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1898 Los Documentos de Puerto Rico
Telegrama para Fortaleza de Coamo
Pués aquí por hacienda Dn. Clotilde están haciendo fuego cañón se han oido una barbaridad de cañonazos y sabemos tienen fuerzas á derecha é izquierda y se teme corten retirada.
Instituto de Historia y Cultura Militar - Madrid, España. Telegramas de Puerto Rico. Aibonito Nº 25
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Telegrama para Fortaleza de Coamo (último telegrama transmitido desde Coamo)
Están atacando por retirada ó sea salida de esta á Aibonito.
Instituto de Historia y Cultura
Militar -
Madrid, España. Telegramas de Puerto Rico. Coamo Nº 20
Introducción al informe del Capitán Hita
Por Luis M. Iriarte R.
El capitán Raymundo de Hita, ha quedado en nuestra historia como el "antihéroe" o "villano" del combate de Coamo por haber rendido las tropas españolas tras las muertes del Comandante Rafael Martínez Illescas y del Capitán Frutos López Santos, quienes por contrario alcanzaron la justa gloria al regar su sangre en la Carretera Central. No conocemos si a Hita por su proceder se le llevó a cabo juicio alguno, como se hizo con Soto y Osés (Mayagüez) y San Martín (Ponce) y su imagen negativa llega a nosotros, principalmente, porque el capitán Angel Rivero en su libro Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico le critica el hecho de haberse rendido de manera precipitada sin antes consumir todo su parque o dotación de municiones. Rivero, que usó profusamente los informes americanos, no aclara si del lado español utilizó partes oficiales o, sobre todo, relatos de testigos (información cruzada) que hubieran intervenido en la acción y que avalasen contundentemente sus aseveraciones. Es posible que Rivero haya entrevistado o recibido información, directa o indirectamente, de soldados u oficiales peninsulares o puertorriqueños presentes en el combate, y así debería ser por la manera que relata la muerte de Martínez Illescas, pero repetimos que no lo deja claro. También Rivero indica haber comprobado los datos americanos con testigos presenciales pero no dice quienes son ni de que bando. Por otro lado, los informes americanos tampoco son concluyentes sobre la actuación de Hita ya que éstos se limitan a describir los movimientos de las tropas y las generalidades del combate y rendición, deteniéndose principalmente en la parte que corresponde a la muerte de Martínez Illescas. Además, los americanos no tenían por que saber qué sucedió, del lado español, durante su ataque a Coamo. Por todo lo anterior podríamos pensar que quizás Rivero haya sido algo injusto con el capitán Raymundo de Hita al no haber contado con toda la información necesaria sobre el desarrollo del combate desde el lado español.

Otra interrogante que surge al estudiar los informes americanos relacionados con el combate de Coamo, ya que tampoco queda muy claro en ellos, aunque lo dan por seguro y que así aparece también en todos los libros de historia, el de Rivero incluido, es si Martínez Illescas ordenó la retirada de sus tropas una vez se enteró del ataque frontal americano por el camino de Juana Díaz o lo hizo sólo cuando se vio flanquedo (rodeado). Resulta extraño que después de tanto preparativo de defensa y de la voluntad de llegar a las últimas consecuencias, demostrada sin lugar a dudas por el comandante, éste al conocer del avance americano tomara la determinación inmediata de retirarse del lugar sin ofrecer resistencia, aunque sólo fuera testimonial. Las órdenes transmitidas, via telégrafo, eran claras; debería resistir lo más posible sin exponer demasiado a sus tropas, evitando a toda costa ser flanqueado por el enemigo para en la necesidad de retirada, hacerlo libre y ordenadamente hacia las montañas (Asomante-Aibonito) por la Carretera Central. Personalmente creemos, al ver documentos y telegramas inéditos hasta ahora, que primero se preparó para resistir al avance del enemigo por los lados de Juana Díaz y que al intuir primero que podrían cortarle la retirada y enterarse más tarde de que estaba siendo atacado por la retaguardia, ordenó la salida del pueblo.
