Vanguardias y vanguardismos ante el siglo XXI, Fernando Millán y Chema de Francisco

Día 17

Asimilación, consumo y barroquismo

La supervivencia ante los poderes -establecidos- y la vida como un proyecto -por establecer-


[renuncias y recuperaciones] [aportaciones del siglo XX] [pensamiento visual] [creatividad] [barroquismo] [transgresión]


RENUNCIAS Y RECUPERACIONES

Con respecto a los planteamientos utópicos de las primeras vanguardias, se han revisado hasta tal punto que parece que los movimientos vanguardistas posteriores han sido más cautelosos, que se proponen también cierta utopía pero quizá más limitada, más consecuente ¿Cómo ves este asunto, el de los planteamientos de utopías como componente esencial de todo movimiento de vanguardia?.

Bueno, la vanguardia por definición es utópica y la utopía por definición es desmesurada. Como planteamiento inicial, la vanguardia se plantea nada menos que cambiar al individuo, el mundo, la literatura, o cualquiera de los objetivos que se plantea, en función de los medios que dispone. Pero los medios con los que cuenta son irrisorios comparado con los fines que persigue y por lo tanto hay un desfase que tenemos que comprender a través de los mecanismos de lo utópico. Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que las utopías planteadas por las vanguardias de los años veinte incluso -en algunos puntos- se han quedado cortas. Ellos mismos tenían la idea de que los cambios podrían producirse a muy largo plazo, y se han realizado mucho más deprisa de lo que se podía esperar, en prácticamente dos generaciones. Entonces, es este sentido, habría que revisar y plantearse actualmente cómo funcionan en este siglo las utopías. La utopía es irrenunciable en los planteamientos sociales, y mucho más en los planteamientos intelectuales. Está claro que lo que hoy se plantee como aparentemente increíble, al cabo de unos años será posible. Imaginate las utopías tecnológicas de Julio Verne en lo que se han quedado en cien años. Por lo tanto esto es como la vida de cada uno. Los psicólogos nos dicen que en nuestra etapa adulta vivimos de las ilusiones y las imaginaciones excesivas de la infancia. Quiero decir que cuando un individuo ha sido capaz en la infancia de desear o de plantearse grandes proyectos o grandes historias, después eso le alimenta toda su vida. El problema se le plantea al individuo, cuando sus proyectos e ilusiones vitales de la infancia y la adolescencia, se cumplen y tiene que volverse a replantear grandes proyectos, con la dificultad que ello supone.

Claro, pero es que lo que pasa es que el poder va asimilando poco a poco esas ideas. Fijate que los términos "radical" y "utopía" sirven ahora para anunciar un refresco de naranja y otro de limón. Entonces es cada vez más complicado plantear una idea utópica si inmediatamente no es utilizada para vender pantalones vaqueros. ¿No crees que deberían proponerse ideas utópicas de cambio radical conociendo las estrategias devaluadoras y actuando con más cautela, con previsión?

Una de las cosas que hemos aprendido en este siglo, es que todo se "consume". No sólo las cosas materiales, también las ideas, las emociones, o las utopías Pero dificultades siempre ha habido. Por ejemplo el Manifiesto del Futurismo que hoy sigue teniendo fuerza y una capacidad de impacto, imaginate como sería en 1909. Es como si hubieran prometido que todos los hombres iban a vivir eternamente. Da igual, quiero decir que es algo tan insensato, que por lo tanto no tiene opción.

Ya, pero los futuristas contaban con el factor sorpresa que es muy importante.

Pero ahora mismo, cualquier utopía que se plantee es una utopía en el sentido continuista, en el sentido que decía antes. Quiero decir que hemos entrado en una nueva etapa o en una nueva era, en cuanto al comportamiento en los países occidentales. Entonces, dentro de este esquema, hay partes que ya están agotadas y suficientemente explicitadas como para que se abuse de ellas. El sistema tiene que renovarse mediante la negación o el avance. Desde luego, mediante la aceptación de limitaciones, de comedimientos, de realidades impuestas, no se consigue nada, de eso estoy convencido. La cuestión es simplemente que tenemos que hacer el esfuerzo de ser nosotros mismos, de ver el mundo con nuestros propios ojos, y de atrevernos a plantear, explicar y proponer aquello que vemos, tanto si es factible como si no lo es. Hace unas semanas viajé a Barcelona y estuve con Eduardo Scofet, que acaba de publicar junto con otro autor unas propuestas que han titulado algo así como "Proyectos imposibles" o "Propuestas imposibles", y sin embargo, comentábamos los dos con otra gente como Xavier Canals, lo que ellos veían tan imposible, seguramente, no lo era tanto. Por ejemplo, una de las propuestas era quemar un millón de dólares en billetes. Pues no es una propuesta tan difícil. Desde luego es una cantidad de dinero muy importante en cualquier país, y legalmente no está permitido, pues destruirías una propiedad pública, al menos en EEUU. Hay mucha gente que por hacer algún acto así ha ido a la cárcel; quiero decir, que son cosas que aparentemente resultan graves, y sin embargo no lo son. Cualquier cosa que se te ocurra, en cualquier momento puede ser hecha. Yo mismo, tengo una cierta conciencia de alguno de los que considero mis proyectos imposibles, como El monumento al rayo o El jardín de las plantas malditas, porque hace falta mucho dinero para realizarlos y requieren determinadas condiciones legales y administrativas. Pero seguramente no lo es tanto, es cuestión de ponerse. Lo imposible en el siglo XX, el horizonte de lo imposible se ha alejado muchísimo. Además, es que si fuera fácil no tendría ninguna gracia, porque es lo que te distingue, ¿cuantos individuos han hecho propuestas novedosas, revolucionarias, que luego han sido llevadas a la práctica?, muy pocos. Esto siempre ha sido así. Después vienen los artistas que desarrollan y explotan esas ideas, son los especialistas que se hacen hábiles en su utilización.

