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Excmo Señor
Tengo el honor de poner en el Superior conocimiento de V.E. que á las 5 de la mañana del 12 del actual en cuyo momento rompió el fuego sobre la Plaza, la Escuadra de los Estados Unidos de América todos los Jefes y Oficiales é individuos de tropa de las 4 compañías á pié del 12º Batallón de Plaza y demás Jefes y Oficiales del Parque y Subinspección, ocuparon seguidamente sus puestos en batería y otros especiales que les tenía asignados, respondiendo minutos después los Castillos del Morro y San Cristóbal con sus cañones de 15 y Obuses de 24 c/m, al bombardeo que rápida y simultáneamente ejecutaban los barcos de la citada escuadra, que según observaciones hechas por la estación telemétrica del Castillo de San Cristóbal se componían de los que se detallan en la relación nº 1.
El Jefe que escribe con su carácter de comandante de Artillería de la Plaza, se situó en San Cristóbal punto céntrico de las baterías del Frente Norte, y de la red telefónica que comunica directamente con el Morro y baterías de la Princesa y el Escambrón.
Generalizado el combate entre la Escuadra y baterías de la Plaza, ordené al Morro y San Antonio que dirigieran sus fuegos a un sólo barco, las baterías que pudieran hacerlo en combinación, disparando las restantes á los que batieran más desfavorablemente á la Plaza.
El Castillo de San Cristóbal y baterías de Santa Teresa y Princesa batieron primeramente por el lado de babor, un crucero protegido tipo Raleig ó Cincinnatti (nota 1) que navegaba hacia el Morro.
N.E. nº 1: Hasta donde sabemos el Cincinnatti no intervino en esta acción. Probablemente se refiera al Detroit o al Montgomery
San Fernando, Santa Elena y San Agustín; no estando a mi vista, pero el Jefe de este grupo tenía orden de batir los barcos que por la embocadura del canal de entrada á la bahía; tratara de forzar el Puerto, habiendo sido el 1º. que se puso a tiro, el Acorazado Iowa, que á la altura de la primera boya giró en redondo tomando nuevas posiciones más al Norte.
Las diferentes fases que presentaba el combate bien por la importancia y rapidez del fuego enemigo, bien por sus movimientos y avance de los buques más poderosos que siempre se conservaron en 1a. línea, me obligó a modificar mis primeras disposiciones; las que me sería imposible recordar en este instante, pero que tuvieron por principal fundamento:
1º. - Evitar con el cruce y rapidez de fuego de algunas baterías, que dos barcos de la Escuadra lograran forzar el Puerto.
2º. - Batir en detall los que fueran tomando posiciones al alcance de las piezas, y.
3º. - Rechazar los ataques rápidos y enérgicos que con granadas perforantes de 33, 30, 25 y 20 c/m inició al Castillo del Morro el acorazado tipo Indiana, y que fué secundado por el Iowa, guarda-costas Amphitrite y otros cruceros que me ocultaba el humo de los disparos.
El Castillo del Morro fué el punto principal de ataque y el enemigo intentó demoler las baterías por sus bases con preferencia á desmontar sus piezas, actitud que se comprueba por la clase y calibre de los proyectiles arrojados, por el lugar de los impactos reconocidos, y por el escaso número de granadas ordinarias que dispararon durante el combate.
En dos ocasiones, respondiendo al rápido avance de los acorazados sobre el Morro, pude concentrar el fuego sobre esa primera línea de combate, obligando á la Escuadra enemiga á emprender el movimiento de retirada, pero nuevamente trás pequeño intérvalo avanzó por 3a. vez figurando siempre en Cabeza el Iowa, hasta colocarse unos 1.200 metros del Fuerte, posición que conservó breves momentos retirándose en difinitiva después del 3er. avance en unión del resto de la Escuadra cuando eran las 8 y 5 minutos de la mañana.
Los Castillos y baterías de la Plaza continuaron sus disparos hasta que la Escuadra quedó fuera del alcance de sus cañones, la que con gran velocidad y en silencio consiguió alejarse en pocos minutos.
No es posible apreciar desde tierra con conocimiento exacto las averías que se le causaron pues aquella estaba constantemente cubierta de humo en razón á la falta de brisa que pudiera disiparlo, pero debe estimarse como muy probable que se les causaron algunos de consideración por haberse visto reventar dos granadas sobre el Amphitrite, (nota 2) otra que alcanzó á un crucero por la popa en la línea de flotación, otra que estalló al pasar entre el palo trinquete y la 1a. chimenea de otro barco (nota 3), una granada de metralla que alcanzó al torpedero (nota 4) y otros efectos que debieron causar averías.
