Vanguardias y vanguardismos ante el siglo XXI, Fernando Millán y Chema de Francisco

Día 16

Misticismo, utopía y transgresión

De la interpretación como una forma de invención o como una invención de la(s) forma(s) perceptuales y conceptuales


[revisión, revisionismo, replanteamientos] [nueva época] [romanticismo] [surrealismo] [misticismo]


REVISIÓN, REVISIONISMO, REPLANTEAMIENTOS

A la hora de reflexionar acerca de las aportaciones fundamentales producidas por la actividad y la estética vanguardista, la primera idea suscitada por este hecho, es que hoy un pensamiento vanguardista no puede pretender basar sus propuestas desde cero. Es decir, se atiende a cierta tradición vanguardista para, mediante una revisión crítica, separar lo ingenuo y urgente, producto únicamente válido en su contexto, de lo imperecedero, del hallazgo universal. Esto propone un asunto espinoso como es el de la contradicción entre vanguardia y tradición. ¿o es que los paradigmas en que se basaría una vanguardia en la actualidad son totalmente distintos?, es decir, aprovecharían determinadas aportaciones indiscutibles hechas en la evolución de los distintos planteamientos de arte y escritura de vanguardia y los acomodarían a una situación actual, y por tanto no se podría hablar de un rechazo total del pasado como ha sucedido comúnmente en los movimientos de vanguardia. ¿Existe, en esa situación, el peligro de caer en el vanguardismo?.

Lo que sucede es que cuando nos referimos a las vanguardias en general, casi siempre nos referimos a las primeras vanguardias. Está claro que lo que sucede en los años diez y veinte, es una eclosión y una situación de ruptura fortísima la cual se produce de forma entrelazada. Me refiero a los componentes éticos, políticos y sociales, y sobre todo los componentes puramente estéticos. Todos están muy mezclados y además no se pueden valorar todos al mismo nivel. El fenómeno de las vanguardias no hubiera pasado de ser un acontecimiento fundamentalmente histórico, si no se hubiera producido ya en los años cuarenta, una revisión profunda de estas vanguardias por una nueva generación. Me refiero, en primer lugar al importante papel de Isidore Isou, de la action painting, etc... Esta generación, que es una generación ya más libre, cae menos en los vanguardismos porque su situación tanto humana como psicológica y práctica es muy distinta --no porque las vanguardias hayan triunfado, que en ese momento no lo han hecho-- y hay una discontinuidad muy fuerte. Lo que sucede es que en esos años se hace una revisión y lo que se salva es lo que las vanguardias han aportado realmente. Esa revisión se ahonda en los años cincuenta y se continúa en los sesenta, y es lo que produce la nueva situación vanguardista. De tal forma que no se puede hablar propiamente de tradición, porque la tradición es la aceptación del pasado sin crítica y los tradicionalistas no ponen nunca en cuestión el pasado. Sin embargo, en los cincuenta y sesenta se pone en dura revisión y se acepta y se utiliza, buscando determinadas y nuevas propuestas, las soluciones que habían encontrado la generación anterior. Es como alguien que hoy intentara, por ejemplo, descubrir nuevos sistemas de producción de energía y revisara las propuestas hechas desde el siglo XVIII para descubrir que alguna de ellas, si bien inicialmente y en su momento no conducían a nada, son propuestas válidas desde el punto de vista de hoy. Esta es la diferencia y esto es lo que deja claro que no hay una tradición vanguardista. Lo que se llama tradición vanguardista es una denominación abusiva. Lo que hay es la utilización de determinadas aportaciones, puntos de vista, planteamientos e ideologías por una generación nueva, de tal forma que acepta unas cosas si y otras no. Por ejemplo, en los años cuarenta se produce el letrismo, un movimiento que aporta cosas importantes, que se adelanta en otras, pero que todavía arrastra demasiados signos de identidad de Dadá. De este movimiento, sin embargo, nacen aportaciones muy destacadas, como el fonetismo, y no digamos el situacionismo. En los años cincuenta la aparición de los planteamientos racionalistas, el racionalismo concreto y demás, desarrollan un espacio procedente del arte concreto, de los holandeses de De Stijl y de algunos autores que habían estado a medio camino como Jean Arp. Fueron los que enfocan lo abstracto como lo concreto. Entonces se selecciona, de tal forma que, las figuras que quedan de los años veinte se discriminan. Así, el surrealismo es duramente castigado en esa revisión, porque lo que se acepta de las vanguardias es el planteamiento ácrata o liberal, un planteamiento que renuncia al poder y no pretende tomarlo. Los concretos de los cincuenta piensan que las formas de poder son peligrosas y problemáticas y hay que plantear la cuestión de otra forma. También se renuncia en los años cincuenta a las visiones totales, que más bien son totalitarias, como la del surrealismo y la del futurismo y los llamados ismos que plantean una visión total del mundo, de la vida, del arte, de la poesía, de la pintura. Se acepta que las visiones tienen que ser más parciales.. Se salvan figuras como Schwitters, Tzara, Van Doesburg, Mondrian, y se eleva a los altares a una figura menor (durante los años veinte y treinta) como Duchamp. Esto se hace además no sólo desde Europa sino también desde Norteamérica. Hay también una cierta continuidad debido a la emigración de los surrealistas en América, que influyen en la aparición del expresionismo abstracto, a pesar de que los surrealistas eran antiabstractos. (Para ellos la abstracción era un callejón sin salida, igual que lo era la poesía fonética, igual que el caligrama.) Entonces ahí hay una renovación por un lado y una aceptación de ciertos autores por otro, pero en modo alguno tradición. Además se procede a la reformulación como en el caso de la acción. La acción no hay duda de que proviene de los planteamientos futuristas y Dada. Pero la formulación que se produce en los años sesenta que se da por llamar happening, es una selección de esos procedimientos y la eliminación de otros, racionalizando profundamente esa idea, llevándolo a cabo gente que acepta de manera más consciente su formación original, como John Cage, uno de los padres del happening, que en todo momento se presenta como músico. Al contrario que en los años veinte, que nadie se definía. No hay, por tanto, ningún intento de confundir, hay una clarificación y una racionalización de muchos aspectos. También se renuncia a los aspectos mas utópicos o grandiclocuentes, y se supera la vocación por el escándalo: Habrá cosas que se podrán cambiar a través del arte, se podrá cambiar al individuo a través del arte, pero no en un futuro predecible ni de una forma cuantificable. Por decirlo así, la vanguardia se hace más artística, considerando más conscientemente su campo fenoménico de actuación y se acepta que está delimitado. También se revisan estas aportaciones y se pone el acento en la intencionalidad, la existencia del azar, etc. Desde mi punto de vista (y esto es más una sensación que un pensamiento debidamente elaborado) empieza a quedar claro que, dentro de cincuenta años, los historiadores académicos presentarán a las primeras vanguardias como los precursores de una nueva época, que empieza a desarrollarse verdaderamente a partir de la Segunda Guerra Mundial.