El informe del General Wilson, por ejemplo, no nos aclara si hubo o no intención de resistencia por parte de los españoles. Tanto Wilson como el periodista Richard Harding Davis, que entró en Coamo antes que lo hicieran las tropas americanas (2do y 3ro de Wisconsin y la tropa C de caballería), explican cómo éstas se retrasaron mucho en su ataque frontal por el sur llegando a la ciudad más tarde de las 9 am, sobre una hora después de que las tropas de flanqueo (16 de Pennnsylvania) atacaran por el norte (8 am). También informan ambos personajes que, amén de unos pocos disparos al comienzo del avance, no encontraron resistencia alguna. Ahora bien, desde que se preparó e inició el ataque, 6-7 am, hasta el momento en que creemos que Martínez Illescas ordena la retirada, 8 am, pasan dos horas en las que los españoles bien han podido esperar atrincherados el avance frontal sin tener la oportunidad de disparar un sólo tiro ya que los atacantes, caminando y galopando por los llanos de Coamo, estaban muy lejos para ser efectivas las descargas de fusilería. Hay que señalar que parte de los soldados españoles estaban prácticamente "acampados", si lo podemos llamar así, en las trincheras que deberían defender a Coamo ubicadas cerca de donde se unen el camino a los Baños y la carretera principal, y en la entrada del mismo pueblo, por lo que la orden de retirada la han debido recibir estando en las mismas.

Los informes americanos también indican que las tropas que debían cortar la retaguardia española (16 de Pennsylvania) al llegar al norte de Caomo observaron que ya se estaba retirando el enemigo, pero es posible que lo que vieran fuera el grupo con la impedimenta (carga general de la tropa no necesaria para el combate) la cual siempre en estos casos se prepara para una posible retirada y que se ubica en una posición ventajosa para hacerlo, en este caso la salida de Coamo hacia Aibonito. Un ejemplo de esto último lo tenemos en Mayagüez, ya que mucho antes de la retirada de las tropas españolas de esta ciudad y aun cuando una compañía del Batallón Alfonso XIII al mando de Torrecillas se preparaba para contener el avance americano en Hormigueros, el Coronel Soto tenía la impedimenta en las afueras de Mayagüez, lista para partir hacia Lares.
La estrategia española durante la corta guerra en Puerto Rico en lo que se refiere a las escasas guarniciones fuera del área metropolitana, diseñada a última hora y sólo cuando Macías se convenció de que la verdadera invasión no venía por los lados de Fajardo, la podríamos denominar de "la piedra en el zapato". La función de estas tropas era presentar una resistencia más bien simbólica que molestase a los americanos y los retrasase en su avance hacia San Juan. A sabiendas que la guerra estaba prácticamente perdida y que no había posibilidades de recibir ayuda desde España, con esta estrategia se ganaba tiempo y se perdía el menor territorio posible mientras se concretaban las conversaciones de paz y, además, quedaba el prestigio y el orgullo del ejército intacto. De haber sido necesario, San Juan era el lugar escogido para la gran batalla final.
Aunque estratégicamente mal ubicado, la sola presencia de Martínez Illescas en Coamo hizo que Wilson perdiera varios días recabando información sobre las defensas, explorando caminos y veredas y diseñando un plan de ataque. De no haber habido tropas españolas en Coamo, o en las faldas del Asomante como sugieren algunos que hubiera sido lo correcto, el principal ataque al Asomante se habría iniciado mucho antes del día 12 de agosto que fue precisamente el día que se suspendieron las hostilidades por la firma del protocolo de paz. ¿Qué habría sucedido de haberse atacado al Asomante días antes? Eso jamás lo podremos saber, quizás los americanos, siendo su segundo "San Juan Hill", se hubieran apoderado de Aibonito desbaratando el centro de operaciones militares español fuera de San Juan, o tal vez, y sin haber cambiado el resultado final de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico, el combate del Asomante aparecería hoy día en todos los libros de historia de EE.UU. como su peor desastre militar en esa guerra.

No es nuestra intención con todo lo expuesto salir en defensa de las actuaciones o decisiones de ningún militar, y el documento , inédito hasta ahora, que presentamos a continuación es el "derecho de réplica" que ante la historia tiene Hita, y aunque hay que "tomarlo con pinzas" porque proviene de la parte interesada, el mismo nos revela algunos datos que desconocíamos y que nos hacen entender un poco mejor la dinámica del combate de Coamo. Los relatos de Hita y el de un soldado español que participó en el combate en la otra parte de la acción (Casa del Caminero), también nos dejan ver que Martínez Illescas tenía la intención de resistir, aunque sólo fuera momentaneamente, al avance frontal del enemigo y que la decisión de retirarse la tomó una vez supo que era atacado por la retaguardia.
