FC Navigation ConsoleFortuneCity ad

31 de enero de 2000

Disparates y Dislates


Las concordancias reversibles
 

Fisgón: Antes de referirnos al tema de hoy, quiero, apreciado Profe, congratular a dos columnistas del diario El País, Alvaro Burgos Palacios ("Campana") y José V. Arismendi C.(" Catalejo"), quienes en recientes artículos destacaron la importancia que reviste el manejo adecuado del idioma, labor en la que nosotros estamos empeñados desde hace mucho tiempo.

Profe: Apruebo esa moción de aplauso, congraciador amigo. Para entrar en materia, diré que la concordancia se puede entender como un medio gramatical que refleja la conexión interna existente en una oración, ya sea entre un sustantivo y un adjetivo, o entre un verbo y su sujeto.

Fisgón: En virtud de la concordancia, ¿qué relación gramatical se establece entre dichas palabras?

Profe: El sustantivo y el adjetivo mantienen una igualdad de género y número. Por ejemplo : un presidente viajero; una ministra viajera. El verbo y su sujeto establecen una igualdad de número y persona. V. gr. Un presidente viajero conoce más los problemas internacionales, que los de su propia nación. ( Hay coincidencia en tercera persona del singular).

Fisgón: A pesar de que la concordancia es aparentemente un asunto sencillo y claro, son muchas y numerosas las anomalías que se comenten contra ella, tanto en la lengua hablada como en la escrita.

Profe: En la mayoría de los casos, las fallas son ocasionadas por una "falta de ignorancia", en lo atinente a la gramática de nuestra lengua.

Fisgón: Rafael Lapesa afirma que: "Nuestros escritores del Siglo de Oro no sentían por el rigor gramatical, una preocupación tan escrupulosa como el que ahora se exige; las incongruencias del habla pasaban con más frecuencia a la lengua escrita". Para muestra este ejemplo: "Andaba el asturiano comprando el asno donde los vendían (Cervantes)

Profe: Es oportuno anotar que hay discordancias deliberadas, con el fin de producir determinados efectos sicológicos y estilísticos. Tal es el caso de las "concordancias reversibles": el sujeto y el predicado pueden intercambiarse, sin que se altere el sentido original. Por ejemplo: Un factor importante de violencia es (o son) los actos corruptos de nuestra clase dirigente. Los actos corruptos de nuestra clase dirigente son (o es) un factor importante. En estos casos, prima el interés que tenga el hablante por uno u otro elemento (sujeto o predicado).

Fisgón: Entonces, las concordancias reversibles nada tienen que ver con echar marcha atrás, como puede parecer a primera vista. Recuerdo ahora una frase de Mohandas K. Gandhi, apropiada para el momento : "La paz es el camino" o "El camino es la paz ".

Profe: A veces nos dirigimos a un sujeto singular con el verbo en plural, para obtener un efecto estilístico deliberado, ya sea con el interés de participar en un acto o evento, de solidarizarse con él, o porque se tenga una intención irónica. Por ejemplo, al referirnos a una sola persona le decimos: ¿cómo vamos? ¿Conque ésas tenemos?

Fisgón: Muchas veces también, se utiliza la discordancia deliberada cuando alguien pretende eludir la responsabilidad que le compete por una acción u omisión, involucrando a otros en el acto doloso. Tal ocurre cuando, por ejemplo, algún político dice: ¡La embarramos!, a pesar de él haber sido el único culpable.

Profe: Las concordancias reversibles me trajeron a la memoria el caso de los "palíndromos": palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda. "Dábale arroz a la zorra el abad". "Anilina".

Fisgón: Es lo mismo que sucede con el "capicúa": un número que es igual leído al derecho o al revés: 1331. En el juego del dominó, es el modo de ganar con una ficha que puede colocarse en cualquiera de los dos extremos.

Profe: Bueno, jacarandoso Fisgón, toquemos a retirada. Tomemos, por hoy, las de Villadiego. Hasta pronto.


Volver a la página principal