APORTACIONES DEL SIGLO XX

Me comentabas que, para tí, unos de los hallazgos, una de las aportaciones más importantes de las vanguardias al arte del siglo XX ha sido el collage.

En los años sesenta, cuando se revisan las aportaciones de la vanguardia, se sistematiza de alguna manera y quedan claras una serie de cosas. Entre las preocupaciones de la vanguardia está la abstracción y sus distintas vertientes y desarrollos. Por otro lado está el tema de la acción, como una forma de actuación pública, que no es teatral, no trascendente, que tiene componentes sonoros y musicales, y sus componentes individuales. Supone una innovación total, porque desde que existe el hombre, evidentemente han existido personas que han hecho algún tipo de espectáculo para los demás, el caso de los trovadores o toda la tradición del teatro, pero la acción, happening, performance, música de acción, etc., tiene unos componentes peculiares, es un material distinto. Por otro lado está toda la cuestión de la escritura automática, que indudablemente nunca antes se había practicado. También surge un concepto nuevo de la utilización de la voz humana, para la música hablada y la poesía fonética que abren nuevas expectativas. Tenemos todos los planteamientos en torno a la poesía visual, que son distintos a los que ya existían anteriormente, que conectan claramente con la tradición del emblema y con el caligrama, pero que tiene un fundamento distinto, sobre todo a partir de los años cincuenta. (Porque renuncian al logocentrismo del pensamiento culto). Y está el collage. El concepto collage o la forma de trabajo en collage que, para mi, no hay duda de que es con mucho la aportación más importante, más determinante de las vanguardias en el siglo XX. Porque si te das cuenta, cualquiera de las otras aportaciones han existido de alguna forma antes, la escritura automática podría considerarse como una nueva versión de lo que se llamaba melopea, en los místicos. La abstracción es algo presentido y hasta existente con anterioridad como ha demostrado Juan Eduardo Cirlot en su libro El espíritu abstracto, a través de determinadas manifestaciones geométricas de oriente o del mundo árabe. O la referencia de JJ Rousseau a una pintura hecha sólo de colores. Por su parte, la acción tiene unos antecedentes claros. Sin embargo, el collage sólo podía surgir en el siglo XX, porque para empezar es el siglo del papel. La cantidad de papel que se produce y utiliza, y claro, es el siglo de la reproducción verdaderamente masiva, de la imagen y de la palabra. Es cuando realmente la reproducción penetra en todo el entramado social y en los individuos. Luego el collage se desarrolla a todos los niveles. Por ejemplo, en la música contemporánea; sería impensable la música del siglo XX sin el principio collage. Como lo es para la escultura, los ensamblajes objetuales o las instalaciones. Porque, en definitiva, el collage es una de las manifestaciones mas eficaces de desmontaje del logocentrismo. Y esa es sin duda, la gran labor a que nos hemos dedicado - y tenemos que seguir dedicándonos- los artistas de este siglo.

Otras dos aportaciones me parecen también definitivas por parte de la vanguardia. La utilización del azar que tiene una utilización muy efectiva, y por otro lado la utilización y el reconocimiento del ruido como la base de la actividad sonora, al contrario que anteriormente que sólo a partir de una cantidad de decibelios había producción musical y por debajo era ruido, y el ruido como tal no tenía valor, era algo deleznable que se producía a pesar nuestro.

¿Te refieres a la valoración estética del ruido?