Bibliografía y documentos consultados:
Davis, Richard Harding. "Notes of a War Correspondent". New York: Charles Scribner's Sons, 1910.
Fiala, Anthony. Troop C in Service. An Account of the Part Played by Troop C of the New York Volunteer Cavalry in the Spanish-American War of 1898". Brooklyn: Eagle Press, 1899.
Immell, Ralph M. "Roster Wisconsin Troops in the Spanish-American War". Madison: Democrat Printing Co., 1899.
Nofi, Albert A. "The Spanish-American War, 1898". Conshohocken, PA: Combined Books, 1996.
Rivero Méndez, Angel. "Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico". Madrid, España: Sucesores de Rivadeneyra, 1922.
Telegramas cursados entre Aibonito y Fortaleza (San Juan) numerados 25, 88-89, 95, 98, 101-102 y 207. Telegramas de Puerto Rico. Instituto de Historia y Cultura Militar-España.
Telegramas cursados entre Coamo y Aibonito o Fortaleza numerados 4-7, 8-10 y 20. Telegramas de Puerto Rico. Instituto de Historia y Cultura Militar-España.
Copia que se cita
Al margen = Bon Cazadores de la Patria nº 25 =
Como consecuencia de los hechos acaecidos el día 9 de Agosto del presente año en el combate de Coamo librado por las fuerzas Americanas contra las de este Bon. El que suscribe tiene el honor de dirigirse á V.E. como primer Jefe de este Bon., para exponerle lo siguiente = A las 7 de la mañana del mencionado día se sintió por la carretera que conduce á Juana Díaz un disparo de cañón seguido de tres ó cuatro y acto seguido la Compañía del que narra formó en la plaza y en las trincheras allí construidas, esperando órdenes del Jefe de la columna como tenía prevenido se hiciese en caso de alarma(1).
1: Según Rivero, cuando Martínez Illescas fue notificado de los movimientos del enemigo (6-6:30 am) ordenó inmediatamente formar filas a la tropa para marchar a Aibonito y que para el tiempo en que sonaron los primeros disparos de cañón (7:00 am) ya la misma estaba en camino hacia la salida del pueblo. Hita, contradiciendo totalmente a Rivero, nos deja entrever con este párrafo la intención de Martínez Illescas de ofrecer resistencia al ataque americano siguiendo las órdenes recibidas.
En estas posiciones nos mantuvimos como una media hora(2) pasando este tiempo se sintió un vivo fuego de fusilería por la parte N. E. de Coamo que se halla dominado por elevadas alturas.
2: Si Martínez Illescas no tenía la intención de resistir ¿por qué esperar tanto para iniciar la retirada?
Acto seguido dispuso el Señor Comandante Jefe de la columna que con 35 hombres de la 2da Sección de mi Compañía(3) marchara á la parte final del pueblo y que da entrada al camino de Barros(4) (Orocovis) con el objeto de impedir al enemigo se corriera á la carretera que conduce para Aibonito y cortase la retirada de las fuerzas á dicho punto; acto seguido di cumplimiento á lo ordenado y al llegar al punto designado coloqué la fuerza en una pequeña elevación de terreno á la derecha de la calle y dispuse rompiera el fuego, por descargas, en estas posiciones me mantuve como una media hora, hasta que comprendí que toda la fuerza debía haber emprendido la retirada, puesto que no se sentía el fuego por nuestra parte(5), y al ver que no recibía orden de retirada mandé al sargento José Francés se sostuviera en dicho punto mientras que el que suscribe salía á la carretera para cerciorarse del estado en que se encontraban nuestras fuerzas.
3: 6ta Cia. del Batallón Cazadores de la Patria 25.
4: Hita contradice nuevamente a Rivero ya que este último lo ubica desde un principio cerca de la Casa del Caminero en la salida hacia Aibonito con igual misión de proteger la retirada de la columna. A nuestro modo de ver las cosas, parece más lógico que Hita saliera hacia la salida del camino a Barros para proteger la retirada de gran parte de la tropa que todavía estaba al sur de Coamo, que hacerlo desde el área de la Casa del Caminero, porque de la primera manera evitaba que el enemigo entrara en la ciudad y se apoderra del área del puente cortando a la columna española en dos. En el mapa del informe del General Wilson se ve claramente que hubo una línea de ataque americano hacia la salida de Barros. Desde esta ubicación, además de impedir la entrada a Coamo también dificultaba a los americanos la toma de la carretera central.