N.E. nº 2: A las 7:12 am el Amphitrite reportó que la torre de proa estaba fuera de combate.
N.E. nº 3: Probablemente el New York.
N.E. nº 4: Probablemente el Terror.
Igualmente debe habérseles ocasionado bastante bajas (nota 5) si se tiene en cuenta que no revientan impunemente los proyectiles de la artillería moderna, sobre la cubierta de los barcos cuando no todos los que se baten tienen las defensas necesarias para protección de su marinería.
N.E. nº 5: Sampson sólo reporta 1 muerto y cuatro heridos en el New York y 3 heridos en el Iowa. El Amphitrite reportó 1 muerto por el calor.
En la dificultad de poder precisar la cantidad y clase de granadas disparadas por la Escuadra, he calculado el número de piezas que tenía en conjunto conociendo el tipo de los barcos y apreciando con el tiempo que duró el combate, la mayor o menor rapidez de los disparos de sus distintas bocas de fuego.
Con las consideraciones precedentes se obtienen los resultados que se expresan como se comprueba por la relación nº. 2.
Suponiendo que las piezas del enemigo de calibre 10 á 30 c/m sólo hicieron quince disparos una con otra en las 3 horas de combate, que es muy poco, teniendo en cuenta que gran parte de las 147 de calibres indicados son de carga simultanea y sobre todo que la plaza disparó 441 proyectiles con 26 piezas ó sea 17 disparos por cada una, arroja un total de granadas de 10 a 30 c/m, lanzadas a la capital de 2.205 (nota 6) sin contar con el fuego que pudieron hacer los 138 cañones de tiro rápido que aunque mortífero, como el de aquellos, no es de la mayor importancia para darle preferente atención.
N.E. nº 6: El Capitán Angel Rivero Méndez, utilizando los informes de los distintos barcos que intervinieron en el bombardeo, calcula en 1,362 el número de disparos. En cuanto a los hechos por la artillería de la Plaza, Rivero nos da la misma cantidad (441) que Sánchez de Castilla. Con seguridad utilizó su relación o las mismas fuentes.
Descrito en líneas generales el combate que sostuvimos con el enemigo el día 12 del actual, así como su duración, las averías probables y cantidad de disparos hechos, circunstancias que sintetizan la importancia del combate, paso á ocuparme de los efectos producidos en nuestras baterías.
Las del Macho del Morro y la del Carmen, fueron las que sufrieron los mayores efectos de los disparos del enemigo pues siendo el objetivo de éste según queda razonado, derribar las tres baterías por demolición de sus bases, toda la fortificación ha experimentado visibles deterioros debidos al poder de los proyectiles de grueso calibre.
La de San Antonio ha sido blanco de un fuego intenso pues con el suyo protegía muy de cerca al Morro, atacando los barcos de la 1a. línea de combate, que á su vez cruzaban con la batería, un gran número de proyectiles.
San Cristóbal con sus cañones y Obuses de los Caballeros, Macho y Plaza de Armas, hizo un fuego muy vivo á la 1a. y 2a. línea de combate recibiendo los fuegos de la Escuadra en muy malas condiciones por batir ésta de flanco á los Caballeros y de frente al Macho sin protección alguna.
En los primeros momentos del combate, San Cristóbal fué batido con gran número de cañones de calibres menores de tiro rápido, pero disparada en el Fuerte la 1a. pieza , que fué un cañón de 15 c/m entubado, disminuyeron los fuegos de las cofas, aumentando con profusión los de las cúpulas, reductos y manteletes de los barcos.
Con estos fuegos, ha sufrido las naturales consecuencias en su fortificación y averías en dos Obuses, uno del Macho que fué reparado en pocos minutos, y otro de la Plaza de Armas que no obstante su mejor situación y defensa que el resto de las piezas de dicho Fuerte, ha sido la batería de San Cristóbal más castigada en el combate.
Santa Teresa y la Princesa, con iguales objetivos que San Cristóbal, experimentaron los efectos de la caída de varios proyectiles en distintas partes, que causaron menos daño que en los fuertes por tratarse de fortificaciones modernas con parapetos de tierra mejor dispuestos para recibir granadas de calibres mayores.
Algunas de éstas se han podido extraer de los merlones, pero por los impactos vistos, deben quedar otras varias enterradas á alguna profundidad.