Exactamente, pero también a una valoración plenamente humana. Incluso hoy persiste un cierto odio al ruido. Se considera al ruido como polución, algo inadmisible no tanto porque sea algo natural, desde mi punto de vista, sino porque la vida, la existencia no se puede compaginar sin ruido. Yo soy una persona muy ruidosa, y para mi el ruido es una manifestación más de la vida y por lo tanto de consideración, como la palabra en el individuo o el pensamiento. En la naturaleza, por ejemplo. Una naturaleza sin ruido sería absolutamente pobre, patética, incluso en las grandes ciudades cuyos altos niveles de ruido pueden producir estrés o dolor, pero eso al fin y al cabo define a la ciudad. Una ciudad sin ruido es impensable. Con esto no quiero decir que el ruido sea absolutamente necesario, pero si un artista, el día de mañana, quisiera relacionar Madrid con una realidad, posiblemente el ruido sería mucho más auténtico que hacer fotos o filmaciones. Esta consideración actual del ruido que se produce en los años de la posguerra está ya en las vanguardias primeras de alguna manera cuando se acepta el arte de otras civilizaciones, el arte étnico.

Ésta sería sin duda otra de las grandes aportaciones de las vanguardias, desde Modigliani, por supuesto Picasso y los surrealistas coleccionando máscaras africanas.

Yo creo más bien que es un hecho sociológico, porque antes occidente vive muy aislado, pensando que eran los únicos en el mundo, y la vanguardia reclama el arte africano para apoyar sus propias tesis. Algo verdaderamente importante es la asimilación del pensamiento oriental, especialmente del Zen. De esto no hay ninguna duda, el individuo retoma la línea clásica del "conócete a ti mismo", quiero decir "óyete a ti mismo", y eso quiere decir que el ruido tiene una calidad humana, una calidad comunicativa, entonces no hay porqué buscar formas para destruirlo. Todo intento de destrucción de la realidad se vuelve contra el individuo. El ruido tiene un sentido importante, entonces utilicémoslo y saquemos la ventaja que sea. Claro que eso ha tenido grandes repercusiones como en la música.

PENSAMIENTO VISUAL

Sobre las aportaciones estaría bien plantear la distinción entre las que tienen vigencia y las que parecen obsoletas.

Bueno, yo creo que todas las aportaciones están siendo utilizadas porque no sabemos con certeza hasta qué punto pueden estar verdaderamente agotadas. Está claro que el collage, al ser un método muy utilizado parece más cansado a la hora de dar nuevos frutos. El tema de la acción se constituye actualmente como un cajón de sastre donde todo cabe. Pero esto que me pides es muy difícil porque son principios generales tan efectivos que su utilización puede permanecer durante cientos de años, sobre todo si nos referimos al individuo. Pensemos que cada nueva generación y cada nuevo individuo no van a repetir el mundo pero tampoco están en condiciones de decir, como Tzara, que antes de mí no había nadie. En cualquier caso sólo a través de esa individualidad, sólo a través de su propio contacto con el mundo y con las realidades, y con la utilización de su conocimiento va a poder vivir. Otra cosa es lo que llamamos el arte profesional, digamos la industria del arte, ahí, claro, hay que distinguir. Porque ahí hay modas, hay intereses, pero, no nos engañemos eso nada tiene que ver con las vanguardias.

Visto en perspectiva, el siglo XX ha hecho aportaciones fundamentales, con una virtualidad que está muy lejos de haberse agotado. En su primera parte, por decirlo de forma esquemática, que llegaría hasta los años sesenta, priman los descubrimientos perceptivos, lo que podríamos llamar el "pensamiento visual". Desde el cubismo, pasando por el collage y la pintura abstracta (en sus distintas corrientes), y las imágenes surrealistas, hasta la pintura acción, el cinetismo, la poesía concreta, las vanguardias pusieron ante el ojo colectivo una nueva imagen del mundo y del hombre. En la segunda parte del siglo, la innovación y la renovación pone el acento sobre todo en lo que denominamos "conceptual": instalaciones, happening, las distintas formas de experimentación con el lenguaje...

De todas maneras se ha considerado a las vanguardias históricas como proyectos inacabados, o proyectos frustrados, insatisfechos.

Si, pero eso no son más que interpretaciones.

¿Se pueden retomar esos proyectos para intentar continuar?

