 Narracion de Rodolfo Schmauk Piderit
 Viaje y asentamiento de
Johann Karl Friedrich Schmauk Bubek
 (Juan Carlos Federico)
 primer Schmauk venido a Chile
 Incluye otros antecedentes relacionados con el tem
 Recopilado por Rodolfo Schmauk P.
 1999
 SC
 Contenid
 El viaje y asentamiento
 La partida de Alemania
 El viaje de 100 Días
 La llegada a Valdivia
 El viaje a Puerto Montt
 Melipulli
 Puerto Montt
Asentamiento
 Trozo de carta a sus padres de Mateo Scheining
 Carta de Konrad Epple a su familia
 Primeros años
 Matrimonio e hijos
 Nota al pie del árbol genealógico en Alemania)
 ¿Por qué se repiten tanto los nombres alemanes?
 The ALFRED
 Ship or Barque
 ¿Por qué emigró Carlos Federico (y luego su hermano Johannes)?
 ¿Cuanto costaba venir a Chile?
 Un poco de aritmética (y de suposiciones)
 Un poco de historia y terminología
 Equivalencias y más aritmética
 ¿Y?
 Bingo!
 Untertürkheim
 ¿Qué significa Untertürkheim?
 Breve reseña
 ¿Por qué hay Schmauks y Schmaucks?
 Escudo de la familia y otros
 Epílogo a modo de homenaje
 Diagrama ancestros
 Diagrama de descendientes
 El viaje y asentamiento del primer Schmauk venido a Chile
 Un salud desde aquí por todos los Schmauk que se contacten
 Irma y yo Enero Año 2000
Johann Carl Friedrich Schmauk Bubek (Juan Carlos Federico)
y su futura esposa Anna María Hoefer
 Llegó a Chile en el velero " Alfred" que arribó a Corral (Valdivia) -luego de 100 DÍAS de navegación- el 5 de Octubre de 1852 (ver carta de GOTTLOB -Mateo- SCHEYHING sobre el viaje).
 Provenía de Untertürkheim, ahora un suburbio de Stuttgart en el sur de Alemania. En la familia eran primordialmente viñateros, actividad mantenida por varios siglos (y que continúa hoy en día en la propiedad familiar).
 Hay datos y referencias documentadas de la familia en forma continua hasta Conrad Schmauk. Este es el Schmauk más antiguo del cual se tienen referencias. Aparece en una lista de residentes de Untertürkheim en 1590 y hay otra mención de él en 1545.
 Una casa que es de las más antiguas existentes de Untertürkheim (construida al parecer en 1550), ubicada en Strümpfelbacher Str.7, es conocida como la "Casa Schmauk" y es un monumento histórico. En ella vivió Carl Schmauk, sobrino de Carlos Federico Schmauk y destacado pintor de temas religiosos, lo que está establecido en una placa.
 Si la casa fue siempre de la familia, por la fecha de construcción podría haber sido construida por Conrad Schmauk.
 Lamentablemente, en Noviembre de 1694 un incendio quemó la casa parroquial de Untertürkheim y con ello se perdieron todos los detallados registros de Iglesia anteriores a esa fecha.
 En una nota a mano en el árbol genealógico de la familia en Alemania se indica que su posible origen es en Thüringen (centro de Alemania)
 Es muy probable que Johann Carl haya salido de Untertürkheim hacia Hamburgo (en carruaje de caballos) un día Miércoles 11 de Mayo de 1852 acompañando a Gottlob Scheyhing de la misma villa.
La partida de Alemania (Los siguientes párrafos fueron tomados de la pagina Web de Ricardo C. Scheyhing)
 Primero fueron los esfuerzos para partir hacia el lejano puerto de Hamburgo, en el Norte de Alemania, para conseguir los cupos, autorizaciones, pasajes, firma de los contratos con el Gobierno de Chile, etc.
 Ciertamente lo más difícil debe haber sido las despedidas de cada uno de sus parientes, conscientes todos que nunca más se volverán a ver. Tal vez se dio también el tiempo de orar y dejar flores y pequeñas velas encendidas en el cementerio, donde descansan sus seres queridos ya fallecidos.