NUEVA ÉPOCA

Una de las claves de la modernidad planteada por las vanguardias es el desvanecimiento de la subjetividad y el rechazo del artista como entidad aislada productora de verdades artísticas. Un antiromanticismo que Dada proclama en la capacidad estética asumida por todos los hombres. Sin embargo parece subyacer en las vanguardias un cierto carácter romántico en tanto que planteadas como un idealismo utópico. ¿Qué piensas al respecto?

Bueno es que, para empezar, la vanguardia no es nunca monolítica, además las diferencias entre los planteamientos aceptados y su consecuencia práctica produce diferencias notables. Pero hay una cosa que no se pierde nunca y es que hay una especie de principio general que aceptan incluso los surrealistas, y es que el arte puede ser hecho por todos. Y que, efectivamente, no es algo propio de individuos aislados o excepcionales. La escritura automática es una cosa al alcance de todo el mundo, el cadáver exquisito está al alcance de todo el mundo, etc. Se tiene una conciencia general de que no es el individuo quien se expresa sino que son los mecanismos mediante los cuales el individuo participa en el mundo, sea el lenguaje, sea la mano que pinta; hay siempre algo que supera al individuo, sea el inconsciente o sea desde la concepción objetual del lenguaje, que no depende del individuo y que es un mecanismo social. No hay por lo tanto un romanticismo en sentido absoluto. Hay ciertas formas románticas que se aprecian en el surrealismo cuando éste avanza hacia el hermetismo, o casos como el de Dalí que lo implementan y lo hipostasian, creando lo que luego se ha llamado las mitologías personales, que se desarrollan en los sesenta como el individuo artista que es en sí una obra de arte (aunque casi siempre con una intencionalidad crítica o al menos irónica). Entonces esto sí que se da. Lo que pasa es que en los años sesenta, si se busca bien, se encuentra de todo porque es una auténtica explosión. Es, por decir así, como gente que descubre pozos de petroleo por todos los sitios, pero luego no pueden ser aprovechados. Hay que reconocerlo de una vez, y es que lo que se inicia es una nueva época. Esto ya lo comentábamos. Yo no pretendo escandalizar a nadie, pero desde luego la época que se inicia con las vanguardias puede ser comparada con la época que se inicia en el Renacimiento. Cambian radicalmente grandes conceptos, planteamientos vitales, etc. Lo que ha surgido en los sesenta y setenta, de estos planteamientos vanguardistas, ha hecho que la gente tenga una forma de vida distinta porque ha afectado a la política, ha afectado al comportamiento sexual, etc. Han ido mas allá de lo que incluso la propia vanguardia podría imaginar. El hecho de que posteriormente se produzca una nueva reacción en los ochenta, que limita o cosifica, en el peor sentido de la palabra, muchas de estas aportaciones y las reduce a un campo de acción, que no quiere que afecte a la sociedad o que las niega, no sirve de nada porque en la práctica esto ya sucede. Esa influencia de la vanguardia ya ha tenido lugar, ya ha germinado.