No se trata de retomar, se trata de seguir adelante. Una de las aportaciones de las vanguardias es la importancia del individuo, del tema de la libertad: la capacidad de ver el mundo con nuevos ojos. No sabemos qué es lo que ha sido más decisivo en la aparición de nuevas formas de sensibilidad, si las vanguardias u otros acontecimientos sociales, pero desde luego, esas formas de sensibilidad son un hecho. Pero eso con ser tan importante no es decisivo. Porque la vanguardia tiene que estar por encima de la sensibilidad incluso. A la vanguardia propiamente dicha le da igual la moda, le da igual estar o no de moda, es a determinados individuos a los que sí les interesa estar de moda porque eso les supone algún tipo de ventaja. Si te das cuenta, una actuación bastante ilustrativa, de cómo se pueden utilizar inteligentemente las cosas es el caso de Warhol. Warhol es un hombre que consiguió estar de moda constantemente, utilizando las técnicas que estaban al alcance de todo el mundo. Es la voluntad de estar de moda, de ser reconocido, la que le permite finalmente subsistir, y la mayor parte de los artistas, o no la tienen o no la saben manejar. Esto también está conectado con toda la cuestión social. Quiero decir, en el caso de España, al ser una sociedad que está en contra de la innovación, contra el cambio, que está anclada en postulados claramente barrocos, con lo religioso, la política, etc., la pequeña parte de esa sociedad que afecta a lo moderno, en el sentido más amplío y que quiere innovación y lo postula y lo defiende, necesita de la novedad, necesita de la moda, del escándalo, de las partes mas negativas o menos interesantes de la vanguardia, para pervivir, porque, claro, tendríamos que movernos en una guerra de guerrillas si lo que queremos es tomar el poder social, o cambiar la sociedad. La gente se queja de que la vanguardia se ha pasado de moda , pero si es que las vanguardias nunca quisieron estar de moda, ni pueden estar, en sentido estricto, de moda. De hecho, la división que acabo de hacer entre el periodo "perceptivo" y el "conceptual", sólo se refiere a las aportaciones mas fundamentales. En los años sesenta y setenta, incluso en los ochenta y en la actualidad, el pensamiento visual sigue teniendo una importancia de primera línea para cada nueva generación, porque es utilizado para encontrar su lugar en el mundo, y sobre todo su "imagen". Hay una continuidad no forzada, no "organizada" como moda. De hecho, el pensamiento visual, la nueva concepción de lo espacial, su presencia en las cuestiones vestimentarias y comportamentales, forman ya parte definitoria, en mayor o menor grado de todas las sociedades modernas. Y no me refiero tan sólo a lo que los situacionistas llamaron la "sociedad del espectáculo", y a la Aldea Global de McLuhan. Estoy hablando sobre todo de los cambios en la vida cotidiana, en los comportamientos generacionales. En el terreno de las ideas, el pensamiento visual es una aportación definitiva, porque pone en cuestión, con su sola existencia, el logocentrismo que ha dominado en occidente al pensamiento desde el Renacimiento. Esto ha tenido y sigue teniendo una repercusión incalculable para la lingüística, para la filosofía, para la psicología, para las ciencias sociales. Recordemos a este respecto, que los artistas de vanguardia son los primeros que defienden, y demuestran en la práctica, la superación de la dicotomía fondo/forma...

CREATIVIDAD

Ahí hay una cosa que es el factor marginal de la vanguardia, que voluntariamente se margina de la sociedad para poder luchar, que sería una palabra totalmente vanguardista, luchar desde fuera de todo ese entramado social ¿cómo consideras ese aspecto de marginación de la vanguardia?

No es tanto una marginación, como una aceptación de hechos. Quiero decir que un individuo, puede aceptar ser él mismo, y desarrollarse como entidad o intentar ser reconocido por los demás, etc. Se pueden utilizar los dos caminos, pero claro si utilizas el camino del reconocimiento, al final, lo que descubres es que lo que reconocen es una máscara, no a ti mismo. En ese sentido no es que la gente se margine, sino que es como una estrategia. Por ejemplo, nosotros, el grupo N.O. en el manifiesto inicial, (una carta que enviamos a varios países, en ingles y en español) en uno de los puntos, decíamos que mientras que las condiciones sociales no permitieran el desarrollo de nuevas ideas y nuevos planteamientos, nosotros renunciábamos a lo que es la repercusión social, y a tener en cuenta, en nuestros trabajos, ese componente. Luego está también la marginación como algo insuperable, impuesto por las estructuras sociales. Está claro que las sociedades que utilizan, abusan, que agotan, que consumen los planteamientos vanguardistas, son sociedades que evolucionan mas rápido hacia planteamientos más abiertos, más libres y, por decirlo así, más productivos. Lo que ahora se sabe, y posiblemente no haya ninguna duda, es que el principal capital que tiene una sociedad es su capital creativo, y la creatividad es intercambiable al nivel que sea, da igual que el creativo sea un modisto, o un diseñador de coches. Esa persona creativa es un activo importante de la sociedad, y las sociedades en este momento importantes, las sociedades que de verdad deciden por dónde va la humanidad, tienen un mayor porcentaje de creatividad, y una mayor aceptación y un mejor tratamiento de la creatividad, que las sociedades que no (la creatividad es altamente contagiosa cuando supera cierto punto crítico). Es decir, lo que diferencia en este momento a los países de primera línea y a los países de segunda línea en Europa y en América y en Asia es fundamentalmente eso. Lo que pasa es que hay sociedades como la nuestra, que habría que desmontarlas y volverlas a montar prácticamente, porque están montadas sobre principios anticreativos: sobre la tradición, sobre la herencia, la trascendencia, etc..., y aquí no se ha producido la aparición de una auténtica sociedad civil. Aún es una sociedad fundamentalmente religiosa, en el sentido barroco, en el sentido del siglo XVII; no hay una liberación de las potencialidades burguesas. Y eso se nota en que no es una cuestión de clases. La clase obrera, por decirlo así, en el sentido más clásico, es tan tradicionalista, y es tan conservadora, y tiene tal sentido de la trascendencia, como o más que la clase dominante. Posiblemente la clase dominante sea más cínica, porque efectivamente a ellos les beneficia la situación, pero incluso a los que le perjudica la mantienen, y ahí está todo el tema del espectáculo, del fútbol, que rige la sociedad. Está toda la cuestión de los modelos, de todo el comportamiento social. Desde luego en ninguna sociedad, el modelo es el creativo, el del artista total. En algunas sociedades tiene un cierto nivel, un cierto rango, pero la española no tiene ninguno, aquí el arquetipo, el modelo de varón es el señor que triunfa y que físicamente cumple unos requisitos. Aquí, uno de los piropos que se le pueden echar a cualquiera hombre, en esta sociedad, y que sería aceptado, es el de "torero". Y, ¿qué es un torero?, pues un señor que figura y tiene determinada forma de comportamiento: se basa en el arrojo, en la valentía, no en el análisis ni en el estudio, y la habilidad física, digo yo.