Tuve que privarme de la cooperación de San Carlos y del Escambrón, de la 1a. por carecer de campo de tiro, como batería destinada á batir el Puerto y Frente Este, y de la 2a. por encontrarse á gran distancia del Morro, siendo expuesto que al tirar á la 1a. línea de barcos, la derivación de los proyectiles á la izquierda, hubiera podido ofender al Morro, resultando inferior los disparos que se hicieran á los barcos más distantes que se hallaban fuera de su máximo alcance.
Las defensas de la entrada del Puerto la sostuvieron á más del Morro las baterías de San Fernando, Santa Elena y San Agustín, las que dispararon gran número de proyectiles contra barcos acorazados entre los que figuraba en cabeza el Iowa que en su actitud decidida de avance llegó hasta la 1a. boya. Las expresadas fueron bastante tiempo combatidas con energía por los acorazados, pero a pesar de las actitudes decididas de éstos, no lograron desmontar sus piezas, causando tan sólo algunos desperfectos interior y exteriormente, fáciles de reponer.
He dejado para el final expresamente el ocuparme del comportamiento de todo el personal a mis órdenes, así como de las desgracias en él ocurridas por considerar que la citación de brillantes comportamientos y de los nombres de los heridos y circustancias en que tuvieron lugar, pudieran inconvenientemente influir en mi ánimo exagerando el relato del combate, cuando he procurado y creo conseguido con la más aproximada exactitud describir á V.E. los más saliente aspectos y consecuencias de esta dura acometida.
V.E. ha presenciado desde las baterías de la Plaza el elevado espíritu y el entusiasmo de los Jefes, Oficiales y Artilleros que en sus distintos puestos han sostenido con el enemigo un rudo combate en condiciones desfavorables por el número y calidad de la artillería de sus barcos, pero atenta su autoridad á otras múltiples atenciones del servicio, relacionadas con la defensa de la Plaza, no habrá podido fijar su atención por entero en el buen comportamiento de todo el personal á mís órdenes, por cuya razón me creo en el deber de citar los nombres de aquellos que a mi juicio se han distinguido excepcionalmente.
Al empezar el combate me creí privado de la cooperación del Teniente Coronel Don Benigno Aznar y Carbajo, que habiendo sufrido días antes la fractura de una clavícula, no pensé que su entusiasmo le hubiera dado las fuerzas necesarias para ocupar su puesto en la batería de la Princesa desde donde dirigió con acierto el fuego de las de su grupo.
El 2o. Teniente D. José Barba Báez que mandó las piezas de 15 c/m de la Batería del Carmen, estuvo sosteniendo el fuego con verdadero arrojo ante los efectos que causaron en dicha batería los proyectiles de grueso calibre, hasta que un casco de uno de ellos le produjo una herida grave en la cabeza que obligó á que se le retirara, haciéndose lo propio con el artillero Miguel Villar Losada que resultó herido de pronóstico gravísimo.
Merece preferente citación la conducta observada por el Capitán Don Ramón Acha Caamaño (nota 7) que aunque su misión en el Morro era la apreciación de distancias, al ver rudamente atacada la batería del Macho compuesta de tres cañones de 15 c/m y que sólo había un oficial en ella que era el 2o. Teniente Don Fernando Morales Hanega tomó el mando de dicha Batería y con gran serenidad y acierto, sostuvo en ella todo el combate ayudado por el citado Oficial cuyos servicios son igualmente dignos de encomio.
N.E. nº 7: Puertorriqueño
Asímismo tomó el mando de los Obuses de 24 del Macho del expresado castillo el Comandante Don Luis Alvarado González al que encomendé el suministro de municiones y reparación de piezas con la ayuda de la Compañía Auxiliar de Artillería, pero comprendiendo que en aquel momento eran más necesarios sus servicios en el sitio de mayor peligro, no dudó en enfrentarlo con manifiesto valor.
La dirección de la batería de San Antonio á la que se le causaron tres heridos estuvo encomendada al Capitán José Antonio Iriarte y Travieso (nota 8), que comprobó una vez más sus relevantes condiciones para el mando en difíciles circunstancias.
N.E. nº 8: Puertorriqueño
El 1er. Teniente Don Faustino González Iglesias, me ha sido muy recomendado por todos sus actos durante el fuego distinguiéndose mucho por su estoica serenidad. Su batería tuvo un herido ocasionado por un proyectil que causó desperfectos en la torre del faro.
Como Jefe del 1er. grupo de baterías secundó con actividad todas mis órdenes y estuvo muy acertado en las que tomó por si mismo, el Comandante Don José Brandaris y Rato.
En el Castillo de San Cristóbal el Capitán Don Angel Rivero Méndez (nota 9) guarneció todas las baterías rápidamente tomando el mando directo de la de los Caballeros que fué la que juzgó más expuesta, sosteniendo durante todo el combate un espíritu en las fuerzas á sus órdenes que me dejó completamente satisfecho.
