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Al romper el día oímos las cornetas de tres campamentos militares. Luego, tropas de tres naciones con sus uniformes, equipo y armas de combate aparecieron en el campo, alzaron sus respectivas banderas nacionales e hicieron el saludo militar. Pero esta ceremonia no tenía nada que ver con las Naciones Unidas. De hecho, eran las banderas de España, Cuba y Estados Unidos que ondeaban con la brisa atlántica. Pero, no eran los estandartes de estos tiempos, eran símbolos de 1898. En fin, considerando que el almanaque nos informaba que el día era 16 de Septiembre de 2000 y que un mapa turístico nos condujo al pueblo de Montauk en el Estado de Nueva York, la escena era extraña. El Ford Explorer que guiaba, se había convertido en una máquina capaz de viajar en el espacio y en el tiempo.

En realidad lo que presenciamos ese día y el siguiente era una representación histórica de la Guerra Hispano Americana llevada a cabo por un grupo de entusiastas que se dedican a revivir antiguas guerras de los Estados Unidos. El grupo que el lector verá en las fotos es el único que se dedica a la Guerra Hispano Americana. Ellos representan algunas de las unidades que combatieron en esa guerra. En Montauk, donde realmente se acantonaron muchas de las tropas norteamericanas después de su regreso de Santiago de Cuba en agosto de 1898, los entusiastas (como 70 en número) se pusieron los uniformes de los famosos Rough Riders, el 71 de Infantería de Voluntarios de Nueva York, el 6to de Infantería de EE.UU., el Batallón Provisional de Puerto Rico Nº 1, el 4to Batallón de Talavera y de los Mambises Cubanos. Todos los uniformes, armas y equipo eran auténticos o reproducciones de los que se usaron en la Guerra. Por ejemplo, como ya casi no hay Mausers españoles del 98, los muchachos del "Ejército de Ultramar" usaron chilenos y argentinos de la misma época que son muy similares. El uniforme de rayadillo de los "españoles" también fue difícil de encontrar y se hicieron con material muy parecido al original. No obstante todo era de gran calidad y autenticidad.

Además de vestir el uniforme de la época y hacer desfiles y ceremonias también se escenificaron varias "batallas" en la cuales se utilizó una gran cantidad de balas blancas (de fogueo) que causaron numerosas "bajas" entre los combatientes. Cada grupo tenía su propio campamento y los "soldados" dormían en catres de tijeras dentro de casetas de campaña o acostados al aire libre. Los alimentos se cocinaron con leña y utilizando recetas antiguas. Los Mambises (cubanos exilados en New Jersey) tenían la comida más sabrosa y siempre había una fila de americanos al frente de su cocina. Cada grupo hizo una presentación al público explicando sus uniformes y demostrando el equipo y armas. Una competencia entre el Mauser español, el Krag de los regulares y el Springfield de los voluntarios americanos demostró dramáticamente la superiodidad del fusil ibérico.

En fin, la representación histórica de la Guerra Hispano Americana fue una experiencia educativa para el público asistente y ojalá pudieramos hacer algo parecido en Puerto Rico el próximo año. Planteé la idea a los que presiden los diversos grupos y les pareció posible. Creo que una representacion histórica de este tipo en Puerto Rico haría mucho por fomentar en nuestra gente el interés por su noble historia que hasta la fecha es poco conocida.
Miguel Hernández
Octubre de 2000
Nota del Editor: En estas representaciones, además del Sr. Hernández, participaron varios puertorriqueños más, entre ellos Fernando Camareno Montañez colaborador de nuestra página y experto en uniformes militares de la época, quien además asesoró en ese campo a los organizadores de la actividad.
Otras colaboraciones del Sr. Miguel Hernández:
1- Muster of Officers of the Institute of Volunteers Corps of Puerto Rico - 1897
2- Scholar-Sailors of the Spanish-American War
3- La misteriosa muerte de Don José Delgado y González - Un crimen sin resolver
4- La tragedia del SS Carolina
5- Juan Alonso Zayas, un héroe puertorriqueño desconocido



