 14 cajones de cartuchos de 4 y 8.
* 1010 cartuchos sueltos.
* 2 cajones idem.
* 3 quintales 16 libras metralla suelta.
* 1 cajon de la misma especie.
* 327 bombas cargadas, de 9 pulgadas.
* 1 idem de incendio.
* 77 idem vacías.
* 128 granadas Reales cargadas.
* 447 idem vacías.
* 1 idem de incendio.
* 18 carcazas.
* 1768 espoletas cargadas.
* 1 cajon de idem.
* 1 id. estopines de pluma y hoja de lata.
* 20 paquetes idem.
* 1 lio de mechas.
* 1 quintal 5 libras cuerda-mecha.
* 2 serones idem.
* 125 lanza-fuegos.
* 23 cajones cartuchos de fusil.
* 1 idem piedras de chispa.
* 2 quintales una libra pólvora.
* 650 balas de varios calibres.
* 4 palanquetas.
* 50 cajones de balas con saleros.
* 11 carros grandes de municiones.
* 30 idem de mano.
* 1 cabria.
* 1 carro fuerte.
* 4 armones.
* 153 pipas y barriles de pólvora vacíos.
* 4 cucharas de 24.
* 7 lanadas de idem.
* 13 atacadores de idem.
* 2 lanadas de obuses.
* 10 bota-fuegos.
* 3 guarda-fuegos.
* 7 barriles de bolsa.
* 2 idem de clavos para esplanadas.
* 13 barras de hierro para pedreros.
* 3 calabozos.
* 8 cuasos de batería.
* 2 piezas de trinca.
* 1 estrobo.
* 30 vigas.
* 200 tablones.
* 8 espeques.
* 40 escalas.
* 400 lios de sacos vacios.
* 2030 sacos de tierra.
* 1550 idem inútiles.
* 930 tacos de filática.
* 100 cajas de municiones vacías.
* 612 palas.
* 671 zapa-picos.
* 3 piés de cabra.
* 2 Marrazos.
* 1 cadena de hierro.
* 180 arcos de cobre.
* 53 pedazos de atalage.
* 3 pabellones para armas.
* 1 escuadra y regla de metal.
* 11 fusiles.
* 10 idem sin llaves.
* 18 bayonetas.
* 200 cartuchos de fusil.
* 20 libras balas de plomo.
* 17 cartuchos de baqueta,
* Muchos sacos de tierra criterrados
* y dos morteros idem.

La noticia de este interesante suceso la comunicó el Sr. Castro á la Corte como se ha dicho, mandando al efecto en comision al ingeniero ordinario D. Ignacio Mascarò, y como sea del mayor interés á los habitantes y naturales de esta Isla el importante y feliz acontecimiento del sitio, se ha colocado su narracion del modo mas minucioso para satisfaccion de los que aun viven de aquella época y de los que procedan de los referidos defensores. El Capitan general con la esperiencia que adquiriò durante la defensa, pidió á S. M. varios auxilios que creyó indispensables para que saliesen en un caso igual victoriosas y triunfantes sus Reales armas, y es seguro que si en la Plaza hubiese habido en aquella época 2,000 hombres veteranos, toda la division inglesa habria sido prisionera de guerra á la primer salida que hubiese hecho la guarnicion por el frente y retaguardia de sus posiciones; pero ademas de ser escasa la que existia, aunque con sobrado valor, era visoña, y la mayor parte de las milicias y urbanos de la Isla.

En dicho año se trabajó en los caminos del Morro, batería de S. Francisco de Paula, baluarte de S. Pedro, cuerpo de guardia de Santiago, esplanadas del Morro y castillo de S. Gerónimo.

El comisionado Mascarò llegó felizmente á la Corte y cumplió su encargo con la puntualidad propia de tan buen oficial; S. M. le premió con el grado de teniente coronel y cruz pensionada en la orden de Cárlos III, y previno al Capitan general en Real orden de 12 de Junio que en su Real nombre y con las espresiones propias de su Soberano agrado, diese las correspondientes gracias á los Gefes de los cuerpos, Comandantes de los puestos que fueron atacados, Oficiales y tropas de la guarnicion, Reverendo Obispo, Cabildo eclesiástico, Comunidades religiosas, Ciudad y demas Cuerpos de ella y en general á todos los fieles y leales habitantes de la isla por el servicio que habian hecho respectivamente en la defensa de la plaza en su ùltimo ataque é invasion intentada por los enemigos; y que siendo el Real ánimo atender el mérito particular que cada uno hubiese contraido en la ocasion, se puntualizasen con estension é individualidad las noticias de lo acaecido, y se dignó conceder al Sr. Castro el ascenso á Mariscal de campo. El referido Gefe corroboró su solicitud para los ascensos, grados y gracias que habia propuesto y van ya detallados, esplanando mas su concepto sobre el mérito de los individuos á quienes estimó acreedores, y cuyas resultas se han colocado oportunamente.

Doña Juana de Lara hizo construir á sus espensas dos baterías para cuatro piezas cada una, en el islote de Punta salinas y en la misma Punta, esta de faginas y aquella de mamposteria. Despues del sitio, y segun lo que habia acreditado al gefe la esperiencia que adquirió durante él, se reedificó el fuerte del puente de S. Antonio, dándole mas espesor á los muros y aumentándole una tronera. En el mismo fuerte y frente al Rodeo se construyó una batería de seis piezas: à la izquierda de la gola se construyó otra de cuatro piezas para ofender el punto del Condado; se hizo tambien un parapeto en toda la línea y camino cubierto, y á su estremo una batería de cinco piezas, que baten todo el mar entre las de S. Gerónimo y S. Antonio y á este en caso de tomarlo el enemigo y las alturas del Condado y Rodeo, cuya batería se comunica por otro camino cubierto á S. Gerónimo; esta y los caminos con sus fosos inundados. Se reparó igualmente el castillo de S. Gerónimo, y se le aumentaron dos troneras para el mar, é igual número contra S. Antonio. En las zalemas se construtruyó otra batería de tres piezas, que se comunica á cubierto con la del Escambron. Quedó cortada la parte de Miraflores por medio de un canal recto para que quedase enfilado por los fuegos de bahia y se colocó en el centro una batería de seis piezas.


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