N.E. nº 9: Puertorriqueño
El 1er. Teniente Don Andrés Valdivia Sisay ha demostrado ser un buen Oficial en los momentos de peligro. Cuando se disponía a cargar la batería de la Plaza de Armas que mandaba, así como la del Macho a sus órdenes, un proyectil le arrancó el cierre al 2o. Obús, matando un artillero é hiriendo á dos, al propio tiempo que los cascos de otro inutilizaban el monta cargas del emplazado en el Macho. A pesar de este comienzo, que á más de las desgracias tuvo por consecuencia dejarle disponible en aquel momento, una sóla pieza, hizo fuego con ella ocupándose en reponer los desperfectos de las otras con gran serenidad de ánimo que supo imbuir a sus valientes Artilleros.
Los 2os. Tenientes Don Rafael Alonso Rodríguez y Don Salustiano Rodríguez González á las órdenes respectivamente del Capitán Rivero Méndez y 1er. Teniente Valdivia, observaron una conducta muy digna de recomendación, el primero en la batería de los Caballeros batida por el flanco izquierdo y el 2o. en el Obús del Macho completamente al descubierto, recibiendo aunque sin desgracias personales, piedras que lanzaron sobre la pieza los cascos de granada que inutilizaron el monta-cargas de la misma.
En las baterías de Santa Teresa y la Princesa el 1er. Teniente Don Antonio Vanrell Tudury y Capitán Don Aureliano Esteban Abella, respectivamente, se multiplicaban para activar el fuego de sus baterías que debido a la actividad y acertadas disposiciones de los mismos, protegieron al Morro y San Cristóbal de manera visiblemente comprobada.
Las baterías que defendían la entrada del Puerto estaban mandadas por el Capitán Don Juan Aleñar siendo Comandante de la de San Fernando, Don Nicanor Criado López, de la de Santa Elena, Don Lucas Massot Matamoros y de la de San Agustín, Don Luis López de Velazco. Todos estos Oficiales se distinguieron mucho durante el tiempo que la Escuadra Americana intentó forzar el Puerto y puede asegurase que á su importante cooperación se debió el que no lo lograran.
No dejaré de citar al Capitán Don Fernando Sárraga Rengel (nota 10), 1os. Tenientes Don Regino Muñoz García y Don Enrique Botella Jover á los que encomendé diferentes comisiones durante el fuego que desempeñaron con gran acierto.
N.E. nº 10: Puertorriqueño
Así mismo, al Capitán Don Aniceto González Fernández y 1er. Teniente Don Policarpo Echevarría Alvarado con destino en el Escambrón, tuvieron que soportar con serenidad los disparos de la Escuadra enemiga, animosos de contribuir con sus fuerzas al buen éxito que luego tuvo el combate.
El Médico Don Francisco Baixaudi Perelló que estaba en el Castillo del Morro, no cesó un momento de atender á los heridos, y no conformándose con que fueran conducidos al lugar designado de antemano, él mismo los recogía en las baterías.
Los individuos de tropa han observado un comportamiento admirable y en la dificultad de citar todos los hechos personales, me concretaré a relatar los más relevantes.
El Sargento Arturo Fontbona Nel-lo que hace pocos días ingresó en el Ejército en clase de supernumerario fue herido en el combate y á pesar de ello no permitió retirarse de su pieza.
La misma distinguida actitud observó el Cabo Manuel Estrada García que según parte que recibo realizó hechos de verdadero mérito, ocupándose de sus obligaciones y de las que no eran de su incumbencia, demostrando patentemente el deseo de ocupar en todas ocasiones los puestos de mayor peligro.
El Sargento Blás Rodríguez Navarrete y artillero Lázaro Gallardo, que prestaban sus servicios en la Batería del Macho de San Cristóbal se condujeron admirablemente, el 1º. como Jefe de un Obús al descubierto y el 2º. conduciendo a mano las granadas de 24 cuando se inutilizó el montacargas de dicha pieza.
El número de la Guardia Civil José Simón Díaz y obrero aventajado del Parque José Fernández Díaz, desempeñaron importantes servicios con la reparación del material siempre bajo el fuego enemigo y con todo celo y actividad.
La Compañía de Auxiliares de Artillería de la que esperaba mucho, hizo cuanto humanamente es posible para ayudar a los Artilleros en sus respectivas obligaciones, y sobre todo se dirigieron notablemente los oficiales de la misma Srs. Portilla, Abarcas, Acha y Redondo (nota 11).