5: Este debió suceder después de que cayeron Martínez Illescas y Frutos López (+/- 8:30 am). El periodista Richard Harding Davis describe también este lapso de silencio y el posterior reinicio del fuego de fusilería que narra más adelante Hita.
Una vez en la carretera me encontré al 2do Teniente Don Constancio Rubio que con una sección, se encontraba al principio de la calle, y preguntándole si sabía donde se hallaba el Jefe con el resto de la columna, me dijo que allí no se veía absolutamente á nadie y en vista de ello marché á buscar á los individuos que componían mi Sección disponiendo que á la carrera nos retiráramos por la carretera de Aibonito, que allí ya no encontré fuerza ninguna y ordené al llegar al puente de hierro que se halla en la carretera que se rompiese el fuego, como así se efectuó haciéndolo en retirada(6) hasta próximamente un kilómetro en que al llegar á dicho punto noté que nuestro fuego no era contestado, diciéndome algunos individuos de la sección que por la parte del enemigo hacían señales que no tiráramos y que se creían eran fuerzas de la guardia civil(7), en este momento oigo el toque de alto el fuego, de un corneta de nuestras fuerzas que no distinguí por la forma de la carretera, y entonces dispuse se suspendiera el fuego y quise ordenar la sección para emprender la retirada y en estos momentos fue cuando saltando la cuneta de la carretera, me encontré rodeado por fuerzas considerables y al mismo tiempo cortándome la retirada la caballería americana, siendo imposible mayor defensa, y cayendo prisionero(8) así como la sección del Teniente Barcia(9) que hasta entonces no había visto como antes dije efecto de la configuración del terreno.
6: Causa extrañeza que Hita, en esta parte del relato, no mencione nada sobre su Comandante Martínez Illescas y el Capitán Frutos López que en esos momentos yacían heridos o muertos en esa parte de la carretera o en la Casa del Caminero cercana.
7: Es interesante ya que también los americanos vieron estas señales, pero proviniendo del lado español.
8: Para Rivero la rindición se produjo, alrededor de las 9 am, poco después de la muerte de Martínez Illescas y posiblemente cerca de la Casa del Caminero (no lo aclara Rivero). Miles, en su informe al Secretario de la Guerra, indica que fue a media milla del pueblo que es casi lo mismo al kilometro que indica Hita.
9: Entonces, y según Hita, el proceso de rendición lo inició el teniente Barcia y no él.
Debo participar a V. E. que todos los individuos que figuran en la relación adjunta se batieron con gran orden haciendo los fuegos con precisión y á la voz de su Jefe por lo que los propongo á V. E. por su buen comportamiento.
Al propio tiempo debo significarle que en el momento del combate se distinguieron especialmente el Sargento José Francés López y Emilio Gutiérrez que con su apoyo y serenidad me ayudaron en todas las fases del combate, así mismo el soldado Pedro López del Castillo(10) que á mi lado y rodilla en tierra se batió bizarramente hasta caer gravemente herido así como el soldado Juan Díaz(11) de menos gravedad y el de igual clase Luciano Rochas(12) que aunque herido levemente se batió hasta caer prisionero.
10: Herido en el brazo derecho con fractura. El brazo le fue amputado el 12 de septiembre.
11: Herido en nalga derecha.
12: No aparece en el parte médico del combate.
También debo hacer mención á V.E. del 2do Teniente Barcia que con su sección se mantuvo en la carretera.
El Médico 1ro Don Francisco Ibañez Aliaga y el cura Don Miguel Martín ambos de este Batallón que bajo el fuego enemigo se trasladaron desde el Hospital de la Cruz Roja hasta la orilla del peón caminero situada en la carretera donde tuvieron conocimiento se encontraban heridos donde se mantuvieron cumpliendo cada uno con su deber hasta caer prisioneros.
Estos son los hechos que tengo la honra de relatar á V.E., por si se digna ponerlos en conocimiento de la respetable y superior autoridad para los fines de justicia que crea más conveniente.
Dios guarde a V. E. muchos años
San Juan de Puerto Rico 29 Septiembre de 1898.
El Capitán:
Raymundo de Hita.
(Rubricado)
Sr. Teniente Coronel 1er. Jefe de este Bon.
Es copia
El Teniente Coronel 1er. Jefe
(Firma ilegible)
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