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21 de junio de 1999

Disparates y Dislates


Cómo mejorar nuestra ortografía
 


"Así como la corrupción del lenguaje hablado pondría al hombre a las puertas de la barbarie, la corrupción anárquica del lenguaje escrito aparejaría consecuencias del mismo jaez".(Nicolás Gaviria).

FISGÓN: A partir de los comentarios de nuestro premio Nobel, Gabriel García M., sobre la unificación de ciertas letras y la abolición de otras, es conveniente que hagamos alusión a la enseñanza tradicional de la ortografía, en Colombia.

PROFE: Me parece muy atinado su propósito, ortógrafo Fisgón. Pero, haciendo una digresión o pausa, quiero referirme a la pronunciación de la palabra "Nobel", correspondiente a Alfredo Nobel, creador de dicho premio, para incentivar las artes y las ciencias.
FISGÓN: Muchas personas pronuncian dicha palabra como si fuera grave (Nóbel), pero de ser así llevaría tilde, según las reglas generales sobre la acentuación. Precisamente, la ausencia de la misma nos indica que la palabra es aguda, sin tilde (Nobel).

PROFE: Existe un vocablo agudo similar: "novel", sin tilde, homófono del citado anteriormente, el cual significa: principiante; persona que se inicia en alguna actividad o arte. Ej: Un novel escritor; un novel futbolista.

FISGÓN: En relación con la ortografía, Profe, debemos anotar que la enseñanza tradicional, memorística, artificiosa, incoherente, arbitraria, ha hecho que el aprendizaje de la misma se convierta en un verdadero "ladrillo" para todo el mundo. En general, como se hace con lo que no tiene una clara explicación, se ha recurrido a "hurtarle el bulto", a mirarla de soslayo, a ignorarla.

PROFE: Con el surgimiento de la cibernética, se ha descargado toda la responsabilidad en el programa de ortografía del computador; sin embargo, el tal programa, aunque es de gran ayuda, tiene algunas lagunas y vacíos casi imposibles de subsanar, debido a la complejidad del lenguaje.

FISGÓN: Se han escrito muchos textos para buscar "humanizar" la enseñanza de la ortografía, pero en casi todos se concluye que se escriben así tales palabras porque acaban por tales letras. Otros han recurrido a la reproducción de textos literarios, con la idea, discutible, de que la simple lectura va a contribuir a formar una gramática de la ortografía, en la mente de los estudiantes.

PROFE: Es necesario convertir la ortografía en una disciplina de estudio que, además de ayudar a enriquecer el vocabulario, permita el ejercicio de la creatividad lingüística y la comprensión clara de las raíces del idioma.

FISGÓN: Recuerdo que don Nicolás Gaviria, en su obra "Ortografía pedagógica moderna, etimológica y técnica", proponía, como método ortográfico eficaz, que los alumnos descubrieran palabras afines y formaran una especie de diccionario ortográfico, con palabras emparentadas, a partir de las raíces griegas y latinas que nutren el español.

PROFE: Por ejemplo, las raíces latinas BENE (bien) y BONUS (bueno) sirven de base para deducir palabras afines como: Beneficio: el bien que se hace Benèfico: que hace bien. Benefactor: bienhechor. Benévolo: que tiene buena voluntad. Bendecir: desear el bien. Beneplácito: aprobación afectuosa. Benemérito: que merece el bien. Parabién: felicitación. Bonachón: muy bueno. Bonificar: mejorar. Bondadoso: bueno. Bonito: bueno. Bono: tarjeta con que se hace el bien a alguien. Abonar: hacer buena la tierra para el cultivo.

FISGÓN: ¡Qué interesante es el estudio de las raíces griegas y latinas que alimentaron nuestro bello idioma! De este modo enriquecemos nuestro léxico y evitamos las horrorosas "cacografías".

PROFE: Bueno, Fisgón, hasta pronto. Seguiremos con este tema la semana próxima.


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