Romanticismo

Respecto al romanticismo lo que pasa es que lo que se lleva a la práctica en las vanguardias no son ideas que acaban de nacer. Con la diferencia de que ellos son capaces de llevarlo a la práctica, cosa que no habían hecho los demás. Empezando por la pintura abstracta, son ideas que tienen cientos de años. Es la gran ventaja de las utopías. Tú lanzas hoy una utopía y quizá pueda cumplirse dentro de mil años. Si tiene suficiente fuerza, y se corresponde con las aspiraciones más profundas del sentimiento humano. No se puede entender ningún movimiento del siglo XIX sin referencias al romanticismo, y en realidad las primeras vanguardias son planteamientos más o menos literales de ideas románticas. Pero hay algo distinto. Aquí ya no estamos hablando de la idea fundamental del romanticismo que es la subjetividad. Lo que sí es cierto, y esto ya lo hablábamos ayer, es que hay gente que retoma esas ideas, gente que se sitúa en lugares periféricos de los movimientos de vanguardia en sí. Y en los años ochenta una de las reacciones ha consistido en retomar eso, es decir, puesto que no hay normas, porque ya la vanguardia las ha abolido, ha hecho tabla rasa de lo que eran las normas del valor, ya no existen normas ni líneas de actuación, a partir de ahora sólo cuenta la subjetividad y el "gusto" que nace de la subjetividad. Eso sí que es romántico, de un romanticismo además barato, porque es simplemente no querer saber cómo es la realidad. Es como la gente que, como piensa que el cristianismo está gastado, se inventa una nueva religión. El problema no es que el cristianismo esté gastado, el problema es que el planteamiento vital y social que precede a la elaboración de las grandes religiones como el cristianismo ha terminado su ciclo, se ha agotado. Subsiste por una serie de razones prácticas, sociológicas y de inercia pero no puede aportar nada. Sin embargo ideas como la fraternidad, la igualdad, etc, permanecen. Pero hay otras que las personas del siglo que viene difícilmente podrán aceptar. En este siglo la trascendencia, sea religiosa o de otro tipo está agotada. Una de las grandes aportaciones del siglo XX ha sido la superación de la trascendencia. Tanto la trascendencia personal, en el sentido de que tú, tras la muerte vas a pervivir; la trascendencia de las ideas, en el sentido de que unas se deban imponer coercitivamente a otras; o de los hechos y que algunos tengan que ser aceptados por encima de otros. Todo eso ya se ha acabado. Y lo que distingue a unas sociedades en el siglo veinte de otras, es la cantidad de trascendencia que aceptan en sus comportamientos políticos, económicos, etc. Las que son ya sociedades civiles enteramente, las llamadas modernas como EEUU, Alemania, Gran Bretaña, Suecia, frente a países como Italia, Portugal o España en los que el componente trascendente sea personal o socialmente, aun persiste. Y estas sociedades frente a otras como las del Tercer Mundo.

SURREALISMO

Se ha criticado al surrealismo acusándole de establecer cierta vuelta al orden. ¿Cómo se produce exactamente la crítica al surrealismo por las vanguardias posteriores?