Hay muchos artistas que están esperando a que pase algo, porque tú ahora, más o menos te puedes mover en tu ambiente, en tu estudio, puedes estar buscando dentro, realizando obra individualmente, o mirando fuera qué es lo que te aporta o bien la sociedad o bien las nuevas tecnologías, etc., pero está a la espera de que suceda algo, en lo que poder integrarse de una forma comprometida, y esto es lo que te digo, que ahora en este momento parece complicado, pero también por los propios mecanismos que dispone la sociedad del espectáculo...

Claro, claro, claro. Es que cualquier propuesta nueva, en tanto que propuesta y en tanto que nueva, va a ser puesta en revisión muy críticamente, después de la contraofensiva conservadora y neoliberal de los años ochenta. La capacidad crítica está muy apoyada en una serie de argumentos insidiosos, que además no son contestados. La capacidad de los medios, para ocultar , negar y neutralizar algo, es de sobra conocida. Si ahora mismo surgiese una propuesta nueva, normalmente las críticas se dirigirían sobre que no era nueva, en primer lugar, o que simplemente era poco creíble o no era desarrollable, o que era contraria a los intereses de la sociedad. Con el fin de que la gente que está dispuesta a integrarse se frenara, y esperara a ver qué pasaba. Porque lógicamente no se van a integrar en una cosa que vaya a fracasar, en una sociedad que ha entronizado el éxito (a ser posible con repercusión económica). En efecto, la sociedad del espectáculo que describieron los situacionistas, está en su plenitud, y se produce esa situación de empantanamiento desde los años ochenta. Reacción fuerte, mucho mas fuerte de lo que parece a simple vista, contra el desarrollo que se estaba produciendo en las vanguardias, y la reutilización de esas aportaciones, quitándoles el componente vanguardista, y convirtiéndolas en géneros, formas de trabajo, técnicas. Eso ha dejado un vacío, el vacío de la innovación, pues la gente ya lo ha aceptado. Como ocurría en el pasado, volvemos a los especialistas. Eso, en la sociedad actual (que ya no acepta los comportamientos reductivos, empobrecedores) genera insatisfacción e in-quietud, rebeldía incluso...Pero la respuesta, la solución, puede que esté escrita en el viento, pero es muy difícil de leer, y aún mas de comunicar.

Donde parece alojarse actualmente la figura del creativo es en el mundo del diseño, la publicidad y el marketing.