 Un Miércoles 11 de Mayo de 1852, mira por última vez las plácidas orillas del Río Neckar y las verdes colinas de viñedos, y aborda un carruaje de caballos, en agotadoras jornadas hacia el Norte. En su corazón se mezclan sentimientos de felicidad y esperanza. Es posible que frecuentemente humedecieran sus ojos los recuerdos de lo que deja: familiares, amigos, sus casas, tierras, viñas, su patria.
 Desde el día que salió de su pueblo natal, hasta que por fin pudo embarcarse, pasó 1 mes y medio. (45 días). En los días previos al embarque iría a diario a ver el velero asignado. Se le aprieta el corazón al ver lo pequeño que es el "ALFRED", solamente 38 metros de eslora, para atravesar el océano y el Cabo de Hornos.
El viaje de 100 Días
 El "Alfred" zarpó de Hamburgo, al mando del capitán H. Bruhms, el Martes 26 de Junio de 1852, en pleno verano europeo. Venían 170 pasajeros (muy apretados e incómodos) más la tripulación. Los 170 inmigrantes se clasificaban en 90 hombres, 36 mujeres y 44 niños. 4 de los pasajeros eran jóvenes de Untertürkheim. El Alfred, que había sido construído en Lulea, Suecia, en 1842, tenía solamente 38 metros de eslora (largo), 9,38 metros de manga (ancho) y 5,4 desde la quilla a la cubierta.
 Los viajes no tenían escalas; el itinerario era directo hasta el Cabo de Hornos y desde allí, subiendo hacia el norte hasta Corral, antepuerto de Valdivia.
 Fragmento de la lista de pasajeros del Alfred donde aparece Schmauk, Carl proveniente de Untertürkheim:
 No es fácil resumir los 100 DIAS exactos que duró el agotador recorrido. Frío, calor, lluvia, viento implacable, incomodidades, alegrías, angustias. Días de mar calmo y otros con amenazadoras olas. Noches de miedo y oración fervorosa. Atardeceres maravillosos y días interminables de aburrimiento. Niños inquietos, sanos o enfermos; pasajeros y tripulación de buen o mal humor. Mala comida en general. A este respecto, no hay comedores; se sirve la comida y cada cual se acomoda en el suelo, en un rincón, donde se pueda. Camarotes para solteros y para casados.
 Cuando el tiempo es malo, hay que refugiarse bajo cubierta. Hubo tres temporales, uno de ellos una tormenta espantosa que barrió con las cosas en cubierta y que en el interior mojó hasta los colchones.
 Cuando el tiempo está bueno, los niños juegan en cubierta, pero las madres los mantienen atados de la cintura con largas cuerdas para prevenir caídas sobre la borda.
 Todos calculan y opinan sobre los días que faltan para llegar a la "tierra prometida". En las veladas se conversa de lo que ha quedado en el pasado y de los proyectos del futuro. No faltará de vez en cuando el alegre compañero que con sus ocurrencias llenas de humor ayuda a sobrellevar tan tediosos días. También se alzarán de pronto tonadas marineras y del folklore germano, de ingenua alegría, la mayoría, y de tierna melancolía, otras.
 Los pasajeros eran 170, los que junto a la tripulación comandada por el Capitán Bruhms, sumaban unas 200 almas que anhelaban llegar pronto al puerto de su destino, en las verdes colinas de la Bahía de Corral, en esa lejana America del Sur y aún más lejano Sur de Chile.
La llegada a Valdivia
 Va concluyendo el mes de Septiembre de 1852. Por fin ha pasado la parte más peligrosa del viaje. Se ha doblado ya el temible Cabo de Hornos, entrando al Océano Pacífico, y el velero enfila hacia el Norte. Cómo habrá impresionado a los inmigrantes la belleza y desolación de los canales australes. Cómo se imaginarían las tierras que habrían de recibir de acuerdo al contrato que guardan celosamente. Qué alivio ir constatando que tanto el clima como el paisaje se hacen más benignos a medida que se acercan a su destino. Se han cumplido ya 3 meses de navegación, lo que para todos ha sido una dura prueba.