Es que la vanguardia difícilmente podría mantenerse al margen de las grandes corrientes que vivifican y dan forma a la humanidad. Esquemáticamente, se dan en la historia de la humanidad dos grandes corrientes, que están por encima de la izquierda y la derecha tal como se han entendido en este siglo. Me refiero a la que pone el acento en los individuos y en la libertad, y a la corriente contraria que defiende la ley y el orden, la autoridad, la trascendencia, etc. Dentro de ellas las personas y las organizaciones buscan el poder. El poder en sus distintas versiones, desde el reconocimiento social, el dinero, el prestigio, las ventajas de clase o de grupo, etc... que se solicitan mediante mecanismos bien conocidos. Y el surrealismo dentro de la vanguardia es el que más lo hace, lo hace también el futurismo, pero éste al tener una menor repercusión y durar menos, no trasciende en este sentido. El hecho mismo de la organización de los grupos es ilustrador. Cuando éstos son muy cerrados les lleva al mismo planteamiento que las sectas, que anulan a los individuos para conseguir mayor poder para el colectivo. Todas las religiones quieren hacerlo. De alguna forma el surrealismo también lo hace. El surrealismo reelabora y sintetiza las principales aportaciones de los futuristas, cubistas y dadá, de forma que se conviertan en una doctrina de poder y de orden. Esta es una de las razones por lo cual en los sesenta, el surrealismo se ve muy criticado, muy atacado. Sólo los países donde la capacidad de innovación y renovación está disminuida o destruida como pasa en España o en Portugal, persiste un cierto surrealismo que evoluciona hacia situaciones muy parecidas a las que evolucionan gentes que parten de planteamientos bien distintos del surrealismo. El surrealismo español de posguerra es -debido a esto- un fenómeno curioso.

En España lo que pasa es que hay que retomar algo roto por la Guerra Civil y que en realidad no se había desarrollado suficientemente.

Claro, aquí sólo se pudo evolucionar a partir de lo que ya hay, puesto que no se puede renunciar a la innovación que hay, pues no hay otra. Esa es la historia de Cirlot, de Labordeta, de Ory, etc. gente que en bastantes casos llegan a planteamientos y postulados similares a los de otra gente que parte de principios antisurrealistas. El surrealismo en los sesenta es criticado porque de alguna forma ha llegado al poder, y hay que librarse de él. Sobre todo en Francia donde se le critica mucho porque forma un cierto poder, y eso la vanguardia tiene que eliminarlo. Y es una pena porque seguramente el surrealismo aún hubiera dado más juego, y de hecho muchos de los planteamientos surrealistas puedan seguir siendo desarrollados. De hecho hay una parte del surrealismo que es importante, que es la parte oscura, la parte negra, la parte que se intenta desarrollar a través del simbolismo, y a través de lo macabro, del inconsciente más negro. Esa parte hoy día está como bloqueada por el desarrollo de la vanguardia de los años sesenta. Hay algunos casos como el Grupo de Viena que es impensable sin ese componente surrealista cuando utilizan cadáveres de animales, o en parte el body art y algunos de sus planteamientos que llegan a esos términos. El desarrollo -especialmente importante en España- del poema objeto, es una buena demostración de que el surrealismo no está, ni mucho menos, agotado.

MISTICISMO

La subversión de la imagen surrealista, la independencia que alcanza el objeto surrealista, hasta incluso determinados planteamientos místicos que alcanzan ya en los sesenta al arte conceptual. Y realmente podríamos rastrear en el pensamiento de una gran cantidad de artistas del siglo XX, que basan su arte en asuntos que tienen que ver con determinadas experiencias religiosas.

Sí, el misticismo es un tema clave en el siglo XX. Hasta los años 30 el componente místico es fundamental. La aparición y el desarrollo de la pintura abstracta no hubiera sido posible sin un alto componente místico. Desde Kandinsky y Mondrian, y la relación que tienen con la música es absolutamente llamativa. Ese es un misticismo que viene del siglo XIX y posiblemente de más lejos, y es lo que da pie a la aparición de una serie de corrientes teosóficas y esotéricas. Esto, que es un planteamiento idealista, poco práctico, es una forma de platonismo pero a través de Plotino, el cual da una versión mística del pensamiento platónico, y esta evolución llega hasta el siglo XX (a través de Florencia) y continúa durante todo el siglo. Aquí tienes, por ejemplo, el libro de José Luis Castillejo La escritura no escrita, que se ha publicado hace muy poco, aunque en realidad es un libro escrito en los setenta, que es un libro que tiene un lado místico en un sentido materialista, de un misticismo sin Dios. Un misticismo del individuo. En realidad el individuo sería Dios.

Con una orientación budista...