Bueno eso son versiones adocenadas de lo creativo. Al creativo no se le puede definir, es él mismo y puede serlo en política, en religión, en la ciencia. El creativo se dirige siempre en cada momento al lugar donde se le necesita; es una especie de soldado que va al lugar de más peligro. Esto es lo que ha pasado en occidente, desde hace quinientos años. Y en el mundo del marketing, la sociedad le necesita precisamente ahí, aunque no es una creatividad auténtica. Hoy por hoy, los individuos más creativos están en Internet, y seguramente son informáticos. Una de las personas más creativas que conozco está dedicada a la informática. No hay duda de que la informática esta produciendo un cambio una innovación tecnológica tan fuerte que puede ser muy atractivo para un creativo, tanto individualmente, como en el sentido de que esa persona ve que ese es el punto del arte social de este momento, la tecnología. El futuro está en manos de los dirigentes informáticos, y de los creativos que trabajan para ellos. De ahí que, si siempre ha sido una cuestión primordial para una sociedad, la educación, ahora lo sea mucho más, porque la acumulación de técnicas y conocimientos que produce la informática, es abismal. Aparte de esto, es cierto que, a través de la publicidad, el hombre de la calle ha tenido ocasión de ir recibiendo de forma continua muchos de los planteamientos del pensamiento visual desarrollados por la vanguardia, hasta aceptarlos y hacerlos propios. La publicidad gráfica, sobre todo, fue en los años sesenta y setenta, la punta de lanza de una "cierta modernidad". Y gracias a ella, se fue produciendo un cambio del gusto, una reeducación de las nuevas generaciones, a falta de una auténtica educación impartida en sus espacios naturales, cosa que, por cierto sigue sucediendo. La educación, la educación...

Esa desde luego es una clave importante...

Hay que pensar que en un país como España, los niños superdotados se convertirán antes o después en drogadictos, o en un delincuentes juveniles, porque su campo de desarrollo, esta tan delimitado, tan lleno de minas que no llega a ningún sitio. El porcentaje de fracaso escolar es tan alto, y el sistema educativo al máximo (la universidad), está montado sobre bases tan falsas, que difícilmente puedes tener esperanza de que las cosas cambien. A pesar de todo, en el pasado estaba bastante peor. Los creativos salen, el creativo es aquel que esta haciendo avanzar a la sociedad. Por ello no debemos dejarnos llevar por el pesimismo. Seguramente, en la investigación, en la docencia, en el arte, o tal vez en la música, en los movimientos alternativos, etc... tenemos a hombres y mujeres creativos que están elaborando las fórmulas que nos van a enriquecer y van a abrir los caminos de la modernidad.

BARROQUISMO

Ya, lo que pasa es que toda esta gente que esta apostando por lo nuevo da la sensación que cada vez se aleja mas de la sociedad en general, quiero decir el acceso a los nuevos productos artísticos, es realmente complicado, cada vez se va haciendo más hermético.

Por eso el caso de la educación es fundamental, los esfuerzos de la vanguardia, deberían dirigirse, en primer lugar, hacia una formación de público. El problema es la sociedad. Si tú vives en una sociedad que está básicamente en contra de la innovación, castiga la innovación, la novedad, en contra de la creatividad, que se alimenta de la tradición, la herencia, el prestigio, la trascendencia, luego no puedes esperar que la gente común, que, naturalmente acepta los grandes principios de esta sociedad, porque forma parte de ella, que esa gente de pronto, al relacionarse con el arte, se comporte de forma distinta de como se comporta en el resto de su vida. No existe una sociedad civil en el sentido moderno de la palabra, y por lo tanto eso lo pagamos. La vanguardia se niega a aceptar que por un lado existe el mundo del arte y por otro lado la sociedad, que todo es igual, el mundo del artista y lo demás. Pero claro, esto no ha sucedido así nunca, o sea, pedir a toda la gente que ellos mismos sean artistas, que actúen como artistas, que vean el mundo como artistas, eso sí que es una utopía. La gente aún esta prisionera de comportamientos tradicionales, y acostumbrada a cosas como el espectáculo barroco. Y las elaboraciones barrocas, en España, son tan buenas que no pueden ser desplazadas así como así, sobre todo porque van estrechamente unidas a las formas del pensar profundo. Aquí tenemos toda la tradición en lo trascendente, en lo religioso; toda la tradición de la Semana Santa, como por ejemplo, la Semana Santa de Sevilla, que sigue siendo un espectáculo insuperable, porque ha resuelto la mayor parte de los componentes de lo que tiene que ser un espectáculo: participación, con renovación pero al mismo tiempo manteniendo firmes las estructuras, la utilización del color, del sonido, de todo. Lo mismo se puede decir de una corrida de toros: es un espectáculo barroco insuperable. Y así sucesivamente: las Fallas de Valencia, aunque son una elaboración posterior, también tienen un componente barroco fortísimo. Por todo ello, o los artistas consiguen conectar con lo que son nuestras propias tradiciones en ese sentido, o yo no sé... Porque a lo mejor lo que puede suceder, en el caso de España es que, nunca vamos a ser modernos, sería el momento de planteárselo. ¿España va a ser alguna vez moderna?, ¿va a cumplir los mínimos para entrar en la modernidad, ahora que estamos intentando entrar en Maastricht?. Esos mínimos en el caso de la modernidad, ya tenemos muy claros cuales son, ya te digo: la renuncia a la trascendencia, el tema de la igualdad, la autonomía personal, la renuncia a lo barroco en el sentido del espectáculo, en tanto que eso es una mitificación de la vida y por lo tanto, como la vida no es trascendente, no se puede mitificar. A lo mejor no. Y hay suficientes razones para pensar que países como Francia, Italia, España o Portugal, incluso la gente que se ha dedicado conscientemente a ser modernos, no lo han conseguido, y aquí en España tienes cantidad de ejemplos, aunque hay casos que sí lo han conseguido. En el caso español podíamos decir de Juan Hidalgo: es un moderno absoluto, cumple todos los requisitos de la modernidad. Otro tanto puede decirse de José Luis Castillejo, al que yo he llamado "el único escritor moderno" de España. Pero, por ejemplo, uno de los músicos actuales, más respetados y más queridos en todos los sentidos como Llorenç Barber, es un hombre que hace conciertos con campanas, y no se puede considerar a la campana algo moderno, sino mas bien barroco.