N.E. nº 11: Entre los auxiliares de artillería cabe destacar a los morenos Julio Lizardi y Martín Cepeda. Cepeda, quien perdiera un brazo en el combate, fue distinguido con la Cruz Roja, Pensionada.
Aunque siempre sensibles, nuestras bajas fueron poco numerosas dada la importancia del combate, y la adjunta relación nº 3 detalla la clase y nombre de los muertos y heridos.
Al propio tiempo tengo el honor de pasar a manos de V.E. la relación nº 4 en la que se detallan los proyectiles consumidos por la Artillería de la Plaza, así como la nº 5 donde se hace constar el promedio de disparos por pieza de cada batería.
Terminado el presente parte que elevo a V.E. en cumplimiento de mi deber, tengo el honor de llamar particularmente su atención sobre los especiales servicios prestados por el Secretario de esta Subinspección Don Enrique Barbaza y Montero, a quien encomendé la apreciación de las distancias desde el observatorio de San Cristóbal, trabajo que desempeñó como todos los que se le encomiendan, con gran inteligencia y celo, al descubierto y aprovechando los momentos en que eran visibles los barcos enemigos.
La reconocida laboriosidad de este oficial se ha demostrado una vez más en los días anteriores al combate con estudios técnicos llevados á cabo por él en cooperación del Capitán Don Ramón Acha, servicios importantes que no debo dejar ignorados de V.E.
Dios guie a V.E.
Pto. Rico 14 de Mayo de 1898.
El Coronel Comte. de Arta. de la Plaza
José Shez de Castilla
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| Iowa (crucero) |
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| Indiana ó Massachusetts (barco isignia) (nota 12) |
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| New York ó Brooklyn (se cree fuera el primero) |
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| Raleigh ó Cincinnatti (se cree fuera el primero) (nota 13) |
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| Amphitrite (seguro) |
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| Torpedero (nota 14) |
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| Barco de corte
mercante de dos palos y una chimenea y de gran velocidad, cuyo barco tomó rumbo al Este, cuan do la Escuadra se retiraba en dirección N.N.O. (no hizo fuego á la plaza) |
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| Los cinco restantes
(nota 15) que componían
la Escuadra no han sido conocidos por estar constantemente cubiertos por el humo de sus disparos, pero no eran, con seguridad ni acorazados ni cruceros acorazados, debiendo ser cruceros protegidos. Uno de elos parecía por su tipo el New Orleans ó el Albany (nota 16), cruceros adquiridos recientemente por los Estados Unidos con los nombres de Amazonas y Almirante Abreu. |
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Total |
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Iowa |
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Tipo Indiana |
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Tipo New York |
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Tipo Raleigh (nota 17) |
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Amphitrite |
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Suman |
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D. José Barba Báez | Herida sien izquierda |
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Arturo Fontbona Nel-lo | Herida contusa pie izquierdo |
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Rafael Aller González |
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José Claro Valderrama | Herida contusa meñique izquierdo |
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Teodoro Rico Rebollo |
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Andrés Fiol Calventey | H. contusa cara sup. pulgar izquierdo |
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Miguel Villar Losada | H. con fractura craneo lado izquierdo |
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José Moreno Adán | Herida ceja izquierda |
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Isidro Mercader Giró | Contusión, heridas cabeza y pecho |
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Vicente Navarro Artajo | Contus., heridas brazo-pie izq. y tronco |
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Manuel Sánchez Gómez | Fractura complicada brazo izq. |
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José Pascual Marzo | Herida dorso nariz |
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Faustino Cordero Aparicio | Herida pierna derecha |
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José Avila Sierra | Fractura del craneo |
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Puerto Rico 12 Mayo 1898 = El Médico
1º = Francisco Baixauli = Rubricado = (1) Nota=
El Artillero José Avila Sierra falleció á
su llegada al Hospital = Señor Subinspector
de Artillería de Puerto Rico.
Proyectiles consumidos
por las baterías de la Plaza en el com-
bate sostenido el día 12 de mayo de 1898 con la Escuadra
de
Guerra de los Estados Unidos de América
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| C.H.E de 15 c/m |
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| C.H.S. de 15 c/m |
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| O.H.S. de 24 c/m |
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| O.H.R.S. de 21 c/m |
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Total consumo de proyectiles |
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pieza |
| Santa Elena |
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| Los Caballeros |
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| San Fernando |
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| Morro y San Antonio |
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| Santa Teresa |
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| La Princesa |
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| San Cristóbal (batería de Obuses) |
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| San Agustín |
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