Si, si posiblemente tenga componentes orientales. La presencia de elementos místicos en los años sesenta a través del hipismo y la música es conocida y no sería de extrañar. Pero yo creo que estos planteamientos vienen de más lejos, y están presentes de una u otra forma en las primeras vanguardias. Este pensamiento místico se puede rastrear en muchos artistas, aunque nadie habla de dios, o excepcionalmente como Mondrian, pero lo que hay es una especie de panteísmo que tendría que ver con el mundo de la comunicación; la capacidades inexploradas del color, la materia y el gesto en la pintura abstracta, que busca una pureza del hombre, etc.

En este sentido es fundamental el desarrollo de la psicología desde Freud y el psicoanálisis hasta la psicología profunda de Jung, que se constituye en la forma espiritualista del siglo XX.

La importancia y el peso de las aportaciones freudianas, es algo muy conocido, y el reconocimiento, casi la entronización del "inconsciente", se da incluso en autores que seguramente nunca había oído hablar de Freud. Lo que pasa que frente a lo que en el pasado ha ocurrido con la religión, que siempre ha estado contra el hombre porque el hombre es el servidor de las divinidades, en el siglo XX sucede todo lo contrario, todo está al servicio del hombre, lo espiritual está al servicio del hombre, y es para mejorarlo, nunca para que renuncie a algo.

De hecho los místicos de todas las religiones son los perseguidos, los revolucionarios, un poco como los anarquistas heréticos dentro de su propia religión.

Si, en España, por ejemplo, Juan de la Cruz, sólo ha sido comprendido por la nueva visión de la poesía que se construye en este siglo, y es cuando se le admite en su importancia de poeta. Es un autor que en el siglo pasado es un poeta despreciado o ni siquiera considerado. Yo recuerdo, de niño, haber leído la típica historia de la literatura, aquellas más o menos enciclopédicas, de un Académico de la Lengua, en concreto y el apartado dedicado a Juan de la Cruz era penoso. Decía que no sabía medir los versos, que las frases eran incoherentes y en definitiva, que era un desastre como poeta. Claro, para nosotros, gracias, entre otras cosas, pero fundamentalmente, a las vanguardias, la visión de la poesía tradicional es otra. Cuando yo digo que, de alguna forma, la vanguardia ha triunfado es esto, es que hoy la gente entiende a San Juan de la Cruz mucho mejor que le entendía en el siglo XIX, y eso se debe al nuevo concepto que Dada o el surrealismo aportan. Claro, leído desde postulados surrealistas, Juan de la Cruz es muy enriquecedor, porque lo que se descubre es que lo que tienen en común los planteamientos de vanguardia con los místicos, sean los místicos sufís, (de los cuales los Santa Teresa, Juan de la Cruz y otros, se nutren) es la cuestión de la creatividad. Esta gente es la que en su momento está más cerca de la creatividad, viéndose a sí mismos como individuos, y para ser ellos mismos y aceptarse como individuos, utilizan el lenguaje. Como Juan de la Cruz no se somete a las reglas comunes y a las reglas de la lógica, si eso va contra su experiencia mas íntima, se las salta y las hace explotar, y de ahí su coincidencia con las vanguardias.

Juan de la Cruz, a Santa Teresa y tanta gente en su época, consiguieron profundizar en su individualidad, y esa es su experiencia mística. Que se produjese o no, como se ha dicho, por el efecto del ácido lisérgico, es lo de menos. Aunque es algo que también se produce en los años sesenta, es el mismo camino. En el caso de los místicos del XVI mediante el cornezuelo de centeno, conocido desde la Edad Media como acentuador de lo místico. Este tema es un aspecto irrelevante. La mística es uno de los temas menos estudiados en relación con las vanguardias y es algo que a mí me llama mucho la atención. Hay estudios con cierta profundidad, estudios muy bien hechos sobre las vanguardias, pero esto se toca muy de pasada y no sólo no se insiste suficientemente en él, sino que se desprecia. Parece que no tuviera importancia, cuando es una cuestión central para comprender lo que ha pasado y lo que está pasando.


Glosario
[Vanguardias, modas, vanguardismos] [Misticismo, utopía, transgresión] [Asimilación, consumo y barroquismo] [Renovación, experimentación] [Vanguardia, escritura y olvido] [Grupos, política y algunos libros] [Contradicciones, contracciones, con pasión] [Vanguardia y experimentación en la práctica]
[La vanguardia ante el siglo XXI]

radicales livres, # 2