No te olvides de su Naumaquia, un concierto de buques de guerra en la bahía de Valencia o todas sus investigaciones con la voz difónica.

Sí, sí, pero es que él tiene ese componente barroco, es decir, ese es el espectáculo barroco, es el gran espectáculo. Si te das cuenta no hay tantos precedentes de este tipo de gran espectáculo. Los grandes espectáculos plásticos como los de Christo, son tan fríos, son tan renuentes a tener ninguna trascendencia, y ningún componente ideológico, que impiden que sean barrocos.

Bueno, ideológicamente envolver el Reischtach...

Pero él esta dispuesto a envolver cualquier cosa, un acantilado u otra cosa. Es decir, no es tanto por que sea el Reichstach sino porque es algo, una cosa grande para envolver. Pero, bueno, puede haber diversas interpretaciones. Lo que quiero decir con esto es que en el caso español e italiano, se dan bastantes componentes, una cierta persistencia, un cierto barroquismo, que teniendo en cuenta que nuestra sociedad sigue siendo barroca, una sociedad en la que perviven los postulados del XVII, a lo mejor es que no nos queda más remedio que hacernos barrocos para intentar conectar con la gente. Yo personalmente es una cosa que me he planteado durante mucho tiempo y que intento analizar. De ahí que algunos de mis proyectos como el Monumento al rayo tienen un componente social muy importante, porque es un acto en el que tienen que participar, cincomil, diezmil, quincemil, veintemil personas, y esa forma de participación es barroca.

La modernidad a la que podemos aspirar es otra, o es simplemente distinta o sólo puede venir de la transformación de lo barroco o de la adaptación de lo barroco. O sencillamente, lo que ha pasado es que seguimos estando muy retrasados, y si aún nos quedan cincuenta años o cien años, nos queda esperar que haya generaciones que renuncien a esa persistencia de lo barroco, esa es una cuestión importante y esa si que es una cuestión a analizar, porque eso abre unos caminos terribles. Por ejemplo, otro de mis proyectos, bastante barroco (El mausoleo de los árboles) porque consistiría en cercar una superficie de monte, un número X de hectáreas y pegarles fuego, para después, mediante procedimientos químicos y prácticos, conservar lo que había quedado tal cual ya para siempre calcinado.

Es la muerte, la destrucción, lo tétrico, y en este caso, fijate tú, además es ilegal, es decir, habría que conseguir un permiso especial para que no nos metieran en la cárcel. Nos podrían meter en la cárcel por no sé cuántos años. Así que la transgresión como una de las cosas típicas del barroco, sigue estando también ahí, como uno de los componentes de determinadas actuaciones. En la modernidad no actúa la transgresión, porque la transgresión no va a ser necesaria si tú eres ya libre, o incluso si se produce no es por una voluntad de poner en cuestión lo trascendente, sino porque no se le reconoce como tal.

TRANSGRESIÓN

Pero la transgresión es uno de los componentes claros y de los caracteres fundamentales del pensamiento de vanguardia.

No, pero, no la transgresión en sí, insisto. La transgresión como método. La vanguardia nunca es "anti", ni es destructiva, no intentan destruir, sino en el caso en que sea imprescindible. Porque hay que hacer espacio, por decirlo así, se destruye, pero ese planteamiento es exterior a la vanguardia. El señor que utiliza la escritura automática no está transgrediendo los sistemas lógicos de la escritura, simplemente está siendo libre. Como individuo no le pueden imponer un comportamiento que es ajeno a él, Pero la transgresión existe cuando es consciente, es aquel señor que mata a un jefe de estado. También se puede ver así: en líneas generales, la transgresión es faltar a una norma, faltar a una ley conscientemente para destruirla o para llamar la atención o para ir más lejos. La revolución estética no es una revolución especialmente transgresora. Desde mi punto de vista, sólo es transgresora por necesidad, por decirlo así, bueno, pues vale, pero no por que quieran destruir lo viejo. Una de las travesuras más gordas de la vanguardia ha sido pintarle los bigotes a la Monalisa, como hizo Duchamp, y ya ves que trasgresión, no es tan terrible. Una transgresión hubiera sido quemar el Louvre...