 Por fin el Capitán Bruhms ha dado la noticia que todos esperaban: "MAÑANA 5 DE OCTUBRE DE 1852 DAREMOS GRACIAS A DIOS AL DESEMBARCAR EN CORRAL". Un ambiente de optimismo y expectación ha inundado cada rincón del "Alfred". Esa noche ha sido una velada alegre; algunas señoras han guardado para la ocasión alguna golosina y los hombres, un trago de vino. Se han quedado hasta tarde reuniendo y empacando sus cosas para el desembarque. Se han hecho mutuas promesas de ayuda y asistencia para lo que se necesite; todos saben que están en la víspera de algunos años de arduo trabajo para poder cumplir su parte del contrato.
 Amanece el 5 de Octubre, fresca y luminosa como es la primavera en Valdivia. Todos están desde temprano en cubierta para la primera visión de la nueva patria. Algunas humaredas surgen del sector del antiguo Fuerte Español en el puerto de Corral y otras tantas desde la otra orilla del estuario, Niebla.
 " Desde hace 2 años ha comenzado la llegada masiva de inmigrantes. A esa fecha habían arribado unos 1.200 colonos, incluyendo mujeres y niños. A los primeros, en 1850, incluyendo al grupo de don Carlos Andwandter se los ubicó con alguna dificultad el Valdivia y alrededores. Pero desde 1851 ya no hay más tierras disponibles en esta zona. El verdadero destino, soñado por Phillipi, para los colonos es Llanquihue, 200 Km. al Sur. Pero la imprevisión ha provocado que no obstante todos los meses ha llegado un velero, cada uno con centenares de inmigrantes, no existen caminos para llegar allá. No se ha explorado ni se han hecho estudios topográficos ni mediciones de terrenos para asignar a los que van llegando. Mientras tanto se construyen precarios refugios en los fuertes de Corral y Niebla, donde los alemanes deben soportar por largos meses, el pésimas condiciones de salubridad y hacinamiento, con escasez de víveres, una respuesta del Gobierno chileno y un cumplimiento del contrato.
 El ánimo de la gente ha ido deteriorándose e incluso corren rumores de efectuar una revuelta para exigir el pago de pasajes para volverse a Alemania.
 Por estos días, enterado el Gobierno en Santiago, de la potencialmente explosiva situación que podría echar por tierra no solo los planes de colonización del Sur, sino también el prestigio internacional de Chile, nombraba con plenos poderes a don Vicente Pérez Rosales.
 El mismo día de la llegada del "Alfred" se reúne don Vicente con los preocupados inmigrantes a los que se suman los recién llegados, que pronto se enteran de la situación. La simpatía y sinceridad de este representante del Gobierno permitieron llegar a un acuerdo. Por 30 días los colonos sin tierra olvidarían sus demandas de volverse a Alemania, plazo dentro del cual se los evacuaría hacia las tierras a recibir de acuerdo a contrato".
El viaje a Puerto Montt
 Desde Corral (Valdivia), Johann Carl Friedrich (Juan Carlos Federico) SCHMAUCK BUBEK siguió, luego de poco más de un mes, el 15 de Noviembre de 1852, viaje a Melipulli (actual Puerto Montt) y le fue asignada la parcela 23 en La Laja, al llegar a Puerto Chico en Puerto Varas.
 El viaje desde Corral al futuro Puerto Montt fue efectuado en el barco "Susana", que llegó el 10 de Noviembre de Alemania con otra partida de inmigrantes y que Pérez Rosales contrató por 600 pesos por el viaje, más 60 pesos por la alimentación de los pasajeros. Su capitán era D.G.Müler.
 Don Emilio Held, en sus "Documentos sobre la Colonización del Sur de Chile" relata ese viaje de la siguiente forma:
 "Era el "Susana" un barco pequeñísimo de sólo 300 toneladas. Con las familias y sus implementos que se volvieron a reembarcar en Corral el 15 de Noviembre, este barco quedó sobrecargado con una estrechez indescriptible. Por dos veces se escapó del naufragio en el viaje entre Corral y Ancud. Un recio temporal a la salida de Corral barrió con muchas cosas de la cubierta y estuvo a punto de naufragar. Además en la entrada de la bahía de Ancud encalló sobre unas rocas, ya que el capitán no conocía la entrada al puerto y desoyó las advertencias del piloto que ya la conocía y eligió la ruta recta peligrosa. El barco, que era azotado por las olas entre las peñas, se libró providencialmente al llegar una enorme ola que levantó el barco y la corriente lo libró del naufragio seguro, del cual pocos o ninguno se habría salvado.
 El capitán, de carácter desalmado, según Carlos Dittrich, uno de los aterrorizados pasajeros, viendo el peligro, se hincó de rodillas y con manos cruzadas rogaba al cielo, mientras que durante el viaje se había atrevido a arrancar de las manos de los pasajeros, en momentos de angustia, la Biblia y a arrojarla al mar.
 Desde Ancud se veía el gravísimo peligro que corría el barco, pero en vista de la difícil situación del tiempo, no se podía prestar ningún auxilio.
 Este viaje desde Corral hasta Ancud demoró OCHO días y llegaron allí el día 23 de Noviembre, donde todos los pasajeros abandonaron el barco y fueron nuevamente reembarcados, al día siguiente, en cuatro lanchones, estrechos y sin cubierta (¿Chalupas grandes?). Una mala disposición quiso que los víveres se embarcaran todos en una sóla lancha, mientras los pasajeros de las otras tres lanchas no los tenían a bordo.
 El viaje de Ancud a Melipulli -actual Puerto Montt- duró otros ... CUATRO días !!!. Tuvieron que recalar en varias partes para proveerse de alimentos, los que consistían en mariscos crudos, alimentos a los cuales los alemanes no estaban en absoluto acostumbrados a consumir. Por fin, el primer domingo de Adviento, el 28 de Noviembre de 1852 llegaron a Melipulli. Conformaban el primer grupo de colonizadores alemanes en llegar hasta allí. ... ¡ Pero que desengaño. En vez de las fructíferas tierras prometidas y anheladas desde Alemania, encontraron sólo un paraje cubierto de inmensos bosques impenetrables, los que daban hasta la misma orilla del mar ! "
Melipulli
 Sólo había un galpón, recién construído, de 30 por 10 metros, sin ventanas ni puertas, faltaban piso y paredes. En el interior se encontraban todavía los tocones y troncos de los árboles recién derribados. Alrededor se habían cortado sólo los árboles que podrían caer sobre el galpón, el resto era bosque tupido. La estrechez del espacio para ubicar tantas familias y personas produjo protestas, ya que tampoco había esperanzases de trasladarse a sus chacras prometidas a orillas del lago Llanquihue. (No había ni la menor huella).
 El encargado de dirigir a este grupo de gentes, don Santiago Foltz, con todo tino, hizo ver y entender a los colonos la conveniencia de proceder rápidamente y abrir una faja de camino hacia el lago. Todos se subordinaron a sus órdenes y no había otra alternativa que ir a la obra para no sucumbir.
 Llegaron en esta primera partida, según Pérez Rosales, 212 personas: 44 hombres, 43 mujeres, 14 solteros, 8 mujeres solteras (Anna María Hoefer, una) y 44 niños de más de 10 años y 59 niños menores.
 El 20 de Enero de 1853 llegó otra partida de colonos que fueron trasladados desde Corral a Melipulli en los barcos de la marina chilena “Meteoro “, “Janequeo” e “Infatigable”. Pertenecían en su mayoría al barco “Victoria”, que había anclado el 12 de Diciembre en Corral.
 Con esta partida llegó por primera vez Pérez Rosales a Melipulli.. No conocía estos parajes, ordenando que de inmediato se descubriera del bosque un buen retazo de terreno, con el objeto de fundar una ciudad.
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