Bueno, eso estaba propuesto también...

Cuando se habla de transgresión, de destrucción, de anti-arte, se tiene en cuenta sobre todo a Dadá. Pero incluso Dadá lanza sus propuestas como utopías, como proyectos de alto contenido estético. Duchamp, visto hoy por los ideológos de la postmodernidad (una forma astuta de buscar el enterramiento de las vanguardias) como el culpable de todo lo negativo de los últimos setenta años, fue un hombre distante y desapasionado, que en su tiempo fue visto como poco o nada revolucionario. Es cierto que sus propuestas tenían, como ahora sabemos por lo que sucedió en los años sesenta, una fuerza innovadora de gran profundidad. Pero como él mismo se ha encargado de puntualizar, desde una posición "anestesiada", planteando no tanto la destrucción del arte y la transgresión de sus códigos, como una nueva práctica que él propuso que se llamara a-arte (recordando la construcción de palabras como a-teo, o a-gnóstico). Una nueva práctica, la de los ready-made u objetos encontrados, que supone un nuevo pensamiento que va mas allá de las coordenadas artísticas, y que ahora denominamos "estético". No hay por lo tanto destrucción ni transgresión, sino una progresión, la apertura de un nuevo campo para el pensamiento visual. El hecho de que, en la nueva situación que se desarrolla, sobre todo a partir de los años sesenta, estas obras estéticas, adquieran un valor de mercado (en algunos casos alcanzado altas cotas) por un lado, y por otro que las prácticas tradicionales del arte pierdan en esos años terreno dentro de los museos y cotización en el mercado, no se debe sólo a los avances de la vanguardia, sino a su propio agotamiento.

Otra de las aportaciones fundamentales del arte de vanguardia o de las exposiciones de vanguardia sería la participación del público.

Si, efectivamente una de las características mas definitorias de la vanguardia es que, en tanto que, por un lado reconoce que el individuo es la base de todo de toda creatividad y que por lo tanto cualquier individuo puede hacer arte, también pide de una forma o de otra la participación en determinadas propuestas artísticas de tipo colectivo. De ahí que efectivamente, cuando en los años sesenta se revisan las aportaciones de la vanguardia y se readaptan, esta característica es una de las que más se estudian, más se ahondan en ella, de tal forma que, en principio, sobre todo el denominado happening nace como un intento de interrelación artista público, o incluso como un intento en una forma de arte, que se produce en el momento en que se hace. Ese elemento de la participación, de alguna forma, colorea toda la mentalidad vanguardista, todos los planteamientos de los años sesenta, y da lugar a todo tipo de fenómenos. Me atrevería a ir aún mas lejos: de alguna forma, como una idea que está en el ambiente, lo que toma cuerpo en estos años, es que ya no hay distancia entre el "artista" y el "público", porque el arte, como quería Rimbaud de la poesía "debe ser hecho por todos". Y llega, incluso, a convertirse en moda como la radio-participación en la cual, la presencia de los oyentes, que dan sus opiniones, ya es un lugar común, tan adocenado por otro lado. Pero, bueno, es una de esas ideas que se hacen carne, que pasan de la teoría a la práctica muy rápidamente y se desarrollan. Esta visión del arte, como algo colectivo, es una intuición profunda que con los años ha sido justificada por la lingüística y la semiótica. Ahora sabemos que toda acción humana, y todo objeto, sobre todo los producidos por el hombre, son polisémicos. Y que sin interpretación, sin una lectura colectiva, ninguna obra llega a ser (por utilizar un concepto existencialista). De ahí nace la riqueza del propio arte tradicional, incluso de la pintura realizada a partir de códigos muy estrictos, como la pintura religiosa. Pensemos en casos tan conocidos como los de El Greco o Velázquez. Ésta como otras aportaciones de la vanguardia, cuanto más triunfan, menos se recuerdan. Los planteamientos de la vanguardia que más se recuerdan son aquellos que menos se han llevado a la práctica, que no se han hecho realidad. Como el tema del azar, que está también muy presente en la vida de la gente, todos los temas de liberación, que pasan por la liberación sexual o tantos otros, pues son lugares comunes, y entonces no se habla de ellos. Sin embargo tienen una gran importancia si queremos ver el fenómeno en su conjunto.


Glosario
[Vanguardias, modas, vanguardismos] [Misticismo, utopía, transgresión] [Asimilación, consumo y barroquismo] [Renovación, experimentación] [Vanguardia, escritura y olvido] [Grupos, política y algunos libros] [Contradicciones, contracciones, con pasión] [Vanguardia y experimentación en la práctica]
[La vanguardia ante el siglo XXI]

radicales